La Guardia Civil me dio una lección de disciplina

Recientemente El Español Digital ha publicado un durísimo artículo sobre la Guardia Civil, firmado por Francisco B. Ayuso cuyo título ya es provocador: Hay que disolver la Benemérita, hoy, y desde hace mucho, en realidad Malamérita (AQUÍ).

Homenaje al Col. Antonio Escobar

Nada de extraño tiene la multitud de comentarios que ha suscitado, unos a favor y otros en contra. Es cierto que el título del artículo, los motivos aducidos e incluso la solución que se propone, es provocadora. Posiblemente esa era la intención del autor y en cierta medida resulta lógico ante la vergüenza que ha supuesto el homenaje político al coronel Escobar, con intervención oficial de componentes de la Guardia civil -mandos y números como puede apreciarse en las fotos- así como también con la presencia de cuadros de mando del Ejército de uniforme.

Y esto resulta una indecencia política, cuando se están profanando otras sepulturas como la de Franco, Queipo de Llano, se va a producir la de José Antonio Primo de Rivera y se pretende hacer lo mismo con las de los héroes que defendieron el Alcázar de Toledo. Se evidencia de esta manera que el espíritu de reconciliación y concordia, y de respeto al pluralismo político y a la defensa de todas las ideas que guió la Transición que cínicamente se proclama en la exposición de motivos de la infame Ley 52/2007  “perfeccionado” posteriormente en la no menos abyecta Ley 20/2022 de memoria democrática, es una indecente milonga. Y por ello los mandos de la Guardia Civil y del Ejército deberían negarse a ser utilizados en actos como el protagonizado ante el sepulcro del coronel Escobar. Ascendido a general precisamente por los asesinos de tantos Guardias Civiles. En una palabra, que el poder político debería dejar de utilizar a los mandos de las Fuerzas Armadas para hacer de D. Tancredo en sus charlotadas.

Yo también dejé un comentario al artículo, explicando que lo que era preciso disolver, no era la Guardia Civil, sino un sistema político que la había degradado hasta tales extremos. No es disolverla lo que procede, sino sanearla. Librándola de las lacras políticas que han contaminado sus escalafones. Al igual que ha sucedido con el Ejército.

Por ello quiero traer hoy a esta página, la lección de disciplina que siendo yo un joven teniente de Infantería me dio una pareja de la Guardia Civil.

En 1977 era teniente y estaba destinado en la Compañía de Operaciones Especiales Nº 81 (COE 81 de Orense) Entre el 17 y el 28 de mayo de 1977 en una de nuestras salidas mensuales de prácticas en el campo, estábamos vivaqueando en la antigua estación de ferrocarril abandonada de La Mezquita-Villavieja próxima a La Gudiña en la provincia de Orense.

Serían sobre las tres de la madrugada de una noche fría y desapacible. Estaba practicando con los “guerrilleros” de mi sección patrullas nocturnas, para lo que les había señalado en el plano una serie de largos recorridos donde pusieran en práctica la instrucción relativa al imprescindible desplazamiento con sigilo. Unos deberían desplazarse por “binomios” y otros en patrullas de entidad escuadra. Me disponía pues a comprobar que se observaban las enseñanzas de las “teóricas” en lo relativo a los procedimientos para agudizar la vista y evitar los ruidos en la marcha, así de las pisadas como del equipo. Y por supuesto la prohibición absoluta de fumar y utilizar linternas. Excepto en el caso de tener que consultar el plano para lo cual, tras abandonar el itinerario e internarse en el bosque, deberían hacer cuerpo a tierra y cubiertos con el “poncho” impermeable de los componentes de la patrulla consultar brevemente el plano con una linterna de luz atenuada mediante el oportuno dispositivo.

El caso es que yo me desplazaba sólo a lo largo del itinerario para comprobar, al paso de las patrullas, que se cumplían las prevenciones marcadas en la instrucción. Marchaba como es preceptivo por el lindero del bosque, tanto buscando las sombra que siempre -unas veces más y otras menos según la hora, fase y posición de la luna- proporcionan los árboles. También para la necesaria rapidez en salirse del camino e internarse en el bosque. Escuché unos pasos que se acercaban, venían en silencio no se oía hablar. Otra de las cosas taxativamente prohibidas en la instrucción nocturna. Nada de charlas ni parloteos. Cuando es necesario dar una orden en la noche, también hay un procedimiento sigiloso, como lo hay para consultar el plano. De forma que nadie, ni estando próximo, pueda escucharlo.

El caso es que al oír los pasos abandoné el camino, y tras internarme en el lidero del bosque hice cuerpo a tierra en lugar desde donde podía seguir viendo el camino. Al cabo de segundos, tal vez no llegaría al medio minuto, vi pasar la silueta inconfundible de una pareja de la Guardia Civil. Tras dejarme rebasar unos metros me puse en pie y con voz “clara y audible” en tono cortés di las buenas noches. Pararon y se volvieron de inmediato sorprendidos mientras me acercaba a ellos despacio para que tuvieran tiempo de identificar mi uniforme militar. Reconozco que mi actuación tuvo un componente, si se quiere, algo fatuo. Que los guardias vieran que los había detectado yo antes a ellos que ellos a mí. Una actitud creo que disculpable en un joven boina verde teniente de Infantería.

Charlamos unos minutos, lógicamente les explique la razón de mi presencia en aquellos lugares y a aquellas horas. No habían visto ni oído a ninguno de mis guerrilleros, lo que también me produjo satisfacción. Al preguntarles por el servicio que estaban cubriendo, quedaron un momento en silencio, pero uno de ellos luego manifestó: Estamos patrullando la frontera para que no entre Santiago Carrillo (es preciso decir que en esta zona de la provincia de Orense la frontera portuguesa está muy cerca) Quedé sorprendido y respondí: pues lo tienen ustedes muy difícil, porque en esta zona la frontera es muy permeable y se puede cruzar por cualquier parte. Ambos asintieron… y a continuación, tras otra pausa, el que había manifestado la razón del servicio que cumplían dijo: pero si ya sabemos que Santiago Carrillo está en Madrid en tratos con las autoridades… pero esta es la orden que tenemos y es la orden que estamos cumpliendo. Me ofrecieron tabaco, pero yo no fumo…. ¡y además estaba en instrucción nocturna! Tras darles la mano, me despidieron con un marcial saludo militar, al que correspondí añadiendo la fórmula de cortesía: ¡buen servicio! Y seguí mi camino, aunque pronto me di cuenta de que tal fórmula, en aquellas circunstancias, no dejaba de ser un sarcasmo.

Mientras seguía andando, pensaba en el hecho de que no habían manifestado ni una queja. No habían dejado traslucir ni un reproche por aquel absurdo servicio que, una noche desapacible, los había sacado de sus hogares.

Ya de amanecida en el vivac de la estación de Villavieja, tuve ocasión de meditar sobre la lección de disciplina que me habían dado aquellos dos guardias civiles. Tras una noche de instrucción, el desayuno se retrasaba tres horas para permitir un pequeño descanso antes de iniciar el programa de adiestramiento de ese día. Dentro de mi saco de dormir no pude conciliar el sueño. Pensaba en el ejemplo de disciplina que aquellos guardias me habían dado. Había anunciado la prensa que el Gobierno había ordenado impermeabilizar las fronteras para evitar la infiltración de Santiago Carrillo y aquellos admirables beneméritos cumplían la orden, vigilando la frontera con Portugal en la demarcación de su puesto. Y la cumplían cabalmente, aún sabiendo que era inútil, pues la persona a la que debían impedir que entrara en España, se hallaba ya en Madrid en tratos con las autoridades políticas.

Ello me hizo comprender, pasado el tiempo, que había comenzado el chalaneo de la Transacción. El “mamoneo político” de un acuerdo entre tahúres. Mediante el cual, los que habían sido vigilados e investigados por las Fuerzas de Orden Público, pasaban a ser quienes daban las órdenes. Muy pronto también en los Ejércitos.

Ciertamente el comportamiento de aquellos guardias civiles era admirable y ejemplar. No tanto el de los mandos superiores que se prestaban a tal paripé.

Ello me llevó a meditar sobre la mejor definición que de la disciplina se ha hecho en todos los tiempos. Y que yo obviamente conocía. Definición hecha precisamente por Franco, el primero de mis capitanes. Muerto hacía tan solo un año y medio:

¡Disciplina!…, nunca bien definida y comprendida. ¡Disciplina!…, que no encierra mérito cuando la condición del mando nos es grata y llevadera. ¡Disciplina!…, que reviste su verdadero valor cuando el pensamiento aconseja lo contrario de lo que se nos manda, cuando el corazón pugna por levantarse en íntima rebeldía…, o cuando la arbitrariedad o el error van unidos a la acción del mando. Esta es la disciplina que os inculcamos, esta es la disciplina que practicamos. Este es el ejemplo que os ofrecemos.

Hoy, mientras escribo esto, a punto de cumplirse cuarenta y seis años de aquella lección de disciplina que me dieron dos guardias civiles, no puedo evitar (a la vista de los acontecimientos que están teniendo lugar en España, y de los que si no se pone pronto remedio sucederán) meditar sobre algo tan delicado para los miembros de las Fuerzas Armadas como es la disciplina. Cierto es que Franco, autor de su magistral definición, aparentemente la quebró al sublevarse uniéndose al Alzamiento Nacional del 18 de julio de 1936. Como lo hicieran también los capitanes Daoíz y Velarde y el teniente Ruiz el 2 de mayo de 1808 cuyas efemérides están próximas a cumplirse.

Y si digo que en el caso de Franco, alzándose en armas contra el desgobierno del Frente Popular aparentemente quebró la disciplina, es porque si nos fijamos en la definición que dejó para la historia, en la situación en que se encontraba España el 18 de julio de 1936 no es que el error y la arbitrariedad fueran unidos a la acción del mando, es que el MANDO estaba en manos del enemigo. Y que la disciplina, la obediencia al enemigo, se llama traición.

Franco, que había salvado a la República en la revolución de octubre de 1934, acatando disciplinadamente las órdenes recibidas, comprendió que al ser suplantado el Gobierno de la República por el de un Frente Popular ya no había “error o arbitrariedad en la acción de mando” sino que los enemigos de España habían suplantado al mando. Y consecuentemente, sujetarse a su obediencia, no era disciplina: Era traición. Traición y cobardía… o cobardía y traición.

Esto, que tan claro lo tuvieron los guardias civiles que se sumaron al Alzamiento Nacional y protagonizaron junto al Ejército las gestas de los asedios, No fue el caso del coronel Escobar en Barcelona. Y precisamente esa obediencia al enemigo, que además le hacía cómplice de los desmanes y asesinatos cometidos por el enemigo, fue lo que pagó con la vida tras un consejo de guerra.

En unos momentos en que un nuevo Frente Popular en el Gobierno, sigue empeñado en resucitar el enfrentamiento entre españoles con sus infames leyes de memoria sectarias y parciales, todos los que tienen encomendada la defensa de España y de un ordenamiento legal -ordenamiento que se conculca de forma permanente al ser imprescindible la alianza con los enemigos de España para gobernar- deben meditar sobre estos extremos. Para determinar cuando la disciplina deja de ser una virtud militar y pasa a ser una traición. Por prestar obediencia al enemigo.

Un vaso de agua se colma gota a gota. Y nunca se puede saber con exactitud en el momento en que se desbordará. La historia enseña que muchas veces en el Ejército, en las Fuerzas Armadas esa última gota ha sido de índole moral: “Todo lo sufren en cualquier asalto, solo no toleran que les hablen alto” (que les falten el respeto)

Pero vemos que siguen las profanaciones de unas sepulturas mientras que se rinden homenajes oficiales a otras, en virtud de una falsa voluntad de “reconciliación nacional” que de forma indecente proclaman leyes parciales y sectarias…. ¿Cabe mayor desvergüenza? ¿Cabe mayor cinismo? ¿Es posible mayor humillación a quienes están obligados a obedecer?

El dos de mayo de 1808 la última gota fue el intento de llevarse a los infantes a Francia. El 18 de julio el asesinato de Calvo Sotelo… ¿será la próxima el desenterrar a los héroes del Alcázar de Toledo?

Zapatero le puso la mecha al barril de pólvora. Pedro Sánchez continúa soplando para que el fuego corra más rápido por el polvorín. ¿Cuándo llegará el fuego al barril?

No es posible saberlo. Pero sin duda llegará. Si es que quienes pueden y deben cortar la mecha no lo hacen.

Rey don Sancho, Rey don Sancho… no dirás que no te aviso. Nos recuerda el romancero.

Leamos ahora la carta a los militares de España  (AQUÍ) escrita por José Antonio desde la cárcel. Sin duda nos estremecerá por la similitud de las situaciones que denuncia, y por las responsabilidades en que incurren quienes pueden y deben evitar que el fuego siga corriendo de forma inexorable hacia el barril de pólvora. Todavía es posible evitar el cataclismo de forma pacífica. Y por supuesto dentro de la legislación vigente. Sólo es necesario ante una nueva humillación del poder político, poner los atributos de mando -y los viriles- sobre la mesa que corresponda… En lugar de seguir “tragando” humillación tras humillación, so excusa de una supuesta disciplina. Cuando los enemigos de España -quienes propugnan su destrucción- son imprescindibles para que un Gobierno gobierne. Cuando el destino de España lo decide un nuevo Frente Popular (conjunción rojo-separatista entonces como ahora) la obediencia no es disciplina. Es traición.

Finalmente, tras comparar la situación descrita por José Antonio Primo de Rivera y la actual, veremos que solamente hay dos diferencias esenciales. Es la primera que entonces la destrucción de España la propugnaba la URSS, y ahora que ya no existe, tras haber caído el comunismo en Rusia, la propugnan los mismos que promovieron la revolución de 1917, la financiaron desde el otro lado del Atlántico y utilizaron un marxismo que ha mutado a “globalismo” del NOM con idénticos fines. Pero utilizando ahora un “procedimiento” para las “sociedades avanzadas” y dejando el viejo y desacreditado marxismo para las que se encuentran en vías de desarrollo. En definitiva; las mismas manos moviendo los hilos de diferentes marionetas.

La otra diferencia es que en España, aprendida la lección, los amos del guiñol han considerado más eficaz para alcanzar los objetivos buscados un golpe de estado institucional y legislativo, en lugar de otro violento y revolucionario. Y por supuesto que deberían dejar transcurrir cincuenta años, dos generaciones, (1975-2025) para que mediante la infiltración -sin prisa pero sin pausa- y el adoctrinamiento televisivo (Cuéntame cómo pasó) se pudiera cambiar la historia.

Un pueblo al que por razón de su edad se le puede engañar, falseando la historia al no haberla vivido. Y que por ello la conoce solamente a través de unos planes de estudios de contenido tan sectario y falso como las leyes de memoria. Leyes con las que además se pretende impedir el conocimiento de la irrefutable verdad histórica:

Que el Alzamiento Nacional y la Guerra de Liberación, fueron inevitables.

Que el Frente Popular la buscó, la provocó y finalmente la perdió. Queriendo ahora ganarla, ochenta y cuatro años después. Buscando la venganza por los fracasos de octubre de 1934 y abril de 1939.

 Y que la victoria de Franco fue providencial. Pues además de salvar a España, la redimió de un atraso multisecular. Que la había llevado de ser el imperio donde no se ponía el sol, a un ocaso permanente. Resurgiendo así de sus cenizas, cual Ave Fénix, por el nuevo amanecer de Una España Grande y Libre. 


18 respuestas a «La Guardia Civil me dio una lección de disciplina»

  1. Gracias, amigo, por este reconocimiento hacia los Números de la Guardia Civil, de antaño.
    Procedo de una zona rural, mis tios poseían una masía en el campo, y por allí pasaban los guardias civiles, de patrulla, andando, con sus viejos mausers, capas, para protegerse del frío, etc.
    Soportaban las inclemencias del tiempo, etc., pero nunca les oí quejarse.
    Agradecían, eso sí, poder calentarse un poco, agua o un trago de vino, del porrón, pero nunca pedían ni exigían nada.
    Y siempre agradecían el detalle.
    ¿De qué pasta estaban hechos aquellos héroes anónimos…?

  2. Gracias Ramiro por su comentario.
    Esa «pasta» admirable, era la simbiosis entre el espíritu de Guardias y un espíritu militar de Soldado.
    Cuando su función ha pasado de «la defensa del orden y la ley» a ser muñidores de un poder político, que solo puede gobernar con el apoyo de un enemigo que a tantos de sus compañeros ha asesinado, nada tiene de extraño que la Guardia Civl haya perdido su esencia… o esté en trance de perderla.

  3. Buenos dias
    El espiritu que tenia la Guardia Civil de la epoca poco tiene que ver con el actual, en aquella epoca el numero de la Guardia Civil era militar, se atenía a las ordenes y no las discutía, hoy en día las circunstancias no son ni parecidas y las normas de la G.C tampoco.
    La Guardia Civil actual no quiere ser militar y en cuanto pueden lo demuestra, son una fuerza publica de represion del delito y esto es asi porque lo que se les enseña en la Academia no es disciplina militar sino obediencia al mando.
    Al poco de fallecer el Caudillo, es mas desde su entierro que tuvo un protocolo bastante cutre, se supo que el estado iba a ser arramplado por los politicos que el rey habia designado para arruinar el sistema politico que le daba su razon de ser y convertir España, de nuevo, en ese batallar de destruccion nacional que consiste en enfrentar a unos españoles con otros y que tan malos resultados llevaba dando desde dos siglos antes.
    Ayer se volvió a ver quien manda y quien obedece, mandan los revanchistas socialistas que perdieron la guerra de Liberacion y obedecen los españoles, todos,lleven uniforme o no lo lleven.
    Es muy posible que tarde o temprano se arme la marimonera, pero estudiando a la sociedad actual uno se da cuenta de que si se lia serán los españoles normales, los patriotas, los que aman su nacion y buscan su engrandecimiento seran los perdedores.
    Y lo seran porque los socialistas son los que gobiernan Europa

  4. Completamente de acuerdo Geppetto.
    Y para certificar tal acuerdo, tres consideraciones.

    1 Como he dicho y escrito muchas veces, la esencia de la transformación política, acaecida a la muerte de Franco, es la TRANSACCIÓN: la venta de la España Una Grande y libre a sus enemigos a cambio de que no cuestionaran la Corona.
    Se repetirá la fábula del escorpión que cruza la charca sobre el lomo de una rana… y en medio de la travesía le pica y muere. Herida de muerte la rana le pregunta al escorpión del PSOE… ¿por que me haces esto? y el escorpión le responde: ES MI NATURALEZA.

    2 Desde que España dejó de ser Una, Grande y Libre (soberana) -al igual que sucede en Europa y medio mundo- mandan «las fuerzas oscuras de la rosa y el mandil»… y los dueños de la franquicia a «escala global»

    3. Efectivamente. En un nuevo enfrentamiento el enemigo lleva las de ganar. Por eso hay que ser cautos. Pero en cualquier caso recordar lo que reza el himno de artillería: ANTES QUE RENDIDOS, MUERTOS CON HONOR
    Confiando además en Dios y en la sentencia de Virgilio: «AUDENTES FORTUNA IUVAT» (a los audaces les sonríe la fortuna)
    Un cordial saludo.

    1. No se si es Vd de Artilleria, pero a muchos militares les llena de emocion el Ardor Guerrero.
      Por lo demas, con o sin himnos habra que dar la cara aunque nos la rompan

  5. Excelente artículo, una llamada de atención para todo español (que no este “ciego”) de lo que hoy tiene ante sí: España esta en riesgo de perder su Unidad e identidad al igual que lo predecía Jose Antonio en su carta a los militares de entonces con la verdad y la razón por bandera.
    Gracias.

  6. Cuando un desgobierno mafioso, asesino y antiespañol, compuesto por todos los enemigos de la Patria, se dedica a destruir abierta y descaradamente la Nación, saqueándola y arruinándola por completo y «legislando» en favor de los delincuentes y en contra de sus nacionales y ciudadanos decentes, y los uniformados en bloque, tanto Ejército como Fuerzas Armadas, se ponen del lado de los opresores traidores, se convierten en cooperadores necesarios y, por tanto, son igual de criminales y traidores que la escoria política que les ordena y manda, pues su deber profesional y moral es proteger y defender al Pueblo, a la gente honrada e indefensa.
    Nos quieren sumisos, desarmados, desvalidos y aterrados, pero habrá sorpresas, porque más de uno no se va a rendir sin luchar, y juro por todos mis muertos que trataré por todos los medios de llevarme por delante a más de uno y a más de dos antes de caer de pie y con la cabeza alta, emulando en lo posible a mi modelo, héroe y líder espiritual y moral, el eterno José Antonio, que en Gloria está.
    Muchas gracias y un cordial saludo a todos.
    JOSÉ ANTONIO, ¡PRESENTE!
    ¡ARRIBA ESPAÑA SIEMPRE!

    1. La disciplina( de discípulo) empieza por uno mismo,por vencer y controlar uno a la mente que siempre tiende al mínimo esfuerzo a la procastinación y a la excusa si se la deja.
      Puede parecer que el General la quebrara pero a mi me parece que precisamente lo que hizo fué mantenerla.Disciplina con los principios.

      1. El caso de Franco, obligado a pasar de la más ejemplar disciplina, a la obligación moral de alzarse en armas, es el paradigma de la disciplina.
        Y esa titánica lucha, entre lo obligado y lo debido, es la idea que se recoge en las Ordenanzas: «En los casos dudosos hará lo más propio de su honor y espíritu»
        Gracias por su comentario.
        Un cordial saludo.

    2. Gracias por su comentario Gaspar.
      Yo espero que al leer el artículo muchos militares y policías entienda que la disciplina, la obediencia al enemigo se llama traición.
      Y la difícil situación en que se encuentran cuando su misión es la defensa de España pero que se ven obligados a obedecer las órdenes de un Gobierno que necesita, para gobernar, el apoyo de quienes se declaran sin tapujos enemigos de España.
      Por ello es tan urgente que el Gobierno de la Nación, deje de tener por aliados los enemigos de ella. Que de esta forma se convierten en cómplices
      Un cordial saludo.

    3. No es un gobierno verdadero, como Dios manda.
      Son los eternos enemigos de España, que se han confubulado para acabar con nuestra Patria.
      ¡Y todo español bien nacido debe hacer todo lo que pueda, y más, para mandarles al ostracismo político, y a la cárcel!

  7. No sé si fue Franco quien dijo: “ Por encima de la disciplina está el honor”. Y honor es defender nuestra patria , nuestra historia, nuestra cultura , es decir, nuestra civilización. Maravilloso artículo y comentarios . Muchas gracias.

    1. Franco se lo dijo a sus cadetes en Zaragoza, no se sabe quien fue el primero en dejar huella en esta frase. Lo importante de todas las frases orientativas hacia el espíritu, cuando salen de hombres RECTOS que saben su significado, es propia de ellos, al emanar desde el espíritu eterno, que es el HONOR.

      Saludos cordiales

  8. Así nos va nos han vuelto locos o imbeciles o que…( ante cualquier orden que implique o pueda derivar en practicar injusticia es un deber del espíritu desobedecer así fuera necesario usar la espada) echar un vistazo a esos profesores de guarderías, colegios etc etc
    a que se dedican los sanitarios últimamente? a esas Fuerzas Armadas que en nombre de la disciplina protegen
    a todo tipo de ladrones asesinos chorizos corruptos del congreso
    del constitucional …
    es que no tenemos más que lo que merecemos somos asquerosamente humanos

  9. Franco no quebró la disciplina el 18 de julio levantándose contra el Gobierno del Frente Popular para evitar que España pereciera.
    El Movimiento Nacional no fue una sublevación militar. «Al Ejército, -dijo Franco-, no le es lícito sublevarse contra un partido, pero tiene el deber de defender a la Patria en peligro de muerte.»

    En una entrevista que el Diario ABC hizo a Franco el 18 de julio de 1937, Franco dijo, a 1 año justo de la fecha del 18 de julio de 1936, que el Movimiento Nacional no fue nunca una sublevación. Los sublevados eran y son ellos: los rojos. Vulnerada la Constitución que ellos mismos hicieron , negados los más elementales derechos del hombre comenzando por el de la vida, entregada España entera al dominio de los pistoleros , lanzadas las clases trabajadoras a una cruenta lucha fratricida, el Ejército interpretó el anhelo de la mayoría de los españoles , hartos ya de asesinatos, saqueos y arbitrariedades. El Movimiento llegó cuando tenía que llegar: antes hubiera sido imprudente. Al Ejército no le es lícito sublevarse contra un partido ni contra una Constitución porque no le guste, PERO TIENE EL DEBER DE LEVANTARSE EN ARMAS PARA DEFENDER A LA PATRIA CUANDO ESTÁ EN PELIGRO DE MUERTE.

    Es muy tarde ya, y yo tengo que dormir para trabajar mañana, pero me gustaría comentar algunas cuestiones más, aunque sea muy brevemente. Se ha criticado mucho el artículo sobre la Guardia civil de Francisco B. Ayuso por abogar por la disolución de la guardia civil, porque se han sentido muchos ofendidos por cuestionar el honor de la Guardia civil. Yo no creo que haya que disolver la Guardia civil, antes que disolver la Guardia civil procedería implantar en la Guardia civil y en el resto de las FFAA ex-españolas el saludo con prenda de cabeza como en el Ejército rojo, con el puño cerrado llevando el puño a la sien o al cuerno, como decían con mofa los nacionales, y que cambien las estrellas de distintivo de rango por los símbolos de rango del Ejército popular fe la república. Por lo menos de este modo se ganaría en transparencia de la clase de la clase de Ejército que en general tenemos y aspiran a ser no pocos militares y GC.
    Pero no estando yo de acuerdo con la disolución de la Guardia civil, tampoco puedo estar de acuerdo con los que se ofenden cuando se cuestiona el Honor de la Guardia civil. ¿En qué mundo autista vive esta gente que se ofende?, es que han estado en coma 15 años en un hospital y despertaron esta mañana?. ¿Dónde quedó el honor de la GC viéndolos huir de los pueblos de Gerona mientras los separatistas los perseguían detrás hasta las afueras del pueblo.
    Un poco de humildad, y un poco de autocrítica. Los que hemos sido montañeros hemos procurado ser responsables en la montaña. HAy gente que ha llamado al helicóptero de los equipos de rescate porque su perro estaba cansando para seguir andando. Yo estoy en el extremo opuesto a esta gente. Yo tengo sentido del ridículo y de la responsabilidad que me impide ser tan jeta. Evito ver ningún desfile o acto de la Legión porque me parece una temeridad contraria a los principios de humildad y autocrítica el hacer alarde como se hacen en esos actos cuando Marruecos nos supera de largo en todo. Hace falta más valor y menos fanfarronería, porque lo de la Legión de ahora no es valor, es inconciencia y fanfarronería, Hace falta humildad y autocrítica, y no volver a hacer desfiles hasta alcanzar el nivel operativo que nunca se debió dejar perder. Con esto del «Honor» de la Guardia civil ocurre lo mismo, por mucho que les duela a los que todo lo ven desde la óptica de sus supuestos «cojones», con perdón de la palabra pero es el término que esta gente tiene permanentemente en la boca, cuando la verdadera milicia tiene más de cabeza y de corazón que de «cojones», lo cierto y verdad es que ahora es tiempo de sacar menos pecho y hacer autocrítica, porque después de hacer el canelo en Cataluña a los niveles que se ha hecho el canelo, retirándose de las poblaciones con la munición de guerra intacta y sin una baja, y los guevos y las órdenes que faltaron aquí dándolas luego de más en el Valle de los caídos para ponerse chulos con unas mujeres que pretender entrar a misa, o exigiendo que otros se quiten la camisa azul si quieren pasar, etc. etc., incluso los que tengan en la guardia civil honor, que todavía quedan algunos, ante este panorama de deshonor, más les vale que se callen, porque precisamente la humildad, el sentido del deber y la autocrítica en el fuero interno, exigen que menos ofenderse y más trabajar para revertir la caída libre al vacío. Porque incluso los ejemplos de «cojones» que esgrimen: el caso del Coronel Pérez de los Cobos, el caso del Guardia de tráfico que se interpuso para evitar que un delincuente en un coche atropellara una cerrera ciclista no son precisamente para tirar cohetes.
    El Coronel Pérez de los Cobos durante el golpe de Estsdo se prestó como tambien lo hizo el Secretario de Estado de Seguridad del PP Nieto, a formar parte dela comisión para parar el golpe que precisamente presidía el jefe de los golpistas que era Puigdemont. Se imagina que los americanos crearan una comisiòn para acabar con el terrorismo islamico y la comisión la presidiera Bin-Laden. Alardear de esta farsa cuando habría que pedir perdón por ella, me parece fuera de lugar. Y en cuanto al GC de tráfico. Yo siento mucho su muerte porque aunque no lo conocí conozco de primera mano que era una persona muy buena, que había sido el peluquero en la Academia de la GC de Úbeda, y es una pena el final que ha tenido, más triste aún si tenemos en cuenta que con las leyes de mierda que tenemos en España el ddelincuente que lo atropelló estará en la calle en menos de 5 años y ya he dicho mucho. Pero sintiendo pena por esta muerte y valorando su gesto en lo que vale, desde el punto de vista militar y policial no es precisamente el modelo a seguir porque el modelos a seguir es posicionarse en un lugar a salvo del atropello y haber usado el arma para hacer fuego sobre el individuo que es como se para un delincuente no poniéndose delante para que te atropelle. Que hasta en esto tiene la gente lavado el cerebro.

    Para mí lo mejor del artículo, que es muy importante es lo que se dice en su segunda mitad, cómo el enemigo ha logrado lavar el cerebro y falsear la Historia como un modo de dar un golpe de Estado como el que han dado como el que no quiere la cosa. Lobos con piel de cordero, y la mayoría cayendo en el engaño.
    Enhorabuena buena al autor.

  10. Buenos días.
    La situación de la GC y de los demás cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y los Ejércitos es que se han «funcionalizado» o «funcionarizado» si se me permite el término que no se si existe pero que todos entendemos lo que quiere decir. Se les considera y se consideran meros funcionarios, empleados del poder, como lo es el vendedor de un concesionario de automóviles, o de una cadena de retail o un gestor de cobros en una asesoría jurídica… entrar a las 8 salir a las 16 y volver mañana, mañana no que tengo un «moscoso», aplicar la «ley del mínomo esfuerzo» y a esperar la nómina… dicho con todo mi respeto hacia los funcionarios y empleados públicos y de cualquier empresa privada, respeto que cada vez es menor, dicho sea de paso. También el mayoritario origen urbano de los miembros frente al antiguo origen rural de hace décadas, aunque esto afectaría no sólo a GC, PN y Ejércitos sino a toda la sociedad.
    ¡Viva España! ¡Arriba España!

    1. Pienso, exactamente, lo mismo que usted.
      Hoy en día, la mayoría de los militares y guardias civiles, pues la GC es un cuerpo policial de naturaleza militar, «sólo» quieren ser funcionarios, y, a ser posible, trabajar de 8 a 15 horas, de lunes a viernes, y eso como mucho.
      La «feminización2 del Cuerpo, que ahora se anuncia, con la «conciliación2 de la vida personal y famliar, siempre por encima y por delante DEL SERVICIO, faltaría más, será la puntilla para la Benemérita, ¡y ojalá me equivoque!
      Saludos a todos, amigos.

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