La Iglesia y los hombres de nuestro tiempo

¿Por qué el sucesor de Pedro se llama Pontífice? Porque su figura es la de “puente” y su misión es la llevar a Dios a los hombres. El Pontífice tiene la sagrada obligación, dada por el mismo Jesucristo, de conservar la fe y de confirmarla en la Iglesia; por tanto, tiene la función de “puente” entre Dios y los hombres.

¿No es nuestro Salvador el único Mediador entre Dios y los hombres? Claro que sí, un “puente”. Como mediadora y “puente”, también, entre Dios y los hombres es la Iglesia católica.

¿Qué tienen en común estos mediadores, estos “puentes”? Que son “puentes verticales”,  y no horizontales que son de los únicos de los que se habla, los únicos de los que la Jerarquía eclesiástica elogia y promociona.

¿Qué va a decir  la Iglesia al hombre de “hoy” que no haya dicho al hombre de “ayer”? Lo único que le puede decir es que enmiende su vida, crea en el Evangelio, se arrepienta de sus pecados, haga penitencia,  se bautice, si no lo está, y así salve su alma de la condenación eterna. Qué otra cosa puede decir la Iglesia al hombre moderno, como “puente” que es entre Dios y los hombres. El mensaje del Evangelio es eterno, no cambia…, aunque, digámoslo, hay muchos que quieren cambiarlo a gusto del hombre, y a medida de su debilidad e impiedad.

Pero, ¿hay realmente un diálogo entre la Iglesia y el hombre de hoy, o el mundo circundante? ¿Qué anima tal diálogo? ¿Qué fin pretende? ¿Se establece un diálogo con contenidos profundos, que miran a la perfección del ser humano, que esclarecen la realidad de la naturaleza herida por el pecado original, y por tanto debilitada para alcanzar la perfección por los propios medios humanos? ¡Cuántas dudas se nos presentan!

Más bien, nos encontramos con unos diálogos que no son más que una puesta en común de intereses o perspectivas personales; ante un dialogo “correcto” entre ambos interlocutores, en el que se trata de ver puntos comunes, sean los que fueren, y enfatizarlos como pequeños logros en el camino de una quimérica unión que nadie sabe realmente en que consiste.

Nos encontramos ante un diálogo entre hombres heridos por el pecado original, que tienen debilitada la luz de la razón, así como sus virtudes naturales. Nada puede salir de tal diálogo, nada que ayude al propio hombre a superarse, a mejorar, a perfeccionarse. Si la gracia no actúa en el corazón humano, se presenta entonces el caso del diálogo entre ciegos y mudos.

Se apela a la paz, como fin del diálogo, pero un “diálogo” que no tenga en cuenta la verticalidad de éste, es decir, la verticalidad del “puente”, y por tanto la primacía de Dios, es un diálogo estéril, en los medios y en los fines. No habrá paz entre los hombres si la paz de Dios no reina en sus corazones. Buscar la paz del hombre, la paz que el propio hombre proporciona, es una simple locura por lo insensato, por lo irreal, por el engaño que supone. Pero el diálogo de la Iglesia con el mundo no puede reducirse a la consecución de la paz, en absoluto, debe centrarse en la salvación de las almas.

Todo objetivo fuera de éste es olvidar la misión de la Iglesia, es olvidar a su Fundador y olvidar la “verticalidad” de su misión, que es la “unir” a los hombres con Dios.

La Iglesia, por su esencia, está separada del mundo y se diferencia del mundo. La Iglesia es lo que es, piensen lo que piensen otros a cerca de lo que debería ser la Iglesia. La Iglesia es Santa por constitución divina, y Una, y Apostólica y Romana. La Iglesia no se mimetiza con el ambiente que le rodea, ni mucho menos asume sus debilidades y errores; por el contrario los combate y rechaza. Insistimos, la Iglesia se separa nítidamente del mundo, aunque esté en él. No es indiferente al mundo, pero no todas las cosas del mundo las acepta, ni se inmiscuye  en ellas.

El diálogo de la Iglesia con el mundo de hoy sólo puede darse desde la propia realidad esencial de la Iglesia, que es la de una institución, divina y humana,  fundada por Jesucristo para ser portadora de su Palabra de salvación a todos los hombres. La verdadera liberación del hombre es acoger gozosamente la misión salvífica que la Iglesia le ofrece.

Ave María Purísima.


4 respuestas a «La Iglesia y los hombres de nuestro tiempo»

    1. Muy detallado el video exponiendo a la nobleza negra, los que entran en este nivel de información, que son pocos, llevan tiempo hilvanando los trozos del puzzle para ver el gran engaño de todos estos siglos, si continúan con el esfuerzo remontando la memoria de sangre, llegarán al origen de la caída espiritual en la materia, de eso hace muchísimo tiempo, su comprensión revela la salida de retorno al origen del reino espiritual.

      Saludos

    2. Ese es un anglo sionista marrano retorciéndolo todo.
      Minuto 7.43
      Weishaupt tenía de jesuita auténtico lo que yo de astronauta. Los marranos anticristo no podían ni ver a los jesuitas porque fueron los únicos con la inquisición que les paraban los pies cuando conspiraban por todas partes.
      He llegado hasta el minuto 9 y por no vomitar, lo he parado. Este es un anglo sionista marrano; resabiado como todos y pleno de odio a Cristo, que le hace calumniar sin fin; y se nota mucho.
      Weishaupt y sus familiares eran judíos marranos, que haciéndose pasar por jesuitas infiltraron la universidad católica más importante de Alemania, echando a los jesuitas que la llevaban y reemplazándolos por masones. Los marranos que destruyeron el Imperio cristianizante español, consiguieron destruir esa orden que tanto bien había hecho preocupándose por los que no se preocupaba nadie, y una vez destruida la han revivido falsa a su servicio, y de esa basura ha salido su engendro de pseudo jesuita pseudo papa Novus Ordo actual.

      La Iglesia católica no nació cuando se legalizó, nació cuando el Cristo puso al frente de sus fieles a Pedro. Cuando la Iglesia cristiana tocó poder fue justamente cuando la empezaron a adulterar, los gnósticos marranos, los labradores arrendatarios asesinos de turno que han adulterado ambos odre/testamentos/alianzas; que se van inventando historias y medias verdades como las del video.

      Vaya forma de retorcer la historia. Típica de los amos anglo sionistas nazis y su nuevo orden genocida esclavista comunista modelo chino. Esa es la pseudo historia que enseñarán en todas partes. Siempre igual, convierten el oro en basura y la basura en oro.
      Como no podía ser de otra manera, el sujeto se hace llamar noseque israel… o villa Rothschild desde Balfour; anglo sinoismo a más no poder.

      1. He puesto un comentario en ese video de Youtube, pues ya no está. Y por supuesto, no insultaba a nadie. No me dicen que no me porte mal, que no diga eso, ni nada…simplemente no los ponen; y luego tienen la cara dura de preguntarme en encuestas que opino de Youtube. Los marranos anglo sionistas son los únicos que tienen derecho a extender sus mentiras sin ninguna oposición.

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