La importancia de reconocer y recordar la historia: la guerra en la República Islámica de Afganistán

Rescatamos el artículo que el autor publicó nada más y nada menos que el 6 de Junio de 2010, y que está claro que ninguno de nuestros políticos ni militares leyó o… si lo leyeron prefirieron no hacer caso. Valga pues como homenaje al autor.

Gengis Khan

Todos sabemos que la Historia no es una ciencia exacta, matemática; pero si se recuerda y es veraz es una ciencia de la experiencia humana. Cuando se cuenta con un pasado de experiencias históricas veraces, el repetir errores de nosotros dependerá.

El territorio que hoy se conoce como Afganistán formó parte del antiguo Imperio persa en tiempos de Darío, y del Imperio del mongol Gengis Kan en 1230. Su herencia espiritual fue el hinduismo, el budismo y después el zoroastrismo, pero en el siglo VII fueron barridos por la fuerza arrolladora del islam, por eso Afganistán es República Islámica, importante no olvidarlo.

Desde aproximadamente el año 1847 hasta su independencia en 1919 intentó someterla el gran Imperio inglés, más de 70 años, con varias guerras que siempre ganaron los ingleses; pero al final tuvieron que irse.

Tropas rusas en Afganistán

Desde el 1978 a 1996, unos 18 años, pretendió la poderosa Unión Soviética con su invasión implantar un gobierno comunista y por su misma razón de ser ateo: fue derrotada. Es cierto, fue derrotada por el dinero del opio y de los petrodólares árabes que financiaba el armamento y asesoramiento de los Estados Unidos; pero en realidad esa ayuda lo que hizo fue acelerar el desenlace final de una guerra que sin esa ayuda se hubiera prolongado unos años más, y cuyo resultado final sería el mismo: la derrota de la gran URSS. («En una entrevista concedida al semanario parisino Le Nouvel Observateur (15-21 de enero de 1998), Zbigniew Brzezinski, consejero para asuntos de Seguridad Nacional del ex presidente demócrata, corrobora la versión facilitada por Robert Gates, antiguo director de la CIA, quien asegura que «sus muchachos» empezaron a actuar en Afganistán seis meses antes de la invasión soviética. «Es cierto; el 3 de julio de 1979, el Presidente Carter firmó un documento autorizando la puesta en marcha de operaciones secretas de apoyo a los detractores del régimen pro soviético de Kabul. Esta operación secreta resultó ser una idea excelente… Durante casi una década, las autoridades de Moscú tuvieron que hacer frente a una guerra difícilmente aguantable, un conflicto que llevó a la desmoralización, para desembocar finalmente en la desintegración del imperio soviético»: Adrián Mac Liman. El caos que viene. Enemigo sin rostro guerra sin nombre. Madrid, 2002, p. 56).

Desde el 7 de octubre de 2001 a la islámica Afganistán la está intentando someter la todopoderosa OTAN, una coalición de 37 naciones que se denominó “Operación Libertad Duradera”.

Talibanes

¿Duradera? ¿Cuántos años están dispuestas a aguantar esas naciones: 18 años, más de 70, más de 100?
Como uno más de los representantes de la prensa occidental, el diario El País anunciaba el 1 de diciembre de 1985: “La URSS ha ganado la guerra en Afganistán”.

Puede que también algún día escuchen o lean que la OTAN ha ganado la guerra en Afganistán: no se lo crean.

El pueblo afgano no tiene nada que perder, es un pueblo tribal acostumbrado a luchar, tan pobre -aparentemente- y duro como su tierra; es decir, que tiene dureza y espíritu, una doble esperanza, una espera, saben esperar, tienen todo el tiempo del mundo, y en esa espera creen fielmente tener la ayuda de Alá. Occidente en cambio ni tiene tiempo ni Dios.

La Historia no se repite simplemente se parece.

Para lossegadoresdelfindelmundo.blogspot


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