La insoportable ¿y traidora? negligencia e ineptitud del CNI y del CIFAS

Lo ocurrido en Ceuta, donde casi 10.000 individuos bien organizados invadieron dicha ciudad española, y por ende España, no admiten duda, aunque sí una pregunta que nadie ha formulado: ¿cómo es posible que el tan «afamado», como controvertido, Centro Nacional de Inteligencia (CNI) no fuera capaz de avisar y con la debida antelación de la invasión? Pues bien, sólo hay una posible respuesta: porque el CNI no tiene fuentes de información en Marruecos, ya no sólo a niveles esenciales y obligados para un servicio de inteligencia que se precie –palacio real, gobierno y fuerzas armadas y de la Gendarmería–, sino tampoco analistas que, simplemente y al menos, sepan interpretar la cuantiosa información abierta que hoy corre por doquier. Tampoco siquiera a un fulano que, desde el otro lado de la verja, les hubiera hecho una simple llamada telefónica… que ya es decir.

Manglano

Hace más de dos décadas, con Emilio Manglano aún como director del entonces CESID –hoy CNI–, un reducido grupo de directivos, tras analizar nuestras amenazas y posibilidades, elaboraron un informe en el que se concluía que España sólo tenía un enemigo real que era Marruecos –en mucho menor grado Argelia y Mauritania–; que Marruecos no iba a parar hasta hacerse con Ceuta y Melilla, así como a incordiar todo lo posible en aguas canarias; que, por ello, el CNI debía volcar todo el esfuerzo de obtención de información y consiguiente inteligencia posible en prever y colaborar en la neutralización de dicha amenaza; que cualquier otra labor de información e inteligencia en otros países del mundo debía restringirse a lo estrictamente necesario dando toda prioridad a Marruecos, y que dicha labor de información e inteligencia en el país magrebí debía tener dos líneas de acción: a) conseguir fuentes de información propias, fiables y probadas en las más altas esferas de palacio, instituciones gubernamentales, fuerzas armadas y Gendarmería, y b) establecer dos clases de redes en torno a Ceuta y Melilla, una, para prever con la antelación debida lo que ahora ha ocurrido, y otra –de «durmientes»–, para poder reaccionar generando de inmediato en otros puntos del país magrebí conflictos que desestabilizaran a Marruecos obligándole a paralizar y renunciar a esa «invasión» de Ceuta y Melilla que, antes o después, estaba cantada, como hemos visto. Pues bien, como tantas cosas el informe fue rechazado tanto por la dirección de «la Casa» como por los analistas de entonces que nada querían saber de riesgos, sólo de periódicos y análisis de agencias de información tan poco fiables en este tema como eran, y son, las norteamericanas e israelíes. Lo que pudo ser, no fue. Nada se hizo. De aquellos barros, estos lodos.

Y volvemos a preguntarnos ¿cómo ha sido posible que Marruecos haya concentrado en la frontera española de Ceuta nada más y nada menos que cerca de 10.000 individuos, que les haya abierto descaradamente la verja, etc., sin que el CNI se haya enterado de nada? Pues a lo dicho: porque no tiene fuentes de ninguna clase en Marruecos. Porque nada sabe de Marruecos. Porque se dedica a otras cosas como sabemos que son, por ejemplo, vigilar y neutralizar las críticas al gobierno dictatorial de Sánchez y a golfear con las putas del rey fugado. O sea, a todo menos a lo que se tiene que dedicar. Así estamos.

El fallo de la «inteligencia» española, en la que hay que incluir al Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), otro departamento que tal baila, es imperdonable; supone práctica traición. No pueden haber caído más bajo, ni ser más negligentes e ineptos o ¿traidores?. Todo un CNI repleto de medios, con más de 3.000 miembros y un presupuesto descomunal que no deja de engordar, no ha sido capaz ni siquiera de mirar con unos prismáticos más allá de unos cientos de metros de nuestra frontera con Marruecos en Ceuta.

En cualquier país del mundo que se precie, a estas alturas, Margarita Robles, de quien dependen directamente ambos departamentos –hay que recordarlo porque ella no lo ha hecho–, la directora del CNI, Paz Esteban, y el jefe del CIFAS, el Gral. de División Antonio Romero Losada, ya habrían dimitido si tuvieran un mínimo de dignidad personal, pero como eso es imposible, pues para llegar a donde están la tienen que haber dejado en el camino, deberían haber sido cesados, lo que también es imposible porque su jefe, el dictador Sánchez, está a lo que ya sabemos. Lo peor, con todo, es que nadie, nadie, ni si quiera de la oposición, ha echado los pies por alto, puesto el grito en el cielo y exigido las tres cabezas citadas. Ah, y los medios tampoco.

Robles

Paz Esteban

Romero Losada

7 respuestas a «La insoportable ¿y traidora? negligencia e ineptitud del CNI y del CIFAS»

  1. Se pregunta Bernal Díaz del Castillo como es posible que ni el CNI ni el CIFAS hayan alertado de lo que se «estaba cociendo»
    Igual interrogante se plantean muchos españoles.
    Dice el autor que los «servicios» no ha sido capaces, ni tan siquiera, de mirar con unos prismáticos más allá de unos cientos de metros de nuestra frontera. Y de inmediato surge otra duda ¿deberían haber mirado más bien debajo de la cama?
    Porque desde la entrega del Sahara a Marruecos sabemos que el gobierno de Sultán cuenta con apoyos, no sólo internacionales, sino también con «colaboradores» internos.
    En los primeros tiempos de la «Transacción» el esfuerzo principal se volcaba en el «área de involución»
    Nada pues tendría de extraño que ahora estuvieran más volcados en el control de la «oposición»
    Claro que también pudiera ser que los «servicios» si hubieran alertado de lo que preparaba Marruecos, pero es sabido que la información no tiene utilidad si quien debe explotarla, por inepcia o por connivencia con el enemigo, no lo hace.
    Desde el asesinato de Carrero Blanco -nunca investigado ni aclarado- la complicidad en la entrega del Sahara a Marruecos, la utilización del CESID para cerrar el paso a Fuerza Nueva y AP en beneficio del PSOE (Juan María de Peñaranda dixit) en su libro «Desde el Corazón del CESID») o el descomunal fiasco en los «trenes del 11 M» (cuya autoría apunta a Marruecos como desquite de Peregil) unido por el contrario a la eficacia del CNI a la hora de tapar escándalos domésticos, hace que sean muchos los españoles que se pregunten -ya se ha dicho- si el enemigo estará debajo de la cama.

    1. Partiendo de la base de que estoy totalmente de acuerdo contigo, tan sólo recordarte que, aparte de lo anteriormente escrito por ti, los INÚTILES del puto CNI -quienes sólo sirven para espiar a los PATRIOTAS y para tapar los PECADOS del reyezuelo DEGENERADO de turno-, tampoco se enteraron de la preparación del atentado terrorista que cuatro moros piojosos perpetraron en Las Ramblas de Barcelona. Para más INRI, cuando al «capo» del comando lo tenían en nómina.

      De lo que tampoco fuesen capaces de enterarse de dónde tenían escondidas las «urnas» del referéndum ILEGAL organizado por los gorrinos separatistas CATETOlanes, mejor, ni hablar…

      Lo dicho, unos putos INÚTILES de mierda, que no valen ni para servir de comida a los leones del zoo.

  2. Yo propongo que al CNI se le cambie el nombre, y se le llame CNE, Centro Nacional de Estupidez.
    Creo sería más correcto y descriptivo de la realidad de la «cosa» esa…

  3. Creo que en España, la de los últimos 46 años (mejor, quizá, si comenzamos a contar desde el 20 de diciembre de 1973), nos hemos acostumbrado demasiado a pensar -bastante inocentemente- que todos los desmadres que suceden «en este país» (apelativo habitual de España), solo son indeseables consecuencias de las pésimas gestiones de los incompetentes de turno. Ese «chip» hay que cambiarlo.

  4. Respecto del CNI, tienen suerte de que no vivamos en el régimen de su amado Stalin, porque en él a los agentes sospechosos de desleales no sólo los mataban sino que también exterminaban a todos los miembros de sus familias. A todos sin excepción, y sin distinción de grado ni de edad. En España en cambio se les asciende, quizás porque cumplen objetivos.

    La pinta de sociata del General Romero Losada. Y el careto de Paz Esteban.
    Uno ve el aspecto del Estado Mayor de Putin, y lo compara con lo que tenemos en España y lo que no tiene explicación es que Andorra no nos haya declarado la guerra e invadido todavía.

    1. ¡PUES ANDA, QUE LA PAPADA Y CARRILLADA TIENE unas pintas que te cruzas con ella por la noche y tienes que salir corriendo, ante el temor, fundado, de que quiera violarte!

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