LA LUPA. La monarquía ha muerto. Viva la República

La Monarquía ha muerto, o mejor decir que entre todos la mataron y ella sola se murió, o suicidó, por eso España debe evolucionar a la República, pero una república NACIONAL, presidencialista, cuya bandera sea la roja y gualda, sustentada por una Constitución de verdad que corrija absolutamente todos los graves defectos de la actual, y eso urgentemente porque si no se nos va a imponer una república que será  socialista, frentepopulista, dictatorial y tiránica.

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(Duración 18:54)


15 respuestas a «LA LUPA. La monarquía ha muerto. Viva la República»

  1. No tenga tanta prisa con la «República». No le haga el caldo gordo a los enemigos de España. En España los republicanos que «pintan algo» (lueho están los, testimonialistas que no pintan nada) son los enemigos de España, jamás les haré el caldo gordo, jamás seré compañero de viaje ni en un vagon de tercera.

  2. Magnífica Lupa. Valiente.
    Hay que «madrugar» como dice Bendala.
    ¿Cuál es entonces, Rafael y Gaspar, vuestra propuesta?
    ¿Seguir apoyando y dando vivas al re, a la monarquía traidora, que como dice Bendala es una república (coronada) donde manda el frente popular porque el PP ya sabemos lo que es?
    Al enemigo hay que ir a por él, no esperar a que él venga y nos sorpenda.
    Al PSOE hay que reconocerle sus «méritos»: siempre ha sabido a dónde iba y ha demostrado audacia, tesón, y voluntad. Por eso hoy campa a sus anchas.
    Repito, Gaspar y Rafael ¿cúal es vuestra idea, vuestra propuesta? Porque no vale con estar en contra y no aportar alternativa.
    La inacción, el agarrarse a una monarquía tan vacía como la de Alfonso XIII, fue por lo que ocurrió lo que ocurrió.
    A ver si de una vez le echamos criadillas.

  3. La monarquía es un cajón de sastre en el que caben todos los regímenes habidos por haber. No pasa de ser una etiqueta irrelevante.

    Es la estructura del Estado y sus organismos intermedios y el sistema representativo lo que definen políticamente a un Estado.

    Suprimir la monarquía por república no supone más variante que la de pasar de boina a sombrero. Es irrelevante.

    1. Nada es irrelevante en la vida.
      Y si la monarquía lo es, no opina así el enemigo, ergo no es irrelevante monarquía o república.
      En la república también cabe todo.
      Ellos, como dice el Sr. Bendala, van derechitos a la república, por algo será, y van proque la quieren y saben suya, lo dice también muy bien el Sr. Bendala.
      Si se les deja nos impondrán, como han impuesto todo , esa de la tricolor de febrero y más aún del 19 de julio al 1º d abril que ya sabemos lo que es, sólo que actualizada en las formas, pero igual en el fondo: como ahora hacen con el rey cómplice por entregado.
      Una república exige una nueva constitución, ya que no quieren, ninguno, corregir la actual, y ahí está el quid de la cuestión que, por cierto, tan valientemente aborda el Sr. Bendala al definir, y novedosamente, algunas de sus líneas principales, imposible hacerlo con todas y menos en profundidad, como son la bandera bicolor, presidencialista, etcétera.
      Uno ha preguntado por alternativas, eso mismo pregunto yo, si no es lo que propone el Sr. Bendala, ese madrugar, qué proponen ¿seguir como estamos sosteniendo esta monaqruía infecta causa otra vez de todos nuestros males?
      Es la hora de aportar posibles soluciones concretas, porque de decir lo mal que estamos y por qué ya ha pasado el tiempo, de eso se ha beneficiado el enemigo, de la pasividad, de dcir y no hacer.
      Da la impresión de que a pesaar de todo nadie se da cuenta de la gravedad de la situación y de lo que se nos vienee encima
      Saludos amigos

  4. Todo lo que usted dice está muy bien, pero el pueblo español, en su inmensa e incurable estupidez, ni si quiera a estas alturas de la película está por la labor.
    Franco debió instaurar una monarquía electiva, como lo fue desde la Reconquista hasta Ramiro I, en que empezó a ser hereditaría. Aun así, estaríamos igual porque la masonería es astuta, no hay más que ver la Iglesia (monarquía electiva), pero, al menos, el Caudillo no hubiese pasado a la Historia como un imbécil, engañado por un miserable de manual.
    Qué Dios nos asista y perdone nuestra cobardía.
    ¡Arriba siempre España!

  5. Me parece increíble que todavía haya defensores de la monarquía borbónica, responsable de nuestra decadencia. Juan Carlos, espía de la CIA, entregó el Sáhara. El siniestro personaje que ocupa la ¿jefatura del estado?, por seguir viviendo a cuerpo de rey( valga la redundancia) es capaz de entregar Ceuta, Melilla y la Canarias por seguir un día más, igual que hace Falconeti. Que se puede esperar de un sujeto que no es capaz de poner orden en su casa. Es un digo heredero de los infames, Carlos IV, Fernando VII, la ninfómana Isabel II y el traidor Juan Carlos I. Un verdadero Borbón, no hay más que decir. Haber te instaurado está corrupta dinastía fue el mayor error del Caudillo.

  6. La república presidencialista ya fue admitida por el propio Calvo Sotelo,haciendo alguna declaración pública al respecto durante la Segunda República, como alternativa a aquel régimen y por Gonzalo Fernández de la Mora en la fase final de su vida, tras haber sido acérrimo monárquico, alegando que era mas adecuada para la defensa de la unidad de España que la monarquía juancarlista del régimen del 78.
    Pero es si cabe, menos conocido, que el propio general Primo de Rivera, la defendió como prolongación de su Dictadura. En este punto interesa señalar el documento encontrado en los archivos del general por Jorge Bonilla, en su día secretario particular del alcalde de Jerez, Miguel Primo de Rivera Urquijo y que este último trató de escamotearlo al conocimiento público.
    Dicho documento está fechado el 26 de Enero de 1930 (lleva por título «Al pueblo y al Ejército»), habiendo sido redactado al regreso de la audiencia del general Primo de Rivera con Alfonso XIII, en la que este último privó de su confianza al Gobierno de carácter cívico-militar, que el 3 de diciembre de 1925 había sustituído al anterior Directorio Militar. En este escrito se pone de manifiesto la personalidad del General, su aquél «a mi no me borbonea nadie», lo que secundarían sus más exaltados partidarios, que se referían a Alfonso XIII como «Segundo de Rivera». Sabido es que el Rey se sintió ninguneado cuando Primo de Rivera no se dirigió a él para explorar la posibilidad de continuar en el poder, sino que efectuó la conocida consulta a los capitanes generales, solicitando sus opiniones en relación con la prolongación de su mandato, al considerar que es el Ejército el que le había otorgado su confianza. También se observa en dicho escrito el carácter galante del general, que no hacía discriminación con las damas, fuesen de «alta o baja cuna», en su alusión a la Reina Victoria Eugenia.
    Así se manifestaba Don Miguel Primo de Rivera:»La misión de este Gobierno yo no la juzgo terminada y la de la Dictadura tampoco. Al Gobierno le falta consolidar parte de su enorme obra; a la Dictadura, preparar la implantación de un régimen constitucional en que se pueda asentar la normalidad política y jurídica de España…Hoy, como en tantas otras crisis históricas del reinado de Don Alfonso XIII, la intriga, la maniobra, el temor a la conspiración y aún el previo y falaz aliento a ella, han determinado la conducta del Rey. Pero si antes tropezó con hombres que ante las gradas del trono doblaban su espina dorsal o no tenían la fé y la convicción de la necesidad de sus servicios al país, hoy el caso es bien distinto. Yo creo que la Dictadura en su forma progresivamente atenuada por algunos años; y yo mismo aún por algunos meses, tenemos que seguir gobernando. Nadie inteligente creerá que es afán de mando, del que confieso estar ahito; es imperativo de mi conciencia ciudadana que me apresto a cumplir con la misma fe y energía que el 13 de septiembre de 1923, aunque las consecuencias para el país sean bien otras por fuerza y llamo a mi las mismas asistencias y con igual fervor que requerí en aquella fecha a los institutos armados de tierra mar y aire, al pueblo soberano, a la juventud, a las mujeres españolas, a los hombres de estudio y trabajo, a todo lo que no sea la vieja polilla política que entonces exoneré y sigo exonerando. Pero este suceso de hoy tiene, de triunfar, la inevitable consecuencia de que el Rey deje de serlo y que con su familia abandone inmediatamente el país, para cuya contingencia espero de la hidalguía de todos compostura, corrección y nobleza, principalmente para la Reina y sus hijos. Después, será preciso proclamar la República y elevar a su presidencia un hombre bueno, sabio, ecuánime y justiciero al que asistamos lealmente todos los españoles…La Patria esta por encima de todos…»
    Jorge Bonilla: «La historia no contada de los Primo de Rivera», editorial Espasa, 2016, págs. 81-83.

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