La metamorfosis del colectivo militar español

De todos los colectivos institucionales españoles puede que el militar sea el que más y peor transformación haya experimentado en los últimos cincuenta años –bueno, y la Iglesia, claro, que no le anda a la zaga–, y nuestra fotografía de portada de este artículo, publicada en su día por ABC, lo demuestra fehacientemente.

En ella vemos al entonces Jefe del Estado Mayor del Aire (JEMA) en 1982, el Tte. Gral. Emilio García-Conde Ceñal, haciendo de vulgar lacayo del ministro de Defensa, Narciso Serra, arrimándole la silla en un gesto que todo lo dice; lo que a juzgar por la cara del socialista supuso para él tanto una sorpresa como una alegría por razones obvias. Y es que no en balde, al poco y ante la practica totalidad de los miembros del entonces CESID (hoy CNI), en su inmensa mayoría todavía militares, reunidos en el salón de actos de «la casa», se atrevió a decir que «Los militares sólo sirven para obedecer» sin que ninguno de los presentes le chistara y pusiera en su sitio, dándole así, por desgracia, la razón.

El Gral. García-Conde había sido defensor voluntario de la sitiada Oviedo y después Alférez Provisional del Aire durante el último año de la guerra. Su valor e ideales, al menos entonces, no dan lugar a dudas. Su carrera posterior compaginó destinos militares y cargos civiles bien remunerados, todo ello al servicio de la España gobernada por el Caudillo. Pero pasado el tiempo, en 1975, ascendido ya a General, fue designado… jefe de gabinete del Guti –ahí es nada– cargo que desempeñó hasta 1977. Ascendido a Teniente General en 1982 pasó a ocupar, con el primer Gobierno socialista –qué casualidad– el cargo de JEMA. Así, quien fue defensor de España, la única posible, jugándose incluso la vida, pasado el tiempo no tuvo escrúpulo alguno en… arrimar la silla a un miembro de la antiEspaña, porque el PSOE, con su historia criminal a la espalda que apesta a distancia no es, como se está demostrando una vez más, otra cosa que parte de la antiEspaña. La radical metamorfosis de alguien con el historial de García-Conde, idéntica a la de otros muchos, casi todos, sirve de imagen para la posteridad de esa metamorfosis del colectivo militar que algún día habría que estudiar clínicamente.

Como García-Conde, en general el colectivo militar sufrió la misma transformación y además de la noche a la mañana, salvo algunas excepciones que, por escasas, fueron aún más honrosas si cabe. Eso sí, cumplieron con su palabra de ser leales hasta la muerte… de Franco, porque tras ella no lo fueron, no sólo a él, sino peor aún… a España… ni lo son. De aquellos polvos estos lodos.

Y no se trata de que tendrían que haber mantenido el régimen. No se trata de que tenían que haber impedido su lógica actualización en lo necesario. No se trata de que tendrían que haber impuesto una dictadura militar que ni Franco impuso jamás porque nunca fue un dictador. Se trata de que tendrían que haberse mantenido leales a España, que es lo que importa, y no haber dejado que la necesaria actualización del régimen derivara en la ruptura total con él y en su demolición porque eso era sentar las bases para lo que hoy vemos. Eso fue traición, no transición; que fue además lo que votó el pueblo español: su REFORMA, no su destrucción. De aquellos polvos de los militares de entonces, de los García-Conde, estos lodos. De aquella traición de los García-Conde, lo que hoy vemos y sufrimos.

Las FF.AA. son garantes últimas, sí, pero garantes, de lo esencial de nuestra patria, que sufre la desdicha secular de tener sus peores enemigos dentro de casa. El paso a una democracia inorgánica no debió hacerse a costa del régimen porque dejaba a esa democracia sin raíz, pues el régimen era y fue quien la facilitaba, como la monarquía que jamás debió reducirse a lo que es, algo meramente decorativo, hueco, vacío. La historia más reciente de España avalaba que en tal paso no podían figurar un PSOE, un PCE-IU, una ERC o un PNV, todos ellos manifiestamente enemigos de España y con las historias más criminales jamás vistas en sus homólogos europeos, fuera de aquellos que conformaron la Europa Oriental. De aquellos polvos, estos lodos.

Ahora, cuando España se sume por mor de un nuevo pero idéntico Frente Popular a aquel tan genocida como nefasto, los militares vuelven a «hacer un García-Conde» y arriman la silla a quienes destruyen la democracia, nuestra libertad y nuestra imperfecta Constitución –a los mismos que destruyeron la II República porque sólo la contemplaban revolucionaria, socialista y soviética, provocando una guerra fratricida porque la creían ganada– y porque sólo contemplan una «democracia» marxista-bolivariana, totalitaria, émula de aquella república fracasada por el providencial Alzamiento Nacional.

Así, hoy, los García-Conde uniformados incumplen el artículo 8º de la Constitución que forma parte esencial de su título preliminar, o sea, ese que emana directamente de la voluntad popular y no el resto, y que se puso porque por desgracia los «padres de la patria», dentro de sus desvarío, sabían que en España nuestra clase política, unos y otros, tienen la mala costumbre de procurar nuestra propia destrucción cada cierto tiempo –sea por acción o por omisión, por cainismo o por cobardía– , lo que hace necesario lo que no lo es en el resto de las naciones de nuestro entorno: la intervención de las FF.AA., o sea, de la última razón, para impedirlo conforme a lo que contempla la Constitución.


3 respuestas a «La metamorfosis del colectivo militar español»

  1. García-Conde apuntó maneras de lacayo desde antes.
    Según la biografía de La Vanguardia, del 16 enero de 1982,
    http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1982/01/16/pagina-11/32931485/pdf.html, al ser nombrado Jefe del Estado Mayor del Aire. EMILIO GARCIA-CONDE CENAL:
    Nació en Oviedo el 14 de noviembre de 1918.
    En 1938 fue promovido a alférez; ascendió a teniente, en 1939; a capitán, en 1944; comandante en 1947; teniente coronel, en 1952; coronel, en 1969; a general de brigada en 1975 y a general de división en 1978.
    En 1939 ingresó en la Escuela de vuelo sin visibilidad, en calidad de profesor.
    En 1948 fue preceptor del príncipe don Juan Carlos de Borbón.
    En 1964 fue agregado aéreo en la Embajada de Roma y Atenas.
    En 1969 ocupó el mando de la Escuela do Helicópteros y, posteriormente, fue director general de Aeropuertos.
    En 1976 fue nombrado jefe del Gabinete del vicepresidente primero del Gobierno para Asuntos de la Defensa.
    En 1977, jefe de la Secretaría Militar del Cuartel General del Ejército del Aire.
    En 1980 fue nombrado segundo jefe del Estado Mayor del Aire.
    Como se puede ver, en 1948 ingresó en la corte del corrupto traidor hijo de D. Juan, ocho años antes de que matara a su hermano. ¿Qué hilos se movieron para ese destino de ayo? ¿En qué corruptelas y juramentos se vio comprometido?
    Con esa piedra de toque, toda su actuación posterior queda aclarada.

    Muchísimas gracias y enhorabuena por sacar del olvido esta vergüenza que tanto explica nuestro acaecer actual.

  2. Brillante artículo, y brillante exposición…
    Hay gente que deben de sentir asco cuándo se miran al espejo por las mañanas, al afeitarse.
    Claro que algunos, como SERRA, se han dejado barba, y así no tienen que ver la cara dura que tienen, de cemento armado.

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