La ola roja que no fue

El 2023 fue un año donde se prometió casi a nivel fantasioso una “ola roja”, ese revés tan esperado y provocado por el voto de los Hispanos en los Estados Unidos, una ola roja que dio lugar a un fenómeno nuevo en la política conocido como el Swing Latino´s vote, y no es otra cosa que el cambio de la intención de voto y la orientación política por la influencia directa e indirecta del público Latino o Hispano.

Nosotros los Hispanos fuimos siempre una mal llamada minoría, que fue subestimada y ridiculizada por los medios de comunicación, comenzando por los nuestros, los medios Hispanos, esos que justamente han debido proyectarnos mejor ante el mundo y mostrarnos lo mejor, para que por ende fuéramos lo mejor. Sucedió algo que pocos entendemos por qué ocurre. Simplemente no conviene tener a una masa educada y actuando en excelencia. El circo vende más, a los borregos se les puede ideologizar. Es sencillo.

Hoy, esa mal llamada minoría es el primer grupo racial más poderoso en los Estados Unidos, grupo que mueve de la misma forma y con la misma fuerza la economía del país más poderoso del mundo, grupo que está moviendo la intención de voto, protagonizando el cambio político y que potencialmente pudiera ser el rostro de venideras administraciones.

Desde hace algunos años analistas políticos de la vieja guardia han proyectado a Julián Castro, quien es demócrata, como el posible candidato presidencial para el 2028.

Ha sido interesante como poco a poco hemos marcado con la identidad política hispana en la nación, con nuestra cosmovisión conservadora. Ha sido sin duda alguna relevante y vital para que el país que es ícono de la libertad ante el mundo, no termine de hundirse en el hedor de la hiel progresista.

Sin embargo, en el año 2023 se habló y mucho, además, de una ola roja electoral que jamás ocurrió. Quizá me gane la animadversión de mucha gente con esta columna de opinión, pero las cosas hay que llamarlas siempre por su nombre.

Como parte de nuestra identidad política como hispanos, tenemos el populismo profundamente enquistado, un cáncer ideológico del que he hablado antes y que debemos erradicar. Muchos no han entendido que la manera de hacer política cambió para siempre, y pretendieron tener nuevos resultados con técnicas viejas. Y no, las cosas no funcionan así.

Me cansé de ver gente prometiendo cambios y vendiéndose como la mejor apuesta solamente posando en fotos con Donald Trump como si eso fuera suficiente para un verdadero cambio, una gobernanza transparente y vertical, cuando jamás hicieron un verdadero trabajo de campo en sus comunidades, jamás se sentaron un minuto a hacer pedagogía política con su electorado, no buscaron ni siquiera que la población Hispana se inscribiera para poder votar.

Lo mismo que hemos visto en nuestros países lo trajimos como modelo para hacer política, solo que de una forma un poco más sofisticada. Por momentos, pareciera que no hemos aprendido nada.

A la fecha hay hispanos en los Estados Unidos que creen firmemente que el partido Demócrata tiene ideales en pro a la democracia, y nada más lejos de realidad que esto.

Tenemos un problema bien preocupante de falta de educación política entre nuestra población, y siendo la minoría racial más grande, con el poder de cambiar la intención de voto y de ideología política, sumado al panorama que tenemos desastroso, es algo que no podemos seguir manteniendo. A eso hay que agregar un profundo adoctrinamiento mediático que algunos niegan entre risas bañadas en ignorancia.

Sobran evidencias de cómo se está manipulando con la verdad y la noticia por intereses malsanos que ya no son tan ocultos. Es preocupante como ya no se informa, directamente se manipula a la audiencia sin guardar las formas. El propósito principal del periodismo se ha diluido para convertirse en activismo burdo y esto es inaceptable.

Seguir satanizando con etiquetas de conspiranoicos a aquellos que tenemos el pensamiento crítico por bandera, es profundamente irrespetuoso y negacionista de la realidad, realidad que ha abofeteado a aquellos que se siguen negando a querer comprender todas y cada una de las cosas que hemos alegado, aquellos que hemos sido vocales y desde el día uno hemos alertado de los peligros que son una realidad.

Estados Unidos se encuentra en un momentum histórico realmente oscuro y peligroso. Cuando el bastión fundamental de la libertad se derrumbe, ocurrirá un efecto dominó indetenible y por defecto alrededor del mundo.

Los Hispanos tenemos el poder de cambiar esa realidad y ser el pilar donde se apoye y tome fuerzas una nación que nos ha dado danto, en distintas formas, por distintas razones, teniendo siempre como base el respeto por la libertad en todas sus vertientes.

Es imperativo educarnos, despojarnos del populismo barato que destruyó la política latinoamericana, ese populismo nefasto que solo ha traído dolor y caos a la región. Un populismo que es una oda a la mediocridad y ofende la inteligencia ciudadana.

Se juega la libertad y estabilidad de la nación que influye en todo y todos, para todo. Y nosotros los Hispanos, con un verdadero revés ideológico podemos cambiar un panorama que hasta ahora no se pinta nada bien.

Votar sabia y educadamente es fundamental. Todavía estamos a tiempo…

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