La OTAN: herramienta norteamericana para sojuzgar a los países europeos y al mundo

La OTAN no es una alianza, como dice ser, es decir, una coalición entre iguales. No, en absoluto, la OTAN es una herramienta, y muy eficaz, del imperialismo norteamericano para sojuzgar a los países europeos e imponer su visión unipolar del mundo al resto del planeta. Y lo dicho no lo decimos nosotros, sino que lo dicen los propios EEUU y la misma OTAN de la cual los norteamericanos son los jefes únicos, quienes todo lo deciden, todo lo controlan o todo lo impiden según sus propios intereses, pues no en balde aportan el 70 por ciento de su presupuesto, efectivos humanos y medios materiales. Para demostrarlo basta con acudir a las propias declaraciones oficiales de la OTAN desde su fundación hasta ahora y descubrir que lo afirmado por su primer secretario general, Lord Hastings Ismay, en 1952, sigue siendo válido, aún y a pesar de las obligadas reinvenciones que para subsistir como lo que es realmente ha tenido que llevar a cabo la OTAN, por mano de los EEUU, claro.

Lord Ismay afirmó que la OTAN debía servir para poner bajo dominio estadounidense las capacidades militares de sus países miembros que no eran sólo los de sus primeros componentes, sino que debía extenderse a todos los europeos, tanto occidentales como orientales; de aquí la indignación y rebeldía desde entonces y hasta su muerte del Gral. de Gaulle. El resultado de ello, es decir, de lo que realmente es la OTAN, es que Europa entera se ha convertido en una mera y vulgar periferia geopolítica de los intereses norteamericanos, su finca europea, en lo cual tiene también mucho que ver el resto de superestructuras económicas y comerciales de las cuales la Unión Europea es la máxima expresión y apoyo del mundo unipolar bajo yugo estadounidense actualmente en vigor; ah, y por supuesto el Reino Unido la tercera pata, ese lacayo y mamporrero siempre fiel.

La doctrina de la OTAN tuvo por fin convertir y utilizar a Europa como cabeza de puente estadounidense en su lucha por derrotar a la URSS, aprovechando para ello su despliegue militar en nuestro continente tras finalizar la II Guerra Mundial, incluyendo no sólo las tropas y numerosas bases militares que fue distribuyendo en las fronteras con la Europa del Este dominada entonces por Moscú, sino también el despliegue de su armamento nuclear. Y es que si hay algo esencial en la OTAN, y que dura hasta hoy en día, es que todo en ella gira en torno al armamento nuclear estadounidense, sobre el que sólo manda EEUU, así como es también quien decide cuándo y cuál de sus miembros puede utilizar el que posee (Reino Unido y Francia); ésto agudizó aún más las reticencias francesas cuando gobernaba de Gaulle. Sobre tal base es por lo que EEUU viene torpedeando cualquiera de las varias iniciativas europeas de sustraerse a su control y dominio, no sólo en el tema del armamento nuclear, sino también en el resto de tentativas de crear un ejército europeo o una industria armamentística europea autónoma de verdad. EEUU tiene muy claro que él tiene que ser el único proveedor de seguridad para Europa, con todo lo que ello conlleva en tantos aspectos, lo que viene logrando sea por convencimiento de los diferentes dirigentes europeos, sea por presiones, sea mediante sobornos, sea como sea, por las buenas o por las malas.

La OTAN es en buena parte heredera del Plan Marshall, embrión de las intenciones norteamericanas para sojuzgar a Europa; dicho plan no era de ayuda gratuita y desinteresada, sino que eran préstamos a devolver y bien caros, no sólo desde el punto de vista financiero, sino sobre todo políticamente hablando con el consiguiente dominio e injerencia en los asuntos internos europeos con el resultado de perdida de las soberanías nacionales. Es decir, que lo militar y lo económico iban paralelos, lo han seguido haciendo y el Tratado de Maastricht (obligando a no aceptar una Unión Europea fuera de la OTAN) fue el colofón de forma que Europa quedó definitivamente sometida al dominio estadounidense actual.

1950.- Contra la URSS, los EEUU impusieron a la recién creada OTAN el denominado Plan NSC-68 (National Security Council 68) que definió los supuestos y las líneas de política sobre las que se libraría la Guerra Fría durante, por lo menos, las próximas dos décadas. En él, los norteamericanos definían a la URSS como foco del mal, contemplando su destrucción incluso por medios militares.

1954.- Se amplía el plan introduciendo el uso de armas nucleares, incluso a nivel total, como respuesta a cualquier ataque de cierta envergadura.

1961.- Se cambia lo decidido al ser conscientes de que el uso de armas nucleares significaría, por poseer la URSS tantas o más, la destrucción total de ambos e incluso de la propia Humanidad, optándose por flexibilizar las posibles respuestas, añadiendo un aspecto nuevo que poco a poco va a tomar fuerte protagonismo como es el del uso de guerras limitadas en áreas puntuales alejadas en una franja que iba desde Turquía hasta los límites de Eurasia. Aún así, no se renuncia al uso del arma nuclear en Europa si fuera necesario. Téngase en cuenta que los EEUU siempre contemplan la guerra o la respuesta a un ataque fuera de su fronteras, pero no fuera de Europa a la que no dudan en seguir considerando campo de batalla a pesar de lo que con el uso de armas nucleares supondría para sus países y habitantes.

1978.- EEUU impone una nueva doctrina que denomina de «primer golpe» según la cual se impulsa un fuerte rearme europeo, siempre bajo supervisión norteamericana, tendente a apoyar el uso de armas nucleares en un primer instante, buscando el máximo rendimiento de la sorpresa, una especie de aquello según lo cual «el que pega primero, pega dos veces».

1981.- EEUU lo fía todo a la destrucción de la aún muy temida URSS cuya agonía conoce pero, precisamente por su desesperación, teme que pueda iniciar una guerra, una especie de canto del cisne antes de morir, pero canto destructor, por lo que despliega por Europa los misiles Cruise y Pershing decidida a derrotar a la URSS mediante tal armamento, al tiempo que impulsa la denominada «guerra de las galaxias» con un doble objetivo: por un lado, y ante todo, proteger eficazmente el territorio estadounidense de un ataque soviético, no así el europeo, y, por otro, convencer a los dirigentes soviéticos que por muchos esfuerzos que hicieran no podrían nunca igualar el poder norteamericano teniendo en cuenta su estado de ruina acelerada.

Al caer la URSS, la OTAN, lógicamente, quedó en entredicho, toda vez que disuelta aquella y su Pacto de Varsovia desaparecía el enemigo que la había justificado durante tres décadas. Su no disolución entonces, así como su inmediata reinvención y subsiguiente evolución, son la prueba de que fue, es y mucho nos tememos que seguirá siendo la herramienta preferida, al tiempo que esencial, del imperialismo norteamericano, de ese mundo unipolar por él creado, impuesto y sostenido a costa de lo que sea y de quien sea, pero sobre todo de Europa. Y esto no lo decimos nosotros, sino que lo dijeron en 1992 los propios EEUU: «Nuestro primer objetivo es impedir que resurja un nuevo rival, ya sea en el territorio de la ex Unión Soviética o en otro lugar que suponga una amenaza. Debemos impedir que cualquier potencia hostil domine una región cuyos recursos serían suficientes, controlados estrechamente, para generar una potencia global. Estas regiones comprenden Europa Occidental, Asia Oriental, el territorio de la antigua Unión Soviética y el Asia suroccidental. Es de fundamental importancia preservar la OTAN como principal instrumento de defensa y seguridad occidental, así como para que sirva de canal de influencia y participación en los asuntos de seguridad europea. Aunque Estados Unidos sostiene el objetivo de la integración europea, deben intentar impedir la creación de dispositivos de seguridad en ella únicamente europeos pues minarían a la OTAN en particular a la estructura de mando de la alianza». (De un documento del Pentágono filtrado y publicado en 1992 por el New York Time)

Así que para no disolver la OTAN, pero aún más para llevar a cabo su real objetivo, ese que con tanta claridad exponía el documento citado, los EEUU no dudaron en… crear nuevos enemigos, porque una alianza militar no se sostiene si no existe una amenaza, o sea un enemigo… y si no existe se inventa.

En tal instante, es muy significativo que tanto James Baker, Secretario de Estado de los EEUU, como Manfred Berner, Secretario General de la OTAN, definieron a la Alianza como un «poder europeo», lo que no dejaba de ser un eufemismo, porque en realidad el poder era de los EEUU. La reunificación alemana se hizo y configuró bajo la cobertura de la OTAN para que la nueva Alemania quedar supeditada a Estados Unidos. Gorbachov, que adivinaba la posibilidad de que los norteamericanos, a los que conocía bien, ya estuvieran poniendo sus ojos má allá de las nuevas fronteras orientales alemanas, insistió y obtuvo, bien que de palabra sólo, el compromiso de no expansión de la OTAN hacia el Este. Compromiso como sabemos y vemos hoy reiteradamente incumplido por los EEUU y sus sicarios de la OTAN, llegando la expansión de la Alianza hasta las mismas puertas de Moscú, quedando sólo para completar el puzzle Irlanda, Suiza, Austria, Chipre, Malta, Suecia, Finlandia, Serbia, Bosni-Herzegovina y Ucrania; de ellos ya sabemos que con la excusa de la guerra en Ucrania los EEUU van a conseguir que finlandeses y suecos, cuya posición geográfica sobre Rusia es privilegiada, vayan a entrar. Ucrania era la pieza fundamental a conseguir por razones evidentes, de ahí también en mucho la guerra en ella. El resto de los citados no son de importancia esencial para una OTAN que ocupa toda Europa… o mejor decir que a través de ella quien la ocupa son los EEUU, y nunca mejor dicho lo de «ocupan».

Y qué mejor enemigo… inventado, que aquel que, según el parecer de EEUU, claro, vulnera los derechos humanos, no respeta las libertades y rechaza la democracia. Y qué mejor que inventar unas denominadas «misiones de paz o humanitaria» para poder combatir a enemigos tan… inconcretos, indeterminados. La OTAN entonces no duda en acudir en defensa de pobres y oprimidos, según su parecer, claro, porque hay otros pobres y oprimidos a los que no se hace ni caso; un ejemplo entre muchos son los saharauis ocupados militarmente, empobrecidos en campamentos y oprimidos por Marruecos en contra de las resoluciones de la ONU y del Tribunal de la Haya, a pesar de todo lo cual, es país con el que los EEUU tienen relaciones muy estrechas incluso militares.

La cumbre de Roma de la OTAN en 1991, subrayó el papel preponderante de la alianza como base única de la defensa colectiva de la UE; lo que dió al traste con cualquier posibilidad de que los países europeos se desliguen de la OTAN, o sea de los EEUU, en materia de defensa… y en cualquier otro aspecto. ¿Lo pillan? Además, con esa cumbre se inició una moda por la cual las cumbres de la OTAN anteceden, y marcan, las de la Unión Europea. ¿Lo vuelven a pillar?

Camp Bondsteel: para su construcción se destruyeron dos cerros y se rellenó el valle entre ambos; se incautaron 1.000 hectáreas de tierra de cultivo; extensión 4 Km2; rodeada por un muro de 2,5 mt de alto; 14 km de barreras de tierra y hormigón, 84 km de alambre de espino y 11 torres de vigilancia; 25 km de carreteras; 300 edificios; 52 helipuertos.

Como resultado de lo que se iba imponiendo, en 1994 aviones de la OTAN derribaban varios aparatos serbiobosnio que violaron una zona de exclusión aérea impuesta unilateralmente por la OTAN; al no haberse producido ataque contra ninguno de los miembros de la OTAN tal acción fue radicalmente vulneradora del tan renombrado artículo 5 de su propio Tratado, pero eso ya daba igual porque como vemos las cosas para la OTAN, o sea para los EEUU, marchaban por otro camino. El año 1999 marcó un antes y un después porque mientras la OTAN se volcaba, con la manida excusa humanitaria, contra Serbia, bombardeaba Belgrado durante dos meses sin piedad (1.100 cazabombarderos, 38.000 misiones, 23.000 bombas y misiles, incontables muertos, heridos y desplazados) incluso en contra de las resoluciones de la ONU, ya sin tapujos impulsaba su expansión hacia el Este, o sea hacia Rusia, lo que ya no cesaría. De paso, y como el que no quiere la cosa, los EEUU se inventaban, también en contra de todo y de todos, en aquel epicentro geoestratégico tan señalado, nada más y nada menos que un nuevo «país» llamado Kosovo en cuyo pequeño territorio ha instalado, léanlo bien, la mayor base militar norteamericana del mundo (Camp Bondsteel) desde la cual, como puede verse si se echa un vistazo al mapa, le es especialmente fácil y extremadamente eficaz con los medios actuales de todo tipo vigilar, controlar y amenazar no sólo buena parte de Rusia (por ejemplo Crimea, Sebastopol, etc.), sino también de Oriente Medio, así como aguas de capital importancia, además de varios oleoductos que pasan por aquella tan importante zona (Existen proyectos para que en un futuro Camp Bondsteel sustituya en sus funciones a la Base Aérea de Aviano, lo que significa avanzar a vanguardia, hacia Rusia, claro, el despliegue del flanco sur norteamericano en Europa). ¿Lo siguen pillando, verdad?

En la cumbre de Lisboa de 2010, la OTAN se quitó la careta y se mostró tal cual es: la herramienta más eficaz ya no sólo como hemos dicho del mundo unipolar dominado por los EEUU, sino más, mucho más, porque esos mismos EEUU ya iniciaban su plan de globalización que hoy padecemos y del que la OTAN, cómo no, es también pieza clave. La cumbre de 2014 en Gales señala a Rusia como la amenaza, como el mal, y conforme a tal creencia y decisión, la OTAN inicia el despliegue de grandes capacidades ofensivas en dirección a las fronteras rusas, justo cuando en ese mismo instante los EEUU están inmersos en apoyar el golpe del Euromaidan en Ucrania y se firman los acuerdos de Minsk entre Kiev y Moscú que hoy sabemos por confesión pública de Angela Merkel y de Proschenko que no fueron más que una treta, un engaño, para que tanto Ucrania como la OTAN tuvieran tiempo para prepararse para lo que iban a provocar que no era otra cosa que la guerra en Ucrania a la que hoy asistimos. Todo claro como el agua clara.

La cumbre de Madrid celebrada en 2022 tiene una novedad que no sólo no hay que tomar a la ligera, sino tener muy en cuenta, porque bajo la espesa capa de la guerra de Ucrania a la que se dedicó el noventa por ciento del tiempo, se sugirió, como de pasada, que la OTAN considera a China como nueva amenaza que pone en riesgo, si bien no se especificó de qué forma, los intereses, la seguridad, la democracia, la libertad, los derechos humanos y no se sabe cuántas cosas más de Europa y del mundo, aunque en realidad a estas alturas de este artículo ya sabemos que sólo amenaza el poderío y los intereses norteamericanos. Lo crucial de tal cuestión es que, como en el caso ucraniano, o sea ruso, puede que tengan que pasar varios años, tal vez una década o algo más, pero los EEUU tienen ya puesta su ojeriza en China, poseen a Taiwán como excusa (como Ucrania la ha sido contra Rusia) y su odio patológico y visceral contra Pekín lo es tanto como contra Moscú sólo porque son las dos únicas naciones con potencial para amenazar su mundo unipolar, lo que puede provocar a medio o largo plazo otro conflicto directo –¿otra guerra?–, sólo que esta vez sí que de proporciones catastróficas, porque quien juega con fuego acaba quemándose y aunque los EEUU han demostrado una gran habilidad para que cuando juegan con fuego siempre se queman otros (nunca han padecido una guerra en su propia casa), ahí andará que llegue el momento en que también se quemen ellos, sólo que puede que, además y como siempre, también nosotros… y ya me entienden.

La OTAN es una herramienta siniestra y peligrosa propiedad exclusiva de los EEUU con la cual somete a los países europeos cuya soberanía ha destruido ocupándolos además incluso militarmente y teniéndolos sojuzgados gracias, no cabe duda, a los corruptos dirigentes europeos que sólo miran por sus intereses, y a los ciudadanos que viven en la ignorancia y la estupidez provocada en gran medida también por unos medios de comunicación de masas en poder, claro, de los EEUU. Salir de la OTAN cuanto antes es la única opción para recuperar nuestra soberanía, libertad e independencia, pero para eso hacen falta… patriotismo, inteligencia y habilidad, de todo lo cual, por desgracia, no tenemos. Por eso seguiremos siendo lacayos de EEUU y nuestros militares y potencial económico puestos al servicio no de España, sino cual mamporreros, en misiones en las que si se mira bien nada nos va ni nos viene, nada bueno sacamos –salvo derrotas, porque es verdad que los EEUU en materia militar son especialistas en cosecharlas– salvo, eso sí, enemigos donde nunca los tuvimos.


4 respuestas a «La OTAN: herramienta norteamericana para sojuzgar a los países europeos y al mundo»

  1. Soberbio artículo. Sería difícil definir con más claridad cuál es el verdadero «statu quo» europeo desde el mes de mayo de 1945. La tercera guerra mundial está más cerca de lo que parece, ¡ojalá me equivoque!

  2. Europa se suicido en la II Guerra Mundial cuando decidió luchar contra
    el eje del bien ( Alemania e Italia )
    y ya se sabe, cuando se alimenta al mal tarde o temprano te devora, lo peor es que no hemos aprendido NADA seguimos ayudando a nuestros enemigos

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