La OTAN: vil agente provocador

Ampliaciones de la OTAN hacia el Este

Poco a poco  y gracias a los medios realmente independientes y libres, entre los que esta web creemos que se encuentra, se va destapando la verdad sobre la crisis ucraniana, o lo que es lo mismo sobre su falacia, la malicia yanqui, la vileza de los gobiernos de los países de la OTAN –España incluida– y la repugnante actitud del gobierno ucraniano por la cual debería ser excluido de la comunidad internacional.

La reputada revista alemana Der Spiegel se ha hecho eco en una rigurosa e importante exclusiva consistente en el descubrimiento de un documento confidencial que confirma que la OTAN sí prometió a los rusos no expandirse hacia el Este, en contra del ladino y torticero silencio sobre el particular de todos los gobiernos occidentales –el español incluido– e incluso en contra de lo afirmado falsamente hace unos días por el actual secretario de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien mintió al afirmar que «nunca se hizo» una promesa de ese tipo a Moscú. Der Spiegel señala que «la versión de Stoltenberg y los demás (gobiernos occidentales) es cuestionable«.

El documento en cuestión fue hallado en los Archivos Nacionales Británicos por el politólogo estadounidense Joshua Shifrinson. En el texto se exponen los pormenores de la reunión mantenida entre los jefes de los ministerios de Asuntos Exteriores de EE.UU., el Reino Unido, Francia y Alemania celebrada en Bonn el 6 de Marzo de 1991 en la que abordaron asuntos relativos a la futura seguridad de Polonia y otros países de Europa del Este.

La expansión es «inaceptable»

El documento: pinchar AQUÍ para ampliar

El documento recoge un detalle que contradice las recientes afirmaciones del secretario general de la Alianza Atlántica. «Como muestra el documento, los británicos, los estadounidenses, los alemanes y los franceses coincidieron en que la pertenencia a la OTAN de los países europeos del Este era ‘inaceptable’» (Der Spiegel).

Según el documento desclasificado, durante otra reunión anterior, celebrada en 1990 en el formato de Dos más Cuatro entre las entonces República Federal de Alemania (RFA) y la República Democrática Alemana (RDA), junto con Francia, la Unión Soviética, el Reino Unido y EE.UU. a fin de debatir el acuerdo final con respecto al futuro de Alemania, que fue firmado en Moscú a finales de ese año, las partes acordaron que la expansión de la OTAN debía ser limitada: «En el marco de las negociaciones en el formato Dos más Cuatro, dejamos claro que no expandiríamos la OTAN más allá del Elba. Por lo tanto, no podemos ofrecer a Polonia y a los demás (países de Europa del Este) ser miembros de la OTAN», afirmó en aquel entonces Jürgen Chrobog, representante de la RFA, si bien la revista alemana precisa que el diplomático aparentemente confundió el Elba con el río Óder.

Putin: «Creo que está claro que el proceso de la expansión de la OTAN no tiene nada que ver con la modernización de la Alianza misma o la seguridad en Europa. Al revés, es un factor provocador serio que reduce el nivel de la confianza mutua. Y tenemos el derecho de preguntar abiertamente: ¿contra quién va dirigida esta expansión?»

«La OTAN no se extenderá hacia el Este»

Asimismo, Der Spiegel señala que los propios estadounidenses manifestaron:  «Le hemos dejado claro a la Unión Soviética, en conversaciones de Dos más Cuatro y en otras negociaciones, que no tenemos la intención de aprovecharnos de la retirada de las tropas soviéticas de Europa del Este. (…) La OTAN no se extenderá ni formal ni informalmente hacia el Este« (Raymond Seitz, representante de EE.UU.).

Así que lo que Putin viene clamando en el desierto desde el comienzo de la crisis es verdad, tiene toda la razón y se la quita a EE.UU. y a la OTAN que quedan en evidencia de que si alguien quiere un conflicto en esa zona, sin descartar el enfrentamiento bélico –ojo bien que local, nunca la III Guerra Mundial como no pocos auguran sin sentido–, son ellos, y no Rusia. Pero es que además ya en 2007, Vladímir Putin denunció en su famoso discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich que la expansión de la OTAN representaba una seria amenaza contra su país y que vulneraba las promesas hechas en su día por la Alianza: «¿Qué ha pasado con las promesas hechas por los socios occidentales después de la disolución del Pacto de Varsovia? ¿Dónde están estas promesas ahora? Nadie siquiera se acuerda de ellas«; para más inri, no dudó en recordar las declaraciones del entonces secretario general de la OTAN, Manfred Hermann Wörner, pronunciadas el 17 de mayo del 1990 en Bruselas: «El propio hecho de que no estamos dispuestos a ubicar las tropas de la OTAN fuera de la RFA da a la Unión Soviética garantías de seguridad firmes».

«Nos han estafado»

Ex ministra de Exteriores de Austria: «Tras el fiasco tremendo de Kabul, la OTAN ha tropezado como un sonámbulo con Ucrania»

En Junio del año pasado, Putin lamentó que la OTAN no cumpliera su promesa de no expandirse hacia las fronteras rusas «En tiempos de la Unión Soviética, a Gorbachov (…) le prometieron, verbalmente, pero aun así, que no habría una expansión de la OTAN hacia el este. ¿Dónde han quedado esas promesas?«.

En Diciembre, Putin volvió a subrayar que la OTAN prometió que no se expandiría ni un centímetro al Este «Ni una pulgada el Este, nos dijeron en los años 90. ¿Y qué? Nos han estafado. Básicamente nos han engañado descaradamente».

Pero más y mejor aún para Putin. El texto recién desclasificado se inscribe en otra serie de documentos procedentes de archivos que confirman las declaraciones del mandatario ruso. El pasado Diciembre, más de 30 documentos recopilados por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington, revelaron que en los años 90 los líderes occidentales aseguraron reiteradamente al mandatario soviético Mijaíl Gorbachov que la OTAN no se expandiría más allá de las fronteras alemanas hacia el Este. El entonces Secretario norteamericano de Estado, James Baker, dio a su homólogo soviético, Eduard Shevardnadze, «garantías firmes« de que «la jurisdicción o fuerzas de la OTAN no se moverían hacia el Este». Además, también le dijo en Moscú al canciller soviético que la alianza no se movería «ni una pulgada hacia el Este». Un día después, el 10 de Febrero de 1990, Helmut Kohl, el futuro canciller de la Alemania unificada, repitió la misma promesa a Gorbachov «Creemos que la OTAN no debería expandir la esfera de su actividad. Tenemos que encontrar una solución razonable. Entiendo correctamente los intereses de seguridad de la Unión Soviética».

Ergo, la crisis ucraniana, además de poner en evidencia la labor de mamporrero que está haciendo el gobierno ucraniano al servicio solícito de los intereses norteamericanos, deja también en la misma mala evidencia a los países miembros de la OTAN –España incluida– que no tienen las agallas para chistarle al impresentable yanqui, ahora dirigido por el aún más impresentable Biden, que, entre otras muchas cosas, busca resarcirse del ridículo político y militar cosechado por los EE.UU. en Afganistán montando una guerrita que en su estupidez y alucinación cree que puede controlar y ganar.

¿Y España? Pues cómo no donde va la gente, va Vicente. A meternos en otro fregado donde nada nos va, sino todo lo contrario ya que en estos casos al final siempre se lleva la torta el más tonto o… débil; no les extrañe que ahora sí Rusia nos dé donde más duele o sea en Cataluña. Mientras, nos desangramos y destruimos a nosotros mismos. Y nuestros maravillosos Generales sin abrir la boca porque… sólo les importa «hacer la carrera».

PD.- Pierdan cuidad que llegado el momento, EE.UU. y la OTAN no se atreverán con Rusia a nivel «guerra mundial», sino que dejarán tirada a Ucrania, que se lo merece, y como mucho sanciones económicas y alimento de una guerrita local en las repúblicas independentistas ucranianas prorrusas. Recuerden las sublevaciones de Praga y Budapest en su día.


7 respuestas a «La OTAN: vil agente provocador»

  1. Muy buen ensayo.
    Como resumen, propongo uno sencillo: La OTAN, hija de Usa y nieta de Inglaterra, es el ejército de lo que algún Papa denominó Sinagoga de Satanás, hoy

  2. Cada cual puede tener su punto de vista y su opinión sobre cualquier asunto, pero lo que vale y demuestra la verdad son los hechos, las pruebas.
    1ª. La OTAN es la coartada de USA para implantarse y dirigir Europa.
    2ª. USA tiene bases militares con sus cárceles clandestinas y su material atómico desplegagado por todo el mundo.
    Y 3ª. Siempre que USA quiere pegarse o frenar a Rusia no lo hace en su frontera, Alaska, que no está a tiro de misil sino a tiro de piedra. USA prefiere liarla no en su territorio sino en territorio ajeno, en este caso en Europa y así desangrarla y empobrecerla.
    No hace falta hacer preguntas sino dar respuestas verdaderas:
    1ª. USA jamás permitiría un despliegue militar a Rusia, ni similar ni nada como USA tiene por todo el mundo.
    2ª. USA no permitiría ni a Rusia ni a nadie una sola base militar «cercana» a su territorio, ni en América del Sur ni en Canadá.
    Y 3ª. USA no permite ni ha permitido, como en los casos de Brasil y Argentina, experimentos y pretensiones de armamento atómico.
    Como todos saben, USA tiene una base militar en Cuba, Guantánamo, pero ni permitió ni permite a nadie el paseo ni en barca.
    Por cierto, USA está en Cuba porque estuvo unos años en Haití pero se fue porque no aguantaba más y allí quien mandaba y manda es Satanás, pero se instaló cerquita, en el primer territorio de la isla de enfrente.

  3. Increíble pero cierto. Una alianza militar, la OTAN, cuyo funcionamiento viola los ‎principios de soberanía y de igualdad de los Estados miembros –principios inscritos en ‎la Carta de la ONU– se ha extendido durante los 23 últimos en violación de los ‎tratados internacionales. Es un hecho palpable y tremendamente grave pero todos fingen no verlo. ‎

    «La ampliación de la OTAN en estas últimas décadas ha sido un gran éxito y ha abierto además ‎el camino a la ampliación de la Unión Europea.» Eso afirmaba, el pasado sábado, el secretario ‎general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en Munich, durante la Conferencia sobre la Seguridad. ‎Para una completa comprensión de sus palabras, es importante reconstruir los principales ‎elementos de ese «gran éxito». ‎

    Esa historia comienza en 1999, precisamente el año en que la OTAN destruyó Yugoslavia ‎haciéndole la guerra, después de haber anunciado –en la cumbre de Washington– la intención de ‎realizar «operaciones de respuesta a las crisis, no previstas en el Artículo 5, fuera del territorio de ‎la alianza». Olvidando que se había comprometido con Rusia a «no extenderse ni una pulgada ‎hacia el este», la OTAN comienza su expansión… hacia el este. Así absorbe los 3 primeros ‎países del ya desaparecido Pacto de Varsovia: Polonia, la República Checa y Hungría.

    Posteriormente, en 2004, la OTAN se extiende a otros 7 países: Estonia, Letonia, Lituania ‎‎(3 repúblicas ex soviéticas), Bulgaria, Rumania, Eslovaquia (3 ex miembros del Pacto ‎de Varsovia) y Eslovenia (que había sido parte de Yugoslavia). ‎

    En 2009, la OTAN absorbe también Albania (que también había sido miembro del Pacto ‎de Varsovia) y Croacia (que había sido parte de Yugoslavia). En 2017, se extiende a Montenegro ‎‎(antiguamente parte de Yugoslavia) y en 2020 abarca también Macedonia del Norte (que también ‎había sido parte de Yugoslavia). ‎

    En resumen, en 20 años la OTAN, que antes contaba 16 Estados miembros, se extiende a ‎‎30 países. ‎

    Washington obtiene así un triple resultado.

    1- Extiende hasta las puertas de Rusia –y dentro del territorio de la antigua URSS– la alianza militar ‎que obedece a las órdenes de Estados Unidos: el Comandante Supremo de las fuerzas aliadas ‎en Europa siempre es «por tradición» un general estadounidense nombrado directamente por ‎el presidente de Estados Unidos, y los demás puestos de mando fundamentales también están ‎en manos de militares estadounidenses.

    2- Al mismo tiempo, Washington pone los países del este de Europa no tanto al servicio de ‎la OTAN como directamente al servicio de Estados Unidos: desde el momento mismo de su ‎entrada en el bloque militar, Rumania y Bulgaria ponen a la disposición de Estados Unidos las ‎importantes bases militares de Constanza y de Burgas, en el Mar Negro.

    3- Con la ampliación de la OTAN hacia el este, Estados Unidos refuerza su propia influencia ‎sobre Europa. Entre 2004 y 2007, 7 de los 10 países del centro y del este de Europa ‎se convierten también en miembros de la Unión Europea. O sea, la OTAN se amplía hacia ‎el este y sus nuevos miembros pasan a ser también miembros de la Unión Europea. De los 27 países miembros ‎de la Unión Europea, hoy 21 son también miembros de la OTAN, la cual sigue las órdenes de ‎Estados Unidos. ‎

    El Consejo del Atlántico Norte, que es el órgano político de la OTAN no toma sus decisiones por ‎mayoría sino «por unanimidad y de común acuerdo», o sea de acuerdo con lo que se decide en ‎Washington. La participación de las principales potencias europeas en tales decisiones –menos ‎la de Italia, que siempre obedece en silencio– es siempre objeto de conciliábulos secretos con ‎Washington en busca de concesiones mutuas. Esto implica un debilitamiento de los parlamentos ‎europeos –como en el caso de Italia–, ya privados en este momento de verdadero poder de ‎decisión en el sector militar y en materia de política exterior. ‎

    En tal contexto, Europa se ve hoy en una situación todavía más peligrosa que la de la guerra fría. ‎Tres países más –Bosnia-Herzegovina (que fue parte de Yugoslavia), Georgia y Ucrania (otras dos ‎repúblicas ex sovieticas)– son candidatos a entrar en la OTAN. Jens Stoltenberg, más vocero de ‎Estados Unidos que de la alianza atlántica, declara: «Mantenemos la puerta abierta y, si ‎el objetivo del Kremlin es tener menos OTAN en las fronteras de Rusia, sólo obtendrá ‎más OTAN.»‎

    En la escalada Estados Unidos-OTAN, claramente destinada a hacer estallar una guerra en medio ‎de Europa, entran en juego las armas nucleares. En 3 meses Estados Unidos comienza la ‎producción en serie de sus nuevas bombas nucleares B61-12. Ese armamento atómico será ‎desplegado –bajo las órdenes de Estados Unidos– en Italia y en otros países de Europa, ‎probablemente también en el este. ‎

    Además de esas nuevas bombas atómicas, Estados Unidos tiene ahora en el este de Europa dos bases terrestres, ‎en Rumania y en Polonia, y 4 buques de guerra dotados del sistema de misiles Aegis, capaz de ‎lanzar tanto misiles antimisiles como misiles del tipo crucero portadores de cargas nucleares. Y ‎también está preparando misiles nucleares de alcance intermedio que serían desplegados ‎en Europa apuntando a Rusia, un enemigo inventado pero que si es atacado puede responder de ‎manera altamente destructiva. ‎

    A todo eso se agrega el impacto económico y social del incesante incremento de los gastos ‎militares. En la reunión de los ministros de Defensa de la OTAN, Stoltenberg anunció en tono ‎triunfal que «este año es el séptimo año consecutivo de aumento del gasto de defensa de los ‎aliados europeos, que se elevó en 270 000 millones de dólares desde 2014». Se trata siempre ‎de fondos públicos sustraídos a los gastos sociales y a las inversiones productivas, a pesar de que ‎los países europeos todavía tienen que recuperarse del confinamiento económico de 2020-2021. ‎

    En Italia, los gastos militares han sobrepasado los 70 millones de euros al día, pero todavía ‎no es suficiente. El primer ministro Mario Draghi ya anunció que: ‎
    ‎«Tenemos que dotarnos de una defensa más significativa. Es muy evidente que habrá que ‎gastar mucho más de lo que gastábamos hasta ahora.»‎

    El mensaje es muy claro: Apretémonos el cinturón para que la OTAN pueda ampliarse. ‎

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