La pena de muerte vía a la salvación: «Dentro de cinco horas veré a Jesús»

Jacques Fesch cuando fue detenido

A los 27 años, Jacques Fesch, condenado a muerte por asesinato, vivió una fulgurante conversión en la cárcel. Este libro «Dentro de cinco horas veré a Jesús» es su diario en la prisión. El título son las últimas palabras de ese diario, magnífico colofón a una conversión que le dio la salvación y… le ha valido incluso el inicio oficial de su proceso de beatificación.

Jacques Fesch, condenado a muerte y guillotinado el 1 de Octubre de 1957, a la edad de 27 años, por haber asesinado a un agente de la policía en la confusión consiguiente a un intento de atraco, dos meses antes de la ejecución, inició en su celda la redacción de un diario espiritual destinado a su hija Veronique, que entonces tenía seis años. Ya sabía que lo habían condenado a muerte. Este joven no creyente, de carácter indeciso, vivió en la cárcel una fulgurante y radical conversión a Jesucristo.

Fesch nos describe en su libro su propia vida de la que, día tras día, ve aproximarse el último amanecer pero que también, día tras día, se acerca cada vez más a Dios. La inminencia del final da a este testimonio un valor extraordinario, estremecedor. En el libro, junto diario de Fesch -su parte principal-, consta su biografía escrita por André Manaranche, así como algunos textos y testimonios que permiten encuadrar y valorar la personalidad y las repercusiones de la vida de Jacques Fesch.

Fesch nació en 1930 en Saint-Germain-en-Laye, una ciudad cerca de París. Su vida fue la habitual de un joven despreocupado, sin valores y con padres ricos. Fue expulsado del colegio y su vida perdió el rumbo. Se casó y tuvo una hija, pero más tarde abandonó a ambas. Proyectó con unos amigos un atraco para comprar un barco, y en el intento mató a un policía. Fue condenado a muerte. Murió guillotinado en 1957. Durante su estancia en la cárcel sufrió un proceso de conversión radical que le llevó a un profundo arrepentimiento y deseo de acercarse a Dios, hasta el punto de que, muchos años más tarde, el cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París, llegó a abrir la información preliminar para el proceso de beatificación que ahora se inicia efectivamente.

El caso, uno entre muchos a lo largo de la historia desde la venida de Nuestro Señor, reafirma la que fue siempre doctrina de la Iglesia –hoy por desgracia puesta en tela de juicio incluso desde el Vaticano– sobre la validez de la pena de muerte como forma, extrema sí, pero al fin y al cabo necesaria y justa, de defensa de la sociedad, así como potencial vía de redención si el condenado la aprovecha porque en definitiva es herramienta de la Divina Providencia para avisar al pecador del día y la hora, algo que ninguno conocemos. Así pues, es gracia sublime que al pecador, y todos los somos, se le desvele con antelación el momento de su final, de su encuentro con Dios, de su juicio inapelable, dándole así la oportunidad inefable de arrepentirse y… salvarse por graves que fueran sus pecados: “La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas” y aún más y mejor es el número 2266 “…cuando la pena es aceptada voluntariamente por el culpable, adquiere un valor de expiación” (ambos del catecismo aprobado por San Juan Pablo II en Octubre de 1992).

Terminemos con un maravilloso y ejemplar párrafo del diario de  Fesch: “Estoy preparado para morir, por lo tanto, no me siento capaz de pasar veinte años de mi vida en la cárcel; prefiero morir ahora antes que pudrirme (…) Si me indultaran me sentiría tan desconcertado que peligraría mi fe (…) Dios, que preside los acontecimientos, al conducirme a la muerte, me libra de un mal que llevo dentro de mí; por lo tanto, mi ejecución será mi salvación y el gran triunfo de mi vida, el único”.


3 respuestas a «La pena de muerte vía a la salvación: «Dentro de cinco horas veré a Jesús»»

  1. El Rvdo. don Jesús CALVO PÉREZ, Párroco de VILLAMUÑIO, León, publicó en 2019 el libro
    LOS PORQUÉS DE LA PENA CAPITAL,
    ensayo filosófico-teológico,
    de gran interés y utilidad para quiénes defendemos la justeza de la pena de muerte…
    De la misma forma que existe la eximente de la legítima defensa, ¿acaso la sociedad no tiene derecho a defenderse de las alimañas sociales, terroristas, etc?.
    DON JESÚS CALVO PÉREZ ES UN BRILLANTE COLABORADOR DE EL ESPAÑOL DIGITAL, y pueden leer sus artículos en este diario.
    El libro está a la venta en la Editorial SND, de MADRID, o directamente por el autor, Don Jesús Calvo, Párroco de VILLAMUÑIO – 24344 – León, al pvp. de 18 euros, más gastos de envio.

  2. Yo no he leído el libro del Padre Calvo, pero con esta carencia mi opinión al respecto es la siguiente:
    Cuando se habla de pena de muerte hay que distinguir dos cosas que son diferentes:
    – la pena de muerte como merecimiento por una conducta especialmente delictiva y perversa.
    – la pena de muerte como pena que pueden imponer los Tribunales de Justicia.

    Respecto de lo primero, la pena de muerte como respuesta merecida frente a una conducta especialmente reprochable y gravísima, está claro que hay conductas donde el malhechor merece la pena de muerte, no tengo la menor duda al respecto. Estoy pensando por ejemplo en el atentado del 11-M en Madrid, que los canallas que organizaron esa matanza, están viviendo tranquilamente y deberían pagar por lo que han hecho.

    Ahora bien, sentado lo anterior, que no tengo la menor duda, sin embargo cuando pasamos a la pena de muerte como pena que pasara a estar prevista en el Código penal para determinados delitos, de la que dispongan los Tribunales de Justicia dentro del abanico de penas posibles, yo no estoy a favor, o mejor dicho estoy a favor o en contra dependiendo de los Estados.
    La pena de muerte como pena del Estado es legítima en los Estados de Derecho, regidos por gente como Dios manda, con un verdadero Poder Judicial que haga honor a este nombre y al ideal ético y Jurídico de la Justicia y el respeto a las Leyes.
    Pero esta misma pena no es legítima en las repúblicas bananeras como es el caso de España, donde los poderes del Estado, -los tres-, están en manos de sepulcros blanqueados en el sentido literal del término, sin ninguna categoría ni moral ni intelectual, donde la justicia y el imperio de la Ley no existen, es una pura burla y una pura patraña, como lo vemos todos los días pero especialmente con el tema de los indultos a los separatistas catalanes, o con los recursos de inconstitucionalidad que se resuelven inmediatamente o se demoran hasta que se hacen inoperantes dependiendo de lo que le convenga a la extrema izquierda.
    Con este panorama, donde la política es puro mamoneo y puro latrocinio, y la Administración de Justicia en España es la antítesis del principio de «Recta Administración de Justicia», que hasta los Recursos de inconstitucionalidad o no se resuelven o cuando se resuelven es cuando ya resultan inoperantes las resoluciones, como ha ocurrido con la sentencia sobre la pertenencia de Pablo Iglesias al CNI, que hasta que no se ha ido no se ha declarado la inconstitucionalidad por el Tribunal Constitucional, o la sentencia sobre el Estado de Alarma, que ya se anuncia que se va a declarar su inconstitucionalidad ahora que el Gobierno hace ya un mes que ha puesto fin al mismo. Con este panorama, con este nivel de corrupción y de politización de la «Justicia», que más que de «Del Poder Judicial» en España sería más riguroso hablar de «Del Mamoneo Judicial», dotar de este instrumento a estos magistrados sería una locura porque aplicarían la pena de muerte a quien ni de lejos merecería tal pena, y a los verdaderos merecedores nunca les alcanzaría.

    Entonces pena de muerte como merecimiento de muchos canallas, sí, efectivamente merecerían ser ajusticiados como legítima respuesta de un verdadero Estado de Derecho en justa correspondencia a las fechorías de muchos malhechores, ahora bien la pena de muerte como instrumento del actual Estado corrupto, es mejor que no exista porque ya se comenten por los tribunales demasiados atropellos e injusticias para que encima pueda disponer de esta pena para hacer un todavía más mal uso de ella, y sobre todo lo que se manipula impunemente que también se manipule algo tan serio.
    La pena de muerte es un arma y como todas las armas no puede quedar en manos ni de los idiotas, ni de los corruptos, ni de los malhechores, y esto es lo único que nosotros tenemos en España en los Poderes del Estado. Que Tele 5 o Ante 3 decidieran las penas de muerte sería ya lo último que no queda ver en este pais antes llamado España. Y los Guardias civiles los primeros que se prestarían al mamoneo.

  3. Hay quienes merecerían la pena de muerte, no una, sino varias veces. Aún así me parece peligroso y en mi humilde opinión no se debería recurrir a la pena de muerte, máxime habiendo alternativas.
    Ciertamente Dios puede aprovechar las desgracias para la conversión, lo mismo que enfermedades y otras. Pero eso es ya el juicio de Dios y queda de su Mano. Es, por ejemplo, el caso de Jacques Fesch que se comenta en este artículo.
    Jesucristo también es condenado a muerte, en su caso muy injustamente, pero Dios sabe darle la vuelta para lograr que muriendo un inocente que acepta su Voluntad se logre nuestra salvación. El buen ladrón también expía su culpa con su crucifixión, no así el mal ladrón, al que no se le da más tiempo para su conversión.
    Muchos más mártires murieron también con penas de muerte injustas. Y Dios logró victoria con ellos, pero no gracias a la pena de muerte, sino gracias a la Fe y el valor de los santos frente a ella.

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