La que se nos avecina

Hoy, 7 de enero de 2020, comienza un periodo muy difícil para muchos españoles. Los Reyes Magos han dejado en España el mayor saco de carbón imaginable. Sí, efectivamente se inaugura el año con Gobierno inicuo de equiparación futbolística con  dos equipos de 22 ministros (11 féminas y 11 varones) arbitrados y entrenados  por el indocumentado Sánchez, investido como Presidente, avalado por un chequista bolivariano como Iglesias de vicepresidente, y un estalinista como Garzón, ministro de Consumo,  apoyados todos ellos, por el separatismo vasco y catalán, es, sin lugar a dudas, el mejor carbón o “cisco picón” de antaño, que usaran  para reencender el cambio climático-institucional con la retrocesión y reimplantación de lo que “progresivamente” llaman la II República.

¿Cuál es la posición que debemos tomar ante tal perspectiva? Creo que es esta cuestión, además de gran actualidad, el mayor apremio en resolver.

¿Verdaderamente la dictadura laicista que se nos viene encima es una puerta abierta a la indigencia o algo necesario para hacernos despertar de este sopor democrático, que venimos arrastrando desde hace cuarenta años? ¿Qué acontecimientos nos traerá este gobierno socialcomunista? ¿Será mejor o peor que el de “funciones ególatras”? ¿Cómo enfrentaremos los problemas y dificultades que indudablemente encontraremos en el camino? ¿Debemos aceptar la forma optimista de los socios frentepopulistas, o será más aconsejable tomar una actitud pesimista? Todo dependerá del enfoque personal que cada uno de nosotros advierta de la realidad.

Poniendo los pies en tierra, optimistas son, quienes, por un defecto de visión, se imaginen los hechos apocalípticos que se avecinan con un aspecto menos riguroso y más risueño del que en realidad tienen; Y así nos hablan de progresismo sano, de unicidad de rumbo de un gobierno plural, de recortes y añadidos al unísono, de dialogo permanente tapadera de un referéndum unilateral, subida de impuestos concretos y asfixiantes, regulación de pensiones descendentes en el marco del Pacto de Toledo, empleo y servicios públicos para los portadores del carnet de su partido, lucha contra la violencia machista no progresista, maternidad y paternidad libremente decidida, igualdad de trato para los suyos y diversidad para el resto,  memoria histórica democrática (por mayoría), justicia independiente de nombre y dependiente de hecho, emergencia climática y transición ecológica sin gasoil, reto demográfico  en la España vaciada, vivienda okupada, etc.  por ello, cuando oímos hablar de “Gobierno progresista”, por oposición crónica y necesaria al “Gobierno generoso”, sentimos escalofríos: si progresismo es una visión tan retrograda y como el formar gobierno de rojos (socialistas) de amarillos (independentistas) y morados (Podemitas-comunistas) simbología de la bandera republicana, visión deformada de la verdadera bandera española. ¿Cómo puede autoproclamarse progresista? ¿Cómo puede haber progreso en la retrogradación?

Y volviendo a poner los pies en tierra serán pesimistas quienes, por un defecto simétrico y opuesto, los viese de colores más negros que los que efectivamente poseen. Así, por ejemplo, un médico optimista se equivocaría juzgando el mal menos grave de lo que en realidad es; y el pesimista reputando el mal más grave de lo que es; en ambos casos el medico no tendría la noción objetiva y verdadera del estado de su paciente.

Sin embargo, en el lenguaje corriente, por una adaptación del significado de estas palabras, ellas son empleadas en sentido un tanto diferente. Si el médico, después de examinar al enfermo, llegase a la conclusión de que verdaderamente su estado no es grave, se diría que “está optimista” con relación al futuro de su paciente. Optimista no quiere decir aquí que el médico se haya equivocado y vea las cosas mejores de lo que son. Significa, sencillamente, que las cosas son objetivamente tan auspiciosas que el médico espera reales mejorías.

En sentido contrario, si la enfermedad fuese objetivamente grave, se diría que el médico “salió pesimista” de la consulta. Esta expresión no significaría que el médico se equivoque, juzgando el estado del enfermo más grave de lo que es. Significaría que el estado es muy grave, y en consecuencia se ha de esperar algo desagradable.

Ahora bien, tras de definir estos diversos sentidos o enfoques óptimos o pésimos, ante la que se avecina en España es lo más parecido al Apocalipsis, queda otra posibilidad: la de ser realista. Evidentemente, debemos ser realistas. Puesto que realismo es la visión exacta de las cosas, y por oposición, optimismo y pesimismo son errores, se debe preferir estar en la verdad a estar en el error.

¿Y cuál es esa cruda realidad? No nos vamos a detener examinando las cuestiones económicas, sociales, religiosas, deportivas o educacionales. Que lo harán perdonas más doctas que yo. Sencillamente platicaré de lo que nos quieren quitar: nuestra identidad nacional, ese patrimonio del que todos los españoles somos dueños por nuestra nacencia. Esa cultura y esa tradición que venimos heredando desde la prehistoria hasta el presente, desde la Cueva de Altamira hasta Medina Azahara, desde el Sinodal de Aguilafuente hasta el último premio Planeta, desde Francisco Romero y “El Lagartijo” hasta José Tomás cruzando por Manolete,  desde Ricardo Zamora hasta Iker Casilla, desde Pizarro  a Pío Cid, desde Estaca de Bares a el Pinar, desde Don Pelayo a Francisco Franco, desde Albéniz a Joaquín Rodrigo, desde Lope, Calderón, Quevedo, Cervantes hasta Juan Ramon Jiménez, desde el Jardín de la Falerina hasta la Verbena de la Paloma, desde Gómez Manrique a Jardiel Poncela, desde Manuel Catalina hasta Jorge Mistral y Rafael Rivelles , desde Fructuoso Gelabert hasta Luis Buñuel, desde los Reyes Católicos a Felipe IV, desde Emilia Pardo Bazán hasta Ana Maria Matute, desde el Ansón al Guadalquivir, desde Clara Campoamor a la Malibrán, desde Bahamontes a Miguel Induráin, desde la batalla de Covadonga pasando por las Navas de Toloza hasta el Alcanzar de Toledo,  desde Telmo Zarra a Fernando Torres, desde Martínez Montañez hasta Salcillo o Benlliure, desde Finita Rufett a Sara Montiel,  desde Concha Piquer a Valderrama, de la Alhambra hasta El Escorial, desde Juan  de Herrera hasta Antonio Gaudi, desde los Picos de Europa a Despeñaperros, desde la Fallas hasta Los Sanfermines, desde  Don Juan Tenorio hasta Historia de una escalera, desde la Legión hasta la Guardia Civil,  desde la Dama de Elche a los Toros de Guisando, desde  el Quijotea Luces de Bohemia pasando por las Rimas o la Casa de Bernarda Alba hasta la Celestina, el Buscón y la Tonta del Bote,  desde el Rocío hasta el Camino de Santiago, desde Pablo Sarasate a Paco de Lucía, desde el Cerro de los Ángeles a la Giralda, desde Miguel Fleta hasta Alfredo Kraus, desde la Niña de la Puebla a Manolo Caracol, desde las Meninas de Velázquez hasta el Guernica de Picasso, pasando por Goya, Sorolla, Murillo y Julio Romero de Torres, etc.

Sí, este innumerable conjunto heredado, que nos pertenece por derecho de nacimiento, será, en su conjunto total, lo que el comunismo nos arrebatará sino despertamos a tiempo a esa mitad de españoles, quienes por su ignorancia no saben que les pertenece. Es triste decirlo, pero es así. Probablemente vosotros tengáis en vuestra casa y entorno otra cosa, pero echando un vistazo por vuestro alrededor lo que se ve es desolador.

Y es que resulta que la mayoría de las personas de menos de 45 años no han leído nada que tenga valor, pasan de todo, no creen en nada, no conocen la historia de España, y ¿cómo amar lo que no se conoce? Puestos a descubrir esa ignorancia nos atrevemos a asegurar que no saben distinguir una ideología de otra, razón por lo que está en contraposición a sus criterios son confundidos como fascistas, xenófobos, machistas y racistas.  Llaman a la falange de la extrema derecha, a los carlistas “carcundios mea pilas”, confunden a los liberales con los conservadores, y nos quieren hacer creer que el comunismo es sinónimo de democracia.

Que en el año 2020 el comunismo siga vivo no es culpa del triángulo “Cuba-Venezuela-Bolivia”, ni de ningún Monedero, ni del Maduro, ni de ningún otro gárrulo de feria; la culpa es de los millones de retrasados que puño en alto aún no han entendido lo que es realmente el comunismo, teniendo todos los medios a su alcance para descubrirlo.

Los verdaderos culpables son los que escuchando hablar constantemente de “Progresismo”, sin saber que es Ideología y doctrina que defiende y busca el desarrollo y el progreso de la sociedad en todos los ámbitos, incluso el religioso, donde se defienden ideas orientadas hacia el desarrollo de los ciudadanos, a su bienestar, a la distribución de la riqueza defendiendo la propiedad privada, y la defensa de sus derechos civiles. Y ¿qué mejor bienestar que el prepararse para el más allá? Sabiendo de donde venimos y a donde vamos.  Pero, ¡ca! Atribuyen el progreso a la dictadura laicista de esta cosmovisión relativista-marxista, amparada en una desidia o pereza mental, con una falta ostentosa de patriotismo dejando al España agonizar en la situación calamitosa actual.

Resumiendo: lo que está bien, justifica siempre pronósticos buenos, lo que está mal, justifica siempre pronósticos malos; y como el efecto no puede tener cualidades que de algún modo no estén contenidas en la causa, debemos consecuentemente preguntarnos: ¿de un Gobierno filo comunista pueden salir cosas que vayan bien en nuestros días?

Evidentemente, ¿qué visión unitaria y de conjunto se desprende? ¿Cuáles son los valores, los principios, los factores, los leitmotiv que preponderarán? No cabe aquí hacer un inventario de lo que se nos viene encima. La tarea sería hercúlea, y difícilmente cabría en un libro. A fortiori no podría ser contenida en un artículo como éste.

Agarraos a los machos, nos va tocar vivir una época de aspectos muy malos, y aunque el calendario de 2020 sea una copia del de 1936, el panorama nacional es totalmente diferente, porque el segundo Frente Popular que acaba de inaugurarse es peor el Frente Popular Primero, ya que éste fue derrotado por todos a las órdenes de Franco, en tanto que este segundo Frente Popular ya no lo podemos derrotar, al ser la España de hoy diferente a la del 1936, entonces todos los curas creían en Dios, hoy no sé cuántos de los sacerdotes creen en Dios; el ejército era la mayor parte o por lo menos la mitad militares enteros que amaban a España y eran capaces de jugarse la vida por rescatar a la Patria del marxismo y de las cadenas liberales de dos siglos de borbónicos; el pueblo era sano, no estaba podrido, corrompido por las drogas, ni por la televisión ni por los medios de comunicación, ni por esa porquería que se llama los media, todos ellos al servicio de la Sinagoga de Satanás. El pueblo, como digo, era sano y vivía a la sombra de las parroquias, si no llovía iban en procesión a pedir las lluvias, y así sucesivamente, todos morían con los últimos sacramentos de su Dios; hoy nadie va a misa, nadie cumple la moral, están relajados en un absurdo hedonismo, se ha abandonado a Dios, por eso, hoy, se puede decir que ahora España ha dejado de ser católica. Pues bien, aquella España se levantó un 18 de julio y la de hoy piensa que con el voto en sus manos puede desalojar de la Moncloa dentro de cuatro años a esta chusma, pero se equivoca, porque el comunismo viene, como en Cuba, para quedarse más de 60 años y lo que le depara al buen pueblo español es luchar o esperar a que nos vengan a buscar cualquier amanece, una de las patrullas del PSOE o de PODEMOS. Vuelvo a insistir: luchemos, porque lo que viene ahora es lo que no vino en 1936, gracias a aquel el 1 de abril de 1939 llegó la victoria, y hoy llega la esclavitud, pero no por cuatro años, como he apuntado anteriormente, tengan por seguro que los podemitas y todos los PSOE que hay en España no han llegado para quedarse cuatro años, llegan para instalarse definitivamente.

Españoles, no aguanten más, estamos en el comienzo, luchen con todas sus fuerzas por que la que se avecina no se la pueden ni imaginar.


4 respuestas a «La que se nos avecina»

  1. Desde los Picos de Europa hasta El Teide, desde Los Pirineos hasta El Faro de Orchilla(El Hierro), desde Melilla hasta Finisterre, etc…..(el dibujo de España rota está incompleto: Canarias, Ceuta y Melilla; ver estas cosas duele). Gracias.

    1. Doña María, si todo se desarrolla conforme a los planes de nuestros «amigos y aliados» habituales (nacionales o de importación) y España se rompe, esos lugares que usted cita habrá que buscarlos en el mapa de Marruecos.

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