La realidad atávica del partido socialista

El día 27 de abril de 2024 unos pocos miles de personas acudieron a la sede socialista madrileña para aclamar a su amado líder, quien no estaba allí sino recluido por decisión personalísima en el palacio de la Moncloa; bien cuidado por sus setecientos asesores, muy bien pagados, por cierto, por todos los ciudadanos merced al presupuesto nacional que sale de nuestros impuestos. Es decir, todos participamos en el asesoramiento del amado líder, según confesión admirativa de esos millares de ciudadanos que acudieron a la calle Ferraz todo entusiasmados.

Empecemos, primeramente, por comentar alguna característica de esos miles de seguidores del amado líder de la progresía nacional. Una gran mayoría eran jubilados, en algunos casos octogenarios y hasta nonagenarios; o sea hermanos de la generación que fue diezmada por la pandemia de la covid, mortalidad, cuyos efectos trágicos se debieron a la imprudencia o desdén de la labor del gobierno socialista de entonces; pandemia que favoreció el enriquecimiento rápido y sorprendente de unos traficantes y comerciantes de ocasión, sin escrúpulo alguno, con la convivencia o connivencia de personas insertas en el aparato socialista. Otros eran los miembros de las ejecutivas provinciales, ocupando 130 autobuses procedentes de todo el país. Es decir, la fuerza real del socialismo sanchista se reduce apenas a unas ocho mil personas, de edades avanzadas para más inri. Una birria, en términos sociológicos, sino fuera por los grandes medios públicos y privados que la jefatura socialista controla con el dinero de todos.

 

Cuando pasen los años y pueda analizarse con libertad esta etapa histórica, los escritores catalogarán al actual PSOE como una sociedad mercantil fraudulenta, sin necesidad de constituciones e inscripciones como exigen las leyes mercantiles.  Que conste que a mí me parece bien que un colectivo se transforme en sociedad mercantil irregular y se dedique a la obtención de rendimientos económicos; ahora bien, que utilice los fondos públicos en pos de ese enriquecimiento patrimonial y que se sirva de los servicios del Estado para ocultar sus particulares negocios, eso es lo realmente inconcebible en una sociedad moderna y occidental. Y que se sirva para sus propósitos mercantiles de prejubilados de la mina y de pensionistas con míseros sueldos de subsistencia, que actúan como si fueran autómatas comerciales y empleados eventuales de esa nueva sociedad que busca el lucro de sus directivos a toda costa, eso clama al Cielo…   Ni los socialistas saqueadores de la revolución de Asturias y la guerra llegaron a tanto maquiavelismo mercantilista. Aquello era, en teoría, una revolución para llegar a una sociedad sin clases. Lo de ahora es una programación imago-robótica para llegar a la perpetuación en el poder de una determinada clase política: la de la calle Ferraz, exclusivamente. No es lo mismo, señores.

Hoy muchos periodistas y comentaristas políticos se han dado cuenta que entramos en una clarísima dictadura, cuando el Presidente del Gobierno ha proclamado en un programa grabado, preparado para toda la nación, “un punto y aparte” y de hacer una “limpieza”. Ni el mismísimo general Primo de Rivera habló de limpieza en su famoso manifiesto de trece de septiembre de 1923, recordemos: “y aunque lógicamente no habrá ninguna limpia, pura y patriótica que se nos ponga en contra…”. Y aquello era el anuncio del nacimiento de una dictadura militar, con la existencia de una monarquía detrás… Hoy, con un régimen monárquico en la cúspide, un Presidente del Gobierno, basándose en el amor familiar y en el profesado a las siglas socialistas, nos anuncia el comienzo de una etapa de limpieza y de un punto y aparte institucional… Me parecen tremendas dichas expresiones salidas de la boca de un Presidente del Gobierno, no sé qué les parecerán a ustedes. No solo esa afirmación categórica ha circulado hoy por la España oficial: una de sus ministros, comunista para más señas, nos ha comunicado que es necesario “democratizar la Justicia” –entiendo que eso implicaría quizás el constituir de nuevo los Tribunales Populares de la guerra civil…-. Con todo, más tremendo me resulta lo afirmado en redes sociales por otro de los ministros del Presidente, al referirse al director de un conocido periódico madrileño como “que apesta a tierra…”. Sin tantas metáforas ni circunloquios, más esclarecedor ha sido el anuncio terrorífico de un asesor municipal de los socialistas alicantinos, al referirse a un joven periodista de EDATV: “si de verdad hay una guerra civil, este mierdas es mío. Me lo pido« Y, mientras tanto, la Fiscalía oponiéndose a la denuncia penal de Manos Limpias…

Ángel Galarza

Durante la primavera trágica de 1936 solamente un parlamentario del PSOE pronunció palabras tan gruesas. Me refiero a uno de los criminales más grandes del Partido Socialista habidos durante la contienda civil: me refiero a don Ángel Galarza, antiguo Fiscal de la República… El que diera la orden para hacer desaparecer los miles de presos de las cárceles madrileñas… El que se fue de Madrid, siendo ministro de Gobernación, pero con un coche lleno de joyas saqueadas a los miles de víctimas de su siniestra policía… Como es conocido, el mencionado deseó en sede parlamentaria el atentado contra la integridad física del diputado Calvo Sotelo, asesinado más tarde por un comando socialista. Y todo en nombre de la “democracia” …

El atavismo es definido por el Diccionario de la Real Academia Española como “comportamiento que hace pervivir ideas o formas de vida propias de los antepasados”. Por fin, el partido socialista se muestra, consciente o inconscientemente (esa es la duda), como lo fue en la terrible Guerra Civil, cuya época añora hasta el punto de que algunos de sus lemas y canciones fueron coreados este sábado en la sede madrileña del PSOE, en el acto reivindicativo de su amado líder….

Pardiez, el partido más criminal de la pasada contienda… El partido más saqueador de los fondos públicos y privados en aquella época tenebrosa… El partido responsable de la calamitosa pérdida del tesoro artístico nacional durante la guerra civil… El partido partícipe en las más horrorosas atrocidades de aquella época (asesinatos de ancianos, mujeres y niños, crucifixiones, cremaciones, amputaciones, emasculaciones, canibalismos, fusilamientos en masa, etc.) … Y es que la dictadura no nace ahora, señores; echó a andar cuando fue aprobada la Ley de Memoria “Democrática”, confeccionada para blanquear la historia sangrienta del partido en la década de los treinta y para perseguir, de paso, a los disidentes ideológicos.  Era entonces cuando la prensa y la sociedad civil debieran haber alzado su voz potente contra la tiranía que se nos venía encima.

Ahora, apenas podemos oírla. Lamentablemente, sólo se nos ocurre gritar aquella proclama decimonónica de ¡¡¡Vivan las cadenas!!!


Una respuesta a «La realidad atávica del partido socialista»

  1. Los jubilados izquierdosos son como los del PP, ni saben ni quieren saber nada, su voto está garantizado. Y encima tienen un viaje gratis en bus con bocata… el comisariado de los sindicatos van a defender su pan/subvención caiga quien caiga; están a la orden. Y poco más. Esto pasa cuando el sistema maltrata tanto al personal que ni con toda su propaganda son capaces de nada más, y en el lugar donde debería sobrar, la capital. Y es que hasta la escoria está escamada con lo que está pasando, no vaya a ser que lo del gobierno mundial con estos como lacayos vaya a ser verdad… en fin.
    Muy al contrario, lo que fue la reacción espontánea de Ferraz( más de 200 metros más allá de la sede del PSOErse donde debiera haber sido y a horas laborales… ); con gran afluencia de jóvenes( mayoria de chicas, creo )al principio, pero ya se sabe que son los más inconstantes, sobre todo ante la ausencia de resultados. Al final, solo quedaron los mayores, tras muchos días, erre que erre. Porque las manifestaciones del sistema; sean desde la aparente oposición, desde el gobierno o desde nuevos partidos podemitas, siempre prosperan, aunque sean cuatro gatos. Y las del dos de mayo de turno, no; en todo caso sirven para llamar la atención del sistema/de los amos, si se empieza a acuchillar a los mamelucos de turno; en cuyo caso volvemos a la Vendée de turno.

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