La sanidad durante el gobierno de Franco

Franco visitando a tuberculosos

El sistema sanitario español que hoy, heroicamente, lucha contra la pandemia del coronavirus, se debe al Caudillo. Sí, hoy, todavía hoy, en 2020.

Una red de hospitales y centros asistenciales emblemáticos aún no superada; la mayoría de su normativa legislativa sanitaria en vigor –o, al menos, su esencia y espíritu–; así como la fructífera e ingente labor bajo su gobierno de muchos de los españoles de aquel tiempo, siguen vigentes. La mayoría de los grandes hospitales públicos que aún ostentan los máximos niveles de atención y eficacia fueron construidos durante la etapa de gobierno del Generalísimo; los ilustres médicos de entonces son todavía referente en las universidades de medicina; hasta el MIR fue ideado y puesto en marcha durante su mandato.

Ya en 1939, consecuencia del Fuero del Trabajo de 1938, en plena guerra, Franco aprobó la creación del Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez, el de Silicósis y el Reglamento de Seguridad e Higiene en el Trabajo, primeras y tempranas piedras –seguidas de inmediato por la creación del Seguro Obligatorio de Enfermedad (SOE)– del impulso del sistema sanitario universal y gratuito español que en tan sólo una década sería modelo en una Europa aún arrasada por las consecuencias de la II Guerra Mundial.

Entre otras novedades de tal norma, que bebía, superándola, de otra de 1900 –Franco jamás fue sectario, por lo que nunca tuvo inconveniente en recoger lo bueno de sus antecesores, incluso los de la II República–, contemplaba ya la asistencia sanitaria de los trabajadores, incluido todo lo concerniente a la maternidad de sus esposas; fue siempre obsesión del Caudillo terminar con la espantosa mortalidad infantil endémica en España.

Girón de Velasco

La ingente labor social de Girón de Velasco, ministro de Trabajo de 1941 a 1957 con Franco como presidente del Gobierno, dio como fruto numerosas disposiciones referentes a la mejora de la seguridad social y laboral, así como sanitarias, las cuales, refundidas en 1963, dieron lugar a la Ley de Bases de la Seguridad Social y, al poco, al Instituto Nacional de la Salud (Insalud); desde 1978 Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa).

En 1944 se creó la Comisión de Enlace encargada de elaborar el Plan de Instalaciones del Seguro que iba a dar lugar a la extensa y ejemplar red de hospitales, a los cuales acuden hoy los afectados por el coronavirus. Dicho plan contempló en sus inicios la construcción de 148 hospitales quirúrgicos, 3 de ellos de 1.000 camas, 45 de 300 camas y 100 hospitales de 50 camas. Además, se preveía la construcción de 3 hospitales psiquiátricos de 750 camas y 10 de 250 camas, un número indeterminado de casas de convalecientes para instalar en ellas 3.600 camas y 4.150 camas en hospitales de enfermedades infecciosas; la mayoría de estas últimas para combatir la endémica pandemia de la tuberculosis, combate iniciado ya durante la guerra por expreso deseo de Franco creando durante ella el Patronato Nacional de Lucha contra la Tuberculosis.

Hospital en Río Muni
Hospital en Guinea

El resultado de aquella primera fase, así como de las que le siguieron, fue espectacular, superando todas las expectativas. Para 1963 el Caudillo y su generación habían logrado construir y poner en funcionamiento 606 hospitales públicos: 173 eran municipales, 56 del Instituto Nacional de Previsión, 45 de la Secretaría General del Movimiento, 102 de las Diputaciones, 49 del Patronato Nacional Antituberculoso y de las Enfermedades del Tórax, 83 de la Dirección General de Sanidad, 4 en Fernando Poo, 11 en Río Muni y 5 en el Sáhara Español todos ellos de Presidencia del Gobierno, 48 militares y 30 de otros organismos. Todo un record, máxime si tenemos en cuenta que tal proeza se había realizado en sólo 25 años de los cuales la primera década y media estuvo presidida por la II Guerra Mundial, el aislamiento impuesto por la ONU y la exclusión de España del Plan Marshal. Entre los más importantes de aquellos hospitales estaban, y siguen estando, el de Cruces de Bilbao (hoy Residencia Sanitaria Enrique Sotomayor) y el Valle de Hebrón de Barcelona, ambos inaugurados en fecha tan temprana como 1955.

Además, hay también que reseñar que el buen gobierno del Caudillo propició las condiciones económicas necesarias para que en ese mismo año de 1963 la red de hospitales privados alcanzara la cifra de 1.040, de los cuales netamente privados eran 799, de la Iglesia 93, de la Cruz Roja, 38 de beneficiencia, particulares 105, más otros 5 varios.

La Paz en construcción

Había, con todo, una diferencia esencial que conviene aclarar, entre lo público (606 instalaciones) y lo privado (1.040 instalaciones): aquéllas instalaciones tenían capacidad para 47.548 camas, éstas, siendo casi el doble, para 52.063.

La ampliación de lo hecho hasta 1963 no se interrumpió, sino que siguió hasta el fallecimiento del Caudillo, debiendo destacar la realización de las grandes joyas de su eficacísima etapa de Gobierno en el aspecto sanitario que fueron las denominadas “ciudades sanitarias”: La Paz (inaugurada en 1964), el Francisco Franco, –hoy Gregorio Marañón–, inaugurada en 1968, el 1º de Octubre –hoy 12 de Octubre– inaugurado en 1972 y el Ramón y Cajal “Piramidón” , inaugurado en 1977, de todos los cuales se podrían llenar páginas alabando sus excelencias, modelo y envidia de la sanidad europea y aún hoy de la propia. Lo del cambio de nombres, aquí como en casi todo sólo demuestra la impotencia de los que así proceden, porque la obra sigue vigente.

El Francisco Franco

Dicha red asistencial, en la que no hemos incluido los incontable ambulatorios y Casas de Socorro, de nada hubiera servido si no hubiera incluido una altísima profesionalidad de parte de los médicos y sanitarios que servían en ellos. Fue desde el primer instante obsesión del Caudillo y de sus diversas autoridades lograr una completa y eficacísima formación de aquéllos, proceso que contó en sus comienzos con unas facultades de medicina en las que impartían docencia los mejores especialistas del momento, reputados internacionalmente, apoyados en un estricto y exigente plan de estudios.

Culmen de lo anterior fue la creación en la década de los años 60 de la nueva joya de la sanidad española que aún hoy pervive: el Médico Interno Residente (MIR), idea importada de Estados Unidos por varios doctores españoles en 1963 a su regreso tras asistir a varios cursos de formación, los cuales crearon en el Hospital General de Asturias una Comisión de Residentes y Enseñanza, experiencia asumida con gran decisión en 1964 por el doctor José Mª Segovia de Arana, que la implantó en el hospital Puerta de Hierro de Madrid. Iniciativa que se generalizó en 1967; la orden oficial de creación es de Diciembre de 1977.

Un último apunte: el primer Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria data de 1974, o sea, también de la etapa de gobierno del Generalísimo.

Toda esta ingente labor por mejorar la sanidad de los españoles trajo consigo ese espectacular crecimiento de nuestra población, la disminución de los fallecimientos y el logro de una salud muy superior a la de cualquier otro periodo de nuestra historia. Toda esa inmensa labor sigue hoy vigente y dando sus frutos, aunque no se quiera reconocer, cuando los españoles afectados por la pandemia del coronavirus acuden en masa a los centros hospitalarios creados por Franco y su generación que siguen funcionando a pleno rendimiento. Y es que, aunque no se quiera reconocer ni agradecer, la obra queda.


4 respuestas a «La sanidad durante el gobierno de Franco»

  1. Magnífico estudio, sin paliativos ni adulación.
    E igualito el sistema al sanitario democrático: te dejan morir en momentos de crisis (ver esto con mucho cuajo https://youtu.be/5mdhfGmpMio) o “te dan eutanasia” en tiempo normal. Y, además, si eres de Madrid te mueres porque no hay UCI,s y no te llevan a Andalucía donde sobran.
    Y de la asesinada sanidad militar, mejor no hablar.
    Enhorabuena de nuevo

  2. Extraordinario trabajo.
    Todo esta verdad se pretende tapar con la Ley de «Desmemoria, Falsificación y Manipulación Históricas», de Zapatero-Rajoy, que es el verdadero objeto de esta Ley, impedir la verdadera cara de Franco y su obra al servicio del Pueblo, impedir la Memoria verdadera y que la gente pueda conocer la inmensa obra benéfica de Franco para el español de a pie (porque ya sabemos que los políticos «sociatas» van a la «Ruben Internacional»).

    Me permito añadir alguna cosa al respecto:
    – la primera que entre la lista de «Ciudades Sanitarias» citadas, hay que incluir a la Ciudad Sanitaria de Córdoba, que es el actual Hospital «Reina Sofía», que se construyó en tiempos de Franco y se inauguró recién muerto el Generalísimo, su denominación inicial proyectada era «Ciudad Sanitaria Rodríguez de Valcarcel» (D. Alejandro Rodriguez de Valcarcel era Abogado del Estado Presidente de las Cortes, y Presidente del Consejo de Regencia a la muerte de Franco, que murió en extrañísimas circunstancias en 1976 cuando se discutía la Ley de Reforma Política, y digo en extrañísimas circunstancias porque llegó por su propio pie al hospital para una revisión rutinaria y salió con los pies por delante. No hay que descartar, viendo lo visto, y con las perspectiva de los años, del expediente Royuela y de todo lo demás, que pudiera haber sido asesinado, como lo fue Carrero Blanco, pero en esta ocasión de forma más discreta, para que no pudiera ser un obstáculo al cambio).
    La Ciudad Sanitaria de Córdoba, por la coyuntura histórica acabaría denominándose «Princesa Sofía» y «Reina Sofía», y es el hospital de referencia en Córdoba.
    – La segunda, nunca se ponderará suficientemente la ingente labor de D. José Antonio Girón de Velasco en la consecución de conquistas sociales para los españoles. Especialmente al Frente del Ministerio de Trabajo, pero no solo. La propaganda roja ha tratado de imponer una imagen de esta persona cuando la realidad es que nadie hizo tanto por los trabajadores como él-
    – la tercera, es que la medicina de la Seguridad Social en tiempos de Franco era una medicina del máximo nivel técnico y social al servicio de todas las clases, incluidas las más humildes. Para entendernos, a diferencia de las clínicas elitistas para adinerados, los médicos que trataban a Franco cuando ingresaba en la Paz eran los mismos médicos que habitualmente trataban a los españoles más modestos. Un agricultor, un zapatero, o un dependiente cuando ingresaba en la Paz, sin ser Franco era tratados por los mismos médicos que trataban a Franco. Eso es democracia y lo demás son cuentos.

    En cuanto al video de la clase de «ética» médica cuyo enlace se contiene en el comentario anterior, me parece una verguenza la actitud de la sanitaria que aparece en el video dando semejante clase de «ética»(?), estos son los que ponen luego películas sobre el holocausto y hablan sin cortarse lo más mínimo de dejar morir a una mujer porque tenga cáncer de mama o a un señor porque tenga 70 años. A este nivel de deshumanización gratuita hemos llegado, y digo gratuita porque una cosa es en una situación de catástrofe sobrevenida , impuesta por el enemigo después de tomar todas las precauciones del mundo, y aún así con las aceras llenas de cadáveres, y en tales circunstancias tener que tomar decisiones para hacer un uso correcto de los pocos recursos disponibles, y otra muy diferente que la situación creada no es impuesta por las circunstancias sino por la desidia de años y años de Gobiernos rojos mancillando el interés general y el bien común y que lo que está pasando no sea otra cosa sino la consecuencia lógica de Gobiernos en el mamoneo y en el desgobierno de España, y en tales circunstancias, no han pasado ni 4 días de epidemia y los hospitales, abandonados a su suerte por los políticos, que se gastan el dinero «p’asar una vaca» en hincharse ellos, se quedan sin existencias de algo tan básico como mascarillas y batas de hospital, tras décadas de recortes y recortes, y sin ninguna reserva estratégica de nada.
    En tal contexto de desidia y mal gobierno la clase de «ética» de esa señora que bien merecería el calificativo de «doctora muerte», , expresada sin el menor pudor en tales térfminos de temeridad y deshumanización de dejar morir a las personas mayores o a las mujeres con metástasis en las mamas, porque los políticos desde hace décadas se vienen fundiendo el dinero de los hospitales y de Defensa y de todo lo demás en putas, cocaína (como se ha destapado en el caso de los ERE de Andalucía como «hecho probado»), y en cuentas en Suiza, me parece todavía más inmoral, y da idea de la sociedad roja y deshumanizada (valga la redundancia) que ha venido a sustituir a la sociedad cristiana que había en España antes de que la corrompieran y la satanizaran tras 50 años de Gobiernos al servicio del Mal.
    LO dicho, enhorabuena por el artículo, y por el comentario con ese aporte de la clase de «ética» de lo que nos espera en la sanidad roja.

  3. De acuerdo con todo lo leído. Y aún hay muchísimo más, pero como sería interminable, seré breve y voy a ir aun punto importantísimo para la dignidad humana: la vivienda. Cuántas fueron entregadas a cero coste en toda España? También FRANCO. Y a los campesinos que morían de hambre les dio tierras para que pudieran quedarse en su país y no tener que emigrar. Hablo con conocimiento de causa porque tengo 72 añosy viví toda la evolución de la época Franquista. Reparto de bienes y una tranquilidad y esperanza que no existe hoy. No entiendo como «gente» co 40 y pocos, pueden hablar de algo que no han vivido. Y que se dejen de engaños y demagogias y de memoria histórica. Esta es la verdadera memoria. Soy bisnieta e hija de militares republicanos. Mi padre luchó en el frente de Teruel. Pero al César lo que es del César ………

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