La terrible dictadura de Franco

Uno.-

Transcurridos más de cuarenta años desde la muerte de Franco los escándalos de corrupción en el franquismo se cuentan con los dedos de una mano, y el más famoso de ellos acabó en los tribunales y con condena. Este autor tiene testimonios personales de políticos del franquismo que fueron investigados durante la Transición intentando demostrar su corrupción. Fernández de la Mora, Ministro de Obras Públicas, explica en sus memorias como el Ministro de Hacienda de UCD, Fernández Ordoñez, destinó a ello varios inspectores «a ni uno solo de las decenas de altos cargos  investigados se le pudo acusar». Fernández Ordoñez, fundador del Partido Social demócrata, fue ministro con la UCD y con el PSOE. En la misma línea, pese a los intentos, muy chuscos y con evidente manipulación de los datos,  –véanse los trabajos de Sánchez Soler–, de convertir a Franco en un corrupto, frente a la imagen habitual de austeridad e integridad, hasta el antifranquista profesor Viñas, que creyó encontrar la prueba suprema en lo que llama la «operación café», tiene que escribir «admito que los resultados de los esfuerzos de Franco a través de lo que denominaré OPERACIÓN CAFÉ y alguna que otra técnica  que no calificaré, no son comparables con los numerosos  ejemplos de corrupción que en estos años han habituado a la ciudadanía a pensar que  (la corrupción) es la ocupación favorita de los políticos, hombres de empresa, tiburones de las finanzas y demás escualos». No deja de sorprender, atendiendo a la época,  que se trate de explicar esa falta de  «honradez y austeridad» de Franco haciendo referencia a un dinero, sobre el que existen cuentas,  que tenía de entregas directas  que le hacían para distribuir  a su juicios en atenciones directas  a las múltiples peticiones  que le llegaban o a quienes iban a verle,  en los años de posguerra,  para alguna necesidad,  en especial en el caso de monjitas  y obras de pequeña entidad y de las que publicitariamente no se beneficiaba porque no se difundían. En este sentido Franco no era Eva Perón. (Pág. 60. Nota 63 «Franco socialista. La revolución silenciada 1936-1975» Francisco Torres García)

Dos.-

Serían innumerables los casos de antiguos combatientes republicanos que entraron en la Organización Sindical siguiendo la propuesta de Girón. Refiramos uno entre tantos: el de José  Manuel Sierra Haya. Al estallar la guerra estaba en Barcelona, forma parte de una División Acorazada Republicana en la contienda. Al concluir la lucha pasa a Francia. Combatirá contra los alemanes y se fugará  de un campo para acabar en la Legión Francesa y en la resistencia siendo condecorado. Volvió a España y se integra en los sindicatos franquistas. Entra en el Sindicato de Seguros siendo Jurado de Empresa. En Barcelona era vocal de la Asociación de cabezas  de Familia de su Barriada. Aquel «rojo» acabaría siendo, sin ninguna cortapisa Procurador en Cortes y uno de los representantes españoles en las reuniones internacionales  de la OIT en Ginebra. Andando el tiempo, en 1970, se intentaría una condena en la OIT de la Organización Sindical Española y el reconocimiento de unos supuestos representantes de los trabajadores antifranquistas. La OIT prohibió a la exigua representación cualquier acción en sus instalaciones, pues la única representación reconocida era la oficial. Los antifranquistas intentaron dar una rueda de prensa en los jardines  de la sede de la OIT en Ginebra lo que fue prohibido (1971). Allí se presentaron los representantes españoles reconocidos ante la OIT encabezados por José Manuel Sierra dispuestos a impedir cualquier manifestación contra España poniendo fin al intento. Según su amigo, el también procurador sindical, Ángel López, Sierra fue «un caso de asimilación y vinculación mayor por convencimiento sucesivo, porque ahí creía poder y quería defender los derechos y avances sociales de los trabajadores y también por amistad, fortalecida día a día, con los hombres que allí había encontrado» (Pág. 239. Nota 305 «Franco socialista. La revolución silenciada 1936-1975» Francisco Torres García)

Tres.-

El derecho a unas vacaciones anuales remuneradas es propio del siglo XX. tanto en la URSS como en la Alemania nazi fue reconocido pero tenía un concepto de recompensa (en la URSS era el partido el que decidía quién se había ganado las vacaciones reconocidas como derecho). En España primero fue el reconocimiento del derecho a vacaciones para los funcionarios, marinos mercantes (capitanes y oficiales que tendrían hasta un mes) y militares en 1918 con un máximo de 15 días. En los años veinte se reconoció en algunos países como Austria o la Italia fascistas. El gobierno del Frente Popular francés estableció en 1936 el derecho a dos semanas de vacaciones pagadas. En 1931  la II República reconoció en la Ley de Contratos un permiso de siete días para los asalariados, pero tuvo muy escasa aplicación real. En 1938 se reconocía el derecho  en el Fuero del Trabajo en la zona nacional  y como sabemos se dieron las primeras vacaciones. Después de la II Guerra Mundial el permiso retribuido se fue reconociendo y ampliando en la Europa Occidental hasta las cuatro semanas. Aunque no tenemos datos concretos sobre la evolución en España, señalemos que a mediados de los cuarenta  en la publicística más elemental, aquella que formaba parte de la clase que recibían los niños en las escuelas sobre el Régimen se indicaba que las vacaciones debían de tener una duración de 12 a 15 días. A la muerte de Franco estaba establecido en un mínimo de 21 días hábiles más 14 días feriados (en diversos convenios ya estaban establecidas en 30 días). El Estatuto de los Trabajadores (1980) las situó en 23 días. En 1983 Felipe González fijaba la jornada laboral máxima en 40 horas y las vacaciones anuales mínimas en 30 días naturales (en realidad se mantienen los 22 hábiles) (Pág. 263. Nota 344 «Franco socialista. La revolución silenciada 1936-1975» Francisco Torres García)

Cuatro.-

Franco mostró una especial predilección a la hora de inaugurar algunos de estos complejos. Uno de los más famosos es el Parque Sindical Deportivo Puerta de Hierro de Madrid construido a iniciativa suya  («la playa del obrero») en 1955. Fue un día en el que iba con José Solís e hizo la indicación de aprovechar los terrenos para hacer un parque para los obreros para combatir los calores del verano. Un enorme parque con 6.000 metros cuadrados de piscinas con sus gradas y vestuarios, pistas de tenis, velódromo, campos de fútbol, pista de atletismo. Cuando se inauguró tenía un carrillón que a las doce daba las notas del Cara al Sol. Su capacidad era para más de 40.000 personas , en la piscina de adultos podían estar cómodamente 3.000. (Pág. 263. Nota 345 «Franco socialista. La revolución silenciada 1936-1975» Francisco Torres García). Para ampliar datos AQUÍ.


8 respuestas a «La terrible dictadura de Franco»

  1. A pesar de las posibles meteduras de pata que durante su largo «reinado» se pudiesen haber cometido (errare humanum est), difícilmente volveremos a tener los españoles -en breve tiempo, al menos- otro EXCEPCIONAL GOBERNANTE equiparable a la figura histórica de Francisco Franco Bahamonde (que en gloria esté).

  2. Demasiado bien se vivía, pero sin ayuda , no se formó al pueblo, y los arribistas del régimen, nos han vendido, es lo que hay ahora, son los hechos. EL HORROR , y la mentira, una atmósfera irrespirable.

  3. La única falta que veo y he vivido en el régimen de Franco ha sido la de una sobreprotección al pueblo español por la que, no se nos informó ni formó, de la que nos venía encima a su fallecimiento. Nos protegió mientras duró, pero cuando nos hemos tenido que defender por nuestra cuenta frente a nuestros enemigos nos hemos encontrado indefensos, y así ha ocurrido todo lo que ahora padecemos.

    1. Franco era ya un anciano retirado en el Pardo, y en torno a él hace tiempo se tegía lo que ahora sufrimos. La necesidad de condescender con el «amigo» americano primero y con el europeo después, llevo a concesiones que nos han costado caro y nos han integrado de nuevo en el NOS decimonónico.
      A sabiendas de su situación, delegó en Carrero. Con Franco más joven otro gallo habría cantado.

  4. Viví los 18 primeros años de mi vida en la «terrible dictadura de Franco», y, la verdad. muy bien.
    La seguridad pública era muy grande, y había escasos delitos.
    Y el que la hacía, la pagaba, como debe de ser.
    Pude estudiar gracias a becas que la «oprobiosa dictadura» daba a los buenos estudiantes, e incluso a mí, que era del montón.
    Viajé por toda la Patria, gracias a la Delegación Nacional de la Juventud, la OJE, etc., y sólo conocí y me enseñaron cosas buenas: a amar a Dios y a la Patria, a los padres, etc.
    Los maestros nacionales que tuve eran grandes profesionales, y me enseñaron mucho, y bueno.
    Y, lo más importante: que todo requiere esfuerzo, trabajo y dedicación…
    ¡Gracias al régimen franquista pude vivir una juventud sana y decente!

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