La triste irrelevancia de la Iglesia

La Iglesia Católica ha desaparecido del escenario público. No está y, por utilizar un tópico, no se la espera. Es una situación tan sorprendente como lamentable, porque no se trata de que se convierta en un activo político, sino que deje sentir su voz. Lo entiendo, porque es una posición que les resulta cómoda. Forma parte del paisaje como una pieza irrelevante del atrezo. Le gusta acoger a la izquierda radical en sus obras sociales y en sus medios de comunicación como si tuviera que pagar un peaje para que no la molesten. Los prelados cobardes son un grave problema. No hay duda de que se sienten más cómodos con los ateos y los agnósticos que con los creyentes. Hace un tiempo, la Iglesia tenía una notable presencia pública. Las reuniones de la Conferencia Episcopal eran recogidas por los medios de comunicación, mientras que ahora pasan desapercibidas. Sus líderes se limitan a dejar que pase el tiempo con una indolencia decadente, como si fueran unos aristócratas ingleses arruinados que observan el paso de su vida en un palacio veneciano o en una villa en la Riviera Francesa de la que serán desahuciados en cualquier momento.

La Iglesia tenía una voz fuerte y se hacía respetar, defendía valores y principios, mientras que ahora solo se preocupa por el dinero del IRPF y sus bienes inmobiliarios. Es un tembloroso Shylock, el famoso personaje de la obra «El mercader de Venecia» de Shakespeare, que teme perder sus bienes. Lo único que les importa es la cuenta de ingresos y gastos, pero sobre todo disponer de dinero. Han desaparecido los teólogos, los historiadores y los juristas, porque es el triunfo de los ecónomos. Ahora mandan los contables. La Iglesia no tiene liderazgo social y moral, porque ya no tiene líderes en su seno. Les resulta más cómodo fundirse en el paisaje y no decir más que obviedades. Nadie sabe quién es el presidente de la Conferencia Episcopal y el cardenal arzobispo de Madrid vive instalado en el silencio. No hay duda de que son hombres buenos y bien intencionados, pero les falta carácter y liderazgo. Se rodean de pelotas, sonríen y apoyan a los ateos y son esclavos de los presupuestos. Han olvidado que la Iglesia de Jesucristo no es la del silencio, la mediocridad y la cobardía.

Para La Razón


9 respuestas a «La triste irrelevancia de la Iglesia»

  1. Salvo excepciones , y como todas las infiltraciones, a cambio de ser del mundo, no se denunció, que la farsa de democracia que no lo, es , sino una partidocracia, tiene un engaño, y es , asumir la mentira, de que la verdad , depende del consenso, hay quE decir Y SE DEBE; bien alto y claro. : Que toda legIslación en contra de la LEY DE DIOS, aparte de ser masonica , abre la puerta al demonio, como se Puede comprobar actualmente a nivel mundia, SON HECHOS , DEL QUE QUIERA VER QUE VEA.

    Un saludo de paz.

    1. Quien ama la Verdad, la busca y quien la busca, la encuentra. Estos mismos se esfuerzan heróicamente en instruir a los otros… con los resultados que ya conocemos, porque tienen ojos y oídos pero no quieren ver ni oír. Cuentan las Escrituras de un profeta que se sentó sobre una piedra y se puso a llorar porque la gente no le hacía caso. Algunos me recordáis a este pobre santo.

      1. Por donde pasaba JESÚS todo se llenaba de milagros como cuando sale el Sol que ilumina todo, era tal, que el centurión le dijo que con solo una palabra Suya llegaba. Ahora solo se tiene “fe” en la mentira, tal es el corazón de piedra que se le ha puesto al hombre.

  2. Ya lo dijo un Papá:
    “El humo de Satanás ha penetrado en la Iglesia”
    Bien es verdad que lo dijo con amargura… tras haberle abierto puertas y ventanas -o permitido que la masonería las abriera- en el Concilio Vaticano II

    1. Si se refiere a Montini decirle que no fue Papa. Un comunista, un masón, un hereje, un demoledor de la Iglesia,… no son cristianos por lo tanto no puede ser Papa aunque exista usurpación de la Silla de Pedro de facto. Montini fue un enemigo de CRISTO y de la Iglesia. Por analogía, es como decir que Adolfo Suárez fue un fiel seguidor del Movimiento o Gutiérrez Mellado un fiel servidor de la Patria. De alguna manera son peores que Judas, por la sencilla razón que tomaron esos puestos con intención de destruir desde dentro justo lo que representaban y debían defender.
      La frase de Montini: “El humo de Satanás ha penetrado en la Iglesia” es un escupitajo y burdo insulto a CRISTO y los cristianos.

  3. El despertar o abrir los ojos más allá de la realidad que cree vivir, es un proceso de catarsis que implica una muerte consciente del gran engaño al que has sido sometido. Pocos podrán comprender el gran engaño de la serpiente en su red tejida o superestructura cultural o arquetipos psicoideos de hechizos que mantiene al espíritu del hombre dormido. Quien oculta la memoria del pasado, puede gobernar el presente y hacer planes de futuro, o sea, todo lo que se manifiesta en el tiempo trascendente queda determinado. El reseteo de la humanidad, al cual estamos siendo sometidos, es uno más de tantos en el olvido por borrado de memoria. Pero en este ciclo algo es diferente, pueden completar la matriz digital transhumanista, sería el jaque mate a toda la humanidad en sesgar toda posibilidad al nacido, la oportunidad de crecer, instruirse, y beber del conocimiento que pueda hacerle emerger en la memoria de sangre, la verdad que le ha sido ocultada, despertando y con valor poder liberarse de todos los hechizos reconquistando el libre albedrío de su espíritu.

    Es una desgracia e impotencia a la vez, que no se perciba el mensaje espiritual o santo grial en la sangre que debiera murmurar en los hombres, ante la gravedad de la situación en que se encuentra toda la humanidad. Pocos hombres buscan orientarse y para ello se ponen en alerta. Esta es la primera categoría estratégica incorporada a la vida corriente. El permanente estado de alerta le conducirá finalmente a dudar de la realidad, de su apariencia sensible, y a desconfiar de la razón y de lo racional, que se revelarán como cómplices del Gran Engaño.

    Saludos cordiales

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