La URSS controlaba el Frente Popular desde el primer instante

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En el magnífico libro «El tren de Jaén» (se puede comprar por Amazon) en el que el extinto Ignacio de Valencuela y Urzáiz nos cuenta su angustioso periplo por la España roja hasta que consiguió refugiarse en la Embajada de Cuba tras pasar por la cárcel Modelo, una vez había logrado salvar la vida milagrosamente del segundo tren que el 12 de Agosto de 1936 y desde Jaén llevaba algo más de 300 presos (un obispo, varios sacerdotes, gente de «derechas», obreros, católicos y hasta menores) a Alcalá de Henares de los cuales sólo se salvaron una decena, siendo los demás asesinados con premeditación y alevosía en el apeadero del Pozo del Tío Raimundo, en Vallecas (Madrid), hay un detalle que pasa desapercibido para el lector poco o sólo regularmente introducido en tal materia, pero que tiene una importancia capital.

Transcribimos la parte en la que Valenzuela describe cómo logró escapar de la carnicería. Léanla con atención.

El tren estaba ya en el apeadero citado, rodeado por más de tres centenares de frentepopulistas armados.

-¡Ahora mismo vamos a salir!

Y pitó la máquina y oímos claramente la voz de:

¡Montaros  ya, eh! Que nos vamos.

Y entonces, en aquel momento exacto, es cuando surge mi milagro.

Oigo una voz que dice en acento algo extranjero, pero en idioma español:

Si hay algún extranjero en el tren, que baje inmediatamente.

Milicianos frentepopulistas

Y apenas había oído lo dicho, cuando se asomó por la ventanilla opuesta en la que yo estaba un joven de pelo rubio muy largo, cuidadosamente estirado hacia atrás, como de unos veinte años de edad, con un mono color crema, llevando en la mano un Máuser y en su cinturón una pistola grande, y que dirige la misma pregunta a los conducidos de nuestro departamento.

Yo soy español y pertenezco a una familia de gran raigambre tradicionalista, pero mis padres, en el año 88 en que nací, vivían en Francia con sus tíos carnales, la Condesa de Fuentes y el General Cavero, célebre en los anales del carlismo español. Mi padrino fue Tirso Olazábal, que como los míos estaba en San Juan de Luz por motivos del partido. Y por eso soy de Francia para el ruso que dirige el fusilamiento de Villaverde. Y también porque me agarré a la nacionalidad francesa como a un clavo ardiendo al responder a su pregunta levantándome con un aire de seguridad enorme, al tiempo que saliendo del vagón con el hatillo decía a grandes voces:

¡Jé suis francaise, jé suis francaise!

Internacional frentepopulista

Bajé del andén y me preguntó el director del fusilamiento, que era ese extranjero ya descrito, que de qué sitio era.

Yo le contesté:

Jé suis de San Jeaan de Luz, pres Bayonne.

Y sin pedir pruebas de lo que afirmaba y dándolo por bueno, se dirigió al grupo de milicianos que le rodeaban y les dijo:

A esta camarada le van a custodiar dos Máuseres, respondiendo los guardianes con su vida de la vida de él. Pertenece a una nación a la que , como todos sabéis, tanto debemos.

Hasta aquí el relato  (páginas 118 a 120).

Pues bien, consideramos que tan importante e incuestionable testimonio puede ser la más temprana prueba de que ya el 12 de Agosto de 1936, es decir, poco menos de un mes después del Alzamiento, en Madrid había personal soviético que, además, tenía participación muy activa en los acontecimientos hasta el punto de ser al menos uno de ellos jefe de un tropel de tres centenares de frentepopulistas armados, los cuales, como se ve, le obedecían sin chistar. Hay que tener en cuenta que el primer embajador de la URSS, acompañado de los primeros asesores, está constatado que no llegaron a Madrid hasta finales de Agosto.

Milicianos frentepopulistas tras asesinar a «derechistas» en Madrid

¿Quién podía ser el joven veinteañero que apenas unos minutos después del episodio descrito dirigió el fusilamiento de 300 personas? No lo sabemos, pero por Valenzuela sabemos que era ruso y que mandaba, vaya que si mandaba.

Pero además hay otro detalle importantísimo. Y es que el ruso sabía lo que hacía, porque excluye de tan triste y fatal final a «los extranjeros». Es decir, que el asesinato de los presos del «Tren de Jaén» fue no sólo más que premeditado –lo que se sabe por múltiples fuentes–, sino también muy bien meditado, porque se salva a aquellos cuyas embajadas, y gobiernos, de enterarse, pondrían el grito en el cielo, pudiendo provocar reacciones internacionales muy perjudiciales para los frentepopulistas; máxime en aquellos primeros momentos.

Es pues el testimonio de Valenzuela esencial para poder afirmar que de alguna manera la intervención soviética, en principio clandestina, pero directa y con mando, en nuestra contienda, fue temprana, muy temprana; y que, por ello, y por las formas que describe el relato, estaba muy bien dirigida, sabían lo que querían y lo que hacían, entre otras cosas eliminar físicamente a los «enemigos de la Revolución», es decir, a todos aquellos que por pertenecer a los sectores sociales y políticos considerados enemigos de ella, habían sido condenados a muerte desde el principio o, mejor decir, desde antes, mucho antes de que se produjera el Alzamiento. Y ello conforme a las pautas marxistas-leninistas aplicadas dos décadas antes en Rusia.

¿Cómo y por dónde había llegado el ruso veinteañero a Madrid? No lo sabemos. ¿Puede ser que camuflado entre los deportistas que el 19 de Julio tenían cita en Barcelona para la «Olimpiada Popular», o sea roja, alternativa a la de Berlín? Puede ser. El caso es que en unos pocos días, un ruso soviético ya mandaba sobre los frentepopulistas españoles, éstos le obedecían disciplinadamente y sin chistar, y tenía tanta autoridad que incluso dirigió la eliminación, el asesinato, de 300 personas.

Saquen ustedes su propias conclusiones. La nuestra es que el Alzamiento, como muy bien sabía Mola, se adelantó por muy poco a la Revolución que el Frente Popular tenía ya ultimada y a punto de desencadenar, la cual, de haberlo hecho, hubiera muy posiblemente cogido a los «nacionales» en fuera de juego, con lo que ello hubiera muy bien haber podido significar la victoria de la anti-España vendida a la URSS y al internacionalismo revolucionario marxista y bochevique. Ah, y el asesinato de grandes masas de población… como hicieron en la España que quedó bajo su «democracia».

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3 thoughts on “La URSS controlaba el Frente Popular desde el primer instante”

  1. La verdad suele ser, con frecuencia, terrible o difícil de asumir. Por eso, quizá, la mentira «bien acicalada» tiene tanta aceptación en gran parte de la sociedad.

  2. Los rusos que vinieron (como este caso del joven ruso que comandaba el exterminio del tren dela muerte), pero también los rojos españoles que huyeron a Rusia tras la Revolución de Octubre de 1934 y se formaron en la Academia militar de Frunze soviética en tácticas y técnicas de contrainformación, propaganda, asesinato y sabotaje, y que regresaron a España después del pucherazo de las elecciones de febrero de 1936. Gozando de la impunidad que le otorgaba el Gobierno rojo se dedicaban a asesinar españoles, cometer actos de terrorismo, etc. etc. El 18 de julio de 1936 vino a poner coto a esta situación, pero no puedo evitar el enorme Holocausto que estos formados un Rusia cometieron en España antes de ser abatidos o puesto sen fuga.

  3. Noche del 18 julio de 1936, …
    Comunicado del » Mayor N. Bray » (Británico en Mallorca):
    … » Los Comunistas, por lo tanto, se encontraban con grandes dificultades;
    su LEVANTAMIENTO estaba fijado para el 31 de julio de 1936
    y
    NO deseaban de ningún modo entrar en acción antes de esa fecha » …
    Fuente: NewYork

    Desde Cataluña 21 de julio de 1936 …
    … Los acontecimientos empezaron a precipitarse. Los Republicanos habían soltado los presos de las cárceles, y los comisarios políticos iban casa por casa amenazando con matar a los que no se fueran para Madrid…
    … Los familiares de esos muertos y lisiados que lucharon sin identificación no pudieron nunca cobrar pensiones de guerra, a diferencia de lo que ocurría con los mandos de la tropa republicana. A miles de concejales y comisarios políticos del Bando Republicano, a salvo en la retaguardia, les pagaron generosas pensiones e indemnizaciones hasta su muerte…
    … No era necesario identificarlos como soldados ni reconocerles ningún derecho. Nadie se preocupaba de recoger los cadáveres de los soldados republicanos ni darles sepultura, aunque los que hoy se reclaman herederos morales de la República intenten culpar de esas desapariciones al bando nacional y al propio Franco…
    … El Bando Republicano sacó de sus casas a millones de personas. Los empujó al Este desde Extremadura, Norte de Andalucía y Castilla. Toda esa gente sin identificar sirvió de carne de cañón y de mano de obra esclava sin salario ni derechos…
    … Los milicianos reclutados a la fuerza entre la población desplazada luchaban en el frente sin estar identificados y morían “desaparecidos” en el campo de batalla. Eran carne de cañón, despreciable y prescindible…
    Fuente: www Sn G

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