La vacunación contra el Covid-19: el crimen perfecto (I/V)

UNA GESTIÓN SANITARIA CATASTRÓFICA, POR NO DECIR CRIMINAL

¡Por qué no se tomaron desde el principio todas las medidas que se imponían para atajar la epidemia en sus inicios, cuando sin embargo se veía venir, al haber llegado el virus a nuestro hemisferio mucho después que a China!

Asombrosamente, el gobierno, en aquel periodo fundamental y decisivo, no hizo nada para contener la propagación del virus, a pesar de que, si creemos las edificantes y lacrimógenas confesiones de la exministra de Sanidad, estaba perfectamente al corriente de la gravedad de la situación, del peligro y la virulencia de la enfermedad desde los comienzos de la propagación. ¡Incluso habría sido la primera en alertar al gobierno y al director general de sanidad de los potenciales riesgos, ella que tan implicada se sentía, que había dimitido oportunamente justo antes de la tormenta del COVID 19! Sin embargo, esta misma ministra tuvo el cuajo de hacer una declaración posterior, el 20 de enero de 2020, en la que afirmaba con aplomo: “El riesgo de importación desde Wuhan es casi nulo. ¡El riesgo de propagación del coronavirus entre la población es muy bajo!” O sea, una cosa y la contraria, el colmo para una señora que tiene la cara de presentarse así: “Yo soy transparente y sincera, como un libro abierto. Mis convicciones van más allá de mis emociones”. ¡Qué hermoso!… Semejante grado de ligereza, inconsecuencia y frivolidad le deja a uno perplejo. O quizá en este caso ¡sería más adecuado hablar de mentiras calculadas y deliberadas, proferidas con el mayor descaro y cinismo!

Buzyn

Pero de todas maneras, en nuestro maravilloso mundo, semejante grado de duplicidad y mentira solo puede acabar siendo retribuido al nivel de la felonía que supone. Lo que se pudo comprobar algunos meses después, ya que a petición expresa del Elíseo, la señora Buzyn se vio propulsada a la Organización Mundial de la Salud como embajadora ante la fundación Bill Gates, lo que de paso le confiere una muy útil inmunidad diplomática y un reconfortante sueldo de 15.000 euros mensuales. Lo suficiente para comprar el silencio de la señora sobre las componendas del gobierno. En Macronia, no gira la rueda de la justicia, sino solamente las puertas giratorias que se activan…

Por lo demás, ¿por qué no se cerraron urgentemente las fronteras? ¿Por qué se trasladaron enfermos contagiados a otras regiones en las que nadie lo estaba aún, cuando había clínicas privadas disponibles donde podían ser atendidos? ¿Por qué se autorizaron incluso, en contra de todo sentido común, concentraciones deportivas como el encuentro de fútbol Francia/Italia que reunió a más de 60.000 espectadores, cuando Italia estaba ya sumida en una aguda crisis sanitaria, siendo en aquel momento el principal foco europeo y por tanto un vector de alto riesgo para la propagación de la pandemia? Y ¿por qué se mantuvieron contra viento y marea unas elecciones que se habrían podido aplazar? ¿El voto republicano estaba por delante de la salud de los franceses?

¿Se trataba en realidad de una inconfesable estrategia para dejar deliberadamente que se pudriera la situación y se generaran nuevos focos de contagio?

En aquel momento, al comienzo mismo de la pandemia, no había casi ningún material disponible: ni mascarillas, ni gel, ni respiradores, ni siquiera tests. Los sanitarios tenían que improvisar a toda prisa equipos de protección a base de bolsas de basura… ¡Vergonzoso para un país supuestamente desarrollado!

Por otra parte, ¿por qué no se reforzó tras la primera ola el número de camas disponibles, cuando, según decían, todos esperaban la llegada de una segunda? Aunque en opinión de muchos especialistas, tal escenario era muy improbable, casi totalmente inédito en materia de virología…

Neil Ferguson

¿Cómo se puede predecir con varios meses de antelación el comportamiento de un virus desconocido, hablar con seguridad de una segunda y tercera ola, cómo puede prever el banco mundial el final de la crisis para 2025 e incluso anunciar Neil Ferguson, del “Imperial College of London”, hasta seis olas, basándose en sus arriesgados modelos matemáticos? ¿Qué ciencia milagrosa es ésta que permite proyectarse así en el tiempo, como un dios omnisciente o un oráculo, para establecer tales profecías? Hay que subrayar que Bill Gates regó al susodicho Ferguson, responsable de nuestro confinamiento, con 79.000.000 de dólares por realizar sus informes. Ya saben, ese millonario que cuenta con vacunar a los 8.000 millones de individuos que forman la población mundial…

El confinamiento se impuso so pretexto de no sobrecargar las unidades COVID… ¿No habría sido mucho más juicioso y económico financiar las camas suplementarias antes que paralizar toda la economía del país imponiéndole un confinamiento desastroso desde todos los puntos de vista, masacrando la educación y matando a fuego lento a los pequeños comerciantes y emprendedores?

A este respecto, Klaus Schwab del Foro Económico Mundial, en su libro “COVID 19, el gran reinicio” no duda en afirmar: “Ninguna industria ni empresa se librará.” Y también: “Hasta el 75% de los hosteleros independientes podrían no sobrevivir a los cierres y a las medidas de distanciamiento social.” O sea una verdadera carnicería perfectamente deliberada.

¿Por qué simplemente no se requisaron todos esos hospitales privados con 115.000 camas disponibles? En efecto, en tiempos de guerra, si es que de una guerra se trata, como el pelele que nos sirve de Presidente ha venido repitiendo sin cesar con tono marcial por seis veces: ¡Se requisa! Y además ¿por qué no se concentraron todos los esfuerzos en los más expuestos al virus, a saber,  los más débiles y los de más edad, en lugar de hundir al país entero de manera suicida y metódica?

Por el contrario, ¡hemos podido contemplar cómo se abandonaba a los ancianos, cuando no se los eutanasiaba simplemente, mediante las brigadas de intervención rápida GIR, a golpe de protocolo de Rivotril y sin ni siquiera informar previamente a las familias! Esas pobres almas fueron dejadas, entregadas a ellas mismas, encerradas, enclaustradas en su habitación. Fueron totalmente aisladas de sus familiares cuando iban a partir de este mundo. Como despedida las familias sólo gozaron del privilegio de recuperar sus efectos personales metidos en bolsas de basura. ¡Qué lección en el país del humanismo y de los derechos del hombre! ¡Qué gran homenaje para concluir una vida de duro trabajo!…

En cuanto al confinamiento, podemos dudar seriamente de su eficacia, dado que los países que no confinaron, como Suecia, han tenido sin embargo excelentes resultados, apostando por la inmunidad colectiva… Al final con un índice de mortalidad inferior al de Francia, Italia o España y sin imponer medidas drásticas de confinamiento o toque de queda.

Además un reciente estudio publicado en la prestigiosa Revista científica Nature demuestra que los confinamientos no tienen verdadera incidencia en la evolución del virus… Por otra parte ¡cuántas patologías dejaron de diagnosticarse en ese periodo! Sólo por lo que respecta al cáncer, se estima que el balance fue de 6.000 muertes suplementarias… Pero en fin, después de todo, no es tan importante puesto que no murieron de COVID. Bueno sí, ¡pero como efecto colateral!

Y qué decir de las pruebas PCR, tan poco fiables con tantos falsos positivos. El Presidente de Tanzania por ejemplo, hizo testar en laboratorio a animales y frutas, dándoles falsas identidades humanas. Resultado: ¡una cabra, una papaya y otros improbables ejemplos dieron positivo!

Pero lo más absurdo en cuanto a las pruebas PCR, sigue siendo el hecho de que se ha amplificado considerablemente su sensibilidad, lo que hace que den positivo mucho más fácilmente. En Francia se amplifican hasta 50 ciclos, ¡cuando todos los especialistas concuerdan en que a los 60 ciclos absolutamente todo el mundo tendría Coronavirus! Estas pruebas son tan sensibles que detectan partículas de virus inactivas. Según muchos virólogos, sería imposible detectar el virus vivo a partir de 33 ciclos. El 90% de los positivos, al haber necesitado 40 ciclos de amplificación, no se habrían considerado positivos si el límite de amplificación hubiera sido de 30 ciclos. Es obvio que si rompemos el termómetro ya no podemos medir la temperatura con precisión…

Por lo demás, no se comprende por qué es necesario infligir tal tortura para hacer el test, insertando el bastoncillo hasta casi llegar al cerebro para recoger algunas muestras, si la más mínima gotícula de saliva tiene el potencial de contagiar a medio pueblo. ¿No bastaría con hacer un simple test salivar?

La tan anunciada segunda ola se basa esencialmente en esos falsos positivos y las medidas sanitarias liberticidas también.

¿Y qué decir de todos esos muertos atribuidos abusivamente al COVID 19 aunque sufrieran cualquier otra patología? Recordemos que las aterradoras cifras de muertos pronosticadas al principio han resultado ser absolutamente falsas, 500.000 para la primera ola, que resultaron ser al final 35.000… En cuanto a los 400.000 muertos anunciados para la segunda ola, se quedaron finalmente en 25.000.

¿No han sido escandalosa y artificialmente hinchadas las cifras de este temible virus? ¿Qué ha sido de las otras patologías como la gripe estacional, que habría desaparecido este año como por ensalmo, con solo 72 casos registrados cuando son miles por regla general? En efecto, cada año Francia sufre de media unos 15.000 decesos atribuidos a la gripe estacional. ¡En 2020, se acabaron las bronquitis, las neumonías, los cánceres, los infartos, e incluso las muertes naturales causadas por la edad! Se nos dice que si las cifras de la gripe son tan ridículamente bajas, es gracias a las medidas sanitarias de confinamiento. Bien, pero entonces ¿qué hay del COVID 19? ¿Por qué esas mismas medidas no acaban con él? Como diría Antoine Laurent de Lavoisier: “Nada se pierde, nada se crea: todo se transforma.”

¿La pandemia que nos ha golpeado no es ante todo una pandemia mediática, una campaña orquestada de miedo intensivo, para retransmitir permanentemente continuas informaciones por las cadenas? ¿Cómo puede ser además que la Organización Mundial de la Salud haya ampliado los criterios para definir el término de pandemia? El estudio de unos investigadores de Oslo demuestra que en realidad ni siquiera hay una sobremortalidad notable observable tras el COVID 19, lo que contrasta singularmente con el discurso del miedo generalizado. ¿Se puede entonces hablar razonablemente de pandemia?

Por otra parte, si la mascarilla quirúrgica es tan eficaz, ¿por qué entonces imponer el cierre de tantos comercios y establecimientos hosteleros durante meses? Por el contrario, si la mascarilla no es eficaz, (como en realidad todo nos lleva a creer, basándonos en estudios científicos recientes, con un estudio danés de una población de 6024 personas), ¿por qué imponerla a todo el mundo, hasta a los niños de 6 años?

¿No se trata en este último caso de maltrato puro y duro y de un profundo traumatismo con efectos psicológicos desastrosos a largo plazo para estas jóvenes generaciones? ¿Cuál será su relación con la vida y con los demás en los años venideros? Según un importante estudio alemán dirigido por un colectivo de 363 médicos sobre más de 25.000 niños respecto al uso de la mascarilla en la escuela, ¡las consecuencias son sencillamente desastrosas! Las efectos negativos causados por el uso prolongado de la mascarilla durante más de 4 horas y media al día son en particular: irritabilidad, dolor de cabeza, dificultad para concentrarse, menos alegría, reticencia a ir al colegio, malestar, trastornos de aprendizaje, somnolencia y aumento del cansancio. Semejante obligación, totalmente incomprensible, deriva de una voluntad criminal, ¡tanto más cuanto que los niños no enferman con el virus y no son en absoluto contagiosos!

¡Cómo podrían ser eficaces las mascarillas si a escala microscópica sus fibras son porosas y uno solo de esos poros podría dejar pasar el equivalente a 20.000 virus! Es como querer detener un grano de arena con un cedazo… El propio Olivier Véran lo confesó indirectamente al hablar sobre el tema de la gripe, contra la cual la mascarilla sería inútil: “Los estudios demuestran que no sirve demasiado para ella.” Y dado que el virus del COVID 19 es aún más pequeño que el de la gripe, cómo podría resultar eficaz…

La única verdadera utilidad de la mascarilla es por tanto su impacto psicológico. Permite sumir y mantener a los individuos en una suerte de miedo y psicosis colectiva, así como mantener la mentira de la urgencia sanitaria absoluta. Lo que provoca de paso un devastador efecto nocebo de lo más insano y perverso.

Sibeth Ndiaye

Sin embargo, al principio de la pandemia, todos los interlocutores del gobierno eran unánimes sobre esta cuestión, empezando por la inefable Sibeth Ndiaye. Entonces repetían a coro la inutilidad e incluso el carácter absolutamente nocivo y contraproducente del uso prolongado de la mascarilla por la población general.

Habiendo afirmado siempre el gobierno que se basaba en las decisiones de un consejo científico, ¿cómo explicar el giro de 180 grados del discurso oficial?

Por cierto, para los que sepan leer, está escrito incluso con todas las letras por los fabricantes en las cajas de mascarillas que no protegen para nada de los ataques víricos.

¿Por qué haber establecido en un primer momento la prohibición formal de distribuir en las farmacias las mascarillas, para posteriormente hacerlas obligatorias, so pena de gravosas sanciones financieras?

Si creemos el testimonio de algunos empresarios, el propio estado habría organizado la penuria. A estos últimos se les impidió importar directamente las mascarillas de China a través de sus filiales de aprovisionamiento. Mientras tanto la mascarilla se ha convertido paradójicamente en la piedra angular para combatir la propagación de la enfermedad. ¿Por quién nos toman?

De hecho ese empeño incomprensible de imponer la maldita mascarilla ¿no es acaso un empeño inconfesable de debilitar nuestro sistema inmunitario en lugar de protegerlo?

Si lo observamos detenidamente, las cosas han ocurrido como si este gobierno hubiera organizado todo a conciencia para dejarnos sin ninguno de los recursos necesarios para mantenernos en forma. Como por ejemplo cerrando los gimnasios o privándonos de sol con el confinamiento y por ende de vitamina D, ¡tan esencial sin embargo!

Llama la atención que el desarrollo de esta pandemia recuerda las técnicas de tortura empleadas a escala individual con los prisioneros de los campos de detención de Guantánamo, con el manual de tortura psicológica “Kubark”, pero aplicado en este caso a gran escala, la de las sociedades.

Y así encontramos al mismo tiempo:

  • “La privación sensorial”, con el uso de la mascarilla obligatoria.
  • “El desarrollo de un sentimiento de inseguridad y de estrés permanente”, mediante el martilleo mediático incesante y cotidiano del número de muertos por el funerario mayor, Jérôme Salomon. Nada mejor para hacer enfermar a la gente que hablarles sin parar de la enfermedad durante todo el día, sobre todo en el caso de personas sensibles e hipocondríacas.
  • “El aislamiento”, mediante el confinamiento, los gestos barrera y el alejamiento de sus familiares.
  • “El acoso de los conciudadanos”, con medidas absurdas, so pena de multas exorbitantes, el uso permanente de la mascarilla. Todo está hecho para hacer penosa la vida cotidiana.
  • “La desorientación y la pérdida de referencias”, con discursos oficiales evolutivos que cambian continuamente y de manera contradictoria, con medidas de geometría variable, e incluso absolutamente incoherentes.
Hannah Arendt

Como decía Hannah Arendt, la filósofa especialista del totalitarismo: “Cuando todo el mundo nos miente permanentemente, el resultado no es que nos creamos esas mentiras, sino que ya nadie se cree nada. Un pueblo que no puede creer nada no puede formarse una opinión. Se ve privado no ya de su capacidad de actuar, sino también de su capacidad de pensar y de juzgar. ¡Y con un pueblo así, se puede hacer lo que se quiera!

Estaríamos por tanto ante la implementación de lo que la politóloga Naomi Klein describió en su ensayo sobre el ascenso del capitalismo del desastre, como la “Estrategia del choque”. Una estrategia propiamente maquiavélica, que permite aprovechar el estado de sideración generalizado para imponer a la fuerza y sin que haya reacción unas medidas totalmente inaceptables desde un punto de vista ético y democrático, que serían rechazadas con vehemencia en tiempos normales.

Frank Vandenbroucke

Y qué pensar de las declaraciones del ministro belga de Sanidad, Frank Vandenbroucke, admitiendo que “Ir de compras no comportaba realmente ningún riesgo cuando todo estaba bien controlado. En un momento dado había que tomar una decisión de choque, era necesario un electrochoc y ello implicaba cerrar inmediatamente los comercios no esenciales.”

Aquello por lo que hemos atravesado estos últimos meses parece pues una gigantesca prueba de control social y de sometimiento de la población, según el modelo del famoso “Experimento de Milgram”. Debemos obedecer ciegamente las decisiones más aberrantes, en nombre del respeto a una autoridad superior, la cual detentaría la experiencia, los conocimientos y las aptitudes científicas a pesar de los conflictos de intereses que saltan a la vista. Pero ¿qué puede valer la competencia si está corrompida y ya no persigue el interés del bien común?

Experimento de Milgram

Un sometimiento que llegó al absurdo con la necesidad surrealista y profundamente humillante de obligarse a uno mismo a firmar una derogación de autorización de salida, durante las fases de confinamiento. Certificados derogatorios oficiales de desplazamiento, que en realidad no tenían ningún carácter obligatorio, como afirmó posteriormente el Consejo de Estado. Nos hemos transformado así en guardianes de nuestra propia prisión, ¡qué idea tan retorcida y perversa!

La aceptación generalizada de las normas más absurdas sólo puede darse gracias al conformismo de la mayoría de los individuos. Factor muy poderoso, que en la mayor parte de la gente impide cualquier forma de discernimiento y de juicio personal y que explica muchas cosas de la actual situación. Para valorar toda su importancia, basta con remitirse al famoso experimento de 1956 llevado a cabo por el psicólogo Solomon Asch sobre la percepción visual de trazos de distinta longitud que había que comparar… Según este increíble experimento, casi el 75% de los individuos estarían dispuestos a aceptar cualquier cosa, si se les somete a una influencia externa y aún más si se trata de una autoridad sanitaria legítima y con bata blanca.

Es para creer que están evaluando el grado de embrutecimiento y zombificación de la población general, antes de pisar el acelerador…

El fin real de toda esta empresa sería el sometimiento terminal de la sociedad, asfixiando y matando lenta pero definitivamente a todos los independientes, para concentrar toda la riqueza en manos de las grandes multinacionales, que tendrían entonces en un futuro próximo el dominio sobre todo. Es decir, ¡el mayor robo de riquezas de todos los tiempos y un verdadero crimen de banda organizada! Para convencerse de ello basta con ver hasta qué punto esta operación ha sido una verdadera bendición para los gigantes de las GAFAM (GoogleAppleFacebookAmazon et Microsoft), que han visto subir vertiginosamente sus ganancias y sus acciones gracias a esta crisis, mientras los pequeños empresarios, víctimas de quiebras en cascada, empiezan literalmente a suicidarse de desesperación… Estamos asistiendo por tanto muy claramente a una cada vez mayor concentración del poder y del dinero en cada vez menos manos, la desaparición pura y simple de las clases medias y la consolidación de una clase megarrica y ultraminoritaria. Y así, en sólo ocho meses, ¡el uno por ciento más rico del planeta se ha hecho con el veintisiete por ciento de toda la riqueza!

Además podemos observar este mismo proceso de concentración con el desarrollo de las smartcities, esas megápolis futuristas ultraconectadas y paralelamente la despoblación del campo, que pierde progresivamente sus servicios para convertirse en un desierto administrativo. Hay que darse cuenta de que de manera general, todo aquello que permite una cierta autonomía e independencia del sistema debe ser combatido y eliminado.

En efecto, es inevitable constatar que todo ocurre como si estos “buenos dirigentes” nos estuvieran haciendo una guerra total, recurriendo a todo lo necesario para debilitarnos en todos los aspectos: fisiológico, afectivo, psicológico y dentro de nada económico.

Además, todas estas medidas que nos imponen, haciendo infernal nuestra  vida diaria, sin verdaderas razones sanitarias justificadas, son también una guerra de nervios y de desgaste, una vasta empresa de desmoralización destinada a hacernos aceptar lo inaceptable, llegando incluso a suplicar una vacunación que presentan como el final del calvario, del túnel, el santo Grial que nos permitirá recuperar nuestra vida anterior confiscada y robada. Ya lo había anunciado el insoslayable Klaus Schwab desde el principio de la pandemia, cuando el virus sólo tenía algunas semanas: “No puede contemplarse la vuelta total a la “normalidad” antes de que haya una vacuna disponible.”.

Fin Primera Parte

Traducción Almudena Montojo Micó

Original en Média-Presse-Info


4 respuestas a «La vacunación contra el Covid-19: el crimen perfecto (I/V)»

  1. La finalidad de meter el bastoncillo de la fraudulenta pcr es romper la lámina cribosa o cribiforme vulnerando la barrera hematoencefálica dejando expuesto el cerebro a cualquier tipo de infección por inhalación de bacterias u otro tipo de microorganismos …

    1. SI, ese hueso es el etmoides, en algun articulo hace meses lei que a una persona al meterle el llamado swab, le perforaron esa lamina y se puso grave. Es probable que le ocurra a mucha gente. Si el virus esta en la saliva como dice la OMS, seria mucho más facil toma una simple muestra de saliva de cada persona (escupiendo un poco) sin necesidad de meterle ese palo larguisimo en la nariz hasta el fondo. Eso evitaria el peligro de perforar esa lamina. Ademas : el swab puede tener un virus mortal para impregnar a los que se hacen el test. Segun algunos, puede contener nano componentes, se les llama theragrippers, (son como nanorobots) que se quedan en la nariz y luego van liberando poco a poco substancias que le ponen los globalistas, se supone que son para ir dando pequeñas dosis de medicina al organismo, pero le pueden poner lo que se les ocurra, puede ser algo bueno, o malo. ¿quien nos garantiza que estan planeados para algo bueno? La OMS NO es nada confiable.

  2. Gracias monsieur Olivier Probst por lo que nos cuenta, gracias Español Digital por publicarlo.

    Me gustaría destacar una sola frase de todo este resaltable artículo:

    «Es para creer que están evaluando el grado de embrutecimiento y zombificación de la población general, antes de pisar el acelerador…»

    Estamos en febrero del año 2021, y, hasta diciembre del año 2030…, hay tiempo para pisar el acelerador. De momento, a los patrocinadores de la Agenda 2030, todo les está saliendo bien. Aunque, como cualquiera otra guerra (y esta lo es contra la Humanidad) se sabe como comienza y ya veremos como termina.

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