La vacunación contra el Covid-19: el crimen perfecto (II/V)

“LA VACUNA DE ARN MENSAJERO” O LA PUESTA AL DÍA DE LA HUMANIDAD

“¡Imaginaos una vacuna tan segura que os tengan que amenazar para que os la pongáis contra una enfermedad tan mortal que tenéis que haceros una prueba para saber si la tenéis!” Denis Rancourt

¿Por qué la vacunación se ha convertido en el único horizonte de esta pandemia, el Alfa y la Omega de la salida de la crisis, cuando, contrariamente a lo que dice el gobierno, otros muchos tratamientos parecen haber sido probados en el mundo, como la hidroxicloroquina y la azitromicina (con más de 100 publicaciones internacionales que demuestran su eficacia), la ivermectina asociada a la doxiciclina, el zinc, la vitamina C y D, la fluvoxamina, la bromexina, o incluso plantas naturales como la Artemisa? Estas soluciones, fáciles de aplicar, son ignoradas manifiestamente, deliberadamente descartadas, pues sin duda no son susceptibles de producir sustanciales beneficios financieros… Además, ¿por qué no hablar nunca de los medios eficaces para reforzar nuestra inmunidad y consolidar de modo preventivo nuestra salud, en el  momento en que es más esencial y decisivo? ¿Acaso el sistema inmunitario se habría convertido también él en algo conspiracionista?

Y volviendo al tema de la cloroquina: ¿por qué la ministra de Sanidad Agnès Buzyn, justo antes del principio de la crisis, la hizo catalogar como substancia venenosa, a partir de ese momento únicamente dispensada con receta, cuando anteriormente era de venta libre? ¡Hay que reconocer que hubo una sincronización extremadamente llamativa!

Yazdan Yazdanpanah

Otra pregunta subsidiaria, ¿qué fue del ensayo clínico “Discovery”, del Inserm, dirigido por Yazdan Yazdanpanah para evaluar los diferentes tratamientos antivirales? A pesar de los estruendosos anuncios iniciales del gobierno, no tenemos noticias de él.

Por otro lado, ¿por qué desarrollar una vacuna para un virus de la familia de los Coronavirus, que se caracterizan por ser particularmente inestables y altamente mutantes y cuya cepa evoluciona a menudo? Y además, si la enfermedad no es ella misma inmunizante, ¿cómo podría serlo la vacuna?

¿Asistimos al nacimiento de un nuevo e inmenso mercado mundial, con la imposición regular de una vacuna para cada estación y un carnet de vacunación permanente?

Curiosamente, para esta nueva vacuna, como por arte de magia, se desbloquean sumas astronómicas para comprar millones de dosis y las infraestructuras de acondicionamiento que implican, cuando hace años que no se invierte nada en la sanidad pública, pues según Macron, ¡no habría “dinero mágico”! Muy al contrario, durante decenios, gobierno tras gobierno lo han escamoteado… Y ahora, con esta crisis sanitaria y su inédito confinamiento, fingen preocuparse por la salud de la gente poniéndola por delante del beneficio económico por primera vez en la historia. ¡A otros con el cuento!

¿Por qué querer vacunar a toda costa a todo el mundo, sin tomarse el más mínimo plazo para conocer los efectos secundarios para la salud en los meses y años venideros, desdeñando el más elemental principio de precaución?

Parálisis de Bell

Parece que sólo con la vacuna desarrollada por Pfizer, según las estadísticas del CDC americano, se habrían contabilizado ya entre los primeros vacunados, una proporción de efectos secundarios graves del orden del 2,8 por ciento, lo que no deja de ser considerable, sobre todo para una enfermedad que sólo afectaría al 0,5 por cien de la población. Y esto sin hablar de los potenciales problemas que sin duda se declararán posteriormente. Por lo que respecta a la vacuna de Pfizer, en algunos de los vacunados provocaría parálisis faciales de Bell, dejando un lado de la cara totalmente rígido y sin responder en absoluto muscularmente. Se puede  encontrar en la red el conmovedor testimonio de Khaliah Mitchell, una enfermera americana titulada de Nashville, víctima de esta patología tres días después de ser vacunada, la cual pone en guardia contra dicha vacuna diciendo que no le desearía semejante calvario ni a su peor enemigo… Hay que resaltar que ya durante los ensayos clínicos llevados a cabo por Pfizer, cuatro voluntarios desarrollaron esta misma forma de parálisis.

Pero esto no es todo, el colmo de la aberración es que los laboratorios ni siquiera garantizan que la vacuna inmunice totalmente, ni que el vacunado ya no sea contagioso, ni que no sea portador ni transmisor. Tampoco se pronuncian sobre una eficacia duradera de esta hipotética protección…

En la duda, debería prevalecer el principio fundamental de la medicina “Primum non nocere”, sobre todo no perjudicar, tanto más cuanto que se trata de un nuevo tipo de vacuna, o más bien, por hablar sin abusar del lenguaje, de productos de terapia génica de ARN Mensajero totalmente nuevos…

Van a inyectarnos, pues, unos ácidos nucléicos que provocarán la fabricación de elementos del virus por nuestras propias células. No se sabe absolutamente nada de las consecuencias de esta inyección, porque es una “première” en el hombre. ¿Y si las células de algunos vacunados fabricaran demasiados elementos víricos acarreando reacciones incontrolables en nuestro cuerpo? Las primeras terapias génicas serán de ARN, pero existen proyectos con ADN. Normalmente en nuestras células el mensaje tiene lugar del ADN hacia el ARN, pero la inversa es posible en determinadas circunstancias, tanto más cuanto que nuestras células humanas contienen desde la noche de los tiempos unos retrovirus llamados “endógenos” integrados en el ADN de nuestros cromosomas. Estos retrovirus “domesticados” que nos habitan son normalmente inofensivos (al contrario que el VIH, el retrovirus del sida, por ejemplo), pero pueden producir una enzima, la transcriptasa inversa, capaz de transcribir a la inversa, del ARN hacia el ADN. Y así un ARN ajeno a nuestro cuerpo y administrado en una inyección  podría codificar ADN, también ajeno, que podría entonces integrarse en nuestros cromosomas. Existe por  tanto un riesgo real de transformar nuestros genes definitivamente. También existe la posibilidad, por la modificación de los ácidos nucléicos de nuestros óvulos o espermatozoides, de transmitir esas modificaciones genéticas a nuestros hijos…

Y lo que es aún más grave, puede ser que esta terapia génica, que estará presente en vuestro cuerpo de por vida, constituya una verdadera bomba retardada cuyos devastadores efectos se desencadenen mucho más tarde. Según un intercambio entre la genetista Alexandra Henrion-Claude y la profesora Dolores Cahill, genetista e inmunóloga de la universidad de Dublín, en 2012, un estudio científico sobre los coronavirus había llegado a la conclusión de que no había que desarrollar de ningún modo la vacuna de ARN Mensajero para este tipo de virus, ninguno había sido homologado. En efecto, sólo sería eficaz, con una respuesta inmunitaria adaptada, para un solo tipo de virus de esta familia, mas totalmente ineficaz cuando no muy peligrosa para todos los demás que pudieran atacar al organismo después. Se podría desencadenar entonces una tormenta de citoquinas y producirse la muerte violenta de la persona vacunada, al degenerar todos sus órganos.

¿No estamos a punto de que se perpetre un crimen contra la humanidad? Y como el gobierno es perfectamente consciente de este estado de cosas y a pesar de todo trata de imponérnoslo a toda costa, hay muchos motivos para desconfiar de él como de la peste, pues no creo que la avidez de ganancias de Big Pharma sea la única variable de todo esta satánica ecuación…

En el caso de las vacunas de ARN, que nadie se engañe: se trata ni más ni menos que de la más gigantesca manipulación genética de todos los tiempos. Semejante empresa, tan arriesgada como incontrolable, ¿acaso no procede del cientificismo más que de la verdadera ciencia, incluso de la más absoluta charlatanería?

¿Habrá que creer que tras ser víctimas de un experimento de control social a gran escala, estemos ahora a punto de convertirnos en las cobayas de un insensato experimento médico?

Didier Raoult

Y por cierto es de destacar que si para el protocolo de Didier Raoult se exigieron exhaustivos estudios a doble ciego para una molécula poco costosa y previamente utilizada en todo el mundo desde más de 40 años sin que se hubiera podido registrar ninguna contraindicación importante, en el caso de la vacuna, nos la imponen a marchas forzadas en algunos meses, cuando sin embargo tal y como todos los especialistas coinciden en decir, la implementación de una vacuna así exigiría más de diez años de desarrollo y de controles…

Didier Raoult es categórico a este respecto: “He dicho que la vacuna es para mí ciencia ficción, no me voy a meter en explicaciones demasiado complicadas, tomemos el ejemplo de la vacuna de la gripe, llevó quince años estabilizarla y aún hoy no es fiable al 100%, y ahora para una enfermedad que se conoce desde hace apenas un año, algunos laboratorios nos vienen con resultados de más de un 90%. Francamente, ¿quién puede creerse semejante cosa?

El increíble ensañamiento contra el Dr. Raoult, al que incluso el colegio de médicos se dedica a arrastrar por el fango como si fuera el último de los charlatanes, dice mucho más del grado de corrupción manifiesta de las más altas instituciones sanitarias de este país que de este buen doctor, el cual ha cometido el pecado de querer respetar el juramento hipocrático en medio de toda esta hipocresía ambiente y generalizada. En efecto, ¿podemos pensar seriamente que la gestión del prestigioso Instituto de investigación de enfermedades infecciosas de Marsella, el más puntero de Francia en ese campo, le habría sido encomendada al primer charlatán recién llegado? ¡Eso no se tiene en pie ni dos segundos, como la catastrófica gestión de toda esta crisis, con deplorables resultados para Francia, entre los peores del planeta!

Y además, ¿cómo se explica que los diferentes laboratorios lanzados a la búsqueda y el desarrollo de la vacuna lleguen milagrosamente a proponer todos al mismo tiempo su solución, cuando es algo nunca visto en términos de “timing”?

Thierry Breton

Más aún, durante una entrevista surrealista en el telediario de TF1, el directivo empresarial Thierry Breton nos regaló esta llamativa confesión: “La buena noticia, es que se han hecho progresos absolutamente increíbles y que por primera vez en la historia de la humanidad, ¡se ha conseguido poner a punto en 18 meses vacunas que funcionan!” Sólo un pequeño problema, dieciocho meses antes de esta entusiasta afirmación, el virus ni siquiera había empezado a infestar el planeta. Es decir, que si esta afirmación es verdad, habrían lanzado el desarrollo de las mencionadas vacunas antes incluso de que fueran necesarias… ¡Qué milagrosa precognición!

El estado ha anunciado que no tiene intención de hacer la vacuna obligatoria… Ya que él mismo reconoce implícitamente que existirían algunos riesgos potenciales en este acto médico que es todo menos anodino y que por consiguiente no se decide a hacerlo obligatorio. Hay que deducir de ello que no cargará con los daños que inevitablemente causará, liberándose así de toda responsabilidad. Se trata más bien de privar  de toda vida social a aquellos que se nieguen, haciendo la vacuna obligatoria de facto de la manera más hipócrita y cínica.

Ni que decir tiene que los laboratorios de Big Pharma no asumirán ninguna indemnización en caso de complicaciones, so pretexto de que la urgencia sanitaria no les ha permitido llevar a cabo los estudios clásicos estándar ni los procedimientos de control habituales… En resumen, está claro que este juego de engaños está de antemano trucado: si sale cara, pierdes tú, si sale cruz ganan ellos.

Por otra parte, si estas vacunas son tan beneficiosas y eficaces como pretenden, entonces ¿por qué se aplican los laboratorios a dejar establecida previamente su total impunidad legal, mientras juegan a la ruleta rusa con nuestro sistema inmunitario? Si ellos por su lado no asumen el más mínimo riesgo con sus cuentas bancarias, ¿por qué habríamos nosotros de asumirlo con nuestra salud? En su escala de valores ¿tiene nuestra salud menos importancia que sus ganancias y dividendos?

¿Vamos a convertirnos con esta “pseudovacuna” en OGM (organismos genéticamente modificados) con patas, llegando incluso a perder el control, el dominio y la propiedad de nuestro cuerpo? ¿Llegará éste a pertenecer a ciertos actores externos, a imagen de Monsanto, auténtico pirata de lo vivo, que acapara con total desvergüenza, gracias a sus inicuas patentes , la propiedad de sus plantas genéticamente modificadas, las cuales son patrimonio ancestral de la humanidad? ¿O bien tras esta vacunación nos vamos a convertir, a nuestro pesar, en unas especies de antenas receptoras, para sufrir, en contra de nuestra voluntad y sin que tengamos conciencia de ello, influencias externas mediante las ondas 5G? ¿Seguiremos siendo dueños de nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestros actos?

IMPOSIBLE: Pura “Teoría de la Conspiración” y elucubraciones inventadas por iluminados enfebrecidos, me replicarán…

Bill Gates

Y sin embargo Bill Gates, tan implicado en toda esta campaña de vacunación mundial, es también muy activo en alimentación y en los OGM de la firma Monsanto. Y esta clase de métodos absolutamente desleales están ya vigentes en ese sector, lo que no parece turbar mucho su conciencia de humanista… De ahí a pensar que este tipo de procedimientos podrían extenderse al hombre, no hay más que un paso… Se empezó poniendo un microchip al ganado, antes de pensar en ponérselo a los hombres…

¿No afirmó nuestro antiguo Presidente Nicolas Sarkozy en uno de sus discursos que “el hombre no es una mercancía como las otras”? Podemos, pues, entender que para ellos el hombre es pura y llanamente una mercancía. Para acabar de convencerse no hay más que observar cómo este último es tratado como tal en el mundo moderno con, por ejemplo, la puesta en marcha de la procreación médicamente asistida y de los vientres de alquiler, o incluso la posibilidad de matar a los no nacidos hasta el noveno mes de embarazo menos algunos días por motivo de desamparo psicosocial de la madre. Y el colmo del horror es que a partir de ahora, con la nueva y mal llamada ley de bioética, la cual decididamente ni es ética ni es bio, es posible incluso trabajar con “material humano” para experimentar en la creación de quimeras hombre/animal.

¿Estaríamos con todo este programa de vacunación tan dudoso ante una especie de actualización de la humanidad y de un nuevo delirio transhumanista al que no llamarían por su nombre?

Así parece ser efectivamente, ya que resulta que la empresa “Moderna” describe literalmente la plataforma de vacuna “ARN m”  como un “sistema de explotación” en curso de instalación en nuestro cuerpo y sobre el que se despliega y pone al día un “programa” bajo la forma de ARN m para producir unas “aplicaciones” que son proteínas. Alucinante… Todo esto no procede de fantasías o arriesgadas especulaciones sino que está descrito directamente en el menú de la página Web de “Moderna”.

Finalmente, visto así, se comprende mejor qué diablos pinta un informático como Bill Gates en todo este asunto. En realidad es absolutamente coherente… Ya que este último tiene a través de su fundación  unos vínculos muy estrechos con la firma “Moderna”.

Según su visión puramente mecanicista, artificial y funcional del hombre, “Moderna” describe así su “sistema de explotación”: “Reconociendo el gran potencial de la ciencia del ARN m, hemos decidido crear una plataforma tecnológica de ARN m que funciona como un sistema de explotación por ordenador. Está concebido de manera que se pueda conectar y jugar de manera intercambiable con diferentes programas. En nuestro caso, el “programa” o “app” es nuestro medicamente ARN m – la secuencia de ARN m único que codifica una proteína.”

Aparentemente, se trataría de conectar a los humanos al cloud, la gran nube de información global, como conectamos nuestro ordenador a la red de internet.

En suma, el Covid 19 no sería entonces más que un caballo de Troya con el objetivo de cercar nuestros organismos y piratearlos… ¡A partir de ese momento sería posible interactuar directamente sobre nuestro ser, a distancia! Consiguiendo una puerta de entrada para una forma de control exterior absoluto sobre todos nosotros. No sé ustedes, pero por lo que a mí respecta, no tengo ninguna intención de dejarme manipular ni de prestarme al  juego de esta clase de delirios dignos de los peores escenarios de ciencia ficción. Soy ante todo un ser humano y no ciertamente un componente informático en serie, ni el engranaje de un sistema mundialista que gira por inercia…

En el mundo soñado por las élites, dentro de poco todo estará interconectado, tanto los humanos, como los objetos, las máquinas o las infraestructuras, y todo podrá ser pilotado y controlado de manera eficaz, racionalizada y centralizada, gracias al poder de la inteligencia artificial… En esta nueva sociedad, nada debe escapar al dominio del imperio tecnológico, que debe colonizar y abarcar todos los espacios, todos los objetos, todos los seres. Y así, ya en 2008 el Presidente de IBM, Sam Palmisano describía este nuevo mundo como sigue: “Las infraestructuras digitales y físicas del mundo están convergiendo. Ponemos el poder informático al servicio de cosas que nunca antes habríamos considerado como ordenadores. En realidad casi todo, ya se trate de una persona, un objeto, un proceso o un servicio para una organización pública o privada, grande o pequeña puede llegar a ser sensible a la realidad digital y formar parte de una red.” De ahí la necesidad de haber desplegado a escondidas todas esas antenas 5G durante el primer confinamiento, para poder hacer circular semejante cantidad ingente de informaciones… ¿No estaríamos ante una forma de poder y de desmesura última de orden demiúrgico?

Basta con prestar oídos atentos a las propias declaraciones y a los escritos de las élites de este mundo para comprender que lo que los anima en el fondo es ese tipo de delirio tecnológico, ideológico y de hubris (arrogante). Desde Jacques Attali que glosaba los méritos del microchip humano, pasando por Laurent Alexandre que cuenta con vencer a la muerte con su libro “La muerte de la muerte”, por Ray Kurzweil, directivo de Google y chantre del transhumanismo, por Elon Musk, director general de Tesla, que cuenta con implantarnos Internet directamente en el cerebro, y por Klaus Schwab. ¡Este último se propone con toda naturalidad fusionar nuestra identidad física, digital y biológica, para entrar en la cuarta revolución industrial! Es decir, puro delirio transhumanista. Decididamente estos individuos están desbocados y han perdido el sentido de la realidad y de los límites… Y desgraciadamente para nosotros son ellos los que mandan en nuestra sociedad.

Por otra parte, no es muy tranquilizador comprobar que los que han financiado las investigaciones sobre la vacuna son eugenistas maltusianos que preconizan explícitamente el control y la limitación de la población humana… Es interesante fijarnos en las declaraciones ultra cínicas de algunos de los poderosos de este mundo, como las muy edificantes del príncipe Felipe de Mountbatten, duque de Edimburgo, cofundador de “World Wild Found” que confiaba en que: “Si me reencarnara, me gustaría hacerlo en un virus mortal para contribuir a resolver el problema de la superpoblación.” O bien, las de Ted Turner, el gran magnate de los medios, fundador de la CNN y donante de mil millones a las Naciones Unidas, el cual afirma “que una población total de 250 a 300 millones de personas, es decir una disminución de un 95% con respecto al nivel actual, sería ideal.

Hemos de comprender que estos ultra ricos y ultra cínicos, estos sociópatas en potencia, cuentan con mantener su tren de vida y seguir disfrutando de los recursos escasos del planeta. Partiendo de esta implacable constatación, ¿podrían planear reducir drásticamente la población? Resulta demasiado difícil para la mente humana del común de los mortales plantearse esta cuestión, es casi imposible de concebir o asumir… Y sin embargo, es exactamente el programa que se puede encontrar grabado directamente en piedra y mármol en el muy austero, imponente y misterioso monolito, llamado el Stonehenge americano de las “Georgia Guidestones”. ¡Entre los diez mandamientos preconizados, está explícitamente el de reducir drásticamente la población mundial! Y así el primer mandamiento propone con afán puramente ecológico: “¡Mantener a la humanidad por debajo de los 500 millones de individuos, en perpetuo equilibrio con la naturaleza!” Cifra verdaderamente alucinante y escandalosa que deja entrever que, de cada trece personas, doce serían bocas de más que alimentar, comparables a vulgares parásitos, nocivos para el equilibrio de la buena marcha del mundo. Esta visión de la humanidad se ve de nuevo confirmada en el décimo y último mandamiento que coincide en todos sus puntos con el espíritu del primero: “No seáis un cáncer en la superficie de la Tierra. Dejad espacio a la naturaleza.” Se establece, pues, un sórdido paralelismo entre la vida humana y una forma de virus destructor, un cáncer, un tumor maligno, cuya expansión habría que limitar y constreñir. Se trataría de guiar a la humanidad hacia una “Nueva Era de la Razón”, para ayudarla a afrontar los grandes retos de nuestro tiempo, ya sean de naturaleza ecológica, demográfica o energética. Para conseguirlo, hay que imponer una gestión puramente racional de los recursos y de la población, basándose en la superioridad de la razón y rechazando todo tipo de revelación. Por supuesto con tan detestable filosofía la vida humana pierde su carácter sagrado y los individuos se reducen a variables de ajuste, a un recurso gestionable como cualquier otro.

He aquí materia para desconfiar y estar prevenidos. Cuando además ya hemos asistido al uso de vacunas en África que dejaban estériles a algunas mujeres tras la inyección.

Por lo demás Bill Gates nunca ha ocultado su voluntad ni su ambición de reducir la población mundial, tal y como expresó claramente durante una conferencia “TEDX talk” en Monterrey (California). Para él, la única manera de reducir las emisiones de carbono y por tanto el calentamiento climático, sería reducir la población mundial. Por ello presentó la ecuación siguiente: el CO2 sería igual a la población, multiplicada por los servicios necesarios por persona, multiplicada por la energía por servicio, multiplicada por el número de unidades de CO2 necesarias por servicio. Afirmó entonces que, si hacían un buen trabajo con las vacunas, los cuidados sanitarios y el control de la natalidad, podrían jugar con la variable de ajuste de la población, para limitar las emisiones de carbono.

Es reseñable también que los científicos que desarrollan la vacuna Oxfor-AstraZeneca están directamente ligados al movimiento eugenista racial británico, con proximidad ideológica con organismos como el “Wellcome Trust” y el “Galton Institut”. El principal investigador de esta vacuna, Adrian Hill está vinculado a la “British Eugenics Society”. El antropólogo Francis Galton está considerado como el padre del movimiento eugenista. La primera ambición de este movimiento de pensamiento era mejorar la raza humana, basándose en la herencia, mediante un programa de selección artificial y el control de los matrimonios. En cuanto a la biblioteca del “Wellcome Trust”, custodia los archivos históricos de la “Eugenics Society”. Resulta revelador que, cuando el “Wellcome Trust” creó por primera vez su Centro de archivos médicos contemporáneos, el primer archivo que quiso conseguir fue el del “Eugenics Society-Galton Institute”. La pagina webb de Wellcome explica que el fin inicial de la “Eugenics Society” es “aumentar la comprensión pública de la herencia e influir en la paternidad en Gran Bretaña, para mejorar la biología de la nación y atenuar las influencias de los genéticamente inaptos sobre la sociedad”. Es también muy curioso e interpelante que el “Johns Hopkins Center for Health Security” haya sugerido que el gobierno norteamericano ponga las vacunas COVID 19 primeramente a disposición de las minorías étnicas y los disminuidos mentales… Algo que confiere un hedor más que dudoso, particularmente sulfuroso y nauseabundo a esta vacuna, cuyo desarrollo tiene ciertos puntos más que inquietantes… En efecto, según la revista Forbes, la vacuna AstraZeneca resultó ineficaz para detener la propagación del coronavirus durante sus ensayos con animales. Los seis monos que recibieron la vacuna COVID-19 de AstraZeneca contrajeron la enfermedad después de que se la inocularan. Todos los monos fueron sacrificados, lo que significa que no se sabe si esos monos habrían padecido otros efectos no deseados.

¡Hay que subrayar además que son estos mismos laboratorios, en permanente conflicto de intereses, capaces de corromper hasta a los políticos que dirigen  las más altas instancias, los que proporcionan los estudios y garantizan la eficacia de sus propias vacunas! Estos laboratorios, tan poco escrupulosos que, como Pfizer, fueron ya hallados responsables y culpables de numerosos crímenes en el pasado, de publicidad engañosa relativa a la vacuna, y que han sido llevados ante la justicia por sonoros escándalos sanitarios.

Philippe Even

Además, ¡cómo seguir confiando en las autoridades científicas, puesto que las más prestigiosas revistas del sector, arbitradas y supuestamente creíbles, como The Lancet, han demostrado de modo fehaciente hasta qué punto se pueden corromper! No olvidemos la advertencia del Pr. Philippe Even sobre esta industria: La industria farmacéutica es la más lucrativa, la más cínica, la menos ética de todas las industrias, de todos los sectores. ¡Y esto ocurre en el campo de la salud, lo que me parece doblemente grave!

¡Cómo confiar plenamente en las autoridades sanitarias y en la industria farmacéutica cuando ya provocaron en el pasado tantos resonantes escándalos, garantizando el resultado: del Remdesevir, pasando por el Tamiflu, el Levotirox, el Distilbeno, la hormona del crecimiento, el clordecono, la sangre contaminada, el Isomeride, el Mediator, el Viox, el Diane 35, la Talidomida o la Cerivastatina

El gobierno afirma sistemáticamente que todas sus decisiones, hasta las más incoherentes, se han basado en el asesoramiento de un consejo científico. Pero ¿estaba este último compuesto por personas íntegras? Existe la duda razonable, dada la aberración de algunas de las medidas adoptadas…

En cuanto a los medios, se pueden poner en tela de juicio su integridad y neutralidad, desde el momento en que las empresas farmacéuticas han pagado al conjunto de la prensa la bagatela de 417.000.000 euros.

¿En virtud de qué estaríamos obligados a aceptar la palabra de estos criminales de dudosas prácticas, cuando no mafiosas, si ha habido ya un precedente histórico muy similar en su desarrollo (y de modo muy impresionante) en la desgraciada experiencia, en el fiasco monumental del H1N1 (gripe porcina), en el que las vacunas que ya nos habían vendido como seguras provocaron numerosos casos de narcolepsia, cataplexia, o incluso síndromes de Guillain-Barré, y cuyas víctimas vieron trastornadas sus vidas, costándoles la pena negra ser indemnizadas más de once años después… La relación entre estas graves enfermedades, incurables y fuertemente invalidantes, con aquella campaña de vacunación no se estableció hasta dos años después de los hechos.

Por lo que respecta a estas distintas vacunas contra el COVID-19, ningún estudio serio que pruebe su inocuidad ha sido comunicado al público. Únicamente hemos tenido acceso a comunicados de prensa de los laboratorios, que nos garantizan de palabra una eficacia mayor del 90%. Sin embargo, según el Código de Nuremberg, que fue elaborado después de la guerra para poner término definitivamente a los criminales experimentos nazis, todo acto médico sobre la persona humana necesita previamente un consentimiento informado, es decir que se conozcan los verdaderos beneficios y los potenciales riesgos. Una condición que en el caso que nos ocupa para nada se cumple, puesto que no se tiene perspectiva sobre estos últimos debido a una carencia total de evaluación a largo plazo…

Mauricette

Consentimiento informado del que los laboratorios prescinden alegremente, designando como voluntarios a algunos ancianos de las residencias, como la pobre Mauricette.  Esta señora de 78 años fue, para su sorpresa, la primera francesa en tender el brazo ante el ojo “voyeur” de las cámaras para satisfacer las necesidades de esta burda puesta en escena. Estamos manifiesta y plenamente ante el abuso de poder y de confianza de una persona vulnerable. Hay que precisar que en el caso de las personas ancianas se trata de un ensayo salvaje, ya que no se corresponden en absoluto con los perfiles de las pruebas clínicas y tienen además un sistema inmunitario distinto y muy específico.

Acerca de esta campaña de vacunación en las residencias, que se basaría supuestamente en la voluntariedad y el consentimiento, hay testigos a pie de obra de las peores presiones ejercidas sobre los residentes para obligarlos a ceder. En efecto, en caso de negarse, se acabaron las comidas en común, las actividades, los paseos por los pasillos, los contactos con otros residentes ni aun respetando los gestos de protección, confinamiento estricto y solo en su habitación, sin salidas a la peluquería o a la panadería sin test de regreso y en caso de visita, mascarilla obligatoria y prohibición formal de comer juntos… Me parece que hasta los perros en las perreras gozan de más miramientos y consideración… ¡De vomitar!

Albert Bourla

Por su parte, el director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla, no parece tener ninguna prisa por vacunarse con sus propios productos, que, en su gran bondad, reserva por caridad a los más vulnerables de la sociedad. El mismo tipo de argumento que repite a coro toda nuestra clase política, que por primera vez tendría ciertos escrúpulos para ponerse por delante del resto de la población. ¡De risa!

¡El colmo de la locura en este mundo cada vez más absurdo es que se habla de seguir con la privación de libertad, el uso de la mascarilla y el distanciamiento social incluso después de la vacunación! Pero entonces, ¿para qué sirve y por qué nos la imponen bajo presión, amenaza y coacción? Evidentemente la finalidad de la vacuna no es de orden sanitario sino político: se trata de llegar a la normalización de la identificación digital de cada individuo.

Primera Parte

Traducción Almudena Montojo Micó

Original en Média-Presse-Info


2 respuestas a «La vacunación contra el Covid-19: el crimen perfecto (II/V)»

  1. Es un ensayo, experimental, , de potenciar el sistema inmunitario, en buena LÓGICa, los que han pasado la enfemedad, ya tienen inmunidad , por lo que los que participan en el ensayo actual, tienen algunos, reacciones fuertes , si ya lo han pasado.
    Un abrazo,

    1. Efectivamente,ya solo falta aislar,purificar,secuenciar y micrografiar el virus (postulados de Koch).En definitiva,no hay virus.Què mejor estrategia que inventarse algo para poder controlar la narrativa una vez convenientemente desaparecido Kari Mullis.

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad