La Verdad nos distingue

¿Los obispos y cardenales que propugnan los nuevos cambios en la fe católica se han dirigido a Dios Padre para preguntarle si es correcto lo que proponen? Y para  aquellos que callan, ¿es correcto su silencio?

Están transmitiendo  con sus falsas propuestas que  “no todo depende de Dios”,  sino que nuestra vida “depende de nosotros”. Por esta razón interpretan la Palabra de Dios no según el Magisterio recibido, sino según sus propias miserias. Pero la Palabra de Dios tiene una sola interpretación: la recibida por la tradición.

Pedagogos en Cristo pero no maestros.

En la fe recibida resuena las palabras de San Pablo: sed imitadores míos. Es decir, imitar la Verdad recibida, la Palabra de Dios transmitida. Sigue diciendo San Pablo: Porque aunque tuvierais diez mil pedagogos en Cristo no por eso tenéis muchos padres, ya que el que os ha engendrado en Cristo por medio del Evangelio soy yo (1Cor, 14-17). Hemos sido “engendrados” a la fe en la seno de la Iglesia católica, ella es la “Madre”  de nuestro nacimiento a la vida de Cristo; al igual que San Pablo les recuerda a los de Corinto que ha sido él quien los ha engendrado a Cristo por medio del Evangelio, por lo que hay que obedecerle, de la misma manera hemos de obedecer la fe recibida a través de la Iglesia, de su Magisterio, pues es ella quien nos ha “engendrado” en la fe de Cristo.

Estamos asistiendo en la actualidad al vocerío de los pedagogos en Cristo, que no padres. Hablan y hablan, pero no enseñan como padres, confunden como  asalariados. Sí, son asalariados, son funcionarios, que no trasmiten la Verdad, porque les molesta, hace tiempo que ya dejaron de ser padres. Ninguno es capaz de decir como San Pablo: sed imitadores míos.

¿Qué es la verdad?

Lo que nos distingue a unos de otros para demostrar lo que Dios nos da. Es la Verdad de Dios. No puede haber unión cuando no se mantiene la única Verdad. No existe aquí la consabida “unión en la diversidad”. O unión o división. La Verdad nos separa, nos distingue unos de otros. Si alguno habla hágalo que parezca que habla Dios por su boca (1Pe 4, 11). La Palabra de Dios que sale por nuestra boca nos distancia y diferencia de aquellos que la tergiversan. La Palabra de Dios contenida en el Magisterio, es la Palabra de Dios que diferencia a pastores de mercenarios.

Tratan de justificar lo injustificable, se rebelan contra la Verdad y se niegan a entender que la Ley de Dios se cumple perfectísimamente, ardientemente (ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer Lc 22, 15). Nadie modifica ni altera la Palabra de Dios. No están dispuestos a ser corregidos y amonestados por el Señor. No se puede  hacer lo que uno quiera, que es lo que están haciendo.

No existe la diversidad en la Verdad. 

¿Qué hacer?

Permanecer en la fe recibida. ¿Pero y si el Sínodo de Obispos aprueba, con la firma del Papa, lo temas sabidos respecto a las relaciones homosexuales, divorciados vueltos a casar, uniones libres? Permanecer en la fe recibida. ¿Pero lo dice el Sínodo con el visto bueno del Papa? Permanecer en la fe recibida. ¿Pero quién va a tener razón una voz aislada o todo un Sínodo de Obispos? La razón la tiene el Señor que nos transmite su Verdad en el depósito de la fe. ¿Entonces no hemos de aceptar lo que declare el Sínodo? No, si va en contra de la Verdad. Sí, si se mantiene en ella. ¿Entonces desobedecemos a todo un Sínodo y con él al Papa? No obedecemos la mentira. Sólo la Verdad, y en ella nos mantenemos por la salvación del alma.

Si el Sínodo habla, que parezca que habla Dios a través de él. Si no, habla la mentira que no es de Dios.

Ave María.


2 respuestas a «La Verdad nos distingue»

  1. «Me maravillo de que abandonando al que os llamó por la gracia de Cristo, os paséis tan pronto a otro evangelio

    No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y QUIEREN DEFORMAR el Evangelio de Cristo.

    Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema!

    Como lo tenemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea anatema!

    Porque ¿busco yo ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O es que intento agradar a los hombres? Si todavía tratara de agradar a los hombres, ya no sería siervo de Cristo.

    Porque os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí, NO ES DE ORDEN HUMANO,

    pues yo no lo recibí ni aprendí de hombre alguno, SINO POR REVELACIÓN DE JESUCRISTO.»

    Gálatas, 1 : 6~12.

  2. Permanecer en la FE recibida es todo lo contrario, y cada vez más, a lo que, estos que van de Papas y Obispos, nos proponen.
    Existe un gran problema con esto de la infiltración de Satanás (por medio de sus esbirros) dentro de la Iglesia pues está infestada en gran escala. Desde 1958 con Roncalli, el primer paso y objetivo dado por estos usurpadores, fue empezar a realizar nombramientos a los de “su cuerda” con el resultado de que en la actualidad la gran mayoría de los obispos (incluyendo a arzobispos y cardenales) son enemigos acérrimos de CRISTO. Llevamos más 65 años con la Silla Petrina tomada, tiempo igualmente aprovechado para hacerse con todos los puestos clave y sin disimulos.
    ¿Hacer un sínodo de obispos? ¿De qué valdría? ¿Nos van a sacar los actuales obispones de esta ruptura con el mensaje del Evangelio? Vendría a ser un aquelarre camuflado. Los fieles católicos hoy en día están muy despistados, cuando no, muy contaminados. Tal es el grado del despiste que su reacción es, prácticamente, nula ante todo este desplome doctrinal que todos padecemos.
    ¿Se reaccionará cuando el sumo hereje Bergoglio o su “sucesor hereje” o sus “obispones herejes” nos presenten la nueva religión mundial –sumatorio de todas las herejías-?

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