La Verdad se impone ella misma

Queridos hermanos, oímos decir que la verdad no se impone sino que se propone, pero este dicho popular sólo se aplica a la frágil y débil verdad humana, sólo es aplicable a la criatura, que no debe imponerse sobre otra; estamos ante verdades creadas por el hombre.

Pero, La Verdad, que es por Sí misma la Divinidad, se IMPONE por Sí misma, no se propone. Es infinitamente más que proponerse, se impone por Sí misma. ¿Quién se puede resistir a Ella? O salvados o condenados. No hay otra, bien, o purificándonos para ser salvados totalmente. Pero es la Verdad, por Sí misma, la que se IMPONE por encima de todo.

¿Cómo es posible que los predicadores católicos no nos impongamos con Cristo, en Él y con Él ante las desfatacheces del mundo, del demonio y de la carne? ¡Qué engaño tal letal y abominable para le fe católica! La Verdad no es manifestada, desapareciendo de los labios de los Pastores en general. ¿Dónde está la fe católica? ¿Quién la predica? Pero Ella misma se sigue imponiendo.

¿Quién se libra de la muerte? Nadie

¿Quién se libra del Juicio? Nadie

¿Quién se libra de la responsabilidad moral? Nadie

Se impone siempre. Dios se impone siempre. Es IMPONENTE. Es infinitamente IMPONENTE. IMPRESIONANTE. MAJESTUOSO. El único que es por Sí mismo. El único que merece todo. El único que suscita en nosotros la verdadera admiración, el verdadero triunfo, aunque nos puedan llamar triunfalistas.

Si triunfamos con Cristo, y no con el mundo, no son falsos triunfos, no somos falsos triunfantes, sino que participamos ya de la Iglesia triunfante, que subsiste en la iglesia militante. La Iglesia del Cielo y la del Purgatorio subsisten en la Iglesia militante.

Cuando predicamos la Verdad, la Ley de divina, las enseñanzas de Nuestra Santa Madre Iglesia, participamos de la Iglesia triunfante del Cielo a la que la Iglesia militante de la tierra a tender a asemejarse. Predicamos el triunfo de la Verdad que es la salvación eterna del alma.

En la Iglesia que peregrina en la tierra subsiste la Iglesia Triunfante y la Purgante. Nuestra Santa Madre Iglesia nunca puede dejar de mirarse en la Iglesia Triunfante, a la que ha de asemejarse por todos los medios. La Ley divina es  la Ley dada por Dios Nuestro Señor para andar ese camino de santidad y semejanza. Es la Ley dada a Su Iglesia para que se cumpla, se viva rectamente y se transmita íntegramente.

No se puede proponer otra verdad distinta a la Verdad, a la Ley divina, nadie la puede proponer, absolutamente nadie. Es la Verdad de Dios que se IMPONE. Nadie la puede doblegar o excusar.

El Magisterio recibido es la Verdad que hemos de predicar y vivir.

Ave María Purísima.


3 respuestas a «La Verdad se impone ella misma»

  1. Tomando sus mismas ciertísimas palabras:
    “NO se puede proponer otra verdad distinta a la Verdad, a la Ley divina, nadie la puede proponer, absolutamente nadie”.
    Entiendo que habría que señalar a aquellos que más hacen por destruir La VERDAD. De la misma manera que, aquel “poco político o, como se prefiera, políticamente incorrecto” Juan el Bautista cantó las cuarenta a Herodes, ahora en pleno siglo XXI hay que denunciar a Bergoglio, a todos sus lacayos obispones y demás, por usurpadores de la Silla de Pedro.
    ¿Acaso la VERDAD está para esconder como el candil cubriéndolo con una vasija, o ponerse debajo de la cama?
    ¿Qué somos? ¿Católicos o unos tibios mediocres políticamente correctos?
    Hay que mojarse al 100% por N. S. JESUCRISTO llamando al grosero de Bergoglio y a sus obispones raza de víboras pertenecientes a la Sinagoga de Satanás que solo sueltan y hacen aberraciones llenas de maldad y muerte.

    1. Creo que fue Pablo VI quien dijo: Hace mucho tiempo que el humo de satanás se coló por alguna grieta del Vaticano.
      Que me mejor forma de destruir al enemigo desde dentro.
      Anticipémonos los católicos y aplastemos la cabeza de la serpiente con nuestra Santa Madre la Virgen María

      1. Más bien Montini lo dijo en tiempo presente: “Por alguna grieta ha entrado el humo de Satanás”.
        Montini estaba riéndose en la cara de los fieles seguidores de JESÚS que eran ajenos a esta monumental toma del Vaticano por los satánicos. Ello fue posible quitándose del medio a Pío XII (hay más que fundadas sospechas que fue envenenado y eliminando cualquier rastro en su embalsamamiento «explosivo» realizado por su médico) pues parecía que viviría más que Roncalli, que a su vez, era el repuesto previsto por los masones. Roncalli nada más usurpar la Silla de Pedro nombró cardenal a Montini que, a su vez, tenía vetado su acceso al ribete cardenalicio (por el criminal tema de sacerdotes y obispos a asesinar) que perpetró con Alighiero Tondi.
        Se podría decir que los Últimos Tiempos empezaron con Roncalli.

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