La violencia socialista en Asturias: la revolución de 1934 y sus efectos. Conclusiones (2/2)

Como ya hemos apuntado fueron las instituciones eclesiásticas las que más sufrieron, habida cuenta que 34 religiosos fueron sacrificados, sin miramiento alguno, entre ellos los respetabilísimos Juan Puertas (provisor del obispado), Aurelio Gago (secretario de Cámara) y el canónigo Francisco Sanz, todos personajes del cabildo catedralicio. El estudio documentadísimo de monseñor Montero[1] refiere que los padres Paúles tuvieron tres bajas, muertos violentamente en la capital; los jesuitas, dos, fusilados por el comité socialista de Santullano y rematados a culatazos en una bocamina; los pasionistas, tres, dos de ellos estudiantes en el convento de Mieres, muertos a tiros en las riberas del río Caudal. Refiere también Montero Moreno la suerte terrible de siete párrocos de las cuencas mineras; fusilados todos y rematados algunos en el suelo, obligados a cavar sus propias tumbas y hasta arrastrado el cadáver desnudo de uno de los curas asesinados ante el jolgorio de las turbas, como le sucedió al malogrado párroco de Moreda.

Boca del pozo La Angelita, donde se arrojaron numerosos cadáveres (1936-1937)

El odio inoculado contra la religión, por agitadores profesionales del socialismo, en las mentes de ignorantes mineros, propició que, inconcebiblemente, se atentara contra joyas insustituibles e irremplazables del arte español, como son las reliquias guardadas en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo o la iglesia de Santa Cristina de Lena. Pues bien, el primer monumento volaría por los aires, merced a la dinamita colocada con precisión por los airados revolucionarios y el segundo monumento fue convertido en polvorín por fanáticos socialistas que pretendían acaso redimir el mundo… La Cámara Santa, erigida por el rey Alfonso el Casto y acrecentada por los sucesivos reyes de Asturias y León, era una soberbia nave de factura románica, considerada como un conjunto arquitectónico de mundial interés, la cual conservaba en su interior un preciosísimo tesoro de arte medieval, sobre todo en orfebrería. Pues bien, la barbarie de la dinamita socialista afectó muy seriamente a la Cruz de la Victoria, la Cruz de los Ángeles, el Arca Santa, la caja del obispo Arriano y la caja de las Ágatas, cuyo valor era y es incalculable. Por fortuna, los daños infligidos en la antiquísima iglesia de Lena, una muestra única del románico oriental construida durante el reinado de Ramiro I, podían restaurarse, pese a ser ocasionados por mor de las explosiones. Paradójicamente, ningún líder socialista, partícipe en la Revolución, (Caballero, Menéndez, Peña, Prieto…), fue condenado por tales desastres intencionados contra el patrimonio artístico nacional, cuando la legislación de guerra sancionaba severamente estas actuaciones[2], incluso con la pena capital.

Este odio contra la Religión y las cosas sagradas fue fomentándose desde los inicios de la proclamación de la República, mediante una desbocada propaganda, por parte de los elementos socialistas e izquierdistas de la provincia, sirviéndose para ello del periódico ovetense Avance, de ideología socialista, que se caracterizó por sus campañas sectarias y calumniosas contra la Iglesia, excitándose con ello los instintos más bajos del populacho, en cuanto se creyó que los resortes preventivos y coactivos de la autoridad habían quedado rotos con el levantamiento armado revolucionario[3].

Boca del pozo El Pinar donde se arrojaron numerosas personas, algunas vivas.

Con todo, la represión subsiguiente por los hechos revolucionarios ni siquiera alcanzó la dureza de la guerra civil, ablandándose en exceso. De hecho, de los centenares y centenares de expedientes judiciales tramitados por la Auditoría de Guerra, solamente dos casos dieron lugar a ejecuciones reales, la del revolucionario asturiano Pichilatu[4] y la del sargento Vázquez[5], efectuadas meses después[6], siendo conmutadas, por lo demás, hasta medio centenar de penas de muerte. Evidentemente, hubo miles de procesados y encarcelados[7], no en vano tratábase de una revolución que pretendió incendiar todo el territorio nacional, y además las cárceles de entonces eran insuficientes para albergar tantos miles de detenidos[8] y tampoco eran, precisamente, establecimientos hoteleros. Exageraciones aparte, fue una represión muy característica de las tropas que ocupan territorio hostil, como certificaría en 1941 el general Aranda, a la sazón director de la Escuela Superior del Ejército[9].

Restos humanos de los cadáveres arrojados al pozo El Pinar

Ello no fue óbice para que cuando el Frente Popular ganara las elecciones de dieciséis de febrero de 1936, se persiguiese con saña a quienes habían salido victoriosos de aquella lucha bélica: el general López Ochoa, por citar el ejemplo más conocido, fue procesado y encarcelado, negándosele la aplicación de la amnistía que el gobierno del Frente Popular había aprobado para liberar a todos los encarcelados por los hechos revolucionarios, siendo bárbaramente asesinado dicho general al comienzo de la guerra civil[10]. Y dos magistrados asturianos fueron también procesados a instancia de la Fiscalía de la República[11], que seguía las férreas instrucciones del Gobierno del Frente Popular…

Con todo, el triunfo forzado del Frente Popular en aquellas elecciones amañadas propició que la violencia de signo izquierdista envolviera nuevamente la geografía astur, ocasionando muertos, heridos e innumerables atropellos [12]; no en vano el mismo Largo Caballero consideraba por entonces que “el 16 de febrero no es otra cosa que el Octubre rojo en Asturias”[13]. De hecho, el homicidio más reproblable cometido por las bandas de pistoleros izquierdistas antes del estallido de las hostilidades bélicas fue el perpetrado contra la persona de Alfredo Martínez y García-Argüelles, ministro de Justicia y Trabajo en 1935, tiroteado a la puerta de su domicilio ovetense el 23 de marzo de 1936 y fallecido dos días después[14]. Unos días antes, los extremistas habían matado a un maestro rural y herido a dos jóvenes de Acción Católica, así como habían despeñado a un militante derechista, matándolo[15]. Además, se asaltaron varios templos, profanándose, y se produjeron reyertas, con heridos por ambos bandos[16]; y aunque no se alcanzase el salvajismo observado en otras regiones más meridionales, las diferentes Casas del Pueblo se adueñaron, prácticamente, de toda la provincia asturiana, merced a la creación de milicias armadas, imponiendo sus actividades políticas mediante la coacción y la fuerza[17], deteniéndose arbitrariamente multitud de derechistas. 

Consecuencias

La revolución de octubre 1934 no fue solamente una huelga general, ni siquiera una protesta violenta del proletariado; fue, sobre todo, una guerra revolucionaria, a sangre y fuego, aunque de contornos reducidos pues fue dominada muy pronto por el Estado republicano. No obstante, en Asturias, representó el prólogo sangriento de la tremenda represión permitida por las organizaciones políticas y administrativas del Principado a partir de julio de 1936. Las atrocidades de Oviedo, Turón[18], Mieres o Moreda de 1934 fueron en realidad el preludio de las grandes matanzas de 1936-1937. No en vano, los hechos terribles de Navelgas, Pola de Somiedo[19], Bonielles, Brañes, Pola de Siero[20], Llanera, Nembra, Langreo, puerto de San Isidro o los alrededores de Oviedo comprendieron masacres incomprensibles de religiosos, violaciones de mujeres indefensas, vaciado de ojos de detenidos, derechistas muertos a hachazos[21], canibalismo de martirizados[22], arrojados a pozos mineros[23], ahogados maniatados, prisioneros quemados vivos y dinamitados, decapitaciones[24] y hasta crucifixiones[25]. Nos guste o no, todo un muestrario del terror más insólito que uno quepa imaginar; y es que la barbarie fue el signo identificativo de no pocos revolucionarios de la época, mayormente de ideología socialista e izquierdista.

La iglesia parroquial de Sama de Langreo fue destruida hasta los cimientos

Mismamente, las autoridades contabilizarían en 1939 hasta 5.353 fallecimientos en la provincia, entre asesinados, fusilados y desaparecidos por los rojos; es decir, un pequeño holocausto azul. De hecho, los frentepopulistas mataron en la guerra civil 116 sacerdotes y 24 religiosos (paúles, dominicos, agustinos, capuchinos, benedictinos, carmelitas y pasionistas). Además, 354 iglesias de la diócesis fueron completamente destruidas, quedando seriamente afectadas otras 287, desapareciendo, además, todo el ajuar litúrgico que se conservaba en dichos templos[26], algunos de excepcional interés artístico, generando unas pérdidas totales de más de 29 millones de pesetas.

Como decimos, no pocos fueron los daños ocasionados al patrimonio histórico-artístico durante la guerra en Asturias, habida cuenta los atentados perpetrados por los milicianos izquierdistas contra la capilla románica de la Iglesia de Nuestra Señora de la Oliva (Villaviciosa), el santuario del Santísimo Cristo de Candás o el famosísimo santuario de la Virgen de Covadonga, expoliado y convertido en salón de espectáculos; sin omitir los daños sufridos nuevamente por la catedral de Oviedo, considerada como objetivo militar por los sitiadores[27]. Por su parte, los estragos económicos causados a las órdenes religiosas durante la dominación marxista también fueron muy elevados; aproximadamente, unos seis millones de las antiguas pesetas.

Además, los perjuicios irrogados al patrimonio de los particulares en la guerra civil alcanzaron en Asturias las siguientes cifras astronómicas: empresas de ferrocarriles, 7.266.267 de pesetas en pérdidas; otras compañías mercantiles, once millones de pérdidas; y daños derivados de saqueos y requisas, 33.231.505 de pesetas del año 1943.

En cualquier caso, todo este gigantesco huracán de violencia, destrucción y pillaje había comenzado a soplar con fuerza en las cuencas mineras durante el otoño de 1934, arreciando nuevamente en la primavera de 1936. 

Anexo documental 

No es ya un misterio la organización de las milicias socialistas, es de dominio público que en la Casa del Pueblo de Madrid se llevan repartidas entre los grupos de acción y hasta la fecha, más de un millar de pistolas (…)[28].

San Martín de la Vega[29], pueblecillo socialista (…) A San Martín de la Vega fueron anteayer los jóvenes obreros socialistas de Madrid. A fundirse en un bloque de hierro con sus camaradas campesinos. A gritar juntos su entusiasmo, con el puño cerrado en alto; nerviosamente cerrado; impaciente por apretar el fusil (…) Atienden con todas sus fuerzas; van probando en los más hondo los jalones que les muestran el camino a seguir y las instrucciones que facilitarán su marcha. El silencio inmóvil es una réplica a lo que oyen. Muchachos y muchachas en formación militar, tienen una misma fe, que casi se hace visible. Venceremos. (…) Campesinos y ciudadanos (…) dejan en el ánimo de los oyentes un poso de odio imposible de borrar sin una violencia ejemplar y decidida, sin una enorme operación quirúrgica.

Revolucionarios entrando en el convento de Turón, antes de detener a sus ocupantes

EN VALENCIA[30]. Han sido clausurados diversos centros obreros. En el Sindicato de Juventudes socialistas ha sido hallada una relación de las personalidades que, triunfando la revolución, habrían de ser fusiladas si no caían antes. Son éstas: los señores Alcalá Zamora, Lerroux, Salazar Alonso, Martínez Barrio, Ortega y Gasset, Gordón Ordás y Guerra del Río.

Valencia[31], 6.- Como la huelga se ha declarado ilegal, se han clausurado todos los centros obreros de los oficios a los que afecta el paro. Al hacer un registro en la Casa del Pueblo se ha encontrado una relación de las personas que al triunfo de la revolución serían fusiladas en el acto si no los han sido ya. Entre ellas, además de una altísima personalidad, serían pasadas por las armas Lerroux, Salazar Alonso, Martínez Barrio, Ortega Gasset y Gordón Ordás.

A las doce y cuarto, el ministro de Agricultura[32] habló por la radio, manifestando que mañana en Madrid queda restablecido el servicio de tranvías (…) Agregó que los individuos seleccionados de la Guardia Civil para realizar la represión del paqueo han tenido un éxito completo. De noche actúan con reflectores y hoy, a las siete de la tarde, en la calle Ibiza, un “paco” que apareció en una azotea murió instantáneamente de un balazo. Se ha comprobado que estos “pacos” estaban a sueldo de la revolución, pagándoles 50 pesetas diarias.

SAN SEBASTIÁN[33]. – (…) LA ORGANIZACIÓN REVOLUCIONARIA. Los dramáticos acontecimientos de Éibar y Mondragón quedan perfectamente explicados a la vista de las instrucciones revolucionarias dadas a todos los Comités locales. Hemos podido lograr y, a continuación, copiamos, textualmente, las enviadas a Hernani. Se adscribe en ellas a cada grupo una misión revolucionaria concretísima, se designa a los componentes y a los jefecillos. Unos habían de volar ciertos puentes de ferrocarril, otros, apresar a las autoridades y a los elementos “peligrosos” de la derecha, con órdenes tales que explican perfectamente los asesinatos de Mondragón; hasta se desciende al detalle de los ciclistas encargados de transmitir las órdenes. Todo debía estar preparado, dicen las instrucciones para el primer aviso. Este llegó y los obreros perfectamente pertrechados de armas procedentes de Alemania y de la fábrica de Hendaya, se lanzaron llenos de fe en el triunfo (…) El nacionalismo (…) a partir de este momento y forzado por unas consecuencias que debieron prever, quedarán rotas las amistades con la Esquerra y con el socialismo. No habrá persona decente en este país que quiera o pretenda aliarse con los asesinos de Marcelino Oreja. Por cierto, que en la lista de cabezas degolladas o fusiladas en cada pueblo figuran todas las que lo son del Partido Nacionalista Vasco.

Cadáver de Manuel Rodríguez Rodríguez, comerciante de 33 años. Guerra civil.

Oviedo[34].- Esta mañana ha declarado Juan Fuente, detenido en un pajar del Concejo de Mieres, en unión del sargento desertor Vázquez y de las amantes de ambos. Manifestó que participó en el asalto al Banco de España, que dirigió el señor González Peña, el cual no permitió que se tocara el dinero, que fue trasladado en bidones al Ayuntamiento en donde estaba el comité revolucionario. Dijo que el día trece huyó el primer comité revolucionario compuesto por González Peña, Bonifacio Martínez y el teniente de Alcalde de Oviedo (muerto después por las tropas de López de Ochoa), Teodomiro Menéndez, Carlos Vega, Matías Fierro, empleado del Ayuntamiento y otros. El declarante dijo que al huir este Comité ordenó se llevaran a cabo algunos incendios en Oviedo, la voladura del instituto y que se fusilara a los prisioneros. El declarante agregó que acompañado del sargento Vázquez siguió a los miembros del Comité, robando algunas cantidades.

Oviedo[35].- Esta mañana, como estaba anunciado, se ha visto en uno de los salones de la Diputación el Consejo de Guerra contra el sargento Diego Vázquez Corbacho, una de las figuras más importantes de los pasados sucesos revolucionarios, que pertenecía al regimiento número 3, de guarnición en esta plaza, de la que desertó el día anterior al comienzo de los sucesos, habiendo después tomado parte directa en el desarrollo de los mismos, e incluso habiendo actuado como jefe en diversas ocasiones (..) El fiscal solicita que comparezcan sólo aquellos testigos que se encuentren en la sala y lo hacen únicamente tres personas. El primero en declarar es el industrial Isidro Maraña, quien dice que al estallar la revolución le fueron a buscar a casa unos grupos que quisieron fusilarle debajo de los balcones de su propio domicilio. Un zapatero, comunista, que estaba allí y que le conocía, evitó el fusilamiento. Cuando lo llevaban preso por las calles de Oviedo (…) encontró al sargento Vázquez, el cual preguntó adónde lo llevaban, y como le dijeron al Comité, respondió que no había Comité ni nadie, que allí no mandaba más que él y que había que fusilarle porque era un fascista (…) Comparece luego otro testigo, don Nicanor de Las Alas Pumariño, ex director de Comunicaciones. Manifiesta que cuando estaba prisionero con otras personas en el Instituto, entró Vázquez, el cual dijo que había sido encargado de tomar el cuartel de Pelayo por orden de Peña, que era el generalísimo de los revolucionarios. Agrega que después (…) cuando (…) tuvo que abandonar el Instituto por la explosión de una bomba, le llevaron a una cochera de una casa inmediata y que allí quisieron fusilarle. Entonces dijo Vázquez que para fusilarle hacía falta una orden del Comité y que iba a buscarla (…) El último testigo es don Juan García Cernuda, ex gobernador civil en tiempos de la Dictadura. Este confirma que cuando el día 9 estaba preso con otras personas en el Ayuntamiento, vio entrar a Vázquez, al cual le encargaron la toma del cuartel al frente de una columna roja, a cuya cabeza colocó a los prisioneros. Terminada la prueba testifical, como se ve totalmente desfavorable para el procesado, el fiscal elevó a definitivas sus conclusiones provisionales e insiste en que el procesado es reo de un delito de rebelión militar, siendo responsable de diversas muertes y grandes daños, y por ello pide que se le imponga la pena de muerte. El defensor, brevemente, insiste en que su patrocinado es un enfermo mental, y pide que se le imponga, teniendo en cuenta que no fue un cabecilla de la rebelión, la pena de reclusión perpetua. El tribunal quedó reunido en sesión secreta (…) la sentencia del sargento Vázquez es de pena de muerte e indemnización de cincuenta millones de pesetas, sentencia que fue adoptada por unanimidad.

Oviedo[36]. – El Gobernador anunció este mañana a los periodistas que había ordenado a los Delegados gubernativos procedieran a la detención de todos aquellos elementos de derecha que constituyan un peligro para la paz pública. Hoy al mediodía se habían practicado en Oviedo medio centenar de detenciones, muchas de ellas debido a delaciones de los extremistas. En los pueblos también se han efectuado numerosas detenciones de elementos de Falange, entre ellas el secretario del Ayuntamiento de Llanera.

Revolucionarios tras ser detenidos por la Guardia Civil. (1934)

Al folio 22 vuelto declara el testigo José Álvarez Arias que conoce al inculpado, presidente que fue del sindicato minero de Villaseca, siendo uno de los más destacados dirigentes marxistas. En la revolución de octubre fue quien dirigió el asalto a la mina ‘Teófilo’ precisamente propiedad del declarante, dirigiéndose después a la casa del declarante con intención de saquearla, lo que no llegó a efectuar por la vigilancia de la Guardia Civil (…) Al folio 26, el testigo Melquiades Grana  Carballo, Brigada del puesto de la Guardia Civil de Sahagún declara: que conoce al inculpado, el que fue siempre uno de los principales dirigentes, ocupando en distintas épocas el cargo de secretario y presidente de la Casa del Pueblo; que ya en el año 34 intervino activamente llegando incluso a intervenir en el asalto del cuartel de la Guardia Civil (…) Al folio 27 testimonio certificando que en los fusilamientos habidos en Pola de Somiedo fueron autores los principales dirigentes de aquella zona, entre estos un individuo llamado “El Patas” , y otro del mismo testimonio también asegura ser Genaro (a) El Pata de Villaseca, quien intervino en tales fusilamientos (…)[37].

Nota del Gobierno Militar de Asturias[38].- La vista y contemplación del espectáculo macabro del Pinar de Sama de Langreo y canteras del mismo nombre, donde montones de restos humanos, pertenecientes a hermanos nuestros, buenos entre los buenos, han sido extraídos de fondos de pozos mineros, es una prueba más del sadismo de nuestros enemigos, de aquellos que quieren convertir a nuestra querida España en un mar de sangre, fango y lágrimas a perpetuidad. Ellos son, quienes en nombre de sus flamantes mentiras (…) quieren retrotraer a nuestra patria, grande por todos los conceptos, a las épocas más bárbaras y crueles de la Historia toda. Sepa el mundo civilizado, sepan todas las democracias que seres humanos en plenitud de vida, de todas las condiciones sociales, de edad y de sexo, hasta el momento presente, en número de noventa y uno, fueron en gran número arrojados al fondo de pozos mineros, muchos con las manos atadas a la espalda. Que aún heridos se les han rematado por el procedimiento escalofriante de un sinfín de incisiones poco profundas en todo el cuerpo, a fin de prolongar su agonía en medio de los más terribles sufrimientos.

DATIVO BARRIENTOS GONZÁLEZ, de 45 años, sacerdote, párroco de Santianes (Ribadesella) de significación derechista fue detenido y llevado a la Iglesia de Ribadesella, estando detenido en ella hasta el 4 de septiembre de 1936 en que fue sacado para asesinarle en el Pinar de Lada (Sama de Langreo) arrojándolos a un pozo y haciendo explotar una vez dentro cartuchos de dinamita[39].

Oviedo[40]. – Recientemente se ha dictado pena de muerte en Consejo de Guerra contra Ramiro M. G. (…) Ramiro M. G., al iniciarse el Movimiento Nacional apenas tenía cumplidos los veinte años. Ya para entonces se había significado como elemento extremista peligroso en Sama de Langreo, donde trabajaba como minero y en cuya localidad pertenecía como elemento activo, al Partido socialista (…) No fue solamente aquí donde el sujeto en cuestión realizó sus hazañas bestiales. Una noche, hallándose en Sama de Langreo, sacó en unión de otros milicianos de la cárcel del pueblo, a diez detenidos derechistas. Uno a uno fueron acabando con todos. Y cuando tuvieron a sus pies los diez cadáveres de aquellas gentes indefensas, los arrojaron por la chimenea de una mina (…) En total, a base de las pruebas logradas, se calcula que Ramiro M. G. tomó parte directa en la perpetración de setenta y cinco asesinatos.

Al poco tiempo de entrar las tropas nacionales en Asturias, lo mismo que hubo gente que había hablado del coche de mi padre en Cornellana y de que Mauro Gendín estaba pasando allí unos días, hubo personas que nos dijeron que a mi padre lo habían fusilado en tal sitio y que su cuerpo lo habían tirado por una bocamina en el Pinar de Lada. Efectivamente allí estaba. No sé si le cortaron la cabeza antes o se desprendió al caer, pero estaba separada del tronco. En esa misma bocamina habían tirado los cuerpos de una hermana de Fernández Ladreda y de Roces, que creo recordar que era el jefe de Falange en Sama[41].

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FUENTES. –
La Revolución de Octubre en España; la rebelión del gobierno de la Generalidad, [informe oficial].
Octavo Avance del Informe Oficial sobre los asesinatos, violaciones, incendios y demás depredaciones y violencias cometidas por las hordas marxistas en la provincia de Asturias, Ministerio de la Gobernación, Imprenta de la Gavidia, Sevilla 1939.
– Causa General.
-Prensa histórica.
-Archivo particular del autor. 

NOTA. – El autor es historiador, con título universitario de posgrado (Máster), politólogo, con Máster de posgrado, licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y abogado colegiado con más de 20 años de ejercicio profesional. El presente artículo lo ha confeccionado con pleno respeto por la normativa en vigor y con una finalidad exclusivamente divulgativa e histórica; pero reservándose, frente a denuncias desaprensivas, todo tipo de acciones legales en defensa de sus derechos. Todo ello en consonancia con el texto de la Constitución española, la cual, proclama la libertad de expresión, la libertad ideológica, el derecho de investigación y el derecho al honor.  El autor es investigador autónomo, actuando en consonancia con su criterio libre e independiente, sin someterse a colectivo político y sindical alguno.

[1] La Persecución Religiosa en España 1936-1939, BAC, Madrid, pp. 41-52.
[2] Artículos 231 y 232 del Código de Justicia Militar de 1890.
[3] Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1343, Exp.6.Principio del formulario
[4] Por la Auditoría de Guerra ha sido aprobada la sentencia dictada por el Consejo de Guerra, celebrado en Oviedo en 29 de Diciembre último, condenando a la pena de muerte a Jesús Argüelles Fernández (el Pichilatu), que capitaneaba el grupo de revolucionarios que situado en las calles de Mon. San Antonio y Canóniga, de Oviedo, prendió fuego a varias casas de la calla de Santa Ana e hizo descargas sobre los vecinos que habitan en dichas viviendas, causando ocho muertos y varios heridos graves. De la aprobación de dicha sentencia ya se ha dado cuenta al Gobierno. Cf. “Se aprueba la sentencia contra un destacado revolucionario”, Diario de Burgos, (05.01.1935), p. 4.
[5] Agregó el ministro de la Gobernación que había celebrado una conferencia telefónica con el gobernador general de Asturias señor Velarde, el cual le había comunicado que el grupo móvil, que actuaba en Sama, compuesto por fuerzas de la Guardia civil y de Asalto, había detenido al sargento prófugo apellidado Vázquez que se había llamado ‘generalísimo’ del movimiento revolucionario. Cf. “Del fracasado movimiento sedicioso”, La Voz de Cantabria, (08.12.1934), Santander, p. 5.
[6] Cf. “El señor Lerroux dio cuenta del fusilamiento del sargento Vázquez y del paisano Argüelles”, El Día Gráfico, (02.01.1935), Barcelona, p. 18.
[7] Entre ellos, la cúspide de las Juventudes Socialistas. Consúltese el Rollo nº 1089/1935 del sumario nº 11/1934 incoado por el Juzgado de Instrucción Especial de Madrid en virtud de querella del Ministerio Fiscal contra Pablo Luengo Sosa y ciento dieciocho personas más pertenecientes a la Federación de Juventudes Socialistas de España, por un delito de conspiración para la rebelión.
[8] Numerosos detenidos fueron trasladados a prisiones de otras provincias, algunas en mal estado, como la del cuartel de infantería de Astorga, donde los centinelas dispararon a un interno, por haberse acercado de noche a una de las ventanas del recinto, causándole heridas gravísimas. Fuente: El Progreso, (20.01.1935), Lugo, p. 2; Diario de Burgos, (22.01.1935), p. 3; archivo personal del autor.
[9] Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1339, Exp.1.
[10] Cf. “¡¡Ochoa, venimos por ti…!! El martirio del general López Ochoa en 1936”, El Español Digital, (17.01.2024); https.//www.elespañoldigital.com>
[11] Causa incoada en virtud de querella del Fiscal General de la República contra Cayetano Álvarez Ossorio, Francisco García Ruiz y Fernando Valverde Camps, Presidente, Magistrado y Fiscal respectivamente de la Audiencia de Oviedo, por un delito de prevaricación en la causa seguida contra el Teniente del Tercio de la Legión, Dimitri Ivanoff, por la muerte de Luis Higón Rosell, conocido como Luis Sirval.
[12] En la villa de Gijón, por ejemplo, se mató al encargado de la plantilla patronal, el 29 de febrero, y más tarde, a un guardia civil que se dirigía a su cuartel. Estos dos crímenes quedaron impunes.
[13] Discurso parlamentario de José Calvo Sotelo, Cortes españolas, 16 de abril de 1936, Diario de Sesiones.
[14] La Libertad, (25.03.1936), Madrid, p. 3.
[15] Cf. Fragoso del Toro, V. (1977): En La Encrucijada (marzo-julio 1936), Doncel, Madrid, pp. 14 y ss.
[16] En la localidad minera de Moreda serían agredidos a tiros el cura párroco y el joven que le acompañaba, cruzándose hasta ochenta disparos entre agredidos y agresores. Cf. Fragoso del Toro, V. (1977): En La Encrucijada… p. 64.
[17] Informe de FET y de las JONS de Asturias, Oviedo, diez de abril de 1942.
[18] Aparte del martirio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, los revolucionarios causaron a la Orden en dicha localidad unas pérdidas materiales que superaron las 53.000 pesetas de 1934; afectando al ajuar litúrgico, el altar, el retablo, las imágenes de la capilla, la casa-vivienda de los Hermanos y los instrumentos pedagógicos.
[19] Conocido fue el martirio de las tres enfermeras de la Cruz Roja capturadas por las tropas socialistas en el puerto de Somiedo, atormentadas, violadas y fusiladas en octubre de 1936; pero poco se ha comentado la suerte de los demás cautivos: soldados heridos y enfermos fueron asesinados en el mismo hospital de campaña y los jefes y soldados del destacamento fueron conducidos como prisioneros al valle de Somiedo donde la mayoría serían pasados por las armas sin ningún tipo de juicio previo. Hemos de referirnos -por habérnoslo pedido la familia- a José Fernández Marvá, jefe de la centuria de Falange que se hallaba en el hospital; fue fusilado y su cuerpo quemado a continuación. Hasta hace unos años una modesta lápida recordaba en las faldas del puerto de Somiedo el sacrificio de este joven leonés y la familia aprovechaba una vez al año para acudir allí de merienda y limpiar, de paso, la inscripción. Así fue durante décadas hasta que hace unos pocos años, la inscripción fue hecha desaparecer sin ni siquiera comunicárselo a la familia el ayuntamiento somedano.
[20] En la relación firmada por las autoridades y vecinos de esta localidad tras la liberación se afirma que la mayoría de los asesinados (más de cincuenta personas) fueron muertas a palos y hachazos y rematadas a tiros, dándose el caso de que dos personas fueron rociadas con gasolina y prendido fuego después.
[21] Rosendo Alonso Rodriñana, periodista de Villaviciosa, fue muerto a hachazos y despedazado por los soldados del batallón “Onofre” de la CNT.
[22] Horroroso lo ocurrido en la aldea asturiana de Nembra, concejo de Aller, el 21 de octubre de 1936: tres paisanos fueron conducidos a la iglesia parroquial y obligados a tumbarse en el tablero de la matanza del cerdo. Así fueron degollados, recogiendo unas mujeres la sangre de los mártires en una palangana… Y esa misma jornada, a otros dos infelices más –un minero y un practicante-  la checa del pueblo les cortó la cabeza… Ni qué decir tiene que dicho templo fue saqueado e incendiado a partir de septiembre de 1936.
[23] Al lugar llamado Pinar de Lada, donde perecieron numerosos detenidos procedentes de las provincias de Asturias y León como si fuera un auténtico infierno: la prospección efectuada por la Cruz Roja en 1938 únicamente pudo identificar a tres personas, acreditando que algunas de las víctimas habían sido arrojadas vivas. En dicha localidad, una de las cunas de la revolución socialista de 1934, también se empleó el pozo “La Angelita”, de 18 metros de profundidad, para lanzar vivas al vacío a las personas de orden. Fuente: “Cuarenta y cuatro cadáveres de asesinados por los rojos extraídos de una mina de Langreo”, PROA, (21.05.1938), León, p. 1; “En Sama de Langreo fue hallado un pozo lleno de cadáveres”, Hoja del Lunes, (31.10.1938), Santander, p. 2.; Octavo Informe del Avance Oficial, pp. 51 y ss.
[24] Manuel Rodríguez González, guardia civil retirado de la localidad de Salas; le cortaron la cabeza y seguidamente arrastraron el tronco decapitado unos cinco kilómetros…
[25] Manuel Rey Cueto, de 29 años, sargento voluntario del Regimiento de Infantería Milán nº 32 y militante de Falange, fue hecho prisionero el catorce de octubre de 1936. Pocos días después, lo hallaron crucificado las columnas gallegas que liberaron Oviedo.
[26] La Persecución Religiosa en España 1936-1939… p. 629.
[27] Para reparar su cubierta se emplearon 60.000 tejas.
[28] Cf. “Los fascistas del enchufe”, Igualdad, (22.05.1933), Valladolid, p. 1.
[29] “Mil jóvenes obreros y campesinos socialistas afirman su voluntad revolucionaria”, El Socialista, (10.07.1934), Madrid, p. 4.
[30] “Relación de personalidades que habrían de ser asesinadas”, El Adelantado de Segovia, (06.10.1934), p. 3.
[31] Cf. “La huelga en Valencia”, El Castellano, (06.10.1934), Burgos, p. 4.
[32] Cf. “A partir de las ocho de la noche, por radio y por notas, se difundieron noticias…”, La Rioja, (10.10.1934), Logroño, p. 3.
[33] Cf. “El plan de los sediciosos en Guipúzcoa; los principales nacionalistas vascos iban a ser asesinados por los rebeldes”, El Día de Palencia, (11.10.1934), p. 4.
[34] “Una declaración importante”, La Última Hora, (11.12.1934), Palma de Mallorca, p. 6.
[35] Cf. “El Consejo de Guerra contra el sargento Vázquez, que dirigió el asalto a la fábrica de armas de Oviedo”, El Adelanto, (04.01.1935), Salamanca, pp. 4-6.
[36] Pensamiento Astorgano, (18.04.1936), nº 4519.
[37] Testimonio de los particulares dimanante de la causa 523/37 instruido contra el autor del asesinato de las enfermeras del Ejército Nacional, que prestaban sus servicios en Somiedo, en el mes de octubre del año 1936. Auditoría de Guerra Delegada, 7ª Región Militar, León.
[38] Cf. “Mártires de Sama ¡Presentes!”, Falange, (23.05.1938), Las Palmas de Gran Canaria, p. 8.
[39] Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1338, Exp.2.
[40] Cf. “Barbarie de los marxistas”, El Compostelano, (16.08.1938), Santiago de Compostela, p. 1.
[41] Cf. “Encontramos el cuerpo de mi padre en una bocamina del Pinar de Lada y tenía la cabeza separada del tronco”, La Nueva España, (26.06.2013); https://www.lne.es.asturias>.

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