La virtud de la piedad

No puede entenderse al piedad sino en la completa unidad de todo mi ser. ¿Qué entiendo por todo mi ser? La unión perfecta, sin elementos extraños, de mi forma de conocer, de amar y de buscar a Dios. Estos actos deben ser puros, rectos, honestos, formando una unión íntima y estable. Pero la piedad no consiste en verdad en estos actos de conocer, amar y buscas a Dios, sino en el hábito de estos actos. He aquí la piedra angular de la virtud de la piedad. Como hábito, estos actos deben estar presentes en el alma con facilidad, con prontitud para ejecutarlos; es decir, lo que constituye la virtud de la piedad es la facilidad, la prontitud en conocer, amar y buscar a Dios en todas las cosas.

La verdadera santidad no consiste en cumplir los mandamientos de la ley de Dios -que así debe ser-, sino en cumplirlos con prontitud y sin desgana,  con gusto y deseo. ¡Qué contraria es la virtud de la piedad a la pereza espiritual y a la tibieza en el cumplimiento de nuestros deberes con Dios! Sólo el alma podrá alcanzar a tener la virtud de la piedad sólo cuando haya llegado a adquirir esta facilidad y prontitud para conocer, amar y buscar a Dios en todas las cosas.´

La piedad es la gran disposición del alma, es provechosa para todas las cosas, tiene vinculada la promesa relativa a la vida presente y a la venidera; diga de fe y de toda acepción es esta palabra (1 Tim. 4, 8). Las virtudes humanas, prudencia, fortaleza, justicia y templanza, utilizadas por las virtudes divinas, fe, esperanza y caridad, vienen como ha condensarse y concentrarse en la piedad. Y no sólo estas virtudes del corazón, sino también los conocimientos del espíritu y también los actos del cuerpo: todo lo que es movimiento de vida, todo lo que es hábito o acto humano, todo se centraliza y se unifica en la piedad.

La piedad es el conjunto de todas las disposiciones, ideas, virtudes o acciones humanas en el conocimiento, amor y ansia de Dios. Esta palabra resume todo lo que se hace para Dios, así como la palabra “impiedad” resume todo lo que se hace contra Dios.

La virtud de la piedad es un todo en nuestro ser. Y por ser un todo afecta al cuerpo y al espíritu. Como si la piedad tuviera su cuerpo y tuviera su alma. El cuerpo de la piedad se compone de miembros, que no son más que los conocimientos de mi espíritu, todas las virtudes de mi corazón y las acciones de mis fuerzas. No hay manifestación alguna de nuestra vida que no pueda y deba ser un miembro del cuerpo de la piedad.

El alma de la piedad es la caridad divina. Y cuando esta alma se une a este cuerpo resulta esta unidad y esta totalidad viviente que se llama piedad.

La piedad es, ante todo, objeto de la inteligencia y de la voluntad. La piedad comienza en la inteligencia, continua por la voluntad y termina en la acción. Es el más alto ejercicio de las facultades del hombre. Es muy importante tener esto en cuenta con el fin de someter las facultades sensibles y sentimentales a la inteligencia y voluntad. No podemos guiarnos por el sentimiento, con el riesgo de darle una importancia sobremanera que afecte a nuestra relación con Dios; pues si afectara, entonces el alma estaría más preocupada de las regiones inferiores de la sensibilidad, que de las superiores del alma.

Las emociones constituyen en ciertas almas hasta tal punto toda  la piedad, que están persuadidas de haberla perdido cuando en ellas desaparece el sentimiento. Han unido totalmente piedad y sentimiento. Pero no es la piedad lo que han perdido, porque apenas si la tenían.

La esencia de la piedad es, como ya se ha indicado, es el hábito, es decir, facilidad y prontitud, para conocer, amar y buscar a Dios en todas las cosas.

Ave María Purísima.

NOTA.- Tomado de La vida interior. Joseph Tissot. Herder. Barcelona. 2003. Pág.94-101


Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad