Las autonomías, posesiones feudales de unos tíos que no tienen otro mérito que la traición a España inventando nacionalismos periféricos

Del libro El Ocaso de las Autonomías de Joaquín Javaloys:

El catedrático Manuel Jiménez de Parga, que fue presidente del Tribunal Constitucional, ha escrito un artículo que tiene el expresivo título “De la ilusión política a la desilusión”, publicado en EL MUNDO el 22 de julio de 2010, en el que pone de relieve que “…la forma en que se lleva a cabo la representación política resulta insatisfactoria…La Ley electoral no facilita, sino que obstaculiza, tanto la labor del Gobierno como la tarea de la oposición. Unos partidos pequeños, pero bien instalados en determinadas zonas de España, condicionan las decisiones de los grandes partidos nacionales. Además, el sistema electoral de listas cerradas ha contribuido a la transformación de los partidos políticos hasta convertirlos en partidos de empleados. Lo importante para los que militan en un partido es conseguir un buen puesto en las listas cerradas y confeccionadas por quienes imponen la disciplina en la organización”.

El injusto sistema electoral que padecemos los españoles todavía, no ha sido modificado sustancialmente hasta ahora porque el PSOE y el PP no han querido ponerse de acuerdo para hacerlo, y han preferido aliarse con los partidos nacionalistas cuando han tenido que gobernar sin contar con mayoría de diputados en el Congreso, aunque hayan tenido que dar a los nacionalistas todo lo que les han pedido, en transferencias de competencias a sus Comunidades autónomas o en asignaciones presupuestarias, a costa del resto de España.

Para comprender mejor la profundidad del problema autonómico que existe ahora en España debe tenerse en cuenta la estrecha correlación que hay entre los oligarcas territoriales y la partitocracia avasalladora, que es consecuencia perversa de nuestro sistema político, con su vigente Ley electoral que distorsiona la representación popular y favorece a los nacionalistas, da igual de sue region de España, todas son ya naciones y todas preparan ya diccionarios de sus propias lenguas, y los políticos son elegidos por los partidos en listas cerradas y bloqueadas, en vez de serlo directamente por los ciudadanos.

El maridaje de oligarcas locales y políticos “cerrados y bloqueados”, sean o no nacionalistas, ha dado lugar al retorno del caciquismo territorial; eso sí “democrático”, porque es fomentado por unos partidos políticos oligárquicos.
Resulta, pues, indispensable analizar a fondo también nuestro sistema político, porque el funcionamiento y los resultados del Estado autonómico dependen en parte de los partidos nacionalistas; pero también de la actuación de los partidos estatales mayoritarios, protagonistas principales de la partitocracia avasalladora que caracteriza al sistema político español. Sin la existencia de esta partitocracia, el Estado de las Autonomías no se habría degenerado tanto como lo ha hecho.

Manuel Jiménez de Parga

Según De Parga:

“Con una notable ignorancia de lo que es Cataluña y de lo que es el País Vasco, los políticos con poder se lanzaron, desde el inicio de la Transición, a reestructurar la organización territorial de España. Y se aprobó el Título VIII de la Constitución, dejando abiertas las puertas para que los independentistas amenazaran un día con utilizarlas. Se pecó de falta de conocimiento y de ingenuidad.

Ante el panorama de incógnitas que nos acucian, hay que reaccionar con los instrumentos que nos proporciona el texto constitucional. Debemos apostar por una democracia capaz de defenderse a sí misma. Y si el artículo 150.2 admite la posibilidad de que el Estado transfiera o delegue en las comunidades autónomas facultades correspondientes a materias de titularidad estatal, esa transferencia o delegación es susceptible de un recorrido en sentido inverso, o sea, recuperando el Estado las facultades que le son propias.

Y es competencia exclusiva del Estado, según el artículo 149.30 de la Constitución, dictar las normas básicas sobre la educación, regulada en el artículo 27, donde se precisa en su apartado 8 que “los poderes inspeccionarán y homologarán el sistema educativo para garantizar el cumplimiento de las leyes”. Fue un error quitar importancia a la enseñanza que se impartiría en las distintas zonas de España. Salvo que el Estado asuma la inspección y homologación que le corresponde, la sociedad española estará integrada por ciudadanos a los que les dieron en las aulas escolares versiones distintas de la Historia de España, y en las que se sobrevaloraron los acontecimientos y los entornos territoriales próximos y se infravaloraron, o desconocieron, los sucesos y los monumentos históricos de otras regiones peninsulares. Y no se tendrá en cuenta lo que se proclamó el año 1812 en Cádiz: “El plan general de enseñanza será uniforme en todo el reino, debiendo explicarse la Constitución política de la Monarquía en todas las Universidades y establecimientos literarios, donde se enseñen las ciencias eclesiásticas y políticas”.

En esa enseñanza que debería ser uniforme en todas las zonas de España, hay que recordar la vigencia de unos principios que dan fundamento y razón de ser a las normas constitucionales concretas. Así lo afirmó el Tribunal Constitucional en su sentencia sobre la ley de partidos políticos.

Repito: la democracia debe ser capaz de defenderse a sí misma. Una interesante resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (Eike Erdel contra Alemania, 2007) ha estimado que son suficientes las sospechas de que alguien puede atentar contra el orden democrático -dudas, desconfianza y recelos de una Oficina Federal- para aplicar al sospechoso la dureza de la ley. Confiemos, pues, en que Batasuna no será allí amparada.

Son más las causas de la presente desilusión política. El pluralismo informativo no se consigue, los sindicatos fallan, los gastos de las campañas electorales resultan excesivos, desproporcionados, la corrupción nos invade. Se palpa por doquier una crisis de los valores, la globalización rompe el Estado nacional soberano.

Consideración especial tiene que darse a la corrupción en el ámbito de la ordenación del territorio, con calificaciones y recalificaciones urbanísticas para beneficio de quienes dominan los ayuntamientos. Se piden ahora leyes estatales para la regulación del suelo y de otros recursos y servicios esenciales, siguiendo una orientación contraria a la que tomó el Tribunal Constitucional en su Sentencia 61/1997, con el precedente de la 118/1996, una de las sentencias, aquélla, la más extensa de las habidas (272 páginas del tomo XVII de la publicación oficial), donde se afirmó que “la competencia en materia de urbanismo pertenece sustancialmente a las comunidades autónomas, sin que en este supuesto pueda el Estado invocar título competencial alguno que le permita determinar qué instrumentos de planeamiento han de formular los ayuntamientos”.

Las consecuencias de la marginación del Estado en materia de urbanismo están a la vista. El Estado tiene que recuperar la legislación supletoria que constitucionalmente le corresponde. La supletoriedad -hay que recordarlo- es una función del Ordenamiento estatal y esa función se cumple sin necesidad de habilitación de competencia de tipo alguno. Así lo establece el artículo 149.3 de la Constitución y así se deduce de la naturaleza y función del Ordenamiento estatal.

Este reforzamiento del Estado es necesario y urgente en una democracia avanzada, como pretende ser la española.

Hay que modificar, en suma, la manera democrática de acercarnos a los otros y a las cosas del entorno.”

Para Verdaesofenden


3 respuestas a «Las autonomías, posesiones feudales de unos tíos que no tienen otro mérito que la traición a España inventando nacionalismos periféricos»

  1. Acertado artículo, formulado desde el conocimiento de la legislación.
    Desde mi punto de vista desarrolla las consecuencias, pero no incide en las causas.
    El problema estriba, tanto en las deficiencias del texto constitucional , como en la laxitud desde un principio para exigir su cumplimiento.
    Lo uno y lo otro consecuencia de los pactos (secretos) de la “Transacción”
    La solución estriba en recuperar las competencias de un Estado que la voracidad del “Estado de las Taifomanías” ha convertido en jirones

    1. Un amigo, catedrático de universidad, quepd, me decía que en los «pactos bajo la mesa» de los Pactos de la Moncloa, se había acordado LA ENTREGA DE TODO EL SISTEMA EDUCATIVO, PERO MUY ESPECIALMENTE DE LAS UNIVERSIDADES, A LA IZQUIERDA, ES DECIR, A LOS COMUNISTAS, pues en España los socialistas no existen… ¡Sólo hay muchos «socialistos», pero nada más!
      ¿Alguién podría confirmar esta tesis, que mi amigo s ellevo a la tumba…?
      Era una persona poco habladora, y siempre hablaba ex cátedra. Decía algo, y había que creerle, y punto.
      En otras palabras, nunca conseguí que me explicara de dónde había sacado esa tesis, si se había publicado algo sobre el tema (que yo desconozco), etc.
      Gracias anticipadas por la información, a quien quiera y pueda…

  2. Las autonosuyas, en acertada expresión del gran Vizcaino Casas, SON EL CÁNCER TERMINAL DE LA ACTUAL ESPAÑA.
    O se sajan, es decir se extirpan, desaparecen, o ese cuerpo llamado España, la Patria, la Nación española, el Estado, o cómo queramos llamarlo, ACABARÁ DESAPARECIENDO en varias pequeñas naciones, insignificantes, que no pintaran nada en el contexto universal, y que, además, nacerán fuertemente endeudadas…
    Es el caso de la ¿futura? CATALUÑA, sin ir más lejos, o un PAÍS VASCO que vive de las prestaciones de la seguridad social, básicamente.
    Seguridad Social española, por cierto.

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