Las cinco izquierdas y la derecha

Decir que entre la izquierda y la derecha social española hay un abismo insondable, es una interpretación totalmente equivocada de la realidad. Otra cosa muy diferente es la radical confrontación que hay entre la izquierda política actual (PSOE y Podemos) con la derecha. Por el contrario, una verdad innegable es que entre la izquierda y la izquierda marxista también hay una distancia insalvable y quien dude de ello que se lo pregunte, metafóricamente hablando, al revisionista Eduard Bernstein que ya en 1895, publicó sus radicales discrepancias con el marxismo de Marx y Engels.

La realidad es que dentro de la izquierda marxista hay una amplia variante de “marxistas”. En primer lugar están aquellos ¡ojo a las Facultades de Ciencias Políticas! que se han leído las principales obras de Marx y Engels, aunque la realidad es que El Capital no se lo ha leído casi ninguno, y que comparten su pensamiento y asumen como válidos sus tres pilares principales de acción política: la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, la derogación por la violencia del orden social existente y la implantación de la dictadura del proletariado, como una etapa “transitoria” hacia la sociedad comunista, o pseudo Reino de los Cielos en la Tierra.

En segundo lugar, está la izquierda de quienes, a estas alturas, se niegan a reconocer los crímenes del comunismo, sobre los que no cabe aludir ignorancia. El propio Kruschov, en su larguísimo Informe Secreto de febrero de 1956, ante el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, denunció prolijamente los crímenes de Stalin, lo que dio lugar una flexibilización de la dictadura comunista en la URSS y en los países de Europa del Este. No obstante, esa flexibilización fue muy relativa porque, en ese mismo año, Kruschov ordenó a los tanques rusos que aplastaran, el 28 de junio de 1956, el levantamiento anticomunista en Polonia, lo que dio lugar a muchos muertos y una intensa represión. A ello siguió, muy poco después, el 4 de noviembre de 1956, la entrada de los tanques del Ejército Rojo en Hungría, para aplastar otro levantamiento anticomunista, con un resultado aún mucho más sangriento, 3000 muertos húngaros y 722 rusos, más la terrible represión subsiguiente.

En tercer lugar, está la izquierda de los que hoy siguen siendo condescendientes con las opresivas dictaduras comunistas de China, Cuba o Venezuela, pues con ello dan a entender que no se opondrían a que un sistema similar se instalara en España.

Celda de una cheka en Madrid

En cuarto lugar, está la izquierda que condena los crímenes del lado franquista de la Guerra Civil y se calla ante los más de 300 centros de detención y tortura, no oficiales en total quiebra del Estado de Derecho, las temidas Chekas, que se abrieron en el lado republicano. En ellas se torturaba y ejecutaba para “impartir justicia popular”, al margen del sistema legal de la República, y sin que el gobierno de ésta se opusiera a ello. Quienes se encuadran en este grupo de izquierdistas pretenden ignorar esas realidades criminales, así como el hecho de que la deriva política de la izquierda marxista llevaba a España en la dirección de convertirse en un estado comunista. También quieren olvidar que, previamente en octubre de 1934, la izquierda marxista dio un fracasado golpe de estado contra la República, que produjo 1.500 muertos. A estas alturas no tener conciencia de la realidad política, en la que se produjo el levantamiento de Franco, es una actitud ingenua o deliberadamente ciega. Visto con el paso del tiempo, y teniendo presente el dolor que la Guerra Civil causó a españoles de ambos bandos, hay muchos argumentos para concluir que el general Franco con su golpe de estado de 1936, salvó a España de convertirse en un Estado comunista satélite de la URSS.

Estas son las cuatro izquierdas, marxistas por activo o por pasivo, que impiden el diálogo con la derecha. Conviene recordar que esas cuatro izquierdas, durante la Transición política española, no lograron apoyo de los españoles, pues el partido socialista de Felipe González había, en su Congreso Extraordinario de 1979, abandonado definitivamente los postulados marxistas y, el partido comunista, que fue legalizado aun siendo marxista, cosa que no hubiera sido posible en Alemania, obtuvo apenas el 13,4% de los votos.

Por tanto, hoy en día, no hay ningún obstáculo para el diálogo entre la quinta izquierda, es decir la izquierda no marxista, y la derecha. Habrá discrepancias profundas entre ellas, sobre el tamaño del sector público, sobre el sistema de pensiones, la protección del desempleo, el estímulo de la iniciativa privada, la inmigración ilegal, la unidad y la convivencia en España, los nacionalismos, cómo enfrentarse a la delincuencia, etc. Eso es normal, todas esas discusiones caben dentro de la Constitución, pero el diálogo puede superarlas y encontrar puntos de acuerdo o, en su caso, remitirse a la opinión del pueblo español, mediante posibles consultas o elecciones generales.

El PSOE de Felipe González, e incluso el partido comunista de Santiago Carrillo, habrían podido dialogar sin problemas sobre estos temas y llegar a acuerdos con PP, VOX y Cs. El tiempo pondrá las cosas en su sitio. Un nuevo socialismo español no marxista aflorará, dentro o fuera del PSOE actual, y hará posible la cooperación para, como dice nuestra Constitución en su preámbulo, “Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo”. No obstante, conviene que intelectuales, escritores y medios de comunicación trabajen para poner en evidencia que el marxismo es un sistema de pensamiento que propugna la violencia y que, por tanto, avala los crímenes que de ella se deriven. Desmitificar con claridad y serenidad el marxismo ayudará a muchos a salir de un estado de confusión impropio del siglo XXI.


Una respuesta a «Las cinco izquierdas y la derecha»

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*