Las contradicciones de España en el proceso de descolonización del Sáhara Occidental

Tal fue el título de mi ponencia impartida en el marco de las XI Jornadas sobre el Sahara Occidental y Derechos Humanos organizadas por Um Draiga, amigos del Pueblo Saharaui en Aragón, celebradas durante último fin de semana de noviembre, en la ciudad de Zaragoza.

En ella desglosé toda una serie de contradicciones y despropósitos que realizó España, en todo el proceso de descolonización.

  • Decreto de provincialización del Sáhara Español
  • Referéndum de independencia y ‘Marcha verde’
  • Dejación de funciones

Decreto de provincialización del Sáhara Español

Con la provincialización en 1958 y 1961 los saharauis pasaban a ser españoles de pleno derecho, aunque se respetaba su singularidad cultural y religiosa.

A partir de ese momento, tanto las autoridades españolas como sus medios, se lanzarán a una campaña sin precedentes defendiendo la supuesta españolidad de los saharauis.

Pero este proceso español se efectuó justo cuando comenzaba el proceso de descolonización a escala mundial.

España iba a contracorriente como si todos estos procesos de descolonizaciones no fueran con ella.

España se verá obligada, aunque solo sea de cara a la comunidad internacional, a reconocer que el Sahara Occidental era una colonia mientras que, internamente, seguirá actuando como si fuera una provincia más.

En diciembre de 1967 la Asamblea General aprobó una Resolución para que España preparase un referéndum de autodeterminación. Esta Resolución fue votada afirmativamente por la delegación española. Con su voto afirmativo, España aceptaba por primera vez las exigencias de las Naciones Unidas para la descolonización del Sahara Occidental.

Según la legislación española, el Sahara era una provincia más del Estado, por otra, España reconocía ante la comunidad internacional que era una colonia. Primera contradicción española de las muchas que luego seguirán.

A la vista de las presiones que recaían sobre España para que descolonizase el Sahara Occidental ya fuera mediante Resoluciones de la ONU, acciones del Polisario o por las declaraciones y/o amenazas de los países vecinos, el Gobierno de España se verá forzado a realizar una serie de cambios políticos en su provincia.

El 21 de septiembre de1973, el general Franco comunicaba que el Consejo de Ministros del Gobierno consideraba que “el pueblo saharaui era el único dueño de su destino; España defendería la libertad y voluntad de libre decisión del pueblo saharaui y su integridad territorial; se reconocía al pueblo saharaui la propiedad de sus recursos naturales y los beneficios de su explotación; España reiteraba y garantizaba solemnemente que la población del Sahara determinaría libremente su futuro, se remarcaba que esta autodeterminación tendría lugar cuando lo solicitase la población”.

Se llegó a elaborar un proyecto de Estatuto de Autonomía.

Finalmente, debido a las presiones marroquíes, España no se atreverá a promulgarlo y lo retiró, aunque de cara a los saharauis seguirían actuando como si realmente dicho Estatuto hubiese sido sancionado y publicado. Nueva contradicción.

Referéndum de independencia y ‘Marcha verde’

España intentará seguir, o eso parece que quiere hacer, la vía establecida por la ONU para dicho territorio y así, el 21 de agosto de 1974, comunicaría oficialmente al secretario general de la ONU que aceptaba la autodeterminación del Sahara mediante referéndum.

En octubre de 1974, se crearía oficialmente el “Partido de Unión Nacional Saharaui” (PUNS) en la provincia del Sahara español, para contrarrestar el poder creciente del Frente Polisario.

Habría que señalar que con la creación y legalización del PUNS por parte de las autoridades españoles se contravenía, además, la propia legislación española vigente hasta el momento en materia de partidos políticos.

Según las ondas de Radio Sahara, dependiente de las autoridades españolas, eran a los saharauis a quienes correspondía en exclusiva ejercer la autodeterminación y luchar contra las ambiciones territoriales de los marroquíes sobre su territorio.

El 12 de mayo de 1975 llegaba la Misión Visitadora de la ONU a El Aaiún.

El 23 de mayo de 1975, España anunciaba oficialmente sus intenciones de abandonar el Sahara Occidental lo antes posible.

Las conclusiones finales de la Misión Visitadora comenzarán hacerse públicas a partir del día 13 de octubre de 1975.

El Informe recomendaba de forma clara y sin ninguna otra interpretación posible, que se debía aplicar, para el Sahara Occidental, el principio de autodeterminación, el cual se debería realizar mediante un referéndum bajo la dirección y control de las Naciones Unidas.

En cuanto al Dictamen del Tribunal Internacional de Justicia este llegaría el 16 de octubre, después de meses de audiencias públicas en La Haya, en la que España había defendido el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, aportando una documentación amplia para reforzar este derecho que incluían toda una serie de pruebas y argumentos que respaldarían su postura.

El dictamen dejaba bien claro que no había constatado la existencia de vínculos jurídicos de naturaleza que modificasen el derecho de autodeterminación de los saharauis.

El mismo día 16 de octubre, justo unas horas después que se hubiera hecho público dicho dictamen, el rey Hassan II la convocatoria de la “Marcha Verde”.

El gobierno español reaccionará de dos formas bien diferenciadas.

Por una parte, y ajustándose a la legalidad internacional, el Gobierno español solicitaría el 18 de octubre la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Por otra, negociando directamente con Marruecos.

El día 21 el ministro-secretario general del Movimiento José Solís viajaría a Marruecos para reunirse con Hassan II.

José Solís, en nombre de España, fue claro al expresarse en estos términos ante Hassan II: “Digo solemnemente a Vuestra Majestad que no queremos la independencia. Que lo que necesitamos es cubrir las formas y salvar nuestros compromisos y en que estamos de acuerdo para que el Sahara sea para Marruecos.

El día 3 de noviembre, en Washington, el secretario de Estado estadounidense, Henry Kissinger, se reuniría con el diplomático español Manuel Prado y Colón de Carvajal en el cual se señalaba que el príncipe Juan Carlos quería ayudar a Hassan II.

El 9 de noviembre, Hassan II declaraba oficialmente la retirada de La Marcha Verde del Sahara a su punto de partida al haber conseguido, los objetivos que se habían propuesto.

Mientras tanto Radio Sahara seguía emitiendo sus comentarios políticos diarios repitiendo que España nunca abandonaría a los saharauis y que cumpliría sus obligaciones con ellos hasta el final.

El 14 de noviembre se firmaban los “Acuerdos de Madrid”.

Con la publicación en el BOE, el 20 de noviembre de “Ley de Descolonización del Sahara Occidental”, el Sahara español, dejaba no solo de ser provincia, sino que, además, incluso se negaría, como se indicaba en el texto introductorio de la Ley, que hubiera formado parte del territorio nacional.

Una más de las numerosas contradicciones españoles.

Dejación de funciones

España se retiraría definitivamente del Sahara Occidental, el 26 de febrero de 1976.

En un comunicado que se emitiría el mismo día de la retirada española, la Oficina de Información diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores español expondría, con toda la cara del mundo, que España con esta salida se desligaba de “toda responsabilidad con relación a la administración del territorio. Para España, la descolonización del Sahara occidental no culminará en tanto la opinión de la población saharaui no se haya expresado válidamente”. Otra de las múltiples contradicciones españoles en este tema.

España gastó recursos y tiempo en preparar el referéndum de autodeterminación. Defendió en La Haya y en la ONU a los saharauis y luego se desliga de toda responsabilidad y no se le cae la cara de vergüenza al afirmar que la descolonización se efectuará cuando el pueblo saharaui se pronuncie mediante un referéndum que prometió hacer.


10 respuestas a «Las contradicciones de España en el proceso de descolonización del Sáhara Occidental»

  1. Muy buen trabajo.
    Más que entrar en él, quiero aprovechar para añadir un dato que ha pasado «olvidado», por no decir cuidadosamente escondido, y que ha sido una novedad tardía para mí, que no lo he incluido en mis trabajos.
    Hele aquí: …

    Blas Piñar, en sus “cuasi-memorias” tituladas “Escrito para la Historia”, dedicó sendos capítulos a las independencias, o, mejor dicho, pérdidas traicioneras de Guinea (¡12 de octubre de 1968!), Ifni (30 de junio de 1969) y Sáhara (26 de febrero de 1976). Como toda la verdadera historia, han sido prácticamente postergados por la mayoría de los historiadores y, desde luego, por la “versión oficial” trasmitida en su momento y, mucho más, posteriormente y en la actualidad.
    En estos enlaces se puede acceder a los mismos:
    https://www.elespañoldigital.com/escrito-para-la-historia-el-abandono-del-sahara/
    https://www.sndeditores.com/libro/escrito-para-la-historia_119211/
    https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=673349
    Hay que tener en cuenta que durante este periodo de tiempo Blas Piñar fue Procurador en Cortes
    por designación del Jefe del Estado, Generalísimo Franco, desde 16 de mayo de 1958 al 30 de junio de 1977, y Diputado en las Cortes Generales del 17 de mayo de 1979 al 31 de agosto de 1982, por lo que gozó de un conocimiento directo y muy especial de los acontecimientos, siendo, además, el notario que, a instancias del general Díaz de Villegas, Director General de Plazas y Provincias Africanas, protocolizó, mediante acta notarial, la relación de todos los censados en el Territorio del Sáhara en 1966, viajando allí en 1967.
    En el caso del Sáhara, a mí me ha costado toda una vida, ya no corta, el saber, tardíamente, que hubo un referéndum el 18 de noviembre de 1966, como cualquier lector del libro “España, Marruecos y el Conflicto del Sáhara – Ceuta – Melilla – Canarias” (Gallandbooks, 2022) puede comprobar. Y eso que estuve en mi juventud allí destinado y luego he escrito tres no pequeños trabajos sobre aquella provincia española. En ningún sitio, incluidos mis libros, repito, en ninguno, se menciona ese importante hito. Mientras que la ONU, impulsora, por mano de Estados Unidos de la general y peculiar descolonización llevada a cabo tras la Segunda Guerra Mundial, aún sigue disimulando la ilegal e ilegítima entrega a Marruecos pidiendo un referéndum que ya se hizo en su día, y que se le comunicó oficialmente, pero que, al no ser de su gusto, y del de Usa, sigue pidiendo con la boca pequeña.

    En relación a la ONU aquellos años, ver https://digitallibrary.un.org/record/848358/files/A_6300_ADD-7-ES.pdf

    La tergiversación, el engaño inducido desde el propio régimen tardo-franquista (al decir de moda), con lo que supone de traidores enquistados en él, y precisamente en puestos muy altos, ha sido mayúsculo.
    He ahí el drama, no es que la ONU no le dé la gana hacer el referéndum que ella ordenó. No es que Juan Carlos entregara la provincia y sus habitantes por un plato de lentejas, es que todos, “buenos” y malos, ignoran o no quieren contar la verdad: que la Yemaá y el pueblo saharaui en 1966 decidieron en referéndum ser precisamente españoles.
    Blas Piñar escribió: «El referéndum, que nadie se atrevió a impugnar, dada la libertad de que gozaron los electores para pronunciarse, demostró la voluntad pro española de los “saharauis”, tanto al “Comité de los veinticuatro” como a la “Comisión de Territorios no Autónomos”. Ello, no obstante, el Presidente de la “Yemaa General del Sáhara”, el señor Seila Uld Albeida, procurador en Cortes, manifestaba que “el pueblo del Sáhara español ha experimentado una gran inquietud en los últimos días cuando oyó que algunas emisoras y parte de la prensa daban cuenta de lo acordado por las Naciones Unidas en relación con la cuestión del Sáhara español (de) enviar una misión internacional al Sáhara para supervisar otro referéndum en nuestro país”».
    ¡Así se escribe la Historia!
    Sirva lo anterior como obligada rectificación mía.
    José María Manrique

  2. En efecto, yo también conocía la existencia del referéndum por la misma vía señalada en el anterior comentario.
    Lo de España ya no tiene nombre, desde el primero al último ¡anda que se lució Franco! Aquí nadie ha tenido nunca ni la menor idea de defender lo nuestro y ni siquiera el menor atisbo de dignidad.
    Es ya el colmo que «descolonice» ¡un país que él mismo está colonizado! Para llorar.
    Personalmente cuanto más conozco de historia, de la verdadera, menos español me voy sintiendo. Esto es vergonzoso al menos desde el 1700, y ya el XIX es para borrarse de aquí.
    Pienso sinceramente que los nacionalistas catalanes y cia. tendrían muchos más argumentos contando la verdad que con la mentira que quieren establecer.
    Si a alguien le dices en realidad todas las barbaridades, traiciones, y actos vomitivos que hemos perpetrado ¡solo contra nosotros mismos! (con los demás sumisos y complacientes) comprendería que esa sociedad solo busca su muerte y no tiene sentido continuar la reanimación. Esta razón seria mucho más potente que la falsa «leyenda negra» que nos han endosado, con la cual parece que estamos exultantes de alegría o al menos no pretendemos desmitificarla en modo alguno ¡que país de risa!
    Para que seguir.

  3. Interesante artículo.
    Son cabalmente ciertas las contradicciones de España en el asunto del Sahara, pero no se puede culpar a Franco de ello.
    Es cierto que en el “tardo franquismo” el Sistema ya estaba muy infiltrado por traidores vendidos a los intereses de Marruecos y de EE. UU.
    Como siempre bajo la batuta de “los hijos de la viuda” o las “fuerzas oscuras de la rosa y el mandil”
    Que a su vez son la “franquicia del poder global”
    Pero las contradicciones -innegables- del Régimen son consecuencia de la difícil situación en la que fue necesario capear el temporal.
    El proyecto para hacerlo estaba bien diseñado, algo parecido a lo que hace el RU con la colonia de Gibraltar. Mantener la “idea fuerza” de que se respalda la voluntad de la población.
    En el caso del Reino Unido siguen manteniendo la Colonia, porque su política internacional es clara y respetada por los Gobiernos de cualquier signo político… además de contar con el esencial apoyo de las mismas “fuerzas oscuras” que han trabajado y trabajan en contra de España.
    En cuanto al bochornoso abandono del Sahara, no me voy a extender.
    Remito a los seguidores de El Español Digital al artículo que publicó este medio con el título “El abandono del Sahara, una revisión crítica”
    https://www.elespañoldigital.com/abandono-sahara-revision-critica/
    Sólo un apunte: el sátrapa marroquí no consumó la invasión de la Marcha Verde hasta tener la seguridad de que Franco ya tenía un pie en la sepultura.
    Esto es “la prueba del algodón” para determinar quién traicionó al mismo tiempo a españoles y saharauis.
    Para verdades, el tiempo, para justicia Dios.

    1. O sea, todo lo logrado en distintos ámbitos sociales o económicos, etc. que fue bastante, se lo debemos a Franco, fue él quien lo hizo, pero los puntos oscuros y los errores (garrafales) no fueron culpa suya, serán de «otros» o de «los tiempos».
      Esta si es buena, si gano todo para mí pero si pierdo la culpa la tienes tú y además pagas. Así quiero yo también que me juzguen en el futuro e incluso en el presente. ¡que maravilla!
      ¿Qué el sistema ya estaba infiltrado? ¡Pero culpa de Franco no es! y así hasta el infinito.
      Mejor dejarlo porque…

  4. Sobre lo muy interesante de poner los puntos sobre las íes, en cuanto a jalonar los detalles de los hechos contradictorios, lo verdaderamente trascendente es que los mismos demuestran la traición de Juan Carlos y sus lacayos, además de la de los «atlantistas» (anglófilos traidores y seguramente masones) que antes (incluso de 1939), durante 1975 y después de la principesca felonía plasmaban su odio a España en su subordinación a los sajones y sus «innombrables» dueños.

  5. JL, en todos sus comentarios ya es un clásico tirar la piedra contra Franco y esconder la mano… bajo el anonimato.
    El “procedimiento” de simular el compartir opiniones, para hacer más eficaz la diatriba que subyace, le delata.

    1. Y a usted le delata el que no tiene ni la menor idea, ni conocimientos ni talento para rebatir de modo razonado nada de lo que yo argumento, así que se defiende intentando descalificarme, la consabida falacia ad hominem.
      Personas como usted mitifican a Franco sin sentido crítico ninguno; una cosa es que comparado con lo actual fuese excelente y otra que no tuviese errores garrafales por doquier, de los que personas como usted ni se enteran ni se quieren enterar.
      A pesar de que conozco al personaje bastante mejor que usted, todos los 20 de noviembre llevo cinco rosas rojas tanto a Jose Antonio en el Valle de los Caídos, como a Franco antes allí y ahora en el Pardo; seguramente a usted no se le vea por allí ni en pintura.
      Usted seguramente ni siquiera ha vivido esa España, con la suficiente edad al menos, se le nota bastante.
      Venga, a seguir jugando a las batallitas.

    2. Además ¿Quién se ha creído que es usted para atacar a un comentarista por dar su opinión? ¿Quién es usted para agredir e intentar, que no lograr, el descredito de otra persona? Limítese si tiene argumentos en contrario (de los que carece) en exponerlos de modo razonable.
      Esto no es el cuartel y el «ordeno y mando» al que parece estar usted acostumbrado.

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