Legalidad y legitimidad para la acción militar

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La deriva del presidente en funciones, al buscar alianzas con los enemigos del Estado, terroristas y secesionistas, para ser investido como presidente del Consejo de Ministros. Ha generado una gran incertidumbre y desconcierto pues, solo 48 horas antes de ir a las urnas, basaba el fin de su campaña en no buscar y menos aliarse con esas formaciones, toxicas para nuestra convivencia.

Caso de consumarse el gobierno deseado por Sánchez, la balcanización de España ha dejado de ser una eventualidad para convertirse en la hipótesis más probable. Por otro lado, todo nuestro sistema de alianzas sería rápidamente cuestionado al entrar los comunistas en el gobierno. El resultado sería iniciar un camino hacia el totalitarismo, como necesidad en la conservación de un poder conseguido de manera tan fraudulenta.

Ante el riesgo de cambio de régimen, de pérdida de nuestra soberanía y el albur de nuestros intereses nacionales, a los ciudadanos solo queda defendernos de esta arbitrariedad política echando mano de nuestra Constitución, que es la herramienta adecuada para la acción legal y con la legitimidad que requiere la situación actual.

Nuestra Carta Magna, contempla en su artículo 8º la misión encomendada a las Fuerzas Armadas en situaciones límite, cuando sea preciso garantizar: la soberanía, la independencia, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Cuatro aspectos que hoy están siendo seriamente cuestionados.

Ese artículo está colocado en el título preliminar, en la parte dogmática, como pilar de nuestra identidad nacional. No está en el capítulo IV dedicado al gobierno y a la administración central del Estado. Lo que significa que es un mandato directo a las Fuerzas Armadas por parte de la soberanía nacional, en los cuatro casos mencionados y cuando es el propio gobierno la raíz del problema. Establece cual ha de ser la misión constitucional de nuestros ejércitos, similar al papel que desempeñan en cualquier país democrático de Europa occidental, Estados Unidos o Japón.

La Constitución, es desde hace muchos meses violada por el proceso secesionista catalán, que aspira a la independencia de esta Comunidad Autónoma con el beneplácito del gobierno que es el que proporciona el apoyo logístico.

Es evidente que el principio de legalidad constitucional, en una eventual intervención de las Fuerzas Armadas, está a salvo por lo que he señalado más arriba.

También lo está el principio de legitimidad, pues como señalaba Mújica el artículo 8º de la CE está ahí cuando “…la terquedad, el fanatismo o la ignorancia de la realidad…obligue al mantenimiento de nuestra comunidad si pugnaran aquellos por la fuerza de su supervivencia” y su aplicación se hace necesaria cuando los responsables políticos al hacer dejación de funciones, no lo han evitado.

El Gobierno ha tenido y tiene el artículo 116 de la CE que regula los estados de: alarma, excepción y sitio. En directa colaboración con el Congreso de los Diputados. También está habilitado por el artículo 155 para intervenir, con el Senado, una Comunidad Autónoma si esta incumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan. Como desde hace muchos meses está ocurriendo en Cataluña.

Por otro lado, el artículo 102.2 faculta a una cuarta parte del Congreso de los Diputados, 88 escaños, para acusar a los miembros del Gobierno de delitos contra la seguridad del Estado o de traición. Teniendo en cuenta: la situación de insurrección sistemática existente en Cataluña, con la complicidad del gobierno central, y la desobediencia y desafío permanente mostrado por los responsables de la Generalidad. No es exagerado afirmar el grave peligro por el que atraviesa la seguridad del Estado.

Esta situación de no hacer, por parte de los políticos del Gobierno y de la oposición, es lo que legitima la intervención de las Fuerzas Armadas, no para dar un golpe de Estado sino para evitar el que está en marcha y restituir al pueblo español la libertad, la seguridad, la soberanía y el Estado de Derecho.

Le corresponde al JEMAD tomar la iniciativa y el mando ejecutivo de esta operación de salvamento. Según nuestro ordenamiento, el jefe del Estado no puede hacerlo, pues ni es responsable jurídicamente de sus acciones políticas, ni tampoco tiene capacidad ya que necesita el refrendo gubernamental o del presidente del Congreso de los Diputados. Para ejercer el mando militar estos dos requisitos capacidad y responsabilidad son necesarios, sin ellos no se puede ostentar el mando.

Las Fuerzas Armadas están obligadas legal y legítimamente a actuar por mandato imperativo del pueblo español, expresado mayoritariamente en 1978, si su soberanía o la integridad nacional corre peligro. No hacerlo, es inmoral y una traición a la nación.

Una minoría, en franca rebeldía contra nuestras leyes, no tiene ningún derecho a poner en peligro ni nuestra identidad, ni tampoco nuestra forma de vida. Esté apoyada o no por naciones extranjeras o tribunales de cualquier tipo. Tenemos la obligación moral de enfrentarnos a estos políticos que con sus engaños y fraudes intentan conservar sus chiringuitos al precio que sea, aunque sea el de acabar con la nación más antigua de Europa.

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13 thoughts on “Legalidad y legitimidad para la acción militar”

  1. Todo esto estaría perfecto si no hubiéramos destruido al ejército y convertido a sus jefes y oficiales en pequeños funcionarios atormentados por obtener y mantener niveles, trienios y ascensos conseguidos por cobarde obediencia. Herramienta fundamental en ese proceso de degradación ha sido “la casa” y Vd. ha contribuido a ello con especial protagonismo. Ahora parece tarde para pensar en un ejército que gracias a Vd., entre otros, no existe.

    1. Estimado seguidor: exacto. En el clavo. Se recoge ahora, y desde hace tiempo, lo que se ha sembrado y cultivado con esmero y mucho dinero y ascensos. Totalmente de acuerdo. Saludos cordiales

    2. En mi opinión el autor de este articulo,el Señor Camacho es un gran Ser Humano que con honor valentía coraje y verdad da ejemplo a pesar del riesgo que entraña decir la verdad en este mundo.
      Dios sabe que no soy adulador.

  2. Después del 23F es natural y completamente racional que ningún militar quiera arriesgarse a abrir ese melón. Las consecuencias de una aplicación fallida del artículo 8 de la Constitución, sin el amparo del Jefe del Estado, máxime con la actual existente «tutela» de la UE y su deriva anti española, convierten esa posibilidad en una arriesgado suma misión. Aunque muchos lo deseásemos.

    1. Estimado seguidor: buen comentario. Muy acertado. Es verdad lo que dice. Ahora bien: el deber ante todo, aunque sea pueda perder el cargo; que suele ser más difícil de entregar que la vida. Pasó lo mismo, salvando distancias… aunque no tantas, con el 18 de Julio. A Queipo le costó Dios y ayuda convencer a la guarnición de Sevilla de alzarse debido a que había sido la más escaldada en la sanjurjada, que tuvo allí su epicentro. Buen comentario otra vez. Saludos cordiales

    1. Estimado seguidor: sin duda esa es la cuestión. Pues deben ser los que hoy ostentan tantas estrellas como las del firmamento y detentan sus altísimos cargos, pero no parece que ninguno se dé por aludido. Saludos cordiales

  3. La soberanía de España es atacada sistemáticamente por las multinacionales y los lobbies, que no dudan en sobornar y comprar a nuestros políticos, para evitar que saquen leyes que perjudiquen sus ingresos.

    Hay leyes que beneficirían a los españoles que no salen por culpa de estos grupos de presión, pero con los poderosos no tenéis huevos de meteros. ¿Dónde queda el patriotismo aquí?

  4. Es urgente salvar a España de tanto traidor y oportunista, sea como sea …. y los que podéis tenéis que hacerlo, yo solo puedo, como ciudadana de a pie acudir a las manifestaciones…. el resto es de los que podéis, mejor dicho de los que debéis ( no quiero que haya confusiones)

    1. Estimada seguidora: estamos en un crítico momento de nuestra historia en la que cada español de pro tiene la obligación, como usted bien apunta, de hacer lo que pueda, por poco que sea. Usted hace lo suyo no faltando a manifestación alguna en favor de España. A ver si los que pueden hacen lo que deben. Saludos cordiales

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