Los Cabañero: el primer Alcázar

La resistencia numantina de la familia Cabañero en Puertollano, fue la primera de muchas que seguirían después durante nuestra contienda 1936-39, bien que prácticamente  siempre de parte de los nacionales; su ejemplo auguraba la dureza con la que se iba a combatir en los siguientes tres años.

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Puertollano, localidad minera de la provincia de Ciudad Real, tenía en 1936 unos 20.000 habitantes, era pues un pueblo pequeño.

En las Elecciones Generales celebradas el 16 de Febrero de tal año, salió vencedor el Frente Popular, coalición de partidos de izquierda y republicanos, todos de marcado carácter revolucionario; tanto entonces, como sobre todo ahora, quedó demostrado que dichas elecciones fueron un auténtico pucherazo, por lo que el Gobierno y Parlamento frentepopulista lo era no sólo ilegal, sino también ilegítimo.

Puertollano en 1936

En la provincia de Ciudad Real acudieron a las urnas el 73 por ciento de los votantes. La CEDA, el mayor de los partidos de derechas, logró cinco representantes; Renovación Española, el Partido Radical y el Partido Agrario, todos también de derechas, uno cada uno, y el PSOE, dos. Sin embargo, contagiados por la victoria del Frente Popular a nivel nacional, victoria como se ha dicho ilegal e ilegítima, el 20 de Febrero, el socialista Leonardo Rodríguez Barrera se hacía con la alcaldía de Puertollano ilegalmente mediante lo que se puede considerar todo un «golpe municipal».

A finales de Mayo, hubo un enfrentamiento entre miembros de grupos de izquierda y falangistas, produciéndose un tiroteo que hirió de gravedad a uno de éstos, José Hernández Novas, quien fallecía el 14 de Junio.

Con las primeras noticias de la sublevación del Ejército de África el 18 de Julio, los mineros y militantes de izquierda organizaron rápidamente controles y patrullas armadas, tomando las calles del pueblo dedicándose a registrar los domicilios de los vecinos considerados de derechas, deteniendo a no pocos de ellos. Todo ello con el amparo de las autoridades municipales, y desde luego con la más absoluta ilegalidad.

A las 23’30, llegó un nutrido grupo de frentepopulistas al frente del cual figuraba el ya citado alcalde socialista, Leonardo Rodríguez Barrera, al domicilio de la familia Cabañero Cabañero, sito en la calle Pi y Margall –hoy sigue teniendo el mismo nombre, muy cerca de la plaza del Ayuntamiento–, exigiendo a sus moradores que entregaran las armas que tuvieran en su poder.

En dicha casa se encontraban reunidos, pendientes de la evolución de la situación, que sabían no pintaba nada bien para ellos, el padre, Juan Gregorio Cabañero Cabañero, su esposa, María Francés, y cuatro de sus cinco hijos –Juan, que era el mayor y al tiempo jefe de la Falange local, Fernando, Eugenio y Gracia–, así como la esposa del mayor de ellos, Gloria, que estaba embarazada; no estaba presente la otra hija del matrimonio que residía en Cáceres junto a su marido.

La familia Cabañero

Ante el cariz agresivo y violento de los frentepopulistas, y con el precedente de la muerte del falangista Hernández Novas hacia tan sólo un mes, los Cabañero se negaron a entregar las armas que poseían, que eran una escopeta de caza y dos pistolas, y se dispusieron a resistir con la esperanza de que en breve llegara la Guardia Civil y los rescatara.

Así pues, desde la media noche del 18 de Julio queda asediada la casa de los Cabañeros, logrando la familia resistir a la turba que la rodeaba, haciendo derroche de valor y serenidad. En un momento dado, no conformes los frentepopulistas con el nutrido tiroteo al que sometían la casa, se dieron a lanzar contra ella cartuchos de dinamita, uno de los cuales terminaría por arrancar de cuajo el brazo de Eugenio –el menor de los varones, de tan sólo 13 años–, cuando intentaba devolver el cartucho a los atacantes confiado, como otras veces había hecho, en que le daba tiempo dado que las mechas venían siendo demasiado largas.

Evadidas de la casa las tres mujeres a través de un boquete realizado en la pared con la colindante, el padre y sus tres hijos siguieron resistiendo toda la mañana del día 19.

Sobre las 14,00 h. observaron la llegada de la Guardia Civil de la localidad que hasta ese instante se había inhibido de lo que ocurría. Creyendo que venían a liberarles, pronto comprobaron que no era así, sino todo lo contrario, pues la Benemérita se unió a los frentepopulistas, llegando a emplazar una ametralladora con la que barrieron la casa de los Cabañeros intensamente.

Finalmente, sobre las 14,30 h. el padre, Juan Gregorio Cabañero Cabañero, moriría de una granada lanzada por un guardia civil que le explosionó en plena cabeza; el hijo menor, Eugenio Cabañero Francés, que apenas sobrevivía al destrozo de su brazo, de un disparo hecho con la ametralladora de la Guardia Civil; los otros dos hermanos, Juan y Fernando Cabañero Francés, emprendieron entonces la fuga siendo cazados en un pajar cercano donde fueron asesinados.

La hija menor, Gracia, moriría dos meses después víctima del trauma causado por los hechos vividos. La esposa del mayor de los hermanos, Gloria, conseguiría dar a luz siendo recogida por unos vecinos. Ambas se salvaron del linchamiento por la intervención de la Guardia Civil, pues las intenciones de los frentepopulistas fue la de asesinarlas una vez capturadas.

Joaquín García Donaire con su escultura

El suceso fue festejado por el Frente Popular de la provincia como si de una gran hazaña se tratara, tardando en creerse, de todas formas, que tan reducido grupo de personas y tan mal armadas hubieran sido capaces de tenerles en jaque durante tanto tiempo; toda una noche y una mañana entera.

Tras la guerra, se acordó cambiar el nombre de la calle donde se ubicaba su casa por el de Mártires Cabañero, y por Orden de 4 de Enero de 1961, fue reconocido el heroísmo de Juan Cabañero Francés con la Cruz Laureada de San Fernando, lo que aprovechó el consistorio puertollanenese para erigir sendos monumentos –uno del escultor Joaquín García Donaire– en recuerdo a la heroica resistencia de los Cabañeros; ambos han sido destruidos hace unos años y la calle ha vuelto a denominarse Pí y Margall.

Jaime Eusebio Cabañero Cabañero

Se da la circunstancia de que mientras unos frentepopulista se dedicaban a asediar la casa de los Cabañeros, otros prendieron fuego a las iglesias de la Asunción y de la Virgen de Gracia que quedaron destruidas, mientras que la de la Soledad sufrió graves daños.

Asimismo, pocos días después, el 26 de Julio, los mismos frentepopulistas, dueños del pueblo, asesinaron al coadjutor del pueblo, el sacerdote Jaime Eusebio Cabañero Cabañero, hermano de Juan Gregorio.

 

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6 thoughts on “Los Cabañero: el primer Alcázar”

      1. Estimado señor: por su apellido vemos que puede ser familiar de aquella familia, por lo que nos interesa mucho contactar con usted, puede hacerlo en este correo: buzon@elespañoldigital.com Saludos cordiales

  1. Estimados señores del Español Digital,
    hay una GRAVE errata en su artículo «Los Cabañero: el primer Alcázar»: El señor Emilio Caballero Gallardo, falangista de toda la vida, fue Alcalde de Puertollano EN LOS AÑOS 60 y defendía el comportamiento de los Cabañeros como si de su familia se tratara. Trabajó toda su vida en los sindicatos franquistas, fue Jefe de Sindicatos en la provincia de León y acabó en el Ministerio con un cargo alto. Nada mas terminar la Guerra tendría 15 ó 16 años… ¿¿¿¿¿y según ustedes fue el alcalde que colaboró en 1936 con el asesinato de la familia Cabañero????????????.

    Por favor CORRIJAN la errata cuanto antes, para no dañar el honor de una persona que nada tiene que ver con lo que se dice en su artículo, sino todo lo contrario. El artículo por lo demás es un recuerdo muy necesario y justo de la familia Cabañero. El artículo está también en otras webs, por favor corríjanlo también en ellas…

    Un saludo y muchas gracias por la necesaria corrección a una errata tan injusta…
    Fernando (Madrid)

      1. Estimado seguidor: mil gracias otra vez. Efectivamente el alcalde en 1936 era Leonardo Rodríguez Barrera, del PSOE, quien lo fue hasta la liberación de Puertollano en marzo de 1939. Sometido al correspondiente consego de guerra sumarísimo, debido a sus actuaciones, como la del caso de los Cabañeros, fue fusilado en Junio de ese mismo año. Saludos cordiales.

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