«Los césares del imperio», Pedro Fdez. Barbadillo

Fez. Barbadillo

Bibliotheca Homo Legens publica Los césares del imperio americano, un libro en el que el periodista y escritor Pedro Fernández Barbadillo nos acerca a la historia de Estados Unidos a través de sus 45 presidentes y sus 58 elecciones presidenciales. Así, impregnado tanto del rigor propio de las obras académicas como de la sencillez característica de las de divulgación, se erige en una guía imprescindible para conocer la nación más poderosa e imitada de nuestra época.

Los temas que aborda Barbadillo, autor de otros libros como Eternamente Franco (sexta edición) y Esto no estaba en mi libro de historia del Imperio español (segunda edición), son innumerables: desde las sutilezas más desconocidas del sistema electoral americano hasta la Guerra de Secesión, pasando por la trayectoria de presidentes calamitosos como Jimmy Carter y de otros heroicos como Abraham Lincoln.

El intrincado proceso electoral estadounidense

¿Es el sistema electoral estadounidense idéntico al español? ¿Quién certifica los resultados de cada estado? ¿A qué nos referimos cuando hablamos del colegio electoral? ¿Es nombrado presidente el candidato que más votos obtiene? ¿Hay otros partidos, aparte del republicano y del demócrata? Los césares del imperio americano responde exhaustivamente a estos interrogantes y muchos otros relacionados con la democracia norteamericana, la más longeva del mundo.

Cuando termine de leer el presente libro, el lector tendrá una idea general más que satisfactoria del proceso electoral norteamericano. Conocerá tanto sus sutilezas como sus peculiaridades; es decir, todo aquello que lo hermana con el resto de los procesos electorales democráticos, y también todo aquello que lo diferencia de ellos.

Sobre las «sorpresas de octubre»

Otro de los asuntos en torno a los que gira Los césares del imperio americano es el de las campañas electorales. Entre mediados de septiembre y principios de noviembre de los años bisiestos, el mundo entero desvía su mirada hacia Estados Unidos; lo que está en juego no es la presidencia de una nación, sino la presidencia de la nación, de la nación que lleva décadas —para bien o para mal— arbitrando las relaciones internacionales, derrocando o alzando regímenes extranjeros y financiando costosísimos proyectos con repercusiones en todo el mundo, como el Plan Marshall o el programa espacial.

¿Y cuántas elecciones, se pregunta Barbadillo, ha ganado el candidato a priori más débil? Donald Trump, cuya derrota vaticinaban todos los sesudos analistas del orbe, es el ejemplo más reciente, pero no el único. La historia de Estados Unidos está plagada de «sorpresas otoñales», como la de Abraham Lincoln en 1864 y Harry Truman en 1948:

El octubre de los años bisiestos es, en la política de Estados Unidos, un mes preñado de sorpresas y sustos, tortuoso anticipo de la noche de brujas. En él circulaban los dossieres, las calumnias, las fotos, los vídeos, las declaraciones de impuestos y hasta la verdad. Todo lo que pueda destruir el prestigio de un candidato ante electores. Es el momento de que el público en general y los periodistas en particular están dispuestos a prestar atención a cualquier cosa y en el que un candidato puede hundirse o bien alzarse en las encuestas. El periodista William Safire definió la «sorpresa de octubre» como una «interrupción de último minuto antes de una elección. Truco político inesperado, revelación o maniobra diplomática que podría afectar al resultado de una elección».

En octubres como el que acaba de comenzar, aparecen las declaraciones de impuestos, los hijos extramatrimoniales, las amantes abandonadas, las grabaciones de conversaciones discretas, los vínculos con Gobiernos extranjeros y los vídeos comprometedores que afectan a los candidatos. Alguna que otra sorpresa es incluso verdad. Al sexto presidente, John Quincy Adams, sus rivales le acusaron de haber vendido como concubina una chica norteamericana al zar de Rusia y a Lincoln de tener una hija ilegítima.

Trump, ¿la excepción americana?

Habitualmente se presenta a Trump como una ominosa anomalía en la historia de Estados Unidos. Así, según un nutrido grupo de periodistas y de analistas políticos, su victoria constituye una ruptura con la venerable tradición democrática y pluralista estadounidense. El proteccionismo, la dialéctica élite-pueblo, la insumisión a unos medios de comunicación ferozmente hostiles eran fenómenos entre exóticos e inéditos antes de la llegada de Trump, y lo volverán a ser tras su marcha.

En Los césares del imperio americano Pedro Fernández Barbadillo demuestra que esta sensación es, cuando menos, inexacta. Lo cierto es que Trump comparte con sus predecesores muchos de los males —y de los bienes— que suelen considerarse patrimonio suyo. Basta mencionar que el proteccionismo fue una herramienta tremendamente útil para la consolidación de Estados Unidos como potencia económica y que ya en los albores del siglo XIX hubo un presidente, Andrew Jackson, al que se consideraba populista.

Y es que el «Fenómeno Trump» no es una novedad en la historia política de Estados Unidos. No es el primer populista, ni el primer proteccionista, ni el primer multimillonario que llega a presidente, ni tampoco el primero que vence en unas elecciones que se consideraban un paseo para su rival.

La historia de Estados Unidos narrada por temas

Estamos más que acostumbrados a los libros de historia con estructura cronológica, a esos libros de historia que empiezan narrando lo más remoto y terminan narrando lo más reciente. La apuesta de Pedro Fernández Barbadillo en Los césares del imperio americano es más arriesgada: el libro no está ordenado cronológicamente, sino temáticamente.

Algunos de las cuestiones que vertebran el libro son el proceso electoral, los mandatos presidenciales, la trayectoria vital de los presidentes antes y después de serlo, la evolución histórica de la figura del vicepresidente, las diferencias entre republicanos y demócratas o la popularidad de las sucesivas administraciones:

Al presidente y a los vicepresidentes de Estados Unidos, a sus facultades, a su modo de elección, a sus campañas electorales, se dedica este libro en el año en que el césar electivo compite, pacíficamente (hasta que en la primavera comenzó una nada espontánea oleada de disturbios en todo el país), contra un pretendiente por la corona invisible del país más poderoso que ha conocido la historia.

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