Los crucificados de la guerra civil (2) Aproximación a una barbaridad encubierta

Castuera, julio de 1936

Atanasio Rodríguez

El cura de treinta y tres años de edad, Atanasio Rodríguez Cortés, fue ejecutado cruelmente en el término pacense de Castuera el 25 de julio de 1936, al sitio del Arenal, junto con otras veinte personas; tras haberse asesinado previamente al veterano sacerdote Bonifacio Camacho, con similar ferocidad en una ermita local[39]. Según refieren las comunicaciones del ayuntamiento en 1941 para la Causa General estas víctimas fueron muertas por fuerzas de Asalto y mineros de Puertollano al mando del capitán Medina, colaborando el comité rojo y las milicias locales en las ejecuciones[40]. Don Atanasio era militante de Falange, cuyos compañeros hicieron frente a las tropas del Medina en dicho día 25, siendo conducidos los supervivientes del combate, a la cárcel local, siendo trasladados horas después al lugar de Arenal, hallándose el cadáver del sacerdote más tarde en el cementerio municipal, no comentándose por los testigos que comparecieron cuál era el estado del cuerpo ni la causa del fallecimiento. En realidad, son muy pocos los asesinados ese día en dicho paraje, respecto de los cuales se asegure la causa de la muerte, únicamente se sabe que sus cadáveres fueron encontrados en el cementerio de la localidad… Es decir, que pudieron no ser muertos por arma de fuego… Como es sabido, Castuera quedó en manos de los frentepopulistas hasta finales de julio de 1938, fecha en que sería conquistada por las tropas nacionales. Y es entonces cuando se publica en algunos periódicos la siguiente noticia, recogida en la comarca de La Serena:

CASTUERA. – He recorrido los pueblos que caen dentro de la gran bolsa cerrada brillantemente (…) He recogido impresiones que habrán de contarse por el interés que tienen. En primer lugar he recogido en los sitios en que la horda cometió salvajadas el lamento de los pobres familiares, vestidos de luto, por sus deudos asesinados. Los vecinos honrados que se salvaron por la rapidez de nuestra magnifica operación me refieren aterrados, los pormenores trágicos del vandalismo marxista (…) Me hablan particularmente y con los pelos de punta del martirio del joven sacerdote Atanasio Rodríguez, heroico ministro de Dios y buen patriota. Se presentó en la prisión a administrar auxilios espirituales a los jóvenes condenados a muerte. Los esbirros le prendieron entre blasfemias horrendas y palabras soeces y le condenaron a muerte en cruz como el divino Maestro. El sacerdote, que era hombre de gran temple, fue rezando al martirio. Le crucificaron, y después los salvajes se ejercitaron en el tiro al blanco con el cuerpo del mártir. Sus últimas palabras fueron un viva a España y un viva estentóreo a Jesús, en los últimos momentos de su terrible agonía (…) En esta ciudad la matanza tuvo tres fases, correspondiendo a otras tantas victorias del Ejército nacional. La última fue espeluznante. Entre los asesinados figuran el hermano del jefe de Falange (…) de Badajoz y el presidente de la Adoración Nocturna (…) La horda disparó contra ellos, pero algunos quedaron heridos y entonces el chófer que había llevado a los asesinos vació un bidón de gasolina sobre los cuerpos retorcidos y les prendió fuego. Los dolores cruelísimos de las quemaduras hicieron levantar a los mártires, para caer definitivamente con el nombre de Dios y España en sus labios. Un pastor que contempló la escena enloqueció de terror…[41]

Efectivamente, el 22 de agosto fueron sacadas de la cárcel de Castuera un grupo de veintitrés presos derechistas y miembros de Falange y llevados a las inmediaciones de la estación de Quintillo donde fueron masacrados de forma absolutamente horrible, hasta el punto que la ficha de la Causa General refiere escuetamente que murieron quemados… Los responsables de tamaña atrocidad fue el terrorista comité local, de significación socialista, sirviéndose para cometer tal villanía de un grupo de milicianos armados. No obstante, no acabaría aquí el sufrimiento de esta localidad mártir extremeña, pues días después otros 32 presos de orden volverían a ser extraídos de la prisión, trasladándolos al cementerio para matarlos[42], por orden del siniestro comité rojo. No obstante, el asunto de la crucifixión presenta serias dudas, por no tenerse más referencias sobre el suceso[43].

Con todo, terribles sucesos acontecieron en esta comarca extremeña de la Serena durante el dominio frentepopulista de la guerra: incluso la prensa de la capital salmantina, refirió algún caso de canibalismo cometido contra dos infelices de Orellana, a quienes –parece ser- les fueron cortadas las orejas[44].

Ibiza, agosto de 1936

Cuando las tropas mallorquinas conquistaron definitivamente la isla de Ibiza observaron que en la capital apenas había nadie[45]. La mayoría de la población había huido, refugiándose en el campo, por temor a la furia de los milicianos. Y es que la persecución desatada contra la ciudadanía por los invasores izquierdistas, procedentes del continente, había alarmado como nunca a los pacíficos habitantes de la isla. La ciudad de Ibiza tenía por entonces una población superior a siete mil personas y las tropas liberadoras, formadas por legionarios, falangistas y otras fuerzas, solo hallaron algún vecino cuando desembarcaron a finales de septiembre de 1936 en la isla y reconquistaron la ciudad para las armas nacionales. La pregunta, por ende, nos parece obvia ¿Tan dura fue la persecución roja desplegada en la isla?  Lo cierto es que cuando los invasores rojos se hicieron con el dominio de la isla a mediados de agosto, los extranjeros que residían en la isla, lograron abandonarla vía marítima. Pues bien, uno de los barcos con dichos refugiados desembarcaría en Italia, comentando los huidos las impresiones de la guerra a los periodistas. He aquí la referencia captada por la prensa de Mallorca[46]:

brigada Marqués

Nápoles. – Los alemanes llegados refugiados procedentes de Ibiza cuentan que un sacerdote fue crucificado por los marxistas que han tomado aquella isla…[47]

Curiosamente, las órdenes dadas por el comandante militar de Menorca, el brigada Marqués, fueron que los republicanos de Ibiza no hicieran ningún tipo de represalia sin la autorización del Gobierno de la República[48], de lo que se infiere, por de pronto, que las tremendas matanzas del fuerte de La Mola en Menorca fueron ordenadas directamente por el gobierno republicano y no por Marqués, siguiendo éste y sus hombres las directrices del general Pozas y demás esbirros del gobierno…

Así las cosas, una vez que las tropas forasteras de Bayo toman Ibiza días después, se cometen varios crímenes, aparte de perpetrar los invasores múltiples saqueos y hasta algunas violaciones contra las mujeres ibicencas, como referirían los propios ibicencos a los primeros liberadores, allá por finales de septiembre. Según informe de la Guardia Civil en 1941, los invasores dictaron severas órdenes para que se detuvieran las personas de orden de la isla, se hicieran saqueos y se intervinieran fincas, ganados y enseres, exigiendo incluso sumas en metálicos a los familiares de los presos que después contabilizaban como donativos…[49]

Tropas de Bayo en las Baleares
Milicianos frentepopulistas «pasean» a un sacerdote por las calles de Ibiza antes de asesinarlo

El mismo gobernador civil de Mallorca informaría que unos ibicencos que lograron escapar de Ibiza, le hicieron saber que habían quedado horrorizados por lo que habían visto en el tiempo que permanecieron en la isla[50]. En consecuencia, cabe preguntarse qué sacerdote pudo ser crucificado en tierras ibicencas. Pues bien, la misma prensa frentepopulista reconoce que bastantes curas fueron apresados en la isla, siendo muertos algunos, sin precisar mucho más[51]. No obstante, la Causa General solo recoge la muerte violenta de dos sacerdotes en aquel mes de agosto: Antonio Roig Guash, ecónomo de Formentera, y el reverendo Antonio Tur[52], indicando que ambos fueron fusilados por las tropas de Bayo. Creemos, por tanto, que ninguno murió por crucifixión, sin perjuicio de que el cadáver del padre Roig fuera expuesto como crucificado, no en vano fue tremendamente martirizado el diez de agosto en plena vía pública de Ibiza[53], pudiendo así ser visto por los súbditos alemanes que abandonaron la isla poco después, a bordo del vapor alemán Schleswig, que arribaría a Génova. Por lo demás, los milicianos que desembarcaron en Ibiza eran excesivamente sanguinarios como para no cometer este tipo de atrocidades, hasta el punto de practicar actos de ensañamiento con los presos derechistas, a los cuales ametrallaron de modo inmisericorde un día antes de llegar las tropas liberadoras de Palma, cortando cabezas con hacha y abriendo a cuchillo el vientre de los sacerdotes presos, tal como informa la Guardia Civil en 1941. También refiere el informe de la Benemérita que antes de la masacre del castillo, una víctima fue rociada con gasolina y prendida fuego… Y estos elementos no se paraban en barras, ya que en la playa de Santa Eulalia fue recogido el cadáver de un ingeniero francés con heridas de arma de fuego… En cualquier caso, la  tétrica costumbre de exponer colgado el cadáver de un enemigo a la contemplación pública no era nada extraño en los conflictos bélicos de carácter interno[54]; y el gusto de las tropas de Bayo por tales castigos está acreditado en Mallorca, pues existe una fotografía de un infeliz guardia civil, ahorcado en un árbol y con los ojos extraídos, después de haber sido martirizado de forma vil[55] 

Belvis de la Jara, octubre de 1936

Esta localidad toledana fue también asolada por la ferocidad de los “abisinios”; es decir. por las violentísimas partidas de milicianos sin disciplina ni cultura. De hecho, la Causa General muestra una estadística criminal que aun hoy consigue estremecernos; a saber: 28 personas asesinadas durante el dominio marxista; dieciséis esposas de estos asesinados, encarceladas y despojadas de todos sus bienes; y dos de estas desdichadas mujeres fueron incluso violadas dentro de la cárcel; por último, cuatro establecimientos comerciales fueron completamente saqueados…[56]

Emilio Santurio Saldaña

Lamentablemente, los restos mortales de 26 víctimas nunca fueron hallados, refiriendo la Causa General, no obstante, que al presidente de Acción Popular y sacristán del pueblo llamado Emilio Santurio Saldaña, se le dio tortura y tormento, paseándolo por el pueblo con un borrico, maltratado de palabra y obra y después asesinado. Sin embargo, la prensa provincial, ampliaría en que consistieron esos tormentos y maltratos:

Un significado derechista torturado y crucificado. Belvis de la Jara es el último pueblo reconquistado por las fuerzas nacionales en el frente Sur (…) Al entrar en él las tropas liberadoras han conocido los horrores cometidos por los rojos durante los dos años que han ejercido su trágico dominio en dicho pueblo. Asesinatos numerosos, persecuciones, robos, toda la gama de vejaciones y crueldades que suelen poner en práctica (…) Pero entre todos los casos de barbarie efectuados por los rojos en Belvis, destaca el siguiente: Los dirigentes se enteraron de que se hallaba en Madrid un significado derechista del pueblo y fueron a buscarle. En cuanto estuvieron de regreso, lo pasearon por las calles montado en un pollino, cuya albarda estaba erizada de agujas, que se clavaban en las carnes del desgraciado y se quebraban dentro de las heridas que le producían. Le saltaron un ojo a latigazos y, no pudiendo vaciarle el otro por el mismo procedimiento, utilizaron un cuchillo, con el que consiguieron dejarlo ciego. La tortura se continuó con igual o creciente maldad, terminando por crucificar al mártir. Aunque parezca increíble, casi todos los habitantes del pueblo se sumaron al trágico espectáculo que fue anunciado mediante un volteo de campanas…[57] 

Uclés, agosto-octubre de 1936

A principios de 1937, el escritor y notario Diego López Moya[58] publicaría en varios periódicos un artículo sobre el terror republicano de Murcia, merced a una entrevista con un evadido de dicha provincia. El entrevistado, personaje político de relevancia regional, pasa revista a todas las tropelías efectuadas por las milicias rojas en aquella provincia levantina desde el inicio de las hostilidades. En un momento de la conversación el entrevistado refiere lo siguiente:

Francisco Martínez

El que fue alcalde del Murcia y su representante en la Asamblea Nacional, don Francisco Martínez García logró escapar de aquellas iras rojas, buscando refugio en la casa de un hermano político suyo que vivía en Uclés (Cuenca); pero descubierto en esta última población, los marxistas de ella le apresaron y dieron muerte, sacándole los ojos y al pariente que le había intentado ocultar le impusieron el despiadadísimo castigo de ser crucificado…[59]

Efectivamente, Francisco Martínez García fue asesinado en Tribaldos, población próxima a Uclés, el cinco de agosto de 1936. Este mártir, en proceso actual de canonización, era catedrático de instituto y jefe regional de la Comunión Tradicionalista, habiendo sido alcalde de la capital murciana y miembro de la Asamblea Nacional durante el Directorio de Primo de Rivera, aparte de director del periódico La Verdad de Murcia. Por su parte, su cuñado se llamaba Hermenegildo Morillas Quintero, era farmacéutico, no pertenecía a partido político alguno y fue muerto junto con su hijo falangista a finales de octubre, no sabiéndose mucho más datos del sacrificio de esta familia ejemplar, únicamente que permanecieron detenidos muy pocas horas antes de ser eliminados[60].

No obstante, puede que el informador de López Moya se confundiera con otra familia mártir de Uclés: precisamente, con los hermanos García Savadié, uno de ellos también farmacéutico. Masacrados ambos de forma horrible en agosto y octubre de 1936 en las carretera de Tribaldos y en las inmediaciones de Fuentidueña del Tajo. Concretamente, el farmacéutico (Ambrosio) “fue martirizado horriblemente”, como testimonia Cirac Estopañán en 1947, y su hermano Saturnino sufrió “horrible martirio, con vivas a Cristo Rey, por lo cual, irritados los rojos, expusieron el cadáver a las burlas de la chusma y después lo quemaron”[61].

Con todo, este sector pertenece a la comarca de Tarancón, territorio conquense que fue arrasado por el grupo parapolicial que comandaba el maléfico Sánchez Bermejo, verdugo que fue del obispo de Cuenca y acusado de cometer cientos de homicidios, así como de haber martirizado a dos pacíficas mujeres en Villamayor de Santiago, dándoles una muerte terrorífica, con quemaduras punzantes, amputaciones de pechos, ultrajes sexuales y hasta canibalismo. Por ende, el castigar estas familias tradicionales con la crucifixión entraría dentro de la categoría de lo muy posible. 

Las referencias francesas: Irún, Lérida y Teruel (1936-1938)

La prensa francesa mencionaría algunas crucifixiones en las provincias de Guipúzcoa, Lérida y Teruel, con ocasión de distintas etapas de la contienda.

En relación con Irún-Fuenterrabía, el corresponsal del periódico parisino Le Journal referiría la crucifixión de varios frailes, en las primeras semanas de la guerra civil: Quedan los monjes del convento, a los que se ve minutos más tarde expuestos, crucificados, con sus hábitos blancos, sobre el tejados del monasterio[62].

Sn embargo, es difícil que haya acontecido así, pues no existe más constancia documental que la referida, precisando que los frailes asesinados en la provincia fueron solo dos: un paúl y un mercedario, aparte de cuatro sacerdotes, siendo la orden de los capuchinos la existente por entonces en Fuenterrabía. En 1938, la prensa francesa refiere incluso la confesión de un brigadista internacional, quien asegura haber visto un religioso crucificado por los rojos en las inmediaciones en una localidad turolense próxima del frente, pero tampoco existe corroboración probatoria periférica[63].

Ítem más, en 1937, una noticia procedente de Toulouse, cuyo origen inicial era Lérida, recoge, en principio, otro hecho espeluznante y espantoso, siempre que los hechos ocurriesen tal como refirieron varios medio de comunicación en la primavera de 1937, como si todo fuera una representación pagana de la Semana Santa[64]. He aquí la transcripción de este espantoso suceso:

De Toulouse comunican la siguiente notica recibida de Lérida:

“Una manifestación ha recorrido la población, llevando medio arrastras a un joven de unos 18 años. Al llegar a la plaza formaron como un tribunal, parodiando la sentencia dada por Pilatos contra el Salvador. Subieron al joven sobre una mesa después de darle bofetadas y empellones. Y preguntado qué era con gran fe confesó ser seminarista en Barbastro. La chusma pedía su muerte y el Comisario de la F.A.I. tras “lavarse las manos”, lo condenó a morir clavado en una cruz. En efecto, al momento apareció desnudo y clavado el joven seminarista que después de decir ‘Jesús mío por tu amor y por la salvación de España’ entregó su alma a Dios. La chusma furiosa terminó apedreando el cadáver del mártir”[65]

Los seminaritas de Barbastro

El nombre del seminarista no fue facilitado pero podría ser Hipólito Giral, Jesús Blanco, Ramón Giral o, mismamente, Manuel Español, que son los seminaristas de Barbastro asesinados y anotados en las estadísticas de dicho territorio episcopal[66]. En cualquier caso, la persecución religiosa en la provincia catalana fue sádica y terrible; de hecho, en la diócesis de Lérida fueron asesinados 270 sacerdotes, es decir más del 65% de los existentes, resultando el segundo índice más alto de España, tras la diócesis mártir de la colindante Barbastro, donde el porcentaje del clero asesinado llegaría casi al noventa por ciento… No en vano, el comité leridano de Salud Pública fue constituido el 20 de julio de 1936 y estaba compuesto por un miembro de la CNT, otro de la UGT y otro del POUM, teniendo su sede en el edificio de la delegación de Orden público, operando también las temibles patrullas de milicianos. Con todo, las ejecuciones a veces iban acompañadas de público que aplaudía y jaleaba[67]. Tampoco debiera olvidarse que esta diócesis catalana contabiliza entre sus mártires a Joaquín Badía Puyol, seminaristas asesinado en noviembre de 1936 en las proximidades de la capital, apareciendo su cadáver medio quemado en la carretera de Huesca. Por lo tanto, sí existía en dicho territorio un odio bestial contra quienes querían ordenarse sacerdotes como para no aplicar castigos tan terribles, como el padecido por ese ignorado joven seminarista aragonés.

Con todo, la Causa General sí alude a una crucifixión ocurrida en la provincia de Lérida, en relación con la muerte del párroco de la localidad de Albagés, reverendo Jaime Cabiscol en agosto de 1936: el día 15 [de agosto] oyó comentar en el pueblo que el Sr. cura Párroco Rdo. Cabiscol había sido asesinado y que su cadáver se había encontrado acribillado a balazos y con las manos clavadas sobre una estaca en el cementerio de esta capital[68]

Las referencias de Valencia, Guadalajara, Albacete, Madrid…

Sendas crucifixiones son referidas por la prensa de la zona del general Franco, para las provincias de Valencia, Albacete o Madrid, por entonces republicanas. En relación con la primera de las provincias referidas, hemos de mencionar la prensa andaluza en la que se refiere una crucifixión en el término de Valencia ocurrida el 21 de julio de 1936, como corolario de un tumulto popular contra el levantamiento miliar, que, por cierto, en Valencia no se produjo. La noticia decía así:

Pero si los crímenes se cometieron en los días siguientes al 17 de julio o ese mismo día, no pueden compararse con los ejecutados el día 21, en el que una imponente masa humana llenó las calles portando miles trapos rojos con los repulsivos símbolos comunistas. Ese día robaron y asesinaron sin freno, dándose el caso horrible, dándose el caso horrible de que a muchas personas las pasearon por las calles, soga al cuello, golpeándolas sin piedad hasta hacerlas caer sin vida. Y alguno hubo, como Cristo, que murió crucificado[69]

Por regla general, estas informaciones son reveladas por personas evadidas que acababan de llegar a territorio franquista o neutral, y que, en principio, no están contaminadas por apriorismos políticos ni por la atmósfera altamente patriótica que reinaba en dicha retaguardia. En absoluto, eran unas noticias referidas por unos perseguidos políticos, cuyo valor testimonial es indudable en la investigación que nos ocupa.

Eustaquio Nieto, obispo de Sigüenza

Pues bien, la primera referencia que encontramos en dicha modalidad, son las noticias proporcionadas por los huidos de la zona gubernamental de Sigüenza:

En esta ciudad, los rebeldes han cometido horribles desmanes y numerosos crímenes. Se dice que el señor Obispo de la diócesis fue martirizado y arrastrado por las calles, y también que algunos sacerdotes y personas significadas de derechas han sido crucificados como Jesucristo…[70]

También nos parece tremenda la referencia de la provincia de Albacete, facilitada por unos evadidos durante el último verano de la contienda:

Son interesantísimas las referencias de unos evadidos de la provincia de Albacete y que recogen algunos periódicos franceses; allí se llevó a cabo el descuartizamiento de un agente de policía a plena luz y en plena calle, allí los presos de derecha están sometidas a las mayores privaciones (son numerosas las personas asesinadas dentro y fuera de la prisión); bastantes jóvenes han tenido que servir de pasto a las bajas apetencias de los canallas, que después dieron muerte a algunas de aquellas infelices. En los pueblos no ha sido menor el furor de los bárbaros: las iglesias han sido los efectos de la dinamita y del saqueo, y que ni decir tiene que los sacerdotes no existen ya. En determinado pueblo, se repitió el hecho salvaje, dado en Madrid y en Barcelona de crucificar a un religioso. A cuantos pasaban por el lugar del bárbaro suplicio, se les obligaban a escupir al rostro de la víctima e insultarla, y el que se negaba a hacerlo o simplemente expresaba en el gesto la repugnancia y el horror por el cuadro, era bárbaramente maltratado o señalado como “fascista” a las iras de los que, en torno al mártir, celebraban su espantosa agonía[71].

Y por lo que a Madrid respecta, traigo la siguiente anécdota biográfica del escritor falangista Giménez Caballero:

Refiere que visitando esta Academia de Fuentecaliente conversó con un muchacho, compañero de mesa, inscrito como alumno, de aspecto sencillo, culto, de extraño fulgor en los ojos, de contextura no muy fuerte, que soportaba impasible la dureza del curso, y le preguntó por qué quería hacerse Sargento Provisional y halló la respuesta en esta forma: -Me han crucificado los rojos a un hermano en Madrid. Yo lo vengaré. Efectivamente, lo vengó a costa de su propia vida…[72]

No en vano, la primera referencia de una crucifixión en la zona madrileña, procede de un testimonio británico de origen consular, tal como fue divulgado en la prensa francesa en las primeras semanas de la contienda[73].

Discusión

El crimen de Granja de Torrehermosa

El maquillaje propagandístico con que una parte de la izquierda moderna pretende lavar muchas de las atrocidades que sus antepasados ideológicos cometieron durante la pasada guerra civil y la etapa subsiguiente, ha llegado al extremo inconcebible de querer endosar tales vesanias a sus adversarios políticos[74]. El caso paradigmático de Granja de Torrehermosa[75], propalado falsamente por la televisión pública socialista en 1987, ya fue lo suficientemente elocuente en su momento; como lo viene siendo el atribuir al doctor Vallejo Nájera malas prácticas forenses que, en caso de haberse producido en nuestra guerra, únicamente hubieran ocurrido en el campo enemigo; precisamente, en la mesa de trabajo del doctor Mira López, jefe de los servicios psiquiátricos del Ejército rojo, acusado por la prensa científica italiana de cometer irregularidades médicas con los prisioneros[76], que después veríamos aplicadas en los frentes del Este durante la II Guerra Mundial… Pues bien, conviene corregir tales falsedades e ignominias, comentando en extenso el origen de tanta crueldad y por qué tuvo lugar bajo el sol abrasador de nuestro país. Uno de los casos más terribles de aquella sevicia fueron las crucifixiones con que fueron castigadas personas en absoluto peligrosas para el régimen republicano: sacerdotes, pacíficos seglares, soldados… En realidad, estos infelices fueron sometidos a tan crueles tormentos por odiar sus adversarios políticos la religión católica, con un furor irracional y casi demoniaco, siendo teledirigidos por unos dirigentes sin escrúpulos, aprovechándose de la incultura y buena fe del populacho. También como forma instintiva de represalia, obviamente opuesta a las costumbres de la guerra y adoptada contra los prisioneros y detenidos; simplemente por correr peligro las posiciones mantenidas por las tropas republicanas en el frente de batalla, ante el avance ordenado e imparable del Ejército enemigo.

Conclusión

En mérito de lo expuesto, podemos catalogar los acontecimientos de Almendralejo, Oviedo, Málaga, y Bermeo como crucifixiones totalmente ciertas, por venir refrendadas por evidencias absolutamente convincentes: interrogatorios de testigos presenciales, investigaciones judiciales, referencias escritas de militares combatientes, informes periciales y comentarios periféricos. Los sucesos referidos de Lérida y Belvis de la Jara, como muy verosímiles, por venir refrendados por documentación periodística coetánea y resultar el relato creíble, en conformidad con los datos obrantes en la Causa General. En cambio, los sucesos de Uclés e Ibiza los conceptúo como probables, a causa de publicarse el relato en varios periódicos de la época, y los de Madrid o Valencia, sólo como posibles motivado por la escasez de referencias.

El crimen de Granja de Torrehermosa

En cualquier caso, el análisis que ahora presentamos pone de manifiesto la incompetencia e ignorancia de la clase política española, sin distinción de banderías, por no haber derogado o corregido sustancialmente las diversas leyes dictadas sobre la memoria histórica que un trilero socialismo sin mostrar arrepentimiento por sus gravísimos pecados históricos-  ha tratado de endosar a todas las autonomías regionales, con la máscara de la modernidad y el progresismo woke, pues la destrucción de monumentos de los caídos, de símbolos y demás referencia visuales del pasado reciente, lo único que va a conseguir es la de encumbrar como héroes a tiranos y criminales de checas, comités de sangre, consejos revolucionarios, comisiones de investigación, comités de defensa y demás tribunales populares; todo ello en detrimento de sus miles de víctimas, no pocas mutiladas y emasculadas, violadas y ultrajadas, decapitadas y desfiguradas, quemadas vivas y torturadas, arrojadas al abismo o enterradas en vida…, incluso devoradas y crucificadas.

Y es que delitos tan atroces, como los relatados y que ahora tratan de ocultar unos iconoclastas y dependientes del presupuesto público, eran bien conocidos en aquella guerra, no solo en el frente de batalla o en la retaguardia, sino también fuera de nuestras fronteras. Ejemplo significativo de ello fueron los comentarios de Alejandro Lerroux, antiguo Presidente del Consejo de Ministros, realizados en Lisboa en 1937:

Listas interminables [de asesinatos]. Se cuentan por millares. La teoría de la violencia y las órdenes de la III Internacional Comunista se han llevado a la práctica con toda perfección. No creo que en Rusia se haya llegado a los extremos que en España. En los campos y en las pequeñas poblaciones la crueldad ha llegado a inconcebibles refinamientos. Como si la muerte no bastase por sí sola para saciar el odio bestial de los verdugos; sentían la necesidad física y moral de ultrajar, violar, atormentar, despedazar, crucificar y empapar de gasolina a sus víctimas, todavía medio muertas, para quemarlas en el estertor de su agonía y encontrarse así en la satisfecha plenitud de su venganza. Y seguidamente el saqueo, el robo en todas las formas, el incendio de las casas, edificios, muebles, iglesias, conventos, fábricas. Un delirio de muerte. Una locura, un fanatismo de destrucción…[77]

Parte 1

[39] Arrarás, J. (1984): Historia de la Cruzada Española, volumen IV, Datafilms, S.A., Madrid, p. 42.
[40] Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1052, Exp.32.
[41] “Un sacerdote de Castuera que fue crucificado por los bárbaros, murió vitoreando a España y a Cristo”, El Día de Palencia, (02.08.1938), p. 4.
[42] Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1052, Exp.32.
[43] Comunicación personal del historiador A. D. Martín Rubio, natural de Castuera.
[44] “Dos años de dominio en la Serena; para cometer los más espantosos horrores”, El Adelanto, (28.08.1938), Salamanca, p. 4.
[45] Última Hora, (21.09.1936), Palma de Mallorca, p. 1.
[46] La Almudaina, Última Hora, Correo de Mallorca
[47] Última Hora, (19.08.1936), Palma de Mallorca, p. 2.
[48] “REPUBLICANOS DE IBIZA: (…) no toleréis represalias contra los fascistas, que ya hará estricta justicia el Gobierno de la República”, octavilla de un hidroavión, con sede en la Base naval de Mahón, lanzada sobre Ibiza. Fuente: Justicia Social (01.08.1936), Mahón, p. 2.
[49] Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1458, Exp.3.
[50] “Alocución del Sr. Gobernador Civil”, Correo de Mallorca, (15.08.1936), p. 2.
[51] Cf. “Desde el frente balear”, La Voz de Menorca, (21.08.1936), Mahón, p. 2
[52] Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1458, Exp.7.
[53] Los soldados de Bayo le incitaban a maldecir a Dios, dándole empellones y culatazos, escupiéndole y disparándole a las piernas para obligarle a perjurar. Cf. Montero Moreno, A. (1961): La persecución religiosa en España 1936-1939; BAC, Madrid, pp. 602 y 603.
[54] El mismo Goya nos ha dejado un dibujo sobre tales prácticas, en que tres cadáveres desnudos aparecen colgados de un árbol; y uno de ellos se halla colocado de forma crucificada. Cf. “Grande hazaña! Con muertos!”, Desastres de la Guerra… https://wwwrealacademiabellasartessanfernando.com >
[55] Estado Español (1936): Tercer avance del informe oficial sobre los asesinatos, violencias, incendios y demás depredaciones y violencias cometidos en algunos pueblos del centro y mediodía de España por las hordas marxistas al servicio del llamado Gobierno de Madrid, otoño MCMXXXVI, Imprenta de la Gavidia, Sevilla, p. 83.
[56] Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1046, Exp.35.
[57] Cf. “Los horrores cometidos por la barbarie roja”, El Adelantado, (06.08.1938), Segovia, p. 2.
[58] Nacido en Valmojado (Toledo) en 1890, era hijo de un magistrado del Tribunal Supremo. Fue director de la revista Época y sería colaborador de Joaquín Arrarás en su Historia de la Cruzada Española. Notario de Baena y casado en dicha localidad, fue, por tanto, perfecto conocedor de los actos terribles cometidos por los revolucionarios en dicha localidad en agosto de 1936. Sería además quien diese a conocer los crímenes tan espantosos perpetrados por los izquierdistas en Castellar de Santiago: en una noche, martirizaron una veintena de personas de orden, empleando todas las violencias imaginables: mutilaciones, emasculaciones, aperturas en canal, vaciamientos de ojos, canibalismo, … Archivo personal del autor.
[59] Cf. “Murcia bajo el terror rojo”, Extremadura, (30.01.1937), Cáceres, p. 4.
[60] El hermano Manuel Morillas, cuñado también de Don Francisco, era abogado de profesión y también sería asesinado por los rojos en Belinchón, en septiembre de 1936. Consúltese Cirac Estopañán, S. (1947): Martirologio de Cuenca, Caja Provincial de Caridad, Barcelona, pp. 527-529.
[61] Martirologio de Cuenca …, pp. 534 y 535.
[62] El Adelanto, (08,09.1936), Salamanca, p. 4.
[63] Archivo particular del autor.
[64] Pontevedra. – La emisora de esta capital da cuenta de un hecho espeluznante acaecido en un pueblo no lejos de Barbastro con un seminarista, a quien se crucificó durante la Semana Santa imitando en toda la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo… Cf. “Joven seminarista crucificado”, Correo de Mallorca, (06.04.1937), p. 4.
[65] Cf. “Un seminarista muere clavado en una cruz”, El Eco de Santiago, (02.04.1937), p. 1.
[66] No fue Benjamín Rivera, quien sería ejecutado en la localidad oscense de Graus. Fuente: La Persecución religiosa en España… p. 218; Guía de la Iglesia en España, Oficina General de Información y Estadística de la Iglesia en España, 1954, p. 211.
[67] La Persecución religiosa en España… pp. 233 y ss.
[68] Declaración del industrial Sebastián Serra Gil, Lérida, 28 de mayo de 1942. Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1462, Exp.17.
[69] Boinas Rojas, (24.03.1937), Málaga, p.1.
[70] Cf. “Las tropas aragonesas que tienen su cuartel general en Medinaceli están en Torralba preparadas para marchar sobre Sigüenza”, Diario de Ávila, (06.08.1936), p. 4.
[71] Cf. “Albacete rojo”, Imperio, (17.08.1938), Zamora, p. 4; “Crucifixión de religiosos”, Azul, (31.08.1938), Córdoba, p. 7.
[72] Cf. “Exaltación patriótica en Soria”, El Avisador Numantino, (15.10.1938), Soria, p. 1.
[73] Cf. “Al margen de las batallas”, Diario de Burgos, (19.08.1936), p. 2.
[74] En la ciudad de Burgos, por ejemplo, se erigió hace unos años un sencillo monumento en recuerdo de los represaliados del franquismo, mostrando dos personas crucificadas…
[75] Lo que motivó una protesta, absolutamente justificada, del periodista e historiador Nicolás Salas en La otra memoria histórica, Almuzara, 2006, Córdoba, pp. 110-122.
[76] Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1634, Exp.5. Principio del formulario
[77] El Progreso, (09.03.1937), Lugo, p. 4. Estas reflexiones fueron publicadas por Lerroux en marzo de 1937 en el periódico lisboeta A Naçao, llevando como título “El suicidio de la República española”.
NOTA. – El autor es historiador, con título universitario de posgrado (Máster), politólogo, con Máster de posgrado, licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y abogado colegiado con más de 20 años de ejercicio profesional. El presente artículo lo ha confeccionado con pleno respeto por la normativa en vigor y con una finalidad exclusivamente divulgativa e histórica; pero reservándose, frente a denuncias desaprensivas, todo tipo de acciones legales en defensa de sus derechos. Todo ello en consonancia con el texto de la Constitución española, la cual, proclama la libertad de expresión, la libertad ideológica, el derecho de investigación y el derecho al honor.  El autor es investigador autónomo, actuando en consonancia con su criterio libre e independiente, sin someterse a colectivo político y sindical alguno.

Una respuesta a «Los crucificados de la guerra civil (2) Aproximación a una barbaridad encubierta»

  1. Impresionante y meritorísmo trabajo … que debería haberse escrito hace casi un siglo.
    Hay que aprender de lo bueno y de lo malo. Y parece que el régimen anterior, a pesar de sus casi milagrosos méritos, pronto fue infiltrado por quienes precisamente querían volver a las andadas.
    Y a fé que lo van consiguiendo.
    Me descubro ante su trabajo y ante nuestros antepasados mártires.

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad