Los dislates de la Ley de Memoria Democrática: José Luis Arrese, un defensor de los más desfavorecidos, perseguido por la ministra de trabajo

Pla y Deniel

El último desatino de la llamada oficialmente Ley de Memoria Democrática es la retirada de la medalla del trabajo a varios personajes del régimen anterior, comenzando por el generalísimo Franco, acusándoles a todos de haber participado en la represión de la guerra. Me extraña muchísimo que participaran en tales actividades monseñor Pla y Deniel, Fernández Ladreda, Girón de Velasco o, mismamente José Luis de Arrese. Y me explico: el primero, porque no creo que las sedes episcopales fueran cárceles de detenidos ni lugares de castigo; el segundo, porque tampoco pienso que combatir en primera línea durante el cerco de Oviedo fuera una actividad represiva; el tercero, por lo mismo que el anterior, al haber combatido siempre, llegando a ser capitán del Ejército por méritos de guerra; la inclusión de Arrese en este grupo, resulta incluso de lo más insólito, pues estuvo a punto de ser capturado por los policías republicanos… Sea como fuere, no protestan por tal canallada ni la Iglesia, ni los sindicalistas que están alojados cómodamente en los locales de los antiguos sindicatos de Girón, ni la academia de la lengua asturiana por la labor de Fernández Ladreda en pro de lo asturiano. Allá ellos con tal bajada de pantalones ante los nuevos faraones de la política nacional. En cualquier caso, sobre José Luis de Arrese, sí va a hablar un servidor. Y qué mejor inicio que transcribir las palabras que la Editorial Planeta, S. A. insertó en las solapas del libro Una Etapa Constituyente, obra del mismo Arrese, publicado por dicha editorial en 1982. Helas aquí:

José Luis de Arrese

José Luis de Arrese nació en Bilbao (14-IV-1905) en el seno de una familia vasca estrechamente vinculada con el carlismo. Estudió bachillerato en el colegio de Orduña de la Compañía de Jesús, donde cimentaron sus profundas convicciones cristianas, que marcan definitivamente su ideología. Y Arquitectura en Madrid, donde alcanza el grado de doctor en 1932, ejerciendo intensamente su profesión hasta 1936.Milita en la Asociación de Estudiantes Católicos, y cuando José Antonio Primo de Rivera, primo-hermano de su mujer, funda Falange, se afilia desde la primera hora y desempeña la jefatura provincial de Granada. El alzamiento de 1936 le coge en Madrid, y se refugia en la legación de noruega para evitar análoga suerte a la de su suegro y cuñados, asesinados en  Paracuellos del Jarama. Tras una serie de vicisitudes llega a la zona nacional y, como consecuencia de los problemas que surgen a raíz del Decreto de unificación, es encarcelado y se ordena al general Queipo de Llano su ejecución, que no se realiza por negativa del general. Al final de la contienda se le nombra gobernador civil de Málaga, donde tiene una actuación “fuera de los cánones” para resolver el problema de abastecimiento de la población civil. Llamado por Franco, a quien no conoce personalmente, piensa que será cesado fulminantemente, y se encuentra con que es nombrado ministro secretario general [del Movimiento], cargo en que realiza una importantísima labor política en estrecha colaboración con el Caudillo. En 1945 cesa como ministro, aunque continúa siendo miembro de la Junta Política y del Consejo del reino, cuando este se crea, hasta que en 1956 es llamado de nuevo al cargo de ministro secretario general (…) En 1957 cesó como secretario general y fue nombrado primer ministro de la Vivienda, abandonado la “política de las ideas” por la “política de las realidades”. Allí puso los cimientos del fabuloso despegue de  la construcción de viviendas sociales, fundamentalmente con la Ley de Viviendas Subvencionadas, con la que resolvió el angustiosos problema de millones de familias españolas. En 1960, tuvo un choque frontal con el ministro de Hacienda, que pertenecía a un grupo ideológico contrario al suyo y presentó su dimisión, sin volver a actuar políticamente desde entonces.

Con lo expuesto, se deduce fácilmente hasta qué punto la ministra del Trabajo miente o desconoce en profundidad la Historia de España, pues Arrese y su familia fueron perseguidos a muerte por los rojos (la referencia ideológico-sentimental de la ministra y sus compañeros de Gobierno; ya se sabe que el amor es ciego…), estando, primeramente, refugiado en una embajada madrileña para huir de su seguro holocausto y después en una cárcel de los “nacionales” con ocasión del decreto de Unificación de abril de 1937, no participando por tanto en ninguna actividad represiva, pues a partir de diciembre de 1936 la represión en la zona nacional fue únicamente conducida por las autoridades militares[1]. Pues bien, la verdadera razón porque se persigue post morten a Arrese Magra es por la labor social y política que llevó a cabo, primeramente como gobernador civil, en segundo lugar, como ministro secretario del Movimiento y, en tercer lugar, como ministro de la Vivienda; y todao su labor a favor de las capas más desprotegidas de la sociedad, no como los gerifaltes socialistas modernos que quieren controlar o participar las compañías capitalistas del país: de ahí su idilio con la multinacional Indra, a quien le “encargan” el recuento en las elecciones. Muy diferente del pensamiento político de Arrese, quien postulaba oficialmente la empresa, como una comunidad social entre el patrono, los técnicos y los operarios, quienes tenían derecho a participar en su dirección y en los beneficios económicos anuales, como quedó estipulado en el Fuero de los Españoles de 1945.

Arrese, como ministro secretario general del Movimiento, entregando los títulos de beneficiarios de las viviendas sociales ‘José Solís’, el 4 de marzo de 1956

Reconózcalo, excelentísima ministra, ustedes únicamente persiguen a Arrese por su legado político ¿Y por qué? Sencillamente, por haber sido el mejor ideólogo del Nacionalsindicalismo tras la conclusión de la contienda. No nos confunda ministra, con el cuento de la represión, que lo que ustedes quieren es que los españoles no recuerden ni sepan cuáles eran las principales ideas de justicia social que defendía el régimen anterior, no sea que se les termine su negocio político; y ello porque ustedes no pueden ser revolucionarios ni defender la justicia social, jamás de los jamases, aunque propaguen por sus medios subvencionados con dinero público que son progresistas… Progresistas, sí, pero a costa del contribuyente, y el pueblo llano, mientras tanto, que se fastidie…

Como  digo, seguramente haya sido José Luis de Arrese, el mejor ideólogo del nacional-sindicalismo y de la revolución político-social que propugnaba la Falange histórica en favor de humildes y proletarios, una vez que fueran asesinados todos sus principales dirigentes en la guerra civil (José Antonio Primo de Rivera fue fusilado por orden del gobierno del socialista Largo Caballero; Ramiro Ledesma Ramos, asesinado por orden del ministerio de la Gobernación, dirigido por el socialista Ángel Galarza; Julio Ruiz de Alda, asesinado en la Cárcel Modelo por las huestes del socialista Enrique Puente; Onésimo Redondo, asesinado por unos milicianos del coronel Mangada, [socialista y masón])… Políticos todos ellos jóvenes y cultos, pero perseguidos por el socialismo montaraz y feroz de los años treinta.

Por esa razón, simplemente, persiguen ahora la figura histórica de Arrese Magra; sencillamente por su peculiar ideología, al representar una postura revolucionaria y justicialista, originalísima y autóctona, que el socialismo español nunca ha querido comprender ni igualar, pues lamentablemente el socialismo no es ya un movimiento político preocupado por las clases más débiles, como pudo serlo a principios del siglo XX, sino una entidad societaria irregular, dedicada a la búsqueda del lucro y el lujo desmedido, como si fuera una sociedad mercantil más, no en vano la mayoría de dirigentes socialistas suelen colocarse como ejecutivos en las grandes compañías y multinacionales, una vez que abandonan la política nacional. Nos guste o no, lo suyo, ministra, si no es una satrapía moderna, no muy lejos deben estar de ello. Eso sí, con una derecha domesticada que bien les sirve de florero de su peculiar y longeva autocracia.

José Antonio Girón de Velasco visita como ministro de Trabajo la ciudad de Mieres en 1950

El también perseguido por ustedes Girón de Velasco, falangista condecorado con dos medallas militares prestigiosísimas y formidable ministro del Trabajo, definió en 1972 muy bien la incomprensión que la gente como ustedes sienten por el nacional-sindicalismo. Permítame que se lo recuerde, para que conozcan algo de historia real y doméstica de esta tierra, pues no creo que su equipo de expertos -si es que existen- lo sepan:

Pueblo fuimos y somos todos. Entrañablemente confundidos con el pueblo queremos seguir, porque nuestra doctrina la entendieron los estudiantes y los arrieros, los intelectuales y los proletarios; pero no la entendieron o la entendieron demasiado bien y por eso la combaten con saña los privilegiados, los que se encastillan en sus brillantes torres de marfil, los guardadores de tesoros y los que negaron a este pueblo el pan de la cultura y el pan del trigo…[2]

En méritos de lo expuesto, excelentísima ministra, déjese de pamplinas y embustes históricos para domesticar a la oposición, que ya la tienen muy calladita, demasiado, y copie alguna de las ideas justicialistas de Arrese o del mencionado Girón de Velasco en pro de los descamisados, ahora que usted viste a lo Evita, cosa que tomó muy en cuenta la argentina cuando visitó nuestro país y su provincia, allá por 1947. Y si no llega a comprender lo qué fue el nacionalsindicalismo y cuál era la revolución económica y social que postulaba, lea por favor las memorias y escritos de su paisano, ese capitán general y antiguo  jefe del Estado. Sí, al que ustedes llaman continuamente dictador, sin mirarse siquiera sus propios zapatos. Aprenderá.

Y entiéndame bien: se lo digo con muchísimo  respeto, porque usted sí que tiene tics totalitarios, pese al maquillaje que gasta, al retirarles las medallas a tales personajes, de forma irregular, hace casi un año, necesitando casi nueve meses para que el consejo de ministros le convalidara dicha astracanada.

Como conclusión, me permito adjuntarle algunas referencias bibliográficas del pensador político que nos ocupa, fallecido en 1986. No cito, por lo demás, las docenas de trabajos sobre arquitectura y arte publicadas por este intelectual a lo largo de su vida, quien cuando vino al Ministerio realizó una declaración jurada de todo su patrimonio, sin pedírselo siquiera el mismísimo Franco. No como usted, señora ministra, que se confeccionó un currículum a medida, falseando incluso sus logros académicos… 

ANEJOS 

Elenco de las obras fundamentales de Arrese:

Arrese de, J. L. (1940): La  Revolución social del Nacionalsindicalismo, Editora Nacional, Madrid.

Arrese de, J. L. (1942): La  Revolución de la Falange, edita FET y de las JONS, imprime PROA, León.

Arrese de, J. L. (1943): Escritos y discursos, Ediciones de la Vicesecretaría de Educación Popular, Madrid.

Arrese de, J. L. (1945): El Estado totalitario en el pensamiento de José Antonio, Vicesecretaría de Educación Popular, Madrid.

Arrese de, J. L. (1945): Misión de la Falange, Madrid.

Arrese de, J. L. (1947): Capitalismo, comunismo, cristianismo, Radar, Madrid.

Agradezco a El Español Digital, si lo considera oportuno, la publicación del escrito.

[1] Cf. La Represión de Franco; persecución y normativa en la España nacional (1936-1945), SND Editores, Fuenlabrada.

[2] Libertad, (18.07.1972), Valladolid, p. 3.


8 respuestas a «Los dislates de la Ley de Memoria Democrática: José Luis Arrese, un defensor de los más desfavorecidos, perseguido por la ministra de trabajo»

  1. Excelente artículo, donde se desvela no sólo el profundo conocimiento del ideario Nacionalsindicalista , sino la incuria moral, la ignorancia y el desprecio de esta élite aburguesada y totalitaria que día a día se esfuerza en arruinar la vida de los más necesitados de protección: la clase obrera que sigue esperando su propia y necesaria dignificación social y personal.
    Enhorabuena por su excelente y meritorio artículo.

  2. Gracias por este excelente artículo sobre Jose Luis Arrese, que tenía el talento y la preparación para entregarse a España y que demostrado queda todo el bien que hizo por los trabajadores españoles, toda su vida es un enorme ejemplo a seguir para los políticos de pacotilla que tenemos que aguantar, incapaces de reconocer la labor de Arrese porque la ineptitud e incapacidad de los actuales políticos resulta imposible hacer de España una Nación tan grande, soberana y libre como fue durante aquellos años.
    Los de ahora se limitan a dar y repartir ayudas que solo generan más miseria en todos los órdenes.

  3. Con todo, las ideas justicialistas de Arrese o de Girón no se olvidaron en el tardofranquismo; de ahí, por ejemplo, la labor «azul» de Licinio de la Fuente al frente del ministerio del Trabajo. No en vano, en 1969, se publicaba en el BOE el II Plan de Desarrollo Económico y Social, en cuyo articulado se establecía que la acción del Estado, en materia de política laboral, se dirigiría a facilitar a los trabajadores el acceso a la propiedad en sus diversas formas y se impulsaría la progresiva participación en la responsabilidad y gestión de los órganos de dirección de la Empresa, a través de los Jurados de Empresa y en los Consejos de Administración ¡Qué diferencia con el sistema actual imperante!…
    Incluso, muerto ya Franco y discutiéndose en las Cortes el texto de la futura Constitución de 1978 sería el citado Licinio de la Fuente quien se encargaría de proponer a la cámara la inclusión en el nuevo texto constitucional de algunas de aquellas ideas que, obviamente, no se han desarrollado nunca por los políticos posteriores.

  4. No hay que buscarles explicaciones racionales a las órdenes que reciben estos pelagatos, sueltan sus veneno y les da igual todo, mientras les vaya bien a costa de los demás y de la Verdad.
    La foto de Franco dándole un homenaje a ese trabajador con su hijo en brazos, es un poema (me la bajo, pero ya). Solo ver la cara de esa persona, y se sabe que fue de los que dieron su sangre por su derecho a trabajar y tener una vida familiar en paz. El resto es propaganda super financiada desde hace siglos. Los que mantienen al pueblo en la mentira y lo vuelven su mejor arma contra la Verdad.

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