Los EEUU, la OTAN, la UE y el títere Zelenski… hacen el ridículo

Y lo hacen una vez más, y en esta ocasión monumental.

A bombo y platillo habían convocado una pretendida cumbre por la paz en Suiza a la que, vaya, no invitaron a uno de los dos contendientes en liza, es decir, a Rusia –en realidad contendientes son todos ellos, porque ya sabemos que tal guerra lo es por encargo, imposición y para beneficio de los EEUU y en perjuicio de los países europeos, además de Ucrania que es la que está pagando el pato más caro–, precisamente quien a estas alturas les ha vencido a todos ellos y en todos los órdenes.

Pues bien, allí se presentó el títere Zelenski muy contento y esperanzado, así como sus respaldos, entre ellos los soberbios norteamericanos, prometiéndoselas muy bonitas, pero…

El tiro, uno más de tantos otros anteriores y en todos los terrenos, les ha salido por la culata, también de nuevo; y es que no dan una.

La declaración final es difusa, ambigua y fuera de la realidad; todo lo cual fue, además, premeditado toda vez que desde antes, pero sobre todo nada más empezar, los interesados, o sea no sólo Zelenski, sino sobre todo los EEUU y los países de la OTAN y de la UE, sabían lo que se jugaban, lo difícil que tenían las cosas, y lo importante que era intentar que la cumbre no fallara, de ahí presentar un texto que, en principio, creyeron que bien pudiera firmar sin comprometerse hasta… el conserje.

Pero no fue así, no, y ello por varias razones.

La primera y más importante porque nadie se engaña, o mejor decir se deja engañar ya a estas alturas por yanquis y atlantistas, más bien otanistas, cuyas falacias y mentiras no cuelan excepto entre sus ciudadanos que claudican bajo la influencia de sus respectivos aparatos de desinformación alimentados por múltiples subvenciones y prebendas, como en España, entre otras cosas, por la publicidad institucional.

El hecho de que la declaración puesta a la firma comenzara diciendo que se considera que Rusia es responsable de haber iniciado la guerra contra Ucrania en febrero de 2022, de consecuencias devastadoras –«La actual guerra de la Federación de Rusia contra Ucrania continúa provocando sufrimiento humano y destrucción a gran escala, así como riesgos y crisis de repercusiones globales»–, señala el documento, espantó a muchos al no estar conformes dados los antecedentes más que conocidos que son, en síntesis, el golpe de Estado mal denominado “revolución de color” en Ucrania propiciado por los EEUU; la cruel limpieza étnica ucraniana en el Dombás; su empeño en entrar en una OTAN, por más ampliada hasta el extremo hacia el Este, amenazando el espacio de seguridad ruso, y el engaño de los acuerdos de Minsk que Moscú firmó de buena gana y fe pero que sabemos por Angela Merkel que era una burda una treta para ganar tiempo para armar a Ucrania de cara a la guerra que deseaban los Estados Unidos para neutralizar el ascenso de Rusia y su predominio sobre Europa.

El resto de puntos de la declaración no dejan dejaban de ser superficiales, diplomáticos, estultos e insustanciales, dados esos antecedentes y la circunstancias actuales tras dos años de guerra, tales como: que los países firmantes «reafirman su apoyo a los principios de soberanía, de independencia y de integridad territorial de todos los Estados, incluido Ucrania, en las fronteras internacionalmente reconocidas», para lo cual lo mejor es no tocar las narices al vecino, debieron añadir; «Todos los prisioneros de guerra deben ser liberados mediante un intercambio completo», pures nada mejor que negociarlo y mejor aún hacerlo con la paz; «Todos los niños ucranianos deportados y desplazados ilegalmente, y todos los demás civiles ucranianos que fueron detenidos ilegalmente, deben ser reenviados a Ucrania», pero Kiev no dice nada de los trece millones de ucranianos que se han volcado en la Europa occidental, que no quieren volver –por alg será– y que viven a nuestra costa; «Las centrales y los sitios nucleares ucranianos, incluido la central nuclear de Zaporiyia, deben funcionar de manera segura bajo el pleno control de Ucrania», omitiendo las veces que Ucrania la ha bombardeado; «Cualquier amenaza y uso del arma nuclear en el contexto de la guerra actual contra Ucrania es inadmisible», lo que deberían empezar por tener en cuenta los belicistas otantanistas entre ellos Macron, que no hacen más que tentar a la suerte; «La seguridad alimentaria no debe instrumentalizarse en ningún caso. Los productos agrícolas ucranianos deben entregarse de forma libre y segura a terceros países interesados», lo que siempre acordí y aseguró Rusia hasta que Kiev se empeñó en hundirle barcos en el Mar Negro; «Una navegación mercante libre, completa y segura, al igual que el acceso a los puertos del mar Negro y del mar de Azov, son esenciales», pues más de lo mismo que lo anterior; «Los ataques a barcos mercantes en los puertos y en sus rutas marítimas, así como contra los puertos civiles y sus infraestructuras, sin inaceptables», pues otra vez que se lo digan al títere y terrorista Zelenski; y que «Estamos convencidos de que, para lograr la paz, se necesita la implicación y el diálogo de todas las partes», es decir, que reconocen su estupidez al no haber invitado a Rusia, algo que tiene delito y demuestra tanto la mala leche como la torpeza diplomática.

El resultado de tanta estupidez de parte de los EEUU y demás otanistas sumisos ha sido que de los asistentes firmaron 80, mientras 12 se negaron en redondo –Brasil, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, India, Sudáfrica, Méjico, Armenia, Baréin, Indonesia, Libia y Tailandia–, destacando entre ellos países muy importantes, incluso pujantes, ya no simplemente emergentes, algunos de los BRICS, que no están por la labor de seguir sometiéndose a ese mundo unipolar norteamericano que se empeña en conservar la angloesfera. A destacar también, y mucho, que China ni siquiera asistió, dando un portazo monumental que aún resuena.

Así pues, más vale que los EEUU y sus sumisos esbirros otanistas europeos tomen buena nota de lo ocurrido y se decidan de una vez por todas a hacer lo que hace mucho debieron hacer y es obligar al títere, dictador y corrupto Zelenski a negociar la paz, algo para lo que Putin ya ha dicho que está dispuesto y deseando.


6 respuestas a «Los EEUU, la OTAN, la UE y el títere Zelenski… hacen el ridículo»

  1. Interesante análisis en el que destaca la certera exposición del origen de la guerra:

    «Los antecedentes más que conocidos que son, en síntesis, el golpe de Estado mal denominado “revolución de color” en Ucrania propiciado por los EEUU; la cruel limpieza étnica ucraniana en el Dombás; su empeño en entrar en una OTAN, por más ampliada hasta el extremo hacia el Este, amenazando el espacio de seguridad ruso, y el engaño de los acuerdos de Minsk que Moscú firmó de buena gana y fe pero que sabemos por Angela Merkel que era una burda una treta para ganar tiempo para armar a Ucrania de cara a la guerra que deseaban los Estados Unidos para neutralizar el ascenso de Rusia y su predominio sobre Europa»
    Solamente cabría añadir: «Y de aquellos polvos estos lodos»

  2. Al menos, esa guerra por delegación de Estados Unidos (junto con sus siervos de la OTAN) contra la Federación Rusa, está dejando expuestas las vergüenzas del bien construido «matrix» de la democracia liberal y su falso Estado de derecho. Y el mundo entero lo está viendo…

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