«Los misterios del 98»: una lectura imprescindible

El libro, que está escrito por un destacado colaborador de esta página, el Coronel José Mª Manrique, comienza con estas palabras: 

El desastre del 98 está clavado en el alma de todo español de bien”. 

Y continúa diciendo:

sobre todo nos llega envuelto en la niebla de una “versión oficial” consagrada por la corriente política e historiográfica generalmente imperante desde entonces. Es decir, estamos sumidos en explicaciones de la historia que dan por buenas las de los españoles culpables de aquella derrota, que aceptan sin rechistar las de nuestros oponentes y sus sucesores y, sobre no entrar en los detalles de actuaciones incomprensibles, eluden el estudio militar y político serio de las causas, reales aunque profundas, del conflicto y su desarrollo.

El Desastre del 98 no es explicable de forma sencilla porque influyeron múltiples factores que, como capas, se fueron solapando; sólo la conjunción de todas ellas condujo al desastre”.

Y añade:

En el resumido estudio que sigue, fruto de trabajos más amplios, trataremos de desmontar los mitos, enfrentando seriamente los hechos, y de señalar las verdaderas motivaciones y fuerzas actuantes, esperando arrojar una verdadera luz, al Desastre y honrar a los muchos que lucharon y murieron con honor”.

–oo–

El tema del “Desastre del 98” siempre ha sido de mi interés, porque, como dice el autor, “El desastre del 98 está clavado en el alma de todo español de bien”, pero de pura casualidad reparé recientemente en este libro, que no conocía,  y me interesé por él.

Col. José Mª Manrique

Se había producido, hacía pocos años, (2018), el cambio de denominación en Barcelona de la Calle dedicada al Almirante Cervera, por el espantajo de Pepe Rubianes. Parecía evidente, por su obviedad, que el Almirante merecía más la calle que el impresentable separatista, y me llamó mucho la atención leer o escuchar (en youtube) al autor, el Coronel del Arma de Artillería D. José María Manrique,  comentar que el Desastre del 98 fue posible por una conjunción de factores entre ellos por la acción de la Masonería y de traidores, bastantes de ellos no sólo políticos sino también militares,  pertenecientes en su mayor parte a ella, y de pasada se refirió a Cervera, a quién yo lo tenía por un gran español, como (dicho en palabras mías, no del autor) uno de los que estaban en el cotarro de la traición.

Me sorprendió muchísimo, y me hizo ver lo poco que yo sabía de este asunto (también me dio una cura de humildad al comprobar yo, cómo me atrevía a escribir en esta página, viendo el enorme nivel de los que, como el autor, aquí escriben). Este fue el motivo de acercarme a este libro, y la verdad es que me he alegrado mucho de hacerlo.

Después encontré un trabajo suyo publicado al respecto en la página web “Desde mi campanario”, que se puede consultar en este enlace: AQUÍ donde se trataba el tema del cambio de denominación de la calle, y decía:

Vamos, que en justicia, tan mal está poner una calle a Cervera como a Rubianes.

Pues sí, amable lector, ha leído usted bien, hoy se puede afirmar, con mayor firmeza que lo contrario, que Cervera hizo todo lo posible por perder sus barcos, eso sí, obedeciendo órdenes del Gobierno liberal progresista de Sagasta-Moret en un entorno de conjura masónica tanto internacional como nacional.”

Lo que aumentó todavía más mi curiosidad.

El libro, su contenido, es una joya. Es una edición sin pretensiones pero muy cuidada, en papel couché (creo que se llama a ese papel satinado de calidad), con una tapa blanda pero fuerte, plastificada,  y flexible, en color, con 96 página que darían para mucho más en otro tipo de edición, y llenas de fotografías e ilustraciones que son, en sí mismas, un atesorado compendio de esta parte de la Historia de España. No es un libro grueso (unos 6 mm. de grosor), lo cual se agradece para los que ya hace tiempo que no tenemos espacio para poseer más libros, pero como digo, sus 96 páginas engañan porque no se andan por las ramas y dan para mucho.

Reprimo la tentación de comentar algunos pasajes o algunos datos de los muchos e interesantísimos que aporta este el libro, cosa que en mí, reprimir tal tentación, no es fácil, pero lo hago por dos motivos, para no desvelar el contenido fascinante del libro, y para no abusar más del lector que bastante tuvo con mi último trabajo. Espero que ya me hayan perdonado, si no las faltas de expresión debidas a la improvisación de un trabajo escrito de corrido, que para ello me tendrían que pasar en alta mar bajo la quilla de un barco, al menos el aburrirles con su extensión.

Pensaba retrotraerme para empezar a hablar desde cómo la corbeta española “Tornado” persiguió, durante ocho horas, al barco pirata Virginius fletado por los lobbys norteamericanos y que iba cargado de armas y de milicianos para la insurrección cubana, hasta capturarlo y abordarlo el 31 de octubre de 1873. Del “Tornado” debería aprender la actual Armada para perseguir a los barcos nodrizas de la inmigración. No, el Almirante “Memo” no había nacido todavía en aquel año de 1873, en caso contrario lo mismo el barco español habría escoltado al Virginius para que hubiera podido descargar las armas y los milicianos contra España.  Y pensaba hablar de esto y de otras muchas cosas interesantísimas porque el “Desastre del 98”, explotó en el 98 pero se fue gestando desde muchos años atrás, y como no podía ser menos, detrás de él estaba la mano extranjera. Los pobres cubanos, como los saharauis luego en 1975, fueron manipulados, (después de la “liberación” de la dominación española de las Islas Filipinas,  los norteamericanos, los “libertadores”(¿?) asesinaron al 20% de la población filipina, entonces aquellas pobres gentes comprendieron su error y el engaño de la propaganda y de los falsos mesías, pero ya era tarde),  usados como pretexto y como carne de cañón, como suele ser habitual en estos complots, que de eso y de organizar guerras de las que sacar ellos tajadas, con la ayuda de su prensa y a costa de las desgracias de las naciones, los lobbys norteamericanos entienden un rato. Pero como digo, reprimo la tentación de hacerlo.

–oo–

Una última cosa. El “Desastre del 98” no es una cosa pasada, sino que la crisis de la invasión de los cayucos de Canarias que estamos padeciendo en este momento, está evidenciando que puede estar gestándose un nuevo “Desastre del 98” pero con otro año. Será el “Desastre de 2021”, o del 2023, o del año que sea.

En el del “98” nos robaron Cuba, Puerto Rico y las Filipinas (y otras islas menores), y las vidas de no pocos españoles y de leales a España de aquellas tierras, (que a veces se nos olvidan los muchos leales que España cosechó allá donde fue, incluido Marruecos, que muchos amaban a España y a nuestro Ejército, aunque la propaganda enemiga y la dejación de España haya ahogado estas voces y esta realidad), lo que habríamos podido evitar de muchas maneras, una de ellas no desatendiendo el proyecto de submarino Peral que habría impedido a la flota norteamericana moverse a sus anchas y hacer desembarcos en impunidad. En el “desastre” que se avecina intentarán robarnos Melilla y las Canarias. Pero tampoco se detendrán aquí en el futuro, porque la ambición y la codicia de los enemigos de España no tiene límites, por ello nos quieren desunidos, desinformados,  idiotizados, empobrecidos, envejecidos, desarmados, desorganizados, y mal gobernados.

Como entonces también hay políticos y militares traidores, y no de ahora sino también de tiempo atrás, metidos en toda esta trama. Y como entonces estamos cometiendo el mismo error de desatender el presupuesto militar y dejar debilitar nuestras capacidades, que tras 40 años largos de Gobiernos poco leales a España, -por no usar directamente la palabra traidores-, más que de “capacidades” habría que hablar de “incapacidades”, empezando por los mandos que se eligen no por su competencia profesional, su moral militar, y su compromiso con España, sino por todo lo contrario, (ya que los que son detectados con estas cualidades vienen siendo ipso facto apartados del mando y, o pasan a la reserva, o directamente no ascienden), y por su afinidad ideológica con los que manejan los designios de España y su capacidad de no preocuparse de lo que sea de España por estos derroteros, que uno no sabe de parte de quien están pues más lo parecen de parte de Marruecos, que parece tener dos Gobiernos y dos jefes de Estado, el suyo y el nuestro, y nosotros ninguno. Vea el lector, a modo de comprobación empírica de lo que acabamos de decir,  el discursito del Almirante López Calderón, que lo primero es mostrar pleitesía a la Ministra, en el punto 7:16 dándole especialmente las gracias a la Ministra de Defensa porque su presencia según él, en ese acto, “supone un estímulo añadido para los premiados y para la Armada”, lo que permite entender su actitud entreguista y derrotista respecto a la crisis de las Canarias: AQUÍ y que expone el principal mérito que se exige a un mando militar, que es su entreguismo a la clase política, que opera como requisito “sine qua non” sin el cual no es posible todo lo demás.

Hace tan solo unos días, con ocasión de la carta firmada por un números grupo de militares de todas las graduaciones que apareció el pasado 5 de diciembre, uno de los políticos más nefastos que ha tenido España desde el Conde D. Julián y el Obispo Oppas que entregaron Hispania a la invasión musulmana del año 711, el ex-ministro de Defensa José Bono, más falso que un billete hecho a mano, a rotulador, de 3’5€, confesó en televisión española que siendo él Ministro había cesado a uno de estos Generales firmantes (el General D. Francisco Fernández Sánchez) por tener un cuadro de Franco más grande que el del Rey (Juan Carlos), AQUÍ lo que da idea (confessio Regina probationis est: la confesión es la reina de las pruebas), en otra prueba más que aportamos,  los “parámetros” sectarios que se han venido barajando para ocupar los puestos de mando en el Ejército, o sostenerse en el cargo.

En plena pandemia, a finales de marzo 2020, con los hospitales de toda España entonces carentes de los más básico, la ministra de exteriores anuncia no la compra para España de material sino la ayuda a Marruecos y a todo el Magreb, y mientras en España los médicos haciéndose batas de bolsas de basura.

Cuando España perdió su imperio en Hispanoamérica en el primer cuarto del siglo XIX, quizás pensaron los españoles de entonces que ya habíamos tocado fondo. No era así. En 1898 llegó el desastre de aquél año que no era más que la crónica de un desastre anunciado. Tampoco entonces tocamos fondo como Nación, porque en 1976 la gran traición sobre el Sahara hizo que perdiéramos el Sahara Occidental, que no fue solo el Sahara, con su pérdida desprotegimos las Canarias, perdimos el tapón por este flanco frente a la inmigración mahometana, y una enorme cantidad de recursos, entre ellos los pesqueros, pero otros muchos que guardan esas tierras y las aguas que las bañan y circundan hasta las Canarias. Y con todo ello perdimos lo más importante de todo, que es el orgullo y el concepto de España como Nación libre, Cristiana (no sólo en su sentido religioso sino también moral y político),  y soberana. Desde entonces trabajamos para el enemigo, no para España.

La prueba del algodón, entre otras: imagen de la Marcha Verde

Si pensábamos que la codicia de nuestros enemigos se había saciado, ya estamos viendo que desgraciadamente no es así, y el recular y ceder al chantaje constantemente no sirve de nada, o peor aún, sólo sirve para nuevas exigencias y nuevos chantajes, mientras el Rey de España ha estado durante 40 años a sus cosas y a sus saltos de cama, y los políticos encima subvencionando al enemigo y persiguiendo de mil formas a todo aquél que muestra un poco de honradez y de amor a la Patria. Es mejor estar en condiciones de no ser pisoteados y no cometer la misma equivocación que otras veces (no es el caso del Sahara, que podríamos haberles dado una lección a los moros y a los agentes de la CIA que iban con ellos, pero sí el caso de todos los demás “desastres”), pero sin embargo los distintos Gobiernos, quizás para contentar a nuestros enemigos o trabajando para ellos, lo que han venido haciendo es debilitando cada vez más a España.

Por tanto el tema no puede ser de más actualidad, porque la lectura de este magnífico libro nos abrirá los ojos de muchas cosas que no nos podíamos ni imaginar, y nos alertará de las mismas equivocaciones y traiciones que, como entonces, se pueden observar igualmente ahora. Si el lector tiene ocasión de hacerse con él y leerlo, no se arrepentirá. Vale sólo 14 €.


3 respuestas a ««Los misterios del 98»: una lectura imprescindible»

  1. Gracias.
    Lo dramático es que lo recogido en el libro es cierto, con un grado de certeza más que alto. Y, a pesar de ello, prácticamente desconocido y perseguido por todos.
    Un punto a tener en cuenta es que mi amigo y coautor, José Enrique Rovira, es el principal experto en el 98 y la base sobre la que se ha podido escribir el libro.

  2. Mi mensaje ha desaparecido, ¿el motivo?, bueno no importa, lo repito (más o menos porque igual no me va a salir).
    Realmente el tema del 98 es interesantísimo en sí mismo, y más en las actuales circunstancias en el que la nave España hace aguas por todos lados y el «Desastre del 98» no va a ser nada para el desastre que se nos viene encima, por culpa de un Gobierno peor imposible, y una sociedad totalmente envilecida que está a verlas venir.
    Me apunto el libro para Navidad, el Coronel D. José Mª Manrique es de lo mejor que tenemos en esta página, que dado el nivel de la mayoría, es tener muchísimo. El recordar que el libro lo ha escrito compartido con Enrique Rovira, le honra.

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