Los obispos ante la eutanasia… pasan… como de todo

Estamos acostumbrado, mejor decir mal acostumbrados, a que los obispos dejen a sus fieles solos ante los grandes retos con que se enfrentan en todos los aspectos por mor del globalismo infecto y diabólico que nos anega. Estamos hartos de ver cómo los que tendrían que dar ejemplo en dar la cara, la esconden. Estamos hasta ahí de verles escurrir el bulto y justificarse con alguna que otra, no muchas tampoco, pastoral buenista cuyos textos pueden tener mil interpretaciones y ninguna buena del todo. Estamos cansados de unos obispos y clero en general que predican un Evangelio virtual que huye de pisar la arena no sea que se manchen los zapatos.

Argüello, secretario gral. de la CEE (seguidor de Santiago Carrillo), habla de «líneas rojas» sobre la eutanasia… lo que sólo puede significar que las hay de otro color… y cuáles son… y si ya las han pasado… qué.

Ya son muchos los casos ocurridos. Por recordar sólo alguno traemos a la memoria lo sucedido con la «educación para la ciudadanía» que debían combatir los padres y no ellos y su ingente red de colegios; la «alianza de civilizaciones» que era cosa de cada cual; el derribo de cruces en cuya defensa nunca se ha visto ni al obispo ni al cura de turno; la profanación de la sepultura de Franco con permiso incluso del Vaticano y para qué decir de Osoro en persona con prohibición de enterarle en la Almudena incluida; la desacralización y cesión a Bildu de la iglesia y cripta del monumento a los caídos de Navarra con traición directa a los familiares de Sanjurjo, al menos; la plaga del aborto contra la cual ni una excomunión ni una acción de verdad; los ataques feministas en plena Misa, despelote incluido, ante los cuales ni una denuncia; la suspensión del culto con la excusa del Covid-19 promocionada por los obispos, ni siquiera debida en principio al Gobierno; la celebración de Misa con mascarilla no sea que el cura se infecte del altar sagrado, etc.. En todos ellos, más el de la globalización, los obispos siempre de perfil hasta pasar del todo desapercibidos y echar a los fieles la responsabilidad y culpa de combatirlos. Pues bien, ahora le toca el turno a la eutanasia.

Y es que, tras unas palabritas muy políticamente correctas, buenistas y más que ponderadas, o sea, unos melifluos ladridos de perro afónico, manso y desde luego nada mordedor, y con una cara que se la pisan, han dado el asunto por zanjado con una declaración de la Conferencia Episcopla en la que recomiendan a los fieles católicos –que cada día son menos y menos ejemplares–, que cada cual subscriba un documento, que denominan «Testamento vital» –lo de vital está de moda–, (VER AQUÍ) para que, llegado el caso en que no controlen, sus parientes no les eutanasien y queden descargadas sus conciencias (¿?), la de los familiares –todo un chantaje sentimental y… religioso–… si es que la llegan a tener para entonces, que al paso que vamos ni ellos, ni los obispos, la tienen ya. Incluso recomiendan que el documento sea firmado ante tres testigos y llevado a un notario .

O sea, que de nuevo, renuncian a luchar, como es su obligación, con uñas y dientes y EXCOMUNISONES, homilías y lo que haga falta, contra la imposición de una nueva barbaridad de este sistema mundial globalizador diabólico que nos ahoga. Es decir, que de nuevo los obispos zanjan la cosa echando el muerto a sus fieles en un asunto tan grave como es este, lo mismo que han hecho con el del aborto, crimen de lesa Humanidad e industria sacrificial a Baal, ante el cual ni una acción de verdad –¿cuánto hace que no escuchan ustedes una homilía contra el aborto? O sea, que de nuevo han decidido callar una vez cumplido el ritual de decir algo, sólo un poco, lo justo, para que el enemigo no se cabree mucho o… para que los pactos, que los hay, sigan vigentes.

De combatir, de salir a la palestra, de dar la lata y la cara, de predicar a tiempo y a destiempo, con ocasión o sin ella, de utilizar la fuerza que poseen, incluso la material que es mucha, nada de nada. Pero claro, si adoran a Biden y declararon su admiración por la ejemplaridad en todos los sentidos del rey fugado, qué más les da la eutanasia.

Sal sosa y pastores que dispersan.


2 respuestas a «Los obispos ante la eutanasia… pasan… como de todo»

  1. A los Obispos, lo único que les preocupa es que a ellos no les apliquen la EUTANASIA.
    No me extrañaría nada que hasta hubieran acordado en secreto con el desgobierno un trato de favor al colectivo…, a cambio de su no oposición.
    NO CREO QUE NINGUNO DE ELLOS LLEGUE AL CIELO, LA VERDAD…

  2. ¿Que los «obispos» pasan de todo? De ninguna manera. Los «obispos» solo se desentienden de aquellos asuntos que sean de responsabilidad exclusiva de los OBISPOS (sin comillas).

    En España, que yo sepa, solamente disponemos de «obispos». Entonces, ¿por qué iba a molestarse un solo «obispo» en hacer labores que no son de su incumbencia? Pues que se encarguen de ellas los obispos (si todavía queda alguno…), que para eso DEBERÍAN estar; y no seamos injustos con los pobrecitos «obispos».

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