Los obispos: ciegos, tontos y malvados ante la invasión migratoria

La llegada masiva de inmigrantes ilegales, sobre todo subsaharianos, pero también de otras nacionalidades, a nuestra sufrida España, así como a otros países europeos, ha adquirido ya hace tiempo características propias de una invasión en toda regla que, además, no sólo es permitida por las autoridades «globalistas» de dichos países –todas lo son–, sino que es activamente alentada por ellos y por sus tentáculos. Lo dicho es tan cierto que sólo los hipócritas y los tontos se atreven a intentar negarlo.

Para justificarla de alguna forma se emplean todo tipo de subterfugios, sobre todo estúpidamente sentimentaloides, respaldados por una masiva acción mediática escrita y visual perfectamente articulada para manipular hasta idiotizar a las masas; dichas pretendidas «justificaciones» son, de todas formas, de lo más inconsistentes si se analizan con un poco de detenimiento, lo que ocurre es que la población española y europea actual, excepto algunos pocos, ya es incapaz de analizar nada. Lo dicho es también tan cierto que sólo los hipócritas y los tontos se atreven a negarlo.

Y lo que también es cierto, y sólo esos mismos se atreven a intentar negarlo, es que los obispos españoles, todos, que conste, y la Iglesia en general, son parte esencial de la trama que tiene por objeto introducir en España, y en Europa, población inmigrante en cantidades industriales, llegando para ello incluso a hacer una lectura torticera del Evangelio con frases tan ladinas como que Jesús, María y José también emigraron a Egipto y otras parecidas.

Caso penoso e indignante, por poner uno muy reciente, especialmente ofensivo e hiriente, dada la terrible situación que por fin se descubre que viven las Canarias, es el de los obispos de la diócesis de dichas islas que, de seguir así, en breve van a dejar de ser «las afortunadas», Mons. José Mazuelos Pérez y Mons. Bernardo Álvarez Afonso, al publicar la carta pastoral titulada «Escuchar el «Eco de Lampedusa» en las Islas Canarias» (AQUÍ), en la que se pueden leer barbaridades tales como:

Mons. José Mazuelos
Mons. Bernardo Álvarez

«(…) es necesario contar un relato real y positivo de las migraciones, ya que habitualmente se silencia la aportación positiva que la inmensa mayoría de los inmigrantes hacen al país que los acoge (…) No lo olvidemos, quienes vienen de fuera nos traen un inmenso tesoro, rejuvenecen con sangre nueva nuestra vieja Europa y nos abren al desafío de la diversidad que tiene tanto que ver con el Dios Trinidad (…) muchas mujeres inmigrantes están siendo la voz y «las manos de ternura» que nuestros niños, nuestros enfermos o nuestros ancianos necesitan. También, muchos jóvenes jornaleros del campo están recogiendo de nuestros campos una riqueza, que no se ve correspondida con las condiciones laborales que sufren (…) Y todos ellos con el testimonio de sus vidas, su valentía y su disponibilidad para afrontar peligros buscando un mundo mejor son un ejemplo de esperanza para nuestra sociedad pesimista y ciega ante el futuro. Sí, todos ellos son fuentes de esperanza, ya que fue la esperanza la que les dio las fuerzas para afrontar tan duro viaje (…) Hay que saber mirar uno a uno a esos hombres, mujeres y niños y hacer nuestros sus sufrimientos tras haber huido de la guerra, de las persecuciones, del hambre y haber afrontado un largo y peligroso viaje por el desierto y el mar en manos, tantas veces, de traficantes de seres humanos. Los inmigrantes son personas como cualquiera de nosotros, con nombres, historias y familias (…)».

Como última reseña de tanta vulgaridad, sentimentalismo, hipocresía, sin razón y estupidez, valga el siguiente párrafo: «Como Iglesia sentimos el profundo dolor y la impotencia de ver cómo muchos hermanos mueren frente a las costas de nuestros pueblos y ciudades sin que parezca que hayamos hecho lo suficiente para evitarlo», con el que, además, y maliciosamente, intentan crearnos mala conciencia.

Pues bien, como es imposible entrar a rebatir todos y cada uno de los no-argumentos empleados por estos dos señores, vamos a expresar unas pocas reflexiones propias y luego transcribiremos otras de una autoridad eclesiástica de primer orden que está siendo la voz que grita en el desierto en que se ha convertido hoy en día esa Iglesia.

a) Sólo hay que ver los vídeos que ocultan los medios afines y bien pagados, que son casi todos, para comprobar que los que vienen rondan la veintena de edad, traen móviles, llaman nada más partir, no van a la deriva sino que se les va a buscar, etc. No huyen de ninguna guerra, ni de la pobreza, sino que acuden al reclamo del ¡todo gratis, que son idiotas! Son ilegales, o sea, que entran en España vulnerando nuestras leyes, por la puerta falsa, luego deberían ser inmediatamente detenidos con esposas en pies y manos, y aplicárseles una legislación especial que acabe con ellos o devueltos ipso facto en su propia patera, o sentenciados a trabajos forzados y luego expulsados. Las mujeres que nos dicen que perdieron a sus hijos en las pateras deberían ser detenidas y acusadas de homicidio involuntario por exponer a sus hijos a tal peligro, o sea, lo mismo que quien deja al niño en el coche mientras hace la compra, lo que le lleva a perder de inmediato su patria potestad por imprudencia temeraria. Las mafias funcionan sólo porque saben lo que los obispos dicen: que vengan, que vengan, que los acogemos a todos, porque si se supiera que no se recoge ni una sola patera, que no se atiende a ninguna llamada de socorro, si se supiera que a la que llega a aguas territoriales propias se le echa un cabo y se la devuelve a las internacionales y allá ellos, las mafias cerrarían el negocio inmediatamente. Si, como invasión que es, se empleara a la Armada para combatirla, no a la Guardia Civil y mucho menos a las ONG bien pagás para potenciarlas, otro gallo cantaría, además de que se protegería a los que llegan de la explotación a que son empujados. Por último, los obispos no pueden abandonar a su rebaño, hoy tan perdido por su causa, y suplantarlo por uno distinto, los inmigrantes… de cuyas raíces religiosas (mayoritariamente musulmanes), culturales, etc., poco o nada se puede esperar, máxime cuando se sumergen en nuestra decadente y degenerada sociedad que de inmediato les contamina.

Cardenal Robert Sarah

b) Ahora la voz, mucho más autorizada que la nuestra, del cardenal Robert Sarah; por cierto africano. No se lo pierdan y a ver si la escuchan sus colegas prelados y los católicos de sacristía meapilas y chupa cirios:

“Es una falsa exégesis utilizar la Palabra de Dios para valorizar la migración (…) Dios nunca ha querido estos desarraigos (…) Esta voluntad actual de globalizar al mundo suprimiendo a las naciones, las especificidades, es una locura total (…) Cada uno de nosotros debe vivir en su país. Como un árbol, cada uno tiene su terreno, su ambiente donde crece perfectamente. Más vale ayudar a las personas a crecer en su cultura que animarlas a venir a una Europa en plena decadencia (…) Todos los inmigrantes que llegan a Europa están hacinados, no tienen trabajo, ni dignidad… ¿Es esto lo que quiere la Iglesia? La Iglesia no puede colaborar en esta nueva forma de esclavitud en que se ha convertido la migración de masa (…) Si Occidente continúa por este funesto camino, hay un gran riesgo de que, debido a la falta de natalidad, desaparezca, invadido por los extranjeros, como Roma fue invadida por los bárbaros (…) Hablo como africano. Mi país es mayoritariamente musulmán, creo saber de qué realidad estoy hablando (…) Dios no cambia de opinión (…) Dios ha dado una misión a Europa, que acogió al cristianismo. Y los misioneros europeos han proclamado a Cristo hasta los confines de la tierra. Y no fue una casualidad, era el plan de Dios. Esta misión universal que Él le dio a Europa cuando Pedro y Pablo vinieron a instalarse en Roma, a partir de la cual la Iglesia ha evangelizado a Europa y al mundo, no ha terminado. Pero si nosotros le ponemos una fecha límite hundiéndonos en el materialismo, el olvido de Dios y la apostasía, entonces las consecuencias serán graves. Si Europa desaparece, y con ella los valores inestimables del viejo continente, el islam invadirá el mundo y nuestra cultura, nuestra antropología y nuestra visión moral cambiarán totalmente” (Declaraciones a la revista francesa Valeurs Actuelles)


6 respuestas a «Los obispos: ciegos, tontos y malvados ante la invasión migratoria»

  1. Lo de los obispos de ambas diócesis cañarías es una vergüenza. Con obispos tan dados al buenísimo como uno y otro, qué curas pueden salir de nuestros seminarios? Acaso sería posible llevarles la contraria a tan distinguidos señores, con toda claridad y respeto?

    Europa amenaza ruina total. La Iglesia hace aguas por todas partes. Lo que afirman ambos prelados canarios en su carta pastoral conjunta es demagógico, falso, anti evangélico, insensato, suicida.

    La Barca de Pedro, a la deriva, sin timón, sin ancla.

  2. Lo de los obispos de ambas diócesis cañarías es una vergüenza. Con obispos tan dados al buenísimo como uno y otro, qué curas pueden salir de nuestros seminarios? Acaso sería posible llevarles la contraria a tan distinguidos señores, con toda claridad y respeto?

    Europa amenaza ruina total. La Iglesia hace aguas por todas partes. Lo que afirman ambos prelados canarios en su carta pastoral conjunta es demagógico, falso, anti evangélico, insensato, suicida.

    La Barca de Pedro, a la deriva, sin timón, sin ancla.

  3. Yo quisiera comentar este artículo, pero me encuentro con el problema que en España lo que yo quisiera decir está prohibido decirlo porque aquí sólo hay libertad para insultar a los alemanes de los años 30 y para calumniar a Franco.

    Estos obispos son producto de la sociedad de sepulcros blanqueados en la que vivimos desde hace 50 años. Estos tíos no tienen referencia de nada primero porque ellos no tienen dentro de su cerebro nada para que se les encienda la luz y puedan distinguir aunque sólo fuera por instinto, lo que es moral y lo que es amoral.
    Estos tontalabas y otros como ellos están destruyendo en 20 años, 8 siglos (711-1492) de Reconquista, y 1500 años (III Concilio de Toledo 589) de Cristianismo en España. La estupidez elevada a pi .
    Yo espero que vivan lo suficiente para que padezcan la hidra de las 7 cabezas que ellos han contribuido a crear y alimentar con su estupidez, y a que por su culpa de estos y otros idiotas nos coma a todos.

    Luego querrán que la gente los esconda en su casa. Con la Cristiandad en manos de estos personajes lo extraño es que todavía no haya desaparecido el Cristianismo completamente.

  4. Una matización: lo de «sobretodo Negros» es mentira, otra mentira de los media traidores, como nuestros políticos. La mayoría, antes y ahora, son moros, de Marruecos y alrededores.
    Ese es el tema

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