Los primeros días del santuario que nunca se rindió (1/2)

Una epopeya tan inmensa como la numantina resistencia del Santuario de Santa Mª de la Cabeza y Lugar Nuevo merece siempre toda la atención que podamos dedicarle por mucho que se considere que está todo dicho… aunque no lo está ni estará nunca; y es que su valía desde cualquier punto de vista es fundamental para actuales y futuras generaciones, pues necesitarán conocer tal ejemplo si quieren conservar el norte en sus vidas y el de España.

En este trabajo nos hemos centrado en los primeros días del asedio, días fundamentales porque fueron la base y causa de tan larga resistencia; también nos enseñan quién fue cada cual después.

Para realizarlo, hemos tomado como eje un documento muy poco conocido de gran valor historiográfico, aún cuando por proceder de uno de los bandos, el frentepopulista, haya que saber interpretar alguna de sus observaciones, lo que no le resta valor, el cual, unido a otras fuentes nos permite conocer con certeza lo ocurrido durante aquellos transcendentales primeros días.

Dicho documento es el “Expediente instruido con motivo de la sublevación de los guardias y residentes en la Virgen de la Cabeza de Andújar”, elaborado a instancia del Lino Tejada, delegado del gobernador civil de Jaén, que consta de 38 folios mecanografiados, cinco cartas originales de las varias remitidas por los jefes del Santuario, tres copias de otras tantas de los frentepopulistas, cuatro oficios, siete octavillas de las varias arrojadas sobre aquella posición, cinco notas autógrafas de algunos de los varios emisarios que subieron al Santuario, un informe oficial y varias cuartillas autógrafas del Cte. Eduardo Nofuentes. Por ello, el valor testimonial de dicha documentación es sin duda de primera magnitud. Además de tal fuente, hemos acudido, por supuesto, a otras, principalmente a lo que en la parte de “Los Asedios” de sus monografías relata el Col. Martínez Bande. Otras fuentes imprescindibles para el caso son “La epopeya de la Guardia Civil en el Santuario de la Virgen de la Cabeza” (redactada por una comisión de la Guardia Civil 1962) y el libro “El cerro de los héroes” de Julio Urrutia.

Por supuesto que no todo lo ocurrido en tales primeros días consta en este pequeño trabajo. Aunque sí creemos haber podido reconstruir, con certeza, lo fundamental de lo sucedido entonces.

Al final añadimos unas muy breves referencias biográficas de varios de los protagonistas que se mencionan.

Algunos preliminares

Cap. Reparaz

5 de Agosto de 1936.- El capitán Antonio de Reparaz, que mandaba la Compañía de la Guardia Civil de Andújar, tras múltiples y complicadas gestiones, consigue autorización de los dirigentes frentepopulistas para situar en la finca Lugar Nuevo, propiedad de los marqueses de Cayo de Rey, a sus 65 guardias y 250 civiles, la práctica totalidad familiares de ellos, dejando a su mando al Tte. Francisco Ruano Beltrán (“pensaba igual que” Cortés en todo, según Nofuentes); con él queda también el Tte. de la Guardia de Asalto Juan Porto Gallego (“hombre tenaz en no salir del santuario”, según Nofuentes). La causa de lo conseguido por Reparaz fue que tanto él y sus guardias como los dirigentes frentepopulistas desconfiaban unos de otros desde el 18 de Julio, estando de acuerdo en que alejando a los guardias del pueblo se evitarían posibles enfrentamientos con los milicianos ya armados y dueños de la situación.

12 de Agosto.- Se pasan a zona nacional por Campillo de Arenas 50 guardias civiles al mando de dos tenientes.

14 de Agosto.- Se pasan a zona nacional por Alcalá la Real, logrando llegar a Granada, un capitán, dos tenientes y 132 guardias civiles, llevándose con ellos detenido al 2º Jefe de la Comandancia.

Lugar Nuevo

Este mismo día se obliga, contra su voluntad, a 190 guardias a incorporarse a la “columna Miaja” que acaba de llegar desde Madrid a la zona.

18 de Agosto.- Debido a las tensiones que genera el conocimiento de todo lo anterior, los dirigentes frentepopulistas autorizan a instalarse en el Santuario de Santa Mª de la Cabeza a 165 guardias, dos capitanes, un teniente, dos alféreces y unos 1.200 civiles, la mayoría familiares de los guardias, todos al mando del Tte. Col. Pablo Iglesias Martínez, teniendo como segundo al Cte. Eduardo Nofuentes Montoro, quien, recién llegado a Jaén el 2 de Julio, se había hecho cargo de la Mayoría de la Comandancia.

21 de Agosto.- El Tte. Col. Iglesias se traslada a Madrid requerido por el director general de Seguridad, dejando a su familia en el Santuario, quedando el Cte. Eduardo Nofuentes como jefe accidental de él.

Este mismo día abandona también el Santuario el Cap. Rodríguez de Cueto –dejando en él a su familia–, pues conocida su participación activa en los preparativos para el Alzamiento era persona muy buscada por los frentepopulistas; habiéndose unido a los del Santuario a escondidas, considerándose su presencia en él poco segura e, incluso, perjudicial, disfrazado de guardia marchó a incorporarse a sus compañeros del Cap. Reparaz en la “columna de Miaja”, con la intención de pasarse en cuanto pudiera a los nacionales; lo anterior dejaba en el Santuario a sólo dos Capitanes, Cortés y Rodríguez Ramírez. La despedida de Cortés a Rodríguez de Cueto no pudo ser más emotiva “Combina con Reparaz y Eusebio Castillo las cosas de tal modo que esperéis unos días a pasaros. Díselo a ellos así. Necesitamos hacer provisiones de víveres para un mes y hay que darnos tiempo. Y si lográis vuestro propósito, no os olvidéis de nosotros. Aquí resistiremos con esa esperanza”. Ya no se volverían a verse más.

Prolegómenos del asedio

Lino Tejada

Del 22 al 31 de Agosto.- El nuevo gobernador civil de Jaén, Manuel Martín Galeano, designa a Lino Tejada Rodríguez “delegado especial para conocer de la exactitud de rumores circulados sobre posibles actitudes subversivas de las fuerzas de la extinguida Guardia Civil, concentrada en los sitios del término de Andújar conocidos por la Virgen de la cabeza y Lugar Nuevo”.

El día 25, el Gral. Pozas, ministro de la Gobernación (Interior) emite una orden por la cual se exige a los del Santuario que entreguen las armas a los milicianos, orden que provoca una tensísima situación entre el Cte. Nofuentes y los Cap,s Cortés y Rodríguez Ramírez, toda vez que aquél se mostró partidario de obedecerla, mientras que éstos se opusieron radicalmente a ello, llegando Cortés en la discusión a tachar a su jefe de cobarde terminándola con un abrupto “…me voy por no darle un tiro…”; más tarde, al P. José Ortiz, sacerdote con el que compartía cuarto, le diría “…ese jefe nuestro se empeña en que le encierre o le mate…”. Pero Nofeuntes está decidido y sin que los oficiales se den cuenta, organiza la entrega de las armas, dándole tiempo a hacerlo con 100 armas largas, una veintena de cortas, algunos machetes, una ametralladora y 15.000. Antes, en momento sin especificar, había enviado a los frentepopulistas doce o catorce armas largas y algunas cortas vía el “sastre de Andújar” (¿?). Advertido el hecho por Cortés y los otros mandos impidieron que se entregaran más, cosa a la que Nofuentes estaba dispuesto, lo cual hizo que éste, desairado, recorriese el campamento gritando “¡¿Pero es que la gente está loca?!  ¡¿Han pensado en lo que haría contra nosotros la Aviación?! ¡Lo de Sagunto y Numancia no se repite!…”.

El día 26 llegan al Santuario un grupo de medio centenar de guardias civiles de Linares buscando refugio una vez que habían sido desarmados por los milicianos.

El día 27 llega ante Lugar Nuevo una partida de milicianos con la pretensión, no sólo de que los guardias depusieran su actitud, sino también de llevarse presos a algunos cuyos nombres traían en una lista con objeto de asesinarlos –algo que venían de hacer con varios paisanos tachados de “fascistas”–, bastando el despliegue ostentosos de los del palacete para que dieran media vuelta y huyeran a todo correr.

El día 28, el Tte. Carbonell no puede efectuar compras en Andújar pues el ambiente en sus calles y las amenazas que recibe así se lo impiden.

Los día 27, 28 y 29 sobrevuela el Santuario una avioneta nacional del Aeroclub de Andalucía desde la que, el último día citado, el propio Cap. Reparaz, que va en ella, arroja diversa correspondencia, periódicos de Sevilla, una bandera nacional y varios escritos en los que se daba cuenta de haber llevado con éxito su pase y el de su hombres a los nacionales, lo que como es natural generó un gran alivio en el campamento; entre las cartas una de Rodríguez de Cueto para su mujer, otra a Cortés “…Después de algunas dificultades pudimos dejar a los rojos y llegar a Córdoba. Se nos ha hecho un recibimiento apoteósico. Ya sabéis nuestra situación. Estad tranquilos. Ánimo. Es cuestión de ocho o diez días…” y otra del propio Reparaz “…Ya estamos en Córdoba… Espero que podré abrazaros muy pronto… Os envío un fuerte abrazo ¡Viva España! P.D.- Si alguno sintiera alguna debilidad en el cumplimiento del deber estricto (por Nofuentes), ya conocéis el camino a seguir que se marca en las plazas sitiadas y la actitud a adoptar por el que sea jefe…”.

9 de Septiembre.- Lino Tejada se presenta en Andújar y se entrevista con el alcalde, Pablo Expósito Colomé, quien le pone al corriente de la situación, informándole que había realizado una “demostración de fuerza” en torno al Santuario y Lugar Nuevo, pero sin consecuencias por la existencia en ellos de mujeres y niños y porque los allí estacionados aseguraron su lealtad, bien que por noticias de un guardia que no quiso unirse a ellos dudaba de que tal cosa fuera verdad.

Durante todo este día, Lino Tejada recorre aquellos parajes para hacerse una idea in situ de la situación, llegando hasta Casa Alta del Encinarejo, Pantano del Jándula y la ribera de dicho río.

10 de Septiembre.- Lino Tejada recorre Villa del Río (donde pernoctará) y Cardeña, recibiendo informaciones según las cuales los guardias habían procedido a la requisa de vituallas en algunas localidades cercanas, por lo que decidió la instalación de puntos de control a cargo de milicianos frentepopulistas “como preparativos para un cerco”.

Cap,s Rodríguez de Cueto y Reparaz; Tte. Rueda; Alférez Carbonell

11 de Septiembre.- Lino Tejada se entrevista con el capitán de milicias José Lupiáñez, jefe del cuartel general de la “columna Miaja”, acordando la instalación de puntos de “prevención y enlace” con frentepopulistas llegados de Ciudad Real, recorriendo a continuación de nuevo Marmolejo, Cardeña, Villa del Río y Andújar, localidad esta última donde ordena la incoación de un expediente designando como secretario-habilitado del mismo a Diego Flores, que lo era del Ayuntamiento de Andújar, en el que ordena se consignen todos los escritos que a partir ese momento se relacionen con los hechos que pudieran producirse. El nombre del expediente es “Expediente instruido con motivo de la sublevación de los guardias y residentes en la Virgen de la Cabeza de Andújar”.

El primer documento que se registra es una carta del Cte. Nofuentes (todas las que se citen a partir de este instante de esta procedencia fueron mecanografiadas por el Sargento José Rodríguez Palacios, encargado de la oficina administrativa de la Comandancia), de fecha 10, en la que el citado jefe accidental del Santuario notifica haber recibido la visita del capitán de Infantería Carlos Cuerda Gutiérrez a quien le entregó una carta para el Cte. Juan Bernal Segura, jefe de operaciones de la “columna Miaja”. Asimismo, Nofuentes solicita la visita periódica del doctor Carlos de Torres Laguna (médico que ejercía de Andújar) para atender las necesidades sanitarias de guardias y personal civil, y propone que mediante un guardia que enviará a la cercana aldea de Las Viñas se le entregue la correspondencia que llegue para la Comandancia. Ante lo anterior, Lino Tejada acuerda con el alcalde contestar con una misiva amistosa y cordial en la que se exija a los guardias su acatamiento a la “legalidad de la República”.

Se registran dos cartas más del Cte. Nofuentes. Una dirigida al alcalde acusando recibo de la suya y solicitando la necesidad de regularizar los suministros al Santuario.  También hace referencia a una carta recibida del Tte. Col. Iglesias, insiste en la necesidad de las visitas del médico, requiere que se incorpore al Santuario el guardia que no lo quiso hacer, así como de un tal Zacarias, del que dice es “el cantinero que se trajeron de Jaén” (posiblemente un civil que lo fuera de la Comandancia). La otra carta iba dirigida a Lino Tejada, invitándole a visitar el Santuario, mencionando de nuevo la visita que tuvo del capitán Cuerda y negando la posibilidad que le habían ofrecido de ir a Andújar porque “como jefe de esta tropa, necesita constantemente mi amparo y vigilancia y consulta a cada instante, además por todos los sucesos ocurrido y desdichados que Vd. sabe, la fuerza se encuentra un poco excitada y ve en mí, o en el mando mejor dicho, su garantía y no quiere en modo alguno me separe de ella”, por lo que, en contra, invita a Lino Tejada a comer en el Santuario, vuelve a pedir que se le remita el correo de la Comandancia, así como los fondos de la misma.

A dichas misivas contestó Lino Tejada con una en la que manifestaba que ambas cartas estaban llenas de “excusas y pretextos fútiles, de tópicos leguleyos y principios básicos, sin duda faltos de raciocinio y apartados por completo de la legalidad”, recordándole a Nofuentes que la Comandancia de la Guardia Civil de Jaén había sido disuelta, exigiéndole que acatase las órdenes del gobierno y que se presentara a las cuatro de la tarde en Las Viñas “para recibir órdenes con el fin de liquidar el campamento”.

Algunos de los niños del Santuario

12 de Septiembre.- El Cte. Nofuentes, previo un agrio altercado con el Tte. Rueda que se opuso a que se contestara a la anterior carta, dirigió a Lino Tejada el siguiente escueto texto: “Señor Tejada: Tengo demasiados años y categoría para aceptar consejos de Vd. que para mí nada es ni representa, omitiendo por tanto toda explicación”. Ante la contundencia de la carta, que al parecer dejaba clara cuál era la posición de los guardias del Santuario, Lino Tejada informó al gobernador civil, reforzó los puestos de vigilancia, cortó las comunicaciones entre el Santuario y Lugar Nuevo y editó unas octavillas (todas las que se impriman a partir de este instante lo fueron en la “Tipografía La Purísima, de M. Blanco” de Andújar, a la que se cambió su nombre por el de “Imprenta La Puritana, Andújar”, por evidentes escrúpulos antirreligiosos), encargando al jefe del aeródromo recién habilitado en Andújar, que las dejara caer sobre el Santuario. En dichas octavillas, firmadas por él, advertía a los guardias del peligro que entrañaba su actitud, requiriéndoles para que depusieran la misma y se presentaran en Las Viñas con la promesa de respetarles e integrarles en la recién creada Guardia Civil Republicana.

También se arrojó sobre el Santuario otras octavillas firmadas al unísono por el alcalde, el representante del Comité frentepopulista, Cristóbal Fernández, y el secretario ya citado, Diego Flores, en las que se les informaba de los contactos habidos hasta el momento, de que su jefe natural, el Tte. Col. Iglesias que partió para Madrid, ahora “manda fuerzas en Guadalajara”, sobre las ventajas de la nueva Guardia Civil Republicana y sobre su obligación de obedecer al Gobierno de la República.

Asimismo, otra incitando a la rendición “…si no os rendís inmediatamente, quedará el Santuario reducido a escombros y cenizas utilizando (para ello) todos los medios modernos de guerra que poseemos. Fdo.- El Alcalde, Pablo H. Colomé (Alcalde de Andújar)”, lo que provocó la congregación en la explanada de la mayor parte de los refugiados ante los cuales Nofuentes y Cortés debatieron durante algunos minutos exponiendo cada cual su punto de vista, en especial sobre las posibilidades de resistencia que se tenían, saliendo de la discusión victorioso el capitán; manifestando el P. Ortiz “Es que el Cap. Cortés tiene el temple de un verdadero cristiano. Yo, que convivo con él, sé cuánto valor le dan la limpieza de su conciencia y el concepto que tiene de su responsabilidad ante Dios…”. Pero el Cte. Nofuentes no se dio por vencido y, tras lo anterior, continuó intentando llevarse a su bando a los oficiales, provocando una durísima e intensa discusión con ellos, alguno de los cuales estuvo al punto de pasar a las manos si no fuera porque intervino Cortés, quien de todas formas, y ante lo que esgrimía tal jefe  –entre otras cosas que iba a solicitar a Jaén la disolución de la Comandancia–, no pudo por menos que montar en cólera, espetándole a voz en grito y en público “¡Atrévase, y yo le juro por mi honor que esa villanía y esa traición no se realizarán, porque le mato!”.

Parte dos


2 respuestas a «Los primeros días del santuario que nunca se rindió (1/2)»

  1. Este trabajo evidencia la farsa del acto de homenaje al Coronel rojo de la Guardia civil Antonio Escobar que perpetró en abril del año pasado en Barcelona.. El Coronel Escobar pertenecía al bando enemigo de la verdadera Guardia civil, él, al igual que el Capitán Fernando Condés, uno de los que sacaron de su casa a Calvo Sotelo en la madrugada del 13 de julio de 1936 de forma totalmente inconstitucional, porque Calvo Sotelo gozaba de inmunidad parlamentaria, con el falso pretexto de llevarlo a la Dirección General de Seguridad, para luego al montarse en el coche pegarle 2 tiros en la nuca, tampoco representaba a la verdadera Guardia civil. Los Guardias civiles rojos son rojos, pero no son verdaderos guardias civiles, los verdaderos, fueron los que Santuario de la Virgen de la cabeza.

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