Los renegados

Fue ya en año tan temprano como 1949 cuando se publicó «El dios que fracasó», que ha vuelto a reeditarse por Ladera Norte, libro que no viene mal leer aunque sólo sea porque… la historia se está repitiendo en España, donde a pesar de los antecedentes tan cercanos y terribles, el comunismo, primo hermano del socialismo del que procede, no sólo revive y se le vota, sino que incluso gobierna de la mano del PSOE, partido de ultraizquierda y organización históricamete criminal como demostró en el pasado y demuestra  en el presente desde que por mor de algunos ingenuos, no pocos alucinados y muchos malvados, se le resucitó al final de la etapa de gobierno del Generalísimo por los que ya caminaban por la senda «constitucional», es decir, por la de la Tra(ns)ición o Transacción en ciernes.

El libro recoge el testimonio de André Gide, Arthur Koestler, Ignazio Silone, Louis Fischer, Richard Wright y Stephen Spender, todos los cuales dan cuenta de sus motivos para ingresar en la secta comunista, de su adoración al dios stalinista y de su «apostasía» y consiguiente abandono de tal culto maléfico.

Recordemos que cuando se publicó por primera vez el libro, Stalin continuaba acaudillando la URSS, ordenaba asesinatos, mantenía a pleno ritmo los campos de concentración del Gulag, controlaba mediante títeres los países satélites de la Europa oriental y… conseguía, contra toda lógica y evidencia, ganarse las simpatías de numerosos intelectuales y de grandes masas occidentales.

Sin embargo, ya para entonces también surgió este grupo de intelectuales que precisamente por conocer a fondo los entresijos del sistema, sus trampas dialécticas y la deshumanización a la que conducía el marxismo-leninismo  –comunista o socialista, entonces, hoy y siempre–, demostrando honradez y valor intelectual, optaban por dar la cara y oponerse dentro de sus posibilidades al «sistema», mientras la masa desencantada, pero aborregada y temerosa, se recogía en silencio, avergonzada, resignada, voluntariamente impotente o incluso colaboracionista, sometiéndose a la oligarquía totalitaria comunista, verdadero lobo con piel de cordero. ¿Les suena todo lo dicho?

«El dios que fracasó» recoge el testimonio de estos seis escritores que explican cómo entraron y salieron del comunismo, con el atractivo añadido de que sus circunstancias fueron muy distintas.

Arthur Koestler, Ignazio Silone, André Gide y Louis Fischer habían visitado la URSS en algún momento, mientras que Stephen Spender y Richard Wright jamás llegaron a pisar suelo soviético. Solo Gide decidió desvincularse inmediatamente del comunismo como resultado de su experiencia directa en el país. Mientras que Koestler, Spender y Fischer abandonaron su fe política tras vivir la experiencia de la guerra civil en España.

Ignazio Silone

Ignazio Silone (1900-1978). Novelista, ensayista y drematurgo. Fue el primero en militar en el partido y en salir de él. Participó en la fundación del PC italiano en 1921. Su oposición a Mussolini le valió la cárcel y el exilio. Fue expulsado nueve años más tarde del PC tras oponerse firmemente a Stalin. Se trata sin duda de un precursor, que no necesitó que le abrieran los ojos ni los Juicios de Moscú de 1937, ni la Gran Purga consiguiente, ni el Pacto Ribbentrop-Molotov de 1939. Sus vicisitudes ideológicas, esbozadas en su ensayo de este libro y tratadas de forma ficticia en sus novelas, darían lugar a su autobiografía Uscita di sicurezza, traducida y prologada por Dionisio Ridruejo, y publicada en España con el titulo Salida de emergencia (Revista de Occidente, 1969).

Richard Wright

Richard Wright (1908-1960). Nació en una plantación de Misisipi. Huérfano. Autodidacta, con una infancia muy dura, en buena medida por la discriminación racial que sufrió por ser negro. Fue expulsado del Partido Comunista de los EEUU en 1942, siendo el último de los citados en abandonarlo. Escribió España pagana, un libro de viajes por la España de 1954, en el que expresó su particular punto de vista racial tanto en la descripción de la todavía posguerra española como en sus vicisitudes en el partido comunista de los Estados Unidos. Prácticamente toda su obra atendió a la problemática de la comunidad negra y al racismo del que su partido comunista no supo desprenderse ni tampoco combatir, no obstante lo cual el problema de Wright con el comunismo no fue tanto la cuestión racial, aunque también, como la netamente intelectual: «Los intelectuales no encajan bien en el partido, Wright», llegó a decirle un día un «camarada».

André Gide

Fue André Gide (1859-1961) quien al abandonar el comunismo levantó, de entre todos, la mayor polvareda. Lo que le llevó al comunismo fue conocer la explotación colonial francesa del Congo que plasmó en Viaje al Congo, y a abandonarlo la explotación comunista stalinista que vio cuando visitó la URSS. Fue Premio Nobel de literatura. Su renuncia al comunismo la hizo pública en Noviembre de 1936, en plena guerra civil española, con Regreso de la URSS. El libro causó sensación, polémica y rechazo en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura celebrado en Valencia en 1937, en el que se le enterró entre improperios, especialmente por parte de José Bergamín.

Stephen Spender

Stephen Spender (1909-1995). Poeta, ensayista, novelista y editor de revistas. Su preocupación por las injusticias sociales fue lo que le llevó al comunismo, alistándose en las Brigadas Internacionales, combatiendo en nuestra guerra, bien que precisamente esa experiencia fue la que le indujo a abandonar tal ideología y militancia; como le sucedió a muchos. Spender publicó dos años más tarde Un mundo dentro del mundo, un libro que da fe del oscuro y bochornoso papel que los intelectuales occidentales jugaron en nuestra contienda 1936-39. En sus memorias, publicadas en 1941, narra su reclutamiento para las Brigadas Internacionales y sus aventuras, pero sobre todo desventuras en la base de Albacete.

Louis Fischer

Louis Fischer (1896-1970). Judío, periodista y biógrafo. Vivió en Palestina, Berlín y Moscú, ejerciendo de propagandista del stalinismo. Voluntario en nuestra guerra 1936-39, tal experiencia le desencantó del comunismo, regresando a los EEUU en 1938 donde abandonó ya decididamente dicha militancia tras la II Guerra Mundial.

Arthur Koestler

Arthur Koestler (1905- se suicidó en 1983). Judío. Estudió en Viena. Periodista. Miembro de la Komintern. Corresponsal en Oriente Medio, Berlín y París. Participó en nuestra contienda 1936-39. Al ser liberada Málaga por los nacionales, fue apresado, encarcelado en dicha ciudad y en Sevilla, fue puesto poco después en libertad. Más adelante fue recluido en un campo de concentración francés, logrando escapar. A Koestler le corresponden las páginas más brillantes de este libro, pero sobre todo su génesis. «El dios que fracasó» nació tras una conversación entre Koestler y el editor del libro, Richard Crossman, un diputado laborista, licenciado en Oxford, docente durante ocho años y editor adjunto de las revistas New Statesman y Nation. Crossman formó parte del personal del cuartel general de Eisenhower durante la Segunda Guerra Mundial, siendo responsable de su departamento de guerra psicológica contra Alemania. En 1946 fue representante de su gobierno en la Comisión Angloamericana para Palestina.

Por último, conviene señalar que en el prólogo del libro Crossman comete un craso error al afirmar que los seis «renegados»: «eligieron el comunismo porque habían perdido la fe en la democracia». Todos habían nacido en democracias, llámense liberales o burguesas, habiendo sido demócratas, bien que no por convicción sino por herencia. Si bien pudo ser el desencanto de la democracia lo que les llevó a militar en el comunismo, enseguida se dieron cuenta de que huyendo del culto a tal dios corrupto y decadente, el de la democracia, habñian caído en otro culto, el del comunismo, totalitario y tan corrupto y decadente como aquél. El mismo Koestler reconoció que la democracia es un sistema falible, una «verdad a medias» –que es la peor de las mentiras–, y el comunismo una mentira asboluta. Los «renegados» regresaron a la democracia con algo más que resignación, como se hace al elegir el mal menor o agarrándose a un clavo arediendo.

La edición de Ladera Norte incluye un prólogo de Félix de Azúa que abunda en referencias actuales, desde ETA hasta el actual presidente del gobierno, que podrán parecer alusiones extemporáneas, pero que se ajustan perfectamente a la realidad que vivimos.


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