Los últimos patriotas

Está por escribirse, si es que la censura en aumento del actual Régimen (del 78) lo llega a permitir algún día, la verdadera historia de aquellos españoles, fundamentalmente militares –aún con sus defectos–, que arriesgaron todo por reconducir la desvariada deriva de nuestra Patria tras el fallecimiento del Caudillo durante la Tra(ns)ición; una de las etapas más violentas, convulsas, denigrantes, falsas y destructivas de la historia de España que aún ni se ha empezado a relatar en su verdadera dimensión. Nos referimos, claro está, a aquellos que arriesgando cargo, estatus y hacienda –y la vida en algún caso– intentaron enderezar el rumbo de España, perdiendo en ello todo menos su honor y dignidad; a los que la penosa situación que vivimos, y que ellos supieron atisbar, les da la razón.

Los Tenientes Generales.-

A principios de 1980 había un reducido grupo de Tenientes Generales, todos ellos con mando de Capitanías Generales, es decir, con poder efectivo sobre tropas, que mostraban su manifiesta disconformidad con la terrible situación que se venía viviendo desde 1975 (aumento exponencial del terrorismo de ETA, GRAPO, etc., inicio del catalanista de Terra Lliure, huelgas, movilizaciones callejeras revolucionarias marxista-leninistas, feroces ataques del PSOE al Gobierno, desacato a la autoridad, corrupción, degeneración pública de las costumbres, etc.). Dicho grupo estaba formado por Jaime Milans del Bosch (III Región Militar -Valencia); Pedro Merry Gordon (II Región Militar – Sevilla); Manuel Torres Pascual (Palma de Mallorca); Antonio Elícegui Prieto (V Región Militar – Zaragoza); Ángel Campano López (VII Región Militar – Valladolid) y Jesús González del Yerro (Santa Cruz de Tenerife). Su intención no era dar un golpe como tal, sino presionar al Rey, al Gobierno y a los líderes políticos con darlo si no cambiaban de rumbo ejerciendo la autoridad que les era inherente e impidiendo el desmadre que cundía por doquier, inaceptable incluso en una democracia, entre otras cosas presentando cara a ETA, aceptando su reto armado y combatiéndola sin remilgos, o sea, como se hacía en otros países europeos con fenómenos similares sin complejo alguno.

La existencia ya para entonces en el seno del Generalato de otros altos mandos contrarios incluso a cantar las cuarenta al Gobierno, redujo la potencial eficacia de aquéllos a la nada, al tiempo que puso en evidencia para los enemigos de España esa división y por tanto debilidad, lo que en buena medida hizo que no quedara a los patriotas existentes en su seno otra vía que pensar en serio en un golpe de fuerza.

Los Coroneles.-

La mejor forma de entender esta iniciativa la obtenemos de uno de sus participantes:

«¿Cuándo son los primeros contactos ya entre amigos para decir esto no puede ser, que vamos a hacer? Esto era constante. Constante. Yo en aquella época era ya teniente coronel… En el 80 asciendo a coronel. Y los tenientes coroneles y los coroneles son los que tienen en la mano las unidades y los regimientos… Y todo el mundo se planteaba ¿yo qué hago? Si aquí hay una revolución, si aquí se monta un lío en la calle… ¿yo que hago? Pues sí, tomábamos contacto a lo mejor…, con muchísimos de mis compañeros que tenían la misma preocupación que yo. ¿Cuándo comienza San Martín a comentarme que hay que hacer algo, que unos coroneles…? No puedo decirlo. Porque era una preocupación de la época. A medida que se fue deteriorando la situación y que había tantos muertos de ETA, casi todos entonces militares o guardias civiles.» (Col. de Artillería DEM José Ramón Pardo de Santayana y Coloma).

San Martín

El grupo lo coordinaba el Col. de Artillería DEM José Ignacio San Martín López, bien que nunca llegó a materializarse como tal, o sea a organizarse, sólo a pensar en dar un golpe de fuerza si, y sólo si, la presión de los Tenientes Generales sobre el Rey, el Gobierno y los principales partidos políticos no surtía efecto. Contemplaban mantener la Monarquía, pero no descartaron una república de corte presidencialista si el Rey se ponía en contra. En ningún caso una vuelta atrás, que consideraban imposible, pero sí una ralentización de la «transición» en marcha impidiendo que siguiera por la pendiente de ruptura total que se le venía imprimiendo.

Operación Galaxia.-

Tejero e Ynestrillas

Dos eran los únicos mandos militares impulsores de esta iniciativa: el Tcol. de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina y el Cap. de Infantería Ricardo Sáenz de Ynestrillas. Su intención era la de dar un golpe de fuerza clásico, rápido y audaz haciéndose con los puntos vitales del aparato gubernamental en Madrid (Moncloa, varios ministerios, Correos, RTVE, etc.), poniéndose inmediatamente a las órdenes de los Tenientes Generales con la esperanza de que ante los hechos consumados –y conocidas sus manifiestas preocupaciones y teóricas disposiciones– se hicieran cargo y con ellos la practica totalidad de las Fuerzas Armadas y de Orden Público, obligando entonces a los políticos a variar el rumbo.

Sus conciliábulos, conocidos por la Policía, acabaron con la detención de ambos en el complejo de cafeterías Galaxia del barrio de Argüelles de Madrid.

Los Técnicos.-

Pardo Zancada

Su nombre se lo dio uno de los integrantes de este grupo, el Cte. de Infantería DEM Ricardo Pardo Zancada. Estaba formado por varios mandos destinados en las delegaciones de la Segunda Sección Bis (SIBE) del Ejército de Tierra, o sea la de Información. Estaba integrado, además de por el citado Pardo Zancada, por el Col. de Artillería DEM, Luis Muñoz Gutiérrez, los Tcol,s de Artillería DEM Jesús y José Enrique Crespo Cuspinera, y el Tcol. de Caballería Carlos de Meer y Ribera. Llegaron a elaborar un plan concreto para el golpe de fuerza, no muy distinto al de Tejero e Ynestrillas, bien que mucho más perfilado, cuyo objetivo era prácticamente el mismo que la iniciativa de los Coroneles.

El 23F.-

Camilo Menéndez y Tejero

Fue la iniciativa que, como sabemos, cuajó y se llevó a cabo. Sobre él no vamos a extendernos, sólo a dejar claro lo que se conoce sin lugar a dudas: a) Juan Carlos I estaba al tanto «A mí dármelo hecho» –el instante de grabación de la cámara de tv del momento en que Tejero entró en el hemiciclo ha desaparecido porque en ella el Tcol. grita claramente «¡En nombre del Rey!»– y jugaba a carta ganadora, porque si salía bien , él salía ganando, y si salía mal, otros pagarían, como así sucedió, b) los principales impulsores eran personas manifiestamente monárquicas, que actuaron conscientes del respaldo del Rey, pero que habían puesto en alerta a varios líderes políticos de izquierda y derecha que dieron su asentimiento (de ahí esa doble carta del Rey), c) la intención era formar un Gobierno de «unidad nacional» y d) enterado ya con el Congreso en sus manos el Tcol. Tejero, ariete utilizado para dar el golpe, de que en ese Gobierno estarían socialistas y comunistas, le espetó al Gral. Armada aquella frase lapidaria «Yo para eso no he venido aquí», momento en el que a partir del cual no hubo forma de llegar al fin propuesto. El silencio de Armada hasta su tumba y algún otro facilitó al Rey irse de rositas, así como a los políticos al tanto, echando toda la culpa a «los militares».

El 27O.-

José y Jesús Crespo Cuspinera, Luis Muñoz Gutiérrez

De cara a la elecciones generales de 1982, y poco antes de ellas, en concreto el 1º de Octubre de dicho año, se detuvo al Col. de Artillería DEM, Luis Muñoz Gutiérrez, y a los Tcol,s de Artillería DEM Jesús y José Enrique Crespo Cuspinera, acusados de estar en puertas de dar un golpe de fuerza en el que, según se dijo, contaban con el apoyo de Blas Piñar, líder de Fuerza Nueva, del empresario José María de Oriol y Urquijo y del exministro y cofundador de Alianza Popular Federico Silva Muñoz. De todo ello nada, en realidad, se pudo demostrar, salvo que a uno de los hermanos Cuspinera se le intervino en su vehículo unas cuartillas con, al parecer, datos y gráficos que pudieran estar relacionados con dicho intento que, en todo caso, no pasó de uno de los muchos conciliábulos entre compañeros –y sin embargo amigos, en este caso, que no es lo mismo– que se producían entonces; los tres habían firmado no hacía mucho el llamado Manifiesto de los 100.

El «magnicidio».-

Sáenz Ynestrillas

En 1985 el CESID desveló que había frustrado un intento de atentado contra el Rey que debía haberse llevado a cabo con motivo del día de las FAS que se celebró en La Coruña, consistente en hacer volar la tribuna presidencial con el Monarca y demás autoridades situados en ella, tales como las Infantas, Felipe González, Narciso Serra, y la cúpula militar en pleno, en virtud de lo cual fue detenido el Cte. Sáenz Ynestrillas. No existen pruebas de dicha iniciativa, constando sólo el testimonio de dos agentes del Cesid situados junto al Comandante en las que afirmaron que éste estaba dispuesto a ello. En realidad, la cosa, por lo disparatado y la inexistencia de otras fuentes, y desde luego de pruebas y otros testimonios más imparciales y creíbles, más pareció y sigue pareciendo una provocación de dicho servicio de inteligencia que otra cosa, es decir, una forma más de que su espabilado y maquiavélico director, el Gral. Manglano, y el retorcido jefe de su Área de Involución, el Gral. de Infantería (DEM) Santiago Bastos Noreña, ganaran puntos y se afianzaran en sus respectivos cargos.

Reflexiones:

  • Pese a lo que se ha dicho, se les ha tachado y se ha pretendido tachar adjudicando los apelativos en sentido despectivo y peyorativo de «involucionistas» a ellos, y de «involución» a sus planes, si se profundiza realmente en las biografías personales de los citados, tal propósito cae por su propio peso, puesto que el único objetivo de todos no fue la restauración del anterior régimen político –imposible por muchos motivos como el fallecimiento de la piedra angular, el Generalísimo; la inexistencia de una figura comparable ni de lejos; la evolución de la sociedad ya desde años antes de la muerte del Caudillo, etc.–, sino frenar el desvarío incluso antidemocrático y la grosera infiltración marxista-leninista, separatista, guerracivilista y revanchista que se colaba por los cuatro costados, además de combatir debidamente el terrorismo que todo lo anegaba y defender a los españoles de regiones tan hispanas como Vascongadas y Cataluña a los que se abandonaba a su mala suerte de manera ignominiosa.
  • Todos los implicados –también los no citados por razón de espacio– eran personas de honor, acendrada formación moral y profesional, profundo patriotismo, en absoluto aventureros o buscadores de dádivas o insana ambición, por lo que sus propósitos fueron siempre la corrección del rumbo vil que las autoridades del momento –del Rey, incluido, abajo, todas– impulsaban llevando a España hacia… la tremenda situación en que hoy se encuentra y que aquéllos supieron ver con inmenso acierto y realismo.
  • Todos ellos pagaron un altísimo e injusto precio personal y familiar, quedando a salvo sólo su honor y dignidad –patrimonios del alma, la cual sólo lo es de Dios–, así como demostrado valor y generosidad; con independencia de sus defectos personales y errores que como seres humanos siempre imperfectos pudieran poseer o cometieron.
  • Ocurrió, por un lado, que como dijera el heroico Gral. Goded al rendir Barcelona a las turbas frentepopulistas, a ellos también la suerte les fue adversa; asimismo, que cegados por su patriotismo y sentido del deber, no supieron calibrar realmente el deterioro ya profundo de la unidad, disposición y espíritu militar de las Fuerzas Armadas donde cundía por ya entonces la prioridad por «hacer la carrera» sobre cualquier otra consideración, quedando las ínfulas «patrióticas» en los despachos y barras de bar; tampoco la veleidad del Rey, ni la vileza de los políticos incluso de los potencialmente proclives por proceder directamente de las filas del extinto Movimiento Nacional.

En cualquier caso, vaya con estas pobres líneas nuestro sincero homenaje, así como la seguridad de que ya que la Patria de estos tiempos no se lo agradece –tal vez la de otros futuros–, estamos seguro de que Dios, en su infinita y verdadera Justicia, se lo recompensará.


8 respuestas a «Los últimos patriotas»

  1. Brillante y exhaustivo artículo, por el que felicito a su autor, y a El Español Digital, por publicarlo.
    Quisiera homenajear, especialmewnte, a aquellos brillantes mandos que sacrificaron su carrera, sabiendo que todo estaba perdido, fundmentalmente el Capitán de Navío don Camilo Menénz y el Comandante, DEM, don Ricardo Pardo Zancada, un auténtico intelectual y patriota.
    Y algún otro que me dejo en el tintero, pues ahora no lo recuerdo.
    MI HOMENAJE A TODOS Y CADA UNO DE ELLOS.

  2. Los militares, son fiel reflejo de la sociedad de la que emanan, de la que salen.

    Durante el GLORIOSO régimen del General Franco, cuando España aún era un país orgullosamente CATÓLICO, los militares, lo eran por VOCACIÓN.
    Hablo de tipos que nacieron para ser GUERREROS, y que, simplemente, se dejaron llevar por la naturaleza que Dios les dio, alistándose en las FAS para SERVIR* a la Patria; y no para servirse de ella, como sucede ahora.

    Comparar a un militar de la vieja escuela con uno actual, es como comparar a Dios, con un gitano.

    Entre otras cosas, porque, como ya dije una vez, las escuelas/academias militares, actualmente, son auténticas fábricas de TRAIDORES GLOBALISTAS.
    Eso, cuando no, directamente, de MASONES.

    Todo por la Patria.

    *Sólo vale quien sirve.

      1. Así es.
        Y se nos enseñaba a amar a Dios y a la Patria, por encima de todo.
        ¡Que distintos decampamentos de ahora, y organizaciones «juveniles» dedicadas a suministrar niños y niñas a los pederastas!
        Coke Cabezudo, «proveedor de Odón Elorza (presuntamente), etc.
        Si quieren saber más sobre las «aficiones» de Odón, miren dónde está Coke Cabezudo, y a qué se dedicaba…

        1. Que distintos de los campamentos de ahora…, etc.
          Pido disculpas por el fallo mecanográfico, pero es que ya estoy medio dormido. Es lo que pasa cuando uno se levanta a las 6,30, para ir a rehabilitación.
          Buenas noches a todos, todas, y todes, es decir, la tonta de Iree Montero.

  3. En este todavía A.D. 2021, habría que hacer como el filósofo Diógenes de Sinope: salir a caminar de día por las calles, con una lámpara encendida, buscando patriotas…

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