Luchas de cisma con Lucifer al fondo

Arrecia el huracán en la Iglesia. Sus muros parecen resquebrajarse. Los pastores dispersan a las ovejas. Cunde la confusión. Miles de almas abandonan. Otras muchas más posiblemente se pierdan sin remisión. La desesperanza aparece en el horizonte. Satanás comienza a cantar victoria. Momento ideal: oración, sobre todo el Santo Rosario, y penitencia. ¡Quis ut Deus! San Miguel ¡San Miguel Arcángel, jefe de la milicia celestial, defiéndenos!

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Este fin de semana el celebrante de la mayoría de las Misas, en su homilía, fundamentalmente se ha hecho eco de la petición del Vaticano (Oficina de Prensa de la Santa Sede) relativa a rezar el Rosario, el exorcismo de San Miguel y el Acordaos a la Virgen, pidiendo por la Iglesia. Y no solo eso, en muchas iglesias se reparte un folio exhortando a practicar diariamente esas bellísimas y eficacísimas oraciones. Todo ello, y más en octubre, mes del Rosario, no puede por menos de mover a los católicos a acoger con alegría esta petición, pues es santa y obligada en estos trágicos momentos eclesiales; es más, para muchos este tipo de revitalización de la espiritualidad clásica y sencilla debería haberse hecho más a menudo y continuar en el futuro.

El Gran Acusador (el Demonio, Satanás, el Luzbel de los masones).

La petición del Vaticano dice concretamente que Nª Sª “…ponga a la Iglesia bajo su manto protector,  para  defenderla  de los ataques del maligno, el Gran Acusador …proteja a la Iglesia del Diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros … (quien) vaga por el mundo en busca de acusaciones …”. La misma está basada en la homilía de Francisco (es él quien ha quitado el ordinal correspondiente a la realeza de su gobierno sobre la Iglesia Peregrina) en Santa Marta el pasado 11-IX-2018; pués bien, en ella, y apenas veladamente, aludía a las revelaciones de Mons. Viganó en relación con casos concretos y muy probablemente ciertos de obispos y cardenales homosexuales (aireados solo tras el escándalo del informe del Gran Jurado de Pennsylvania), retorciendo lo escrito en el Libro de Job y la doctrina de la mayoría de los Santos Padres (para los que el Gran Acusador se valía de la mentira para difamar al justo), diciendo que “Él (Demonio) intenta desvelar los pecados, que se vean, para escandalizar a la gente”. Su tesis, por lo tanto, es que denunciar a unos pervertidos y sacrílegos “Pastores de la Iglesia” es hacerle el juego al Diablo, y, de alguna manera, el escándalo es por parte del que denuncia (y de los que cuchichean -al decir de algún sacerdote- aterrados por la gravedad de los hechos casi irrefutables) no de los que perpetran el acto escandaloso.

El Papa, que se niega a contestar a las Dubia y otras “correcciones fraternas” de altas jerarquías eclesiales (y fieles católicos preclaros), tampoco ha intentado siquiera desmentir a Viganó; antes al contrario, a encumbrado a varios de los salpicados por las acusaciones a puestos de relevancia, incluso en la dirección del Sínodo de los jóvenes. Pero lo que sí ha hecho, como acabamos de ver, es invertir la acusación y, apenas veladamente, acusar de actuar en las filas de Satanás a los que le denuncian, eludiendo hablar de obispos y cardenales homosexuales y responsabilizando a los difamadores  y a quienes atienden a cuchicheos  de poner en peligro la unidad de la Iglesia.

El propio Viganó ha señalado que la respuesta inicial del Papa de que “no diría una palabra”, se ha transformado luego en comparar “su silencio con el de Jesús en Nazaret y ante Pilato”, y asignarle a él el papel de  “gran acusador, Satanás, quien siembra el escándalo y la división en la Iglesia, aunque sin pronunciar (su) nombre”.

Muchos sacerdotes y files, sin duda la mayoría de buena fé (aunque cargados de la cobardía de no querer ver lo que no les gusta y les “roba la paz”), no han echado de menos ninguna corrección a los productores de los abusos y la corrupción sexual en los seminarios, y sacrilegios en los templos. Es más, también ellos cargan contra los que turban su tranquilidad suicida y cargan contra los que se atreven a clamar  que esa lacra demoníaca desaparezca, esos los irresponsables escandalizadores y murmuradores.

La campaña.

Aparentemente, Francisco I está sirviéndose de sus homilías en Santa Marta, y del altavoz de la Oficina de Prensa (¿y propaganda?) vaticana para defender su posición y contrarrestar a sus críticos. En España mismo tenemos una palpable demostración de lo dicho con la campaña papálotrata (si se me permite el neologismo representativo de la corriente “siga usted al que manda diga lo que diga”), orquestada aquí por un “sacerdote relajado” (JMV, secularizado, casado y con hijos, azote del catolicismo verdadero -acusó a Benedicto XVI de destrozar la idea de una Iglesia más popular y fiel al Evangelio de los pobres-)  en la impresentable web ReligiónDigital, esa que recoge firmas a través de «la iniciativa “Pro Papa Francisco” de apoyo al Papa frente a los ataques de los rigoristas (agradeciendo) a Bergoglio (así le llaman sus “fans” y él mismo se precia de ser apelado), su “revolución de la misericordia” frente a la dogmática de los doctores de la ley». La misma web, siguiendo consignas internacionales,  ha difundido la entrega en las iglesias de esa hoja en la que se pide “PrayForTheChurch” (sajonismo que esconde una iniciativa meramente española), especificando que es “Porque la Iglesia necesita el compromiso y la oración de todos para afrontar los momentos de dificultades y desafíos que está viviendo”. ¿Cuáles? ¿Es que el mundialismo está contra el Papa, a pesar de los escándalos que salpican a la curia, o a su favor sin apenas disimulo? Más claro, agua.

El contexto

La mayoría de las autoridades eclesiásticas y el clero, desgraciada y trágicamente, han hurtado poner en contexto las peticiones de la Curia romana e hicieron propias las explicaciones de la misma, cargando la culpa del escándalo y de la necesidad  de rezar por las necesidades y desafíos a los que se ve sometida la Iglesia en los fieles que atienden a cuchicheos  e invectivas de Satanás. Podrían haberlo obviado, como, en general, eludieron hablar de los escándalos de homosexualidad eclesial (pedofilia, perversión, proselitismo, sacrilegio), pero tomaron partido en un tema delicado y peligroso, para, además, optar por la postura más claramente equivocada y llevar con ello a muchos fieles al error de que “aquí no ha pasado nada y el que obedece, se trate de lo que se trate, no se equivoca”.

Este retorcimiento de culpar a los escandalizados de la culpa del escándalo se parece, a mi horrorizado y pobre entender, a los pecados contra el Espíritu Santo que denuncia Nuestro Señor Jesucristo de los sumos sacerdotes, fariseos y escribas (los pastores de su época) que viéndole expulsar demonios lo querían atribuir a que estaba endemoniado.

Pero, además, ¿no saben las cosas que Francisco hace? Veamos un resumen para poner en situación esos escándalos sexuales (pueden darse todo tipo de referencias y constatar que no ha habido desmentido oficial de la Santa Sede a las mismas).

1.-Varios Cardenales (Mafia de Saint Gall) han declarado, incluso por escrito, que se pusieron de acuerdo, entre ellos y también con él, en conspirar para su elección como Papa (en dos cónclaves), con lo que, de ser cierto, y ellos no se han desmentido ni nadie les ha corregido,  incurrieron en excomunión y la elección papal fue inválida.

.- El Sínodo de la Familia, forzando unas conclusiones escandalosas, y los Motus Proprios de Anulaciones Matrimoniales que modifican a la baja los requisitos para ellas.

.- Exhortación apostólica post-sinodal Amoris Laetitia. Solo hay que leer la carta de los obispos argentinos dando su interpretación de que los divorciados en concubinato pueden comulgar, y la carta del Papa aprobando esa interpretación como la única posible (ambas publicadas en español publicada en español en El Observatore Romano y en la web vaticana).

.- Instar la comunión a los protestantes (apoyo a la decisión de “la mayoría” de los obispos alemanes).

.- Aproximación a los masones (Parolín-Bilderberg, B´nai, etc) y sionistas talmúdicos (esos que no reconocen ni siquiera la Ley de Moisés).

.- No arrodillarse en la Consagración y sí ante pastores protestantes y homosexuales transgénero (lavatorios de pies en las vigilias de Jueves Santo).

.- Persecución a los institutos y congregaciones integristas, y a la liturgia vetus ordo.

.- Negación del Infierno

.- Enaltecimiento de Lutero y el protestantismo.

.- Loa del Islam y olvido de los mártires que este crea.

    .- Canonizaciones rápidas de personalidades de conductas dudosas (Mons. Oscar Romero, etc) y ninguna beatificación de consagrados públicamente degollados por yihadistas wahabistas (por ejemplo los sacerdotes François Murad y Frans Van der Lugt,  en Siria, por los “moderados” del Frente al-Nursa).

.- Banalización/Olvido del aborto (cuatro días después de su visita a Brasil se aprobó una ley abortista, sin que él dijera nada ni antes ni después; caso similar, pero peor, es el de su patria Argentina; Misericordia et Misera: derivará en la práctica se en una banalización y relativización tanto del aborto como del perdón sacramental; condecoración a la influyente abortista Lillianne Ploumen, etc).

.- Crítica a la “conquista” española de América, lo que incluye su evangelización.

.- Aceptación de la “Cruz Comunista” de Evo Morales y otros guiños a la Teología de la Liberación y el Comunismo en sí (Cuba, Laudatio Si, Encuentro Mundial de Movimientos Populares, etc).

.-Traición a la Iglesia China y reconocimiento de la “Nacionalista” (comunista).

.- Nombramiento de cardenales amancebados. Protección a los obispos/cardenales homosexuales agresivos, impulso apenas encubierto de la homosexualidad (multitud de entrevistas a los mismos, audiencias que niega, por ejemplo, a los familiares de Asia Bibi; “¿quién soy yo para juzgar?”, etc).

-Silencio y desprecio a las Dubia y otras correcciones públicas de Cardenales, obispos y cualificados fieles, especialmente la de Mons. Viganó.

Francisco I con Juan Manuel Vidal, ex-cura impulsor de la campaña

Una la lista que se puede alargar y detallar mucho. Y eso obviando las actuaciones como obispo en su Argentina natal, que son realmente esclarecedoras.

Todo ello dibuja un panorama que parece cuadrar perfectamente con la figura del “Pastor Inicuo del fin de los tiempos” profetizado por Daniel y otros profetas, además de por Nuestro Señor Jesucristo en los evangelios y su Santísima Madre en las revelaciones privadas aprobadas (Salette, Fátima, Akita …). A ellas se podría añadir las no reconocidas de Garabandal y un sinnúmero más.

Conclusión.

La campaña de Francisco utilizando el Rosario y otras oraciones a la Virgen y San Miguel para “demonizar” (nunca mejor dicho) a Mons. Viganó y a quienes, justificadamente, critican algunas actuaciones del Papa, especialísimamente la de proteger y encumbrar a obispos y cardenales homosexuales agresivos y sacrílegos, es eficacísima en ese sentido. La mayoría de los católicos de buena fe, aunque culpablemente desinformados y acríticos, a remolque de sus pastores que eluden ponerla en contexto por cobardía o comodidad culpable, van a rezar por la Iglesia pero quedándose con el cuento de que los culpables de sus males son los “rigoristas”, antes integristas.

Por otro lado, si como parece el fin de esas oraciones es atacar a sus críticos, el Papa estaría demostrando que no cree en la oración más que como instrumento de sus políticas, lo cual es aterrador.

No dejéis de inculcar con todo cuidado la práctica del Rosario, la oración tan querida de la Virgen, aconsejaba Pío XI (In graves centibus malis Rosary, 1937). El rezo del Rosario y otras oraciones a la Virgen, así como el exorcismo a San Miguel (suprimido de la Misa por la implantación del Vaticano II), son actos buenos, magníficos en sí, pero no como arma política para quien se escuda en ellos para no refutar a Viganó (ni a las Dubia).

Con su posición y pastoral, muchos sacerdotes no preparan a los fieles con relación a ese fin de los tiempos en el que sin duda estamos inmersos, y a la “anulación del Sacrificio Perpetuo” que anuncia Daniel y Jesucristo certifica en los Evangelios,  o simplemente al cisma que de hecho tenemos encima y puede estallar en cualquier momento. Peor aún, les ponen claramente en el camino de un seguimiento acrítico de los numerosísimos malos pastores que hay hoy en día, lo cual muy probablemente les conducirá a la perdición.

Rezo por el Papa y la Iglesia. Y pido fortaleza, luz y caridad al Espíritu Santo, así como protección a San Miguel y a la Santísima Virgen.

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2 thoughts on “Luchas de cisma con Lucifer al fondo”

  1. Muy bueno. Objetivo en los enfoques y las conclusiones. Ahora bien, a Dios rogando y con
    el mazo dando; no basta con las plegarias que por supuesto son de necesidad prioritaria; pero pidiendo fortaleza para nuestra voluntad y claridad mental; es nuestra obligación y nuestro derecho exigir que se nos respete como fieles católicos que nos negamos
    a interconfesionalizarnos, exigir que se respete a nuestros sacerdotes solamente católicos y plantarnos en jarras ante los imperiosos que nos cambian la Religión Católica estableciendo un sucedáneo indigerible de iglesia de iglesias profanas sin trascendencia
    sobrenatural. Tampoco renunciamos a nuestra cultura hispánica. Somos nosotros los católicos los que nos hemos de hacer respetar y no hacer responsables de nuestra salvación a Dios o a la Virgen Maria de los que su ayuda a nuestra tarea está asegurada de antemano
    y sin intermitencias ni cicatería. Gracias al excelente escrito del Sr. Manrique.

  2. Homilía del Padre SANTIAGO MARTIN F.M. hoy Domingo 16 de septiembre de 2018.
    «Esto se ha acabado»: https://www.youtube.com/watch?reload=9&v=48QC9A0QZ1E

    Y otra «ilustración»: Gálatas: 1, 6-12. No he recibido ni aprendido de hombre alguno el Evangelio, sino por revelación de Jesucristo. 6 Me maravillo de que abandonando al que os llamó por la gracia de Cristo, os paséis tan pronto a otro evangelio 7- no que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren deformar el Evangelio de Cristo -. 8 Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema! 9 Como lo tenemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea anatema! 10 Porque ¿busco yo ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O es que intento agradar a los hombres? Si todavía tratara de agradar a los hombres, ya no sería siervo de Cristo. 11 Porque os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí, no es de orden humano, 12 pues yo no lo recibí ni aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

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