Madrid me desespera

Pasar un fin de semana en Madrid sirve para lamentarse de la pena de los pobres madrileños, que ni están oprimidos ni nada. Uno sale de Cataluña, llega en tres horas a Madrid, y cuando baja del tren en Atocha, se da cuenta de la desgracia que tienen en Madrid, con la gente riendo, saliendo a pasear, tomando cañas, disfrutando de su ciudad, en fin, que no tienen la suerte de los catalanes, que estamos siempre pensando en algún nuevo agravio, real o inventado, eso da igual, al que nos somete el Estado. Los catalanes suelen recogerse temprano a casa porque TV3 les informa de cómo viven de oprimidos, vale la pena gastarse millones en una televisión autonómica sólo para que recuerde a los ciudadanos cuán miserables son, que, si no, capaz sería alguno de ser feliz, aunque fuera un rato. Me refiero a los catalanes auténticos, por supuesto, que ya es sabido que no faltan en esta tierra botiflers y renegados que prefieren salir a tomar unas cañas a quedarse en casa suspirando por la suerte de sus líderes, de su región o de algún huido de la justicia, de la ley.

Qué vida más perra la de los madrileños, que, sin políticos encarcelados por los que llorar y sin colonos para insultar, deben ocupar sus horas en disfrutar de la familia, los amigos, los amantes o simplemente de la vida. Los vi, los vi hacerlo, y a punto estuve de preguntarles si no sienten envidia de los oprimidos catalanes, y no porque éstos no suelan poseer segunda residencia y menos problema económico alguno –esto son temas materiales que no importan–, sino por el placer casi místico de revolcarse en la propia desgracia, aunque sea imaginaria. Estoy seguro de que la mayoría de los madrileños cambiarían sin dudar la vida que llevan para salir una vez al año a berrear lo que les dicen que tienen que bramar y vestir la camiseta que les mandan vestir. Los catalanes oprimidos tienen la inmensa suerte de no tener que preocuparse de nada, y de lo que menos, de pensar, porque para eso están los sus líderes.

Tengo la sensación de que la diferente actitud de catalanes y madrileños tiene que ver con sus respectivos líderes sociales y políticos. Mientras que los catalanes miran al pasado, los madrileños lo hacen al futuro, y así no hay manera de sentirse oprimido. Qué pena me dan, pobres madrileños.

Para El Diario de Gerona


2 respuestas a «Madrid me desespera»

  1. Caspaluña, es un jodido MANICOMIO. Directamente.

    Los repulsivos separatistas CATETOlanes, son una panda de sapos ACOMPLEJADOS y ENVIDIOSOS, a partes iguales, que viven en un perpetuo estado de FRUSTRACIÓN y AMARGURA. Que se jodan. ¡Que revienten de la puta rabia!.

    Sin duda, se trata de los enemigos más RIDÍCULOS que ha tenido España en toda su larga y gloriosa Historia.

    Eso DESTRIPATERRONES patéticos, son como el puñetero perro del hortelano: ni viven, ni dejan vivir. NO hay que hacerles ni puto caso. ¡Pero ni puto caso!.

    Eso, sí, en cuanto crucen la raya, ¡a por ellos!; que son POCOS y COBARDES. ¡A degüello!. Por tierra, mar y aire. SIN piedad.

    Entre otras cosas, porque ellos jamás la tuvieron -piedad- de España.

    Los asquerosos sepaRATAS polacos, son como los moros de mierda: cualquier muestra de buena voluntad es confundida, siempre, con DEBILIDAD; ergo ¡palo y tentetieso!. Punto.

    España: UNA Nación, UNA Lengua y UNA Bandera. Punto.
    Una Grande y Libre, bajo Dios.

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