“Maquis”: crimen y castigo en Manilva (Málaga) (I/III)

De forma masiva, durante la década de los años cuarenta del siglo XX –con algunos coletazos puntuales durante los primeros años cincuenta– asoló buena parte de nuestra geografía peninsular un fenómeno de inusitada violencia y de inspiración y ejecución mayoritariamente comunista que se ha venido en denominar de manera desafortunada “maquis”, cuando en realidad se trató de una mezcla de puro bandolerismo y de cruel terrorismo. Frente a tal realidad, asistimos hoy en contra de la verdad histórica incuestionable y perfectamente documentada a una incomprensible e injusta magnificación y exaltación de aquel fenómeno, de sus protagonistas y de sus actos criminales como si de algo heroico y loable se tratara.

«Maquis» o resistente francés junto un soldad estadounidense

El término “maquis” fue hábilmente acuñado por los patrocinadores de dicho fenómeno –muy principalmente la URSS, la Internacional Comunista y el Partido Comunista de España (PCE)– a fin de disimular su terrible y verdadera esencia para hacerlo presentable ocultando su cruda realidad, utilizando la respetabilidad que tal vocablo había adquirido durante la II Guerra Mundial al ser aplicado a la resistencia contra la invasión alemana sobre todo en Francia, aunque también en el resto de países invadidos de Europa y de la propia URSS; resistencia antinazi que, dicho sea de paso, los comunistas de los varios países europeos sólo iniciaron a raíz de la ruptura del pacto Ribbentrop-Mólotov cuando Hitler invadió la URSS en 1941, porque hasta ese instante y desde el comienzo de la guerra en Septiembre de 1939 tantos ellos como su patrocinador, Stalin, fueron aliados activos de Hitler.

Desgraciadamente, y al amparo de la “memoria histórica” hoy tan en boga –una impresionante y bien orquestada estrategia de tergiversación, encubrimiento y olvido de los crímenes de los partidos del Frente Popular– viene calando en nuestra sociedad la falsa creencia de que aquellos “maquis” eran «guerrilleros» –icónico vocablo de origen español dignificado durante nuestra guerra de independencia y consolidado como panacea de la rebelión de cualquier pueblo oprimido— y peor aún, siguiendo dicha torticera estela, de «luchadores por la libertad y la democracia», cuando ellos mismos declaraban en su propaganda que su objetivo no era otro que resucitar la guerra civil –“¡Viva la guerra civil, que será la que implantará la República sin compromiso!» (Manolo El Rubio en arenga a los hombres de su partida)– para conseguir lo que no habían podido al perderla, es decir: convertir España en una confederación de repúblicas socialistas soviéticas dependiente de Moscú.

La bibliografía existente sobre dicho fenómeno es hoy extensísima, bien que mucha de ella autodesacreditada por el sesgo sectario ideológico no sólo de sus autores, sino también por la tergiversación de los hechos que narran, los cuales se dan de bruces con las pruebas documentales existentes cuando se acude a ellas; lo que por desgracia no suele ocurrir aún estando toda al alcance y libre acceso del público, porque el ciudadano de a pie no tiene ni tiempo ni ganas para investigar por su cuenta, conformándose con lo que lee sin tampoco asegurarse antes de seleccionar correctamente sus lecturas.

«Partida» de bandoleros/terroristas comunistas en el Pirineo (nada que ver con verdaderos «maquis»)

Brevemente diremos que el modus operandi de dichos bandoleros/terroristas fue siempre en general el mismo: agrupados en “partidas” de composición variada se instalaban en una zona agreste y conocida por ser muchos de sus miembros originarios de ella dedicándose a todo tipo de actos criminales y terroristas enmascarados por una capa ideológica marxista-leninista mayoritariamente comunista; “partidas” socialistas no hubo tantas y anarquistas menos aún. En su mayor parte dichos actos consistieron en atracos y secuestros para financiarse y en sabotajes, así como en asesinatos de algunas autoridades municipales y eclesiásticos. En total se contabilizaron en toda la península y durante la década citada 953 asesinatos, 845 secuestros –muchos de ellos terminaron en la relación de los asesinatos porque incluso cuando se pagaba el rescate la víctima era asesinada–, 538 sabotajes y 5.964 atracos. El balance final arrojó la friolera de 2.173 terroristas abatidos, 467 capturados, 2.374 detenidos, 546 entregados y 19.444 “enlaces” detenidos (colaboradores que les suministraban información, alimentos o refugio), contra 677 bajas de las fuerzas de orden público, de ellos 307 muertos la inmensa mayoría guardias civiles. Hay que hacer constar que, además de los “maquis” muertos citados, existe una relación aún por cerrar de cerca de 300 más asesinados por ellos mismos, bien acusados de traidores, bien en disputas o ajuste de cuentas por inquinas personales.

En esta web publicamos en su día en ocho entregas una pormenorizada historia de dicho fenómeno terrorista y bandolero con el título “Terrorismo comunista durante los años 40 y 50” que pueden encontrar insertando en el buscador las palabras “terrorismo comunista”. Creemos que el trabajo es especialmente completo y detallado, todo él respaldado por la documentación correspondiente guardada en diversos archivos para quien quiera comprobarlo.

Pues  bien, de entre todos los actos terroristas y de bandolerismo que se relacionan, algunos relatados más en concreto, y que dan una idea muy clara de la crueldad y malos instintos y peores objetivos de aquellos mal denominados “maquis”, y ante la avalancha de propaganda que hoy circula impulsada por los que más tendrían que callar, o sea, los partidos del actual “frente popular”, es decir, los mismos que el de aquel entonces –excepción hecha de los anarquistas hoy prácticamente extinguidos–, o sea, el PSOE –organización históricamente criminal— y los comunistas –hoy diversificados en varios partidos todos ellos de igual historia criminal que aquél–, nos decidimos a investigar en profundidad uno que por sus múltiples características reúne todas las condiciones para mostrar a nuestros lectores y a todo aquel interesado en la verdad histórica lo que en realidad fueron aquellos “maquis”, aquellos “guerrilleros”, aquellos “luchadores por la libertad y la democracia”.

Marianita

Se trata del asesinato de una pequeña niña de ¡ocho años! y del intento de asesinato de su madre a manos de una “partida” de pretendidos “luchadores por la libertad y la democracia”, en realidad hombres desalmados y sin entrañas, durante el intento de atraco de la vivienda familiar en la localidad de Manilva (Málaga) en 1945, salvándose de tan trágico como triste destino el resto de la familia sólo por puro milagro. A tal hecho que describiremos con pelos y señales en nuestra siguiente entrega, seguirá otra tercera y última en la que les ofreceremos las consecuencias que para sus autores tuvo con el tiempo aquella vil “hazaña”, pudiendo asegurarles que les sorprenderá y quedarán perplejos porque como ocurre siempre y está más que demostrado, también esta vez la realidad que les contaremos supera la más desorbitada ficción que nadie pudiera jamás imaginar.

Así pues, no se pierdan las dos siguientes entregas que publicaremos mañana y pasado con los títulos de:


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