Margarita, Teresa y Zaida o el histerismo totalitario

¿Qué pintan las mujeres en las FAS? ¿Duele la pregunta, verdad? Pues ajo y agua.

Y es que como las hay que son como son, más le valía a Defensa prescindir de ellas o, al menos, confinarlas, que está de moda, en puestos más que secundarios, como quiso hacer una de nuestras protagonistas con alguien al que cesó injustamente y luego tuvo que envainársela vergonzosamente y readmitirle.

Tres eran tres, y ninguna era, o mejor decir, ninguna de ellas es buena, sino todo lo contrario: histéricas, inestables, inmaduras, despóticas, intolerantes, traicioneras, maquinadoras, traperas y… feas ¡pardiez! más feas que el callo de un malayo o el culo de un elefante.

¿De quién estamos hablando?

De Margarita Robles (a) «la mofletes», de Teresa Franco y de Zaida Cantera… ¡Cómo no! ¡El trío de la bencina! Que diría mi abuela que era de aquellas mujeres de bandera aún a sus 85 años, de rompe y rasga, luchadora admirable, sensata, católica, española y por ello franquista y… ama de casa, sí señor, y a mucha honra.

Las tres anduvieron metiendo la mano en el bochornoso asunto del Cap. del Ejército del Aire Fernández Galindo… hemos dicho metiendo la mano, no metiéndole mano, que conste, aunque nos da que presuntamente a una de ellas puede que le hubiera gustado meterle mano y puede que eso sea el quid de su inquina al no haberlo podido lograr… pues ya saben que del amor al odio hay sólo un paso. Y hemos dicho en el asunto del citado capitán, sin doble intención, que conste.

Sí, sí, es la ex-cabo

El capitán fue jefe de la cabo Franco, que nunca apellido tan ilustre fue tan injustamente adjudicado. Debido a sus múltiples deficiencias, el capitán le abrió hasta tres expedientes pulcros, justísimos, impolutos, de manual y código de justicia militar en vigor y de peso. Los tres avalados por las mayores y mejores instancias judiciales militares. Pero como la ley para todo buen sociata robapieras (Jesús Gil, rip, dixit), y todos los son como la historia sigue demostrando, sólo la acatan cuando les favorece y cuando no la vulneran (Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE dixit), la citada cabo, herida en los más íntimo… se quiso pasar por la piedra al capitán y no ideó otras cosa que intentar emplumarle por lo civil.

Zaida

Mientras todo lo anterior ocurría, la cabo Franco (¿o será el cabo por aquello del género, que ahora cada cual elige si es macho, hembra o las dos cosas o, normalmente en tal caso, nada de ello) gritaba histérica delante de toda aquella alcachofa fálica que sus conmilitones sociatas murcianos, gentes de mal vivir que algún monarca no quiso en su corte, le ponían al alcance de la boca. Así, se paseó por todo tipo de medios marxistas escritos, oídos y televisivos, poniendo al capitán a caer de un burro y dándoselas de víctima del machismo fascista que es lo que siempre hacen los sociatas. Todo un circo, pasen y vean… u oigan, todo un espectáculo en el que la mona saltarina, la foca aplaudidora, la perra alambrista, la víbora escurridiza, la mujer barbuda y la bruja piruja era la susodicha cabo Franco. La cual, por cierto, nos dejó entrever, y ver, vaya si ver, la pasta de la que está hecha, la mediocridad intelectual que la caracteriza, la pobreza espiritual y la incapacidad para articular dos ideas con sentido; amén de su «belleza» con esa cara que a nosotros, al menos, siempre nos recuerda a un bóvido mareado, aunque ya se sabe que el libro de los gustos está escrito en blanco, que conste, y cada cual puede opinar diferente que para eso  estamos en… ¿democracia?

El caso es que en aquellos días de «gloria», aunque más bien de infamia, la cabo obtuvo el apoyo explícito y activo de las otras dos comadres: Robles y Cantera; por si no lo saben la historia de esta última es idéntica a la de la cabo, sólo que Cantera (AQUÍ y AQUÍ) era Comandante por arte de birlibirloque y que contra quién arremetió fue contra su jefe, primero, y luego contra su jefa, hasta conseguir que la largaran, a ella, claro, con viento fresco de donde nunca tuvo haber entrado, o sea, en las FAS. Para más inri, Cantera confesó públicamente que entre ella y la cabo Franco había una relación muy estrecha…

Y aunque todo le dio la razón al capitán, incluso la justicia civil que archivó por estúpida la demanda de la cabo, ocurrió que llegó Robles al sillón de ministro de Defensa y… efectivamente, lo han adivinado ¡pero qué listos son nuestros lectores!: el oficial fue separado del servicio, o sea, le dieron la patada, esa a la que Robles es tan aficionada, ella toda una demócrata de toda la vida, imponiéndosele la peor de las penas que había y hay a mano; eso sí, con el cobarde y vergonzoso silencio de jefes, oficiales y suboficiales que aunque en el bar le daban palmaditas al capitán, a la hora de dar la cara corrían como ratas. Ah, y detalle importante: para entonces la cabo Franco conseguía acta de diputada por Murcia por el… claro, el PSOE, ese partido de historia tan criminal o más que el nazi e igual a la del comunista de cualquier lugar, que ya es decir.

Pues bien, tras un calvario profesional, personal y familiar de casi ocho años del capitán por el que la in-justicia militar y civil no le van a compensar, tiempo que les hemos reducido a estas pocas líneas, definitivamente el capitán ha tenido que ser readmitido en el servicio porque la cosa era tan evidente que clamaba al cielo quien en esta ocasión sí escuchó.

Lo que también clama es que en este país, en esta nación, en nuestra patria, en el seno de nuestras FF.AA., puedan suceder hechos como el descrito que ha terminado bien porque sin duda la Divina Providencia lo ha querido, porque si fuera por otros, o sea, por esos Generales y Jefes que sufrimos, muy bien podía haber acabado mal, muy mal. Lo que clama al cielo es que Robles siga, después de sus múltiples desafueros, en la poltrona y que las otras dos nutran sus bolsillos del erario público en un partido que nunca debió haberse legalizado por su historia más que documentada, la cual vuelve a repetir siempre que puede como hemos visto en este y en otros casos. Así estamos.


3 respuestas a «Margarita, Teresa y Zaida o el histerismo totalitario»

  1. Copio:
    «el PSOE, ese partido de historia tan criminal o más que el nazi e igual a la del comunista de cualquier lugar, que ya es decir.»
    Sr (o señora) B. Díaz del Castillo: haga el favor de no mezclar al NACIONALSOCIALISMO con el PSOE y el «comunismo». Ya vale de usar a los «nazis» como «comodín de lo malo».
    (Cabreado)
    Por lo demás, poco que objetar al «artículo».

  2. * La de la izquierda no ha conocido varón, o mujer, al menos que se sepa, y no me extraña: da grima, miedo, asco, a partes iguales.
    * De la del medio no puedo opinar, pues no se nada de ella, pero
    * La machorra de la derecha, la «comandanta» incapaz de defenderse de un teniente coronel, según ella, protagonizó uno de los episodios más vergonzosos y grotestos de la carrera militar, REGALÁNDOLE UNA PENSI´`ON DE 2.500 EUROS AL MES, POR 14 PAGAS (ahora supongo que será bastante más), después d ela hábil campaña desplegada con la «escribana» de PEDRO SÁNCHEZ por todas las televisiones.
    * Si fue incapaz de defenderse a sí misma, ¿CÓMO NOS IBA A DEFENDER A LOS DEMÁS…?

  3. Bochornoso el comportamiento de estas tres «elementas» cada una por un motivo particular y por el que les es común a las tres.Vergonzoso y denigrante hasta donde se ha llegado dentro de las FAS.El objetivo es el mismo: destrozar las FAS desde dentro.Recién me comentaba un amigo destacado en el contingente FINUL que habían recibido una charla sobre la ·»perspectiva de género.».Sin duda, muy util en esa peligrosísima zona donde hay orden expresa de no disparar ni unsolo tiro,¡¡Gracias Sr,Aznar!!

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