María Serrano y Público… ¡cómo no!

María Serrano Velázquez dice ser periodista, pero no lo parece ni por asomo, sólo hay que verle la carita de propagandista del paraíso socialista. Una más de los que para sobrevivir, debido a sus incapacidades manifiestas, no tiene más remedio que ser gacetillera oficial del régimen totalitario que poco a poco van imponiendo en España los melancólicos de la checa, del «paseo», del puño en alto y de la dictadura marxista siempre fracasada.

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Vivimos tiempos en los que perdida la mínima noción del decoro, cualquiera expone a la luz sus más recónditos complejos, sus más absolutas carencias, sus más profundas y enquistadas obsesiones, sus mayores inmundicias, sus más patéticas frustraciones y sus demostrados y continuos fracasos, y todo ello no sólo sin rubor alguno, sin tomar en cuenta ni el mínimo qué dirán, sin la menor dosis de prudencia, sino que, haciendo alarde de falta de dignidad, de amor propio, de sensatez y de humanidad, muestran orgullosos, ufanos y procaces sus vergüenzas. Nos referimos a una tal María Serrano Velázquez y a Público.

María Serrano

A la niña, pobrecita, cuya carita lo dice todo –extraña mezcla de macho sexuá y mujer fatal, que se diría que con la primera teta o tetilla le dieron un trippi y todavía le duran los efectos–, por incapaz, no le queda más remedio que apuntarse a lo políticamente correcto, subiéndose a la historia oficial y bajándose después… para poder comer. O sea, que ocupa su perdido tiempo emborronando pantallas de ordenador con manifiestas falsedades, barbaridades, tergiversaciones y rebuznos de la desmemoria histérica, que no resisten el mínimo contraste documental. A la web, llamarle periódico es imposible, porque aspirante a ocupar el puesto del decadente Pravda, o sea, El País, se queda en bananero Granma, o lo que es lo mismo, en payasete; para payaso hace falta arte, ingenio y profesionalidad, de lo cual carece por completo.

La susodicha María Serrano Velázquez, pobrecita, con esa carita de bóvido mareado, se ha descolgado con un penoso refrito en Público –es lo único que sabe cocinar–, que pretende pasar por artículo, escrito sin duda entre muecas de dolor donde muchos acostumbran a leer lo poco que leen en esta vida, en el que hace de altavoz del totalitarismo stalinista podemita y de esa «izquierda desunida» que sólo miseria ha dado al mundo, en el que berrea porque D. Antonio Tejero ha asistido a una Misa en un cuartel de la Guardia Civil con motivo de la patrona de tal Cuerpo, la Virgen del Pilar. Es decir, que la tal María Serrano Velázquez, pobrecita, con esa carita de capullo de alelí, levanta el puño y exclama con ínfulas de chequista ensangrentado –con la sangre de sus víctimas, claro– pidiendo explicaciones sobre quién invitó a D. Antonio Tejero a tan provocativo y antidemocrático acto exigiendo que… ¿se le dé el «paseo»? ¿se le envíe al Gulaj? ¿se le meta en la checa? ¿se le interne en un manicomio?

Y es que esta pobrecita, con esa carita de pija reciclada, es, por su edad, de la generación que o no sabe nada porque nada ha leído o, peor aún, sólo ha leído la propaganda que el aparato de agit-prop marxista viene divulgando desde hace décadas para embaucar idiotas, abducir borregos, atrapar analfabetos y seducir estúpidos y chutados con el resultado que vemos, o sea, la producción de Marías Serrano Velázquez; pobrecita, con esa carita de ursulina cojida ¡uy, madre superiora! en pecadillo venial.

D. Antonio Tejero, primero por la derecha

Porque estos totalitarios, dictadores donde los haya, imbuidos de sus rancia y mil veces fracasada ideología que apesta a alcanfor y huele a mierda de elefante podrido, fracasada siempre entre baños de sangre y miseria, no entienden que, les guste o no, se esté a favor o en contra de lo que además es historia, D. Antonio Tejero es un hombre libre, que cumplió su condena y que tiene todo el derecho del mundo a ir a donde quiera y a ser invitado por quien quiera a lo que quiera el que quiera. Pero claro, es que a María Serrano Velázquez, pobrecita, con esa carita de podemita fumado, como a Público, eso de la libertad y la democracia de verdad, el respeto a la ley, etcétera, etcétera, no les interesa porque siguen anclados, atrapados, en los años treinta del siglo pasado por razón de su mediocridad e ignorancia, porque no dan para más, porque llevan orejeras, caminan ciegos y se refocilan en su propia inmundicia.

D. Antonio Tejero podría denunciarles por acoso e intromisión en su intimidad, pero nos da que sabe que tal y como está el patio, sucio y apestoso por la corrupción generalizada más profunda y brutal que ha conocido la historia de España, gracias a la cual el lumpen campa y… escribe a sus anchas, la cosa no iba a funcionar y, señor donde los haya, caballero de los pies a la cabeza, español de pro y hombre de integridad y valor demostrado y reconocido, prefiere optar por hacer a María Serrano Velázquez, pobrecita, esa de la carita raida, y a Público, el mayor de los desprecios, que es no hacerles aprecio; o lo que es lo mismo: la peseta y, de paso, ciscarse en ellos.

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10 thoughts on “María Serrano y Público… ¡cómo no!”

  1. eres un jodido sinvergüenza hablar asi de la gente tan aburrido estas en la vida , María es una periodista fantástica asi que antes de hablar mal de ella lavate la boca con lejía aquí el único mongolo que hay eres tú

    1. Estimada seguidora: su crítica no conteniene ningún argumento –y muchas faltas de ortografía–, sólo insultos, que son el rebuzno del ser humano, descalifican a quien los profiere y le deja en evidencia, así como afirmaciones categóricas que no demuestra. Nuestra política de comentarios es muy amplia, flexible y tolerante, pero no admite este tipo de comportamientos antidemocráticos, intolerantes, totalitarios, agresivos y verbalmente violentos, propios de abducidos por ideologías de la misma ralea. Quien como María Serrano Velázquez se dedica a la desmemoria histérica –no a la memoria histórica–, escribiendo lo que no resiste la mínima prueba documental, no es periodista, sino vulgar propagandista. Quien no admite que quien cumple su condena, queda libre por completo, ha resarcido con la sociedad el presunto daño causado, recupera sus derechos civiles y merece todo el respeto que una sociedad demcorática y civilizada le otorga, es una totalitaria sañuda, enseña el plumero, la patita, y acredita con su comportamiento lo que decimos. No obstante, y para que los seguidores de nuestra web vean que tenemos razón en todo, a pesar de sus exabruptos, dejaremos su comentario encantados. Saludos cordiales.

    1. Estimada seguidora: parece no darse cuenta que lo de calificar a los demás como «facha» es del siglo pasado, rancio, anacrónico, ya no está de moda y no hace efecto, porque quien utiliza ese vocablo, que nunca explican qué significa, son siempre los mismos, esos que desprecian a los que no piensan como ellos, esos, que como usted muy bien desvela, consideran que son los únicos en posesión de la verdad, los únicos con derecho a estar en España –lo de «país»…– los únicos con derecho a opinar y hasta a vivir, o sea, los verdaderos fascistas, que siempre han sido, por aquello de que los extremos se tocan, los marxistas. Nosotros consdieramos que usted, a pesar de sus evidentes carencias intelectuales, culturales e ideológicas, mil veces fracasadas en cualquier punto del planeta donde se impusieron, y fracasadas siempre en baños de sangre y miseria, aún con todo, no sobran en España. Saludos cordiales

  2. Estimado gentilhombre todopoderoso y afortunado único conocedor de la historia de España: (esta España mía esta España nuestra esta España de Tejero):
    Si a usted debo felicitarle por algo, es por su lúcida verborrea propia de un conocedor de esta lengua española mía, nuestra y de Tejero.
    Si debo, o puedo -si me lo permite su excelencia- censurarle en algún aspecto de su egocéntrico-derechista speech, es en el abuso de la clásica y cansina alusión al físico de quien sea y como sea. Mucho discurso hilarante, sí, bien, premio, gallifante de oro para vuesencia. Se descalifica usted solito en varias ocasiones, comprendo que deben ustedes clamar a los cuatro vientos LA VERDAD SIN COMPLEJOS (carcajadas), sin embargo debiera medir tal vez el vacío sinsentido del contenido de sus insultos en lo que a los bóvidos, macho sesuá y tripis ( propongo usted los cate!) atañe. Atentamente.
    P.D: Quieto todo el mundo!

    1. Estimada seguidora: mil gracias por sus felicitaciones. Todopoderoso sólo es Dios, se crea o no en Él; unh secreto, sé de buena tinta que Carrillo se llevó un chasco impresionante cuando se presentó ante Él al fallecer, me dicen que la cara era un poema. Estoy con uted, ¡qué bien!, en que España es suya, mía, de éste y aquél, y también de Tejero. Insulto es perseguir a un hombre libre según la propia ley que le condenó en su momento y tras cumplir su condena sin rechistar. Como está libre el etarra que se halle en su mismo lugar y el violador y el atracador y el político corrupto, de los cuales María Serrano no se preocupa si van a una Misa o a tomar unas cañas, si salen a pasear o se mueren. El día que aprendamos algunas cosas que en otros países de nuestro entorno tienen claro desde hace mucho, María Serrano no escribirá lo que escribe, sino muchas cosas buenas de verdad, se lo aseguro, porque si es lista, lo que espero, y no soberbia, habrá aceptado el rapapolvo, y aprenderá de sus errores, y usted y nosotros nos tomaremos unas caña, sin tener que llegar ni a gritarnos ni a declararnos una nueva guerra civil. España es de todos y para todos los españoles, nadie tiene que imponer a otros sus dieas, hay que ser inteligentes y saber que, cuando se pierden los mínimos, todos perdemos. Otras naciones lo aprendieron hace mucho y por eso no andan como nostros, repitiendo lo más agrio de nuestra historia otra vez. Nadie quieto, por favor, todos abrazados… sin abusar, eh. Saludos cordiales.

      1. Como un típico tertuliano televisivo en primetime, sigue usted eludiendo la falta grave que en su artículo ha cometido -insulto reiterado al físico de la aludida- para continuar “versando” sobre democracias, tejeros, carrillos, dictaduras etecé. Como un jorgejavier más, se le ve el plumero a leguas buscando la polémica más barata a través del insulto de una cara, jeto, semblante, whatever. Busca usted la repercusión a través del insulto bajuno. Las bóvidas tripperas tenemos una ideología u otra, leemos unas cosas u otras, cuestionamos personajes históricos o no, pero no caeríamos en el descrédito de aludir al robusto y pulido bigote de un Tejero.
        Siga en su línea, haciendo bandera de la “verdad sin complejos” a través del insulto gratuito. Y no vuelva a decir que eso no es insultar y que ésto y aquéllo sí lo es. No cuela.

        1. Estimada seguidora: Respetamos que «no le cuele», faltaría más, pero insulto, no, por favor, revise los diccionarios. Sarcasmo, gracia, etc, sí; hay una inmensa diferencia. Sinceramente ¿quién es ese tal «jorgejavier»?. Aquí no se elude nada. El insulto es otra cosa detrás de la cual tiene que haber una intención de herir, y en el artículo, si se lee bien, se ve, claramente, que no la hay; además, recuerde que no hiere quien quiere, sino quien puede, y sinceramente no consideramos que tengamos capacidad de herir, ni por supuesto intención. Lo que ocurre, es que quién se pica ajos come y agarrarse a los sarcamos, tomándolos como insultos, eso sí que es escurrir el bulto de lo que le ha dolido que, como no es tonta, ha sido dejar en evidencia su profesionalidad, su obligada imparcialidad de periodista, sacar a la luz esa manía persecutoria que vemos cada día de parte siempre de los mismos y contra los mismos, de aquellos cuyos sobrevenidos antecesores ideológicos, cuya negra historia está más que documentada, no saben hacer otra cosa que malmeter, no respetar la libertad de todos, excluyen a todo el que no piensa como ellos, etcétera. Así nos ha ido en España. Ahora repetimos la película. Somos la única nación desarrollada que hace de su historia campo de batalla; y anda que las historias de otros países darían para hacerlo con verdaderas razones, pero no caen en ello, aprendieron hace mucho a asumir, a no considerarse nadie puro, a respetar a otros y, sobre todo, a no autodestruirse, a mirar hacia adelante, a aprender de los errores propios y ajenos empezando por reconocerlos; de ello podríamos hablar largo y tenido, pero sin orejeras (no lo tome como un insulto, por favor). Un apunte, España podría hoy ser una república con 87 años de historia, Franco se habría jubilado en el 36 y no habría habido aquella terrible guerra, si no fuera por actitudes como las que hoy repiten Público, y demás. ¡Qué pena!. A María Serrano, como a Público, etcétera, lo que les pasa en el fondo es que tienen miedo a la verdad, porque les rompería los esquemas, les dejaría sin argumentos, les falta honradez intelectual. Saludos cordiales

  3. Si el artículo que usted usa de base para esta entrada de blog (no merece catalogarse como articulo de opinión, desde mi humilde punto de vista) es el mismo que yo he leído, creo que el del LSD es usted. O eso, o bien necesita alguna excusa para conseguir lectores. (¡Enhorabuena!, al menos ha conseguido 4, aunque ni fieles ni duraderos).
    Dicho artículo es una mera exposición, del tipo «IU ha dicho», «Pepito Grillo ha ido». No hay opiniones personales ni conclusiones con intención de llevar a la extrema izquierda a nadie.
    Así que por favor, dediquese a hacer blogs de calidad sin meterse con personas que ni tan siquiera conoce. Eso sí, le felicito. Ya que hace usted excelente uso del lenguaje (aunque un poco cargante) para faltar al respeto sin que se le pueda reprochar nada ni mandarle al mismísimo carajo (aunque tal vez lo merezca).

    1. Estimado seguidor: imaginamos que es el mismo artículo. ¿LSD? No tenemos el disgusto de conocerlo ¿y usted?. ¿Lectores? Hace un juicio de valor, lo que le descalifica. ¿Dedicarnos a otra cosa? ¿Ya quiere censurarnos? Se conoce a las personas también por su trabajo, en este caso por lo que escribe, y los artículos –y ese librito– de María Serrano la delatan. Como muchos de su generación ¡qué lástima! está abducida por la mediocridad expandida desde hace décadas por los de siempre, por eso propala datos y hace conjeturas y afirmaciones que no resisten la menor prueba documental, porque no se preocupa de contrastar, porque le falta valor y honradez intelectual para enfrentarse a lo que contradice sus más arraigadas creencias ideológicas, para no dejarse manipular por lo políticamente correcto, lo que exige el régimen, por lo oficial; claro que si lo hiciera no le publicarían. Una pena. España pierde muchos talentos por lo mismo. Mil gracias por su crítica literaria que analizaremos. Nosotros jamás le mandaremos a usted ni a nadie al carajo, por mucho que discrepemos. Saludos cordiales

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