Mártir Antonio Montero Cebeira (155)

Antonio Montero Cebeira

Antonio Montero Cebeira (Torrijos/Toledo 1911 – Rielves/Toledo 1936). Quinto hijo de ocho hermanos. Su familia era de profundas convicciones y activismo católico. Prácticamente toda la familia participaba en las asociaciones propias de la parroquia de Torrijos. Antonio Montero militó desde los catorce años en la Organización Juvenil de los Jueves Eucarísticos y poco después en la Adoración Nocturna. «Era muy inteligente, alegre, cordial, simpático, generoso, valiente, con gran sentido del humor, muy piadoso y apostólico, con ganas de ayudar a cualquiera en todo momento. Era el orgullo de nuestra familia…» (Una de sus hermanas).

Desde muy joven había tenido novia. Formó parte del grupo de teatro juvenil. Era muy sociable y tenía muchos amigos con los que compartía su tiempo libre. Le gustaba mucho trabajar, superarse en la vida, y poder formar una familia como la de sus padres. Cuando llegó el año 1931, Antonio Montero se encontraba en Madrid estudiando derecho en la Universidad, enseguida se decidió a entrar en la Juventud de la Acción Católica. Desde 1934 formó parte de los cuadros dirigentes de ella.

Realizó su servicio militar en Madrid, en el Arma de Caballería. Una vez acabados sus estudios de abogacía, se puso a trabajar con su padre. Fue un estrecho colaborador del párroco de Torrijos, asumiendo un sinnúmero de compromisos apostólicos: catequesis de niños, de adultos, escuelas nocturnas, círculos de estudios, cursillos. A comienzos de 1936, se dedicó aún más al Centro de Acción Católica de Torrijos, entre otras cosas a preparar la Peregrinación a Santiago de Compostela que a nivel nacional se quería celebrar en 1937.

Ya en Febrero de 1936, en Torrijos se expulsó a Don Liberio que estaba al frente de la parroquia desde 1925. El 2 de Marzo una turba de frentepopulistas borrachos y vociferantes pidieron por las calles del pueblo la cabeza del cura, al tiempo que proferían tremendas blasfemias.

Iniciada la contienda, la presión frentepopulista contra la familia de Antonio Montero arreció: “Intervinieron el teléfono, el correo y los telegramas. Vivíamos aislados, encerrados en la casa… Se había constituido un Comité que imponía una cruel tiranía. A su servicio estaban los milicianos ejecutores de sus órdenes y dueños de la calle, de las vidas y haciendas. Cerraron el Convento de las Concepcionistas, arrojando a las monjas a la calle. Finalmente, el 11 de Agosto, el Comité comienza las primeras detenciones entre los colaboradores más íntimos del párroco y aquellos que destacaban por su preocupación en el campo de la enseñanza católica. Los primeros detenidos fueron Don Manuel Montero, padre de Antonio, y su hermano Don Jesús Montero. Al día siguiente hacia las seis de la tarde se llevaron al joven militante de Acción Católica. Todos fueron encerrados en el templo parroquial. Ningún testigo habla de que Antonio Montero fuera juzgado. No hubo tiempo para ello por la inmediatez del asesinato. Todos coinciden en que estuvo muy poco tiempo preso. Hacia las dos de la madrugada, del 13 de Agosto, la plaza de la iglesia y las calles adyacentes quedaron completamente a oscuras. Pero la intuición de la madre de Antonio le llevó a escuchar el ruido de dos coches partiendo de la puerta más distante de la parroquia con relación a nuestra casa, afirmando: “Se los llevan a matar”. Así fue, un familiar apareció a las ocho de la mañana confirmando los peores pronósticos:“Pero hermana, qué valiente Antonio. Antes de morir gritó: ¡Viva Cristo Rey!” (Testimonio de Mª Lourdes Montero Cebeira).

El asesinato tuvo lugar en el km. 18,300 de la carretera Toledo-Ávila, en el término municipal de Rielves (Toledo). Tenía 25 años.

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, PCE, CNT, PNV y ERC.


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