Mártir Antonio Moreno Sevilla (57)

Antonio Moreno Sevilla

Antonio Moreno Sevilla (Chauchina, Granada, 1889 – Cañete de las Torres, Córdoba, 1936). Nació en una familia de profunda religiosidad.

Su padres fueron el médico Fernando Moreno Jiménez y Adelaida Sevilla Marcos. Creció en Melilla, comenzando sus estudios de Derecho en Granada, destacando como excelente estudiante. Decidió ser notario y, tras opositar, ingresó en el Colegio Notarial de Albacete. Más tarde hizo unas oposiciones internas entre notarios, consiguiendo la notaría de segunda categoría de Padrón (La Coruña) y, en los concursos ordinarios, las de Cuevas de Almanzora (Almería) y de Bujalance.

Se casó en Granada con Rosario Torres López, cuya familia practicaba también una acendrada religiosidad. Tuvieron ocho hijos, todos varones; el mayor murió al nacer.

Antonio Moreno era persona de gran cultura y formación, con vastos conocimientos en muchas disciplinas tales como Música, Artes (pintaba muy bien), Física, Náutica, Ingeniería, Astronomía, etc. Inculcó a sus hijos además del deseo de aprender y adquirir nivel cultural e intelectual, una gran religiosidad. Dirigía a diario el rezo en familia del Rosario, y asistía a los actos de culto en su Parroquia. En Semana Santa llevaba el palio para la Reserva del Santísimo y adoraba la Cruz el Viernes Santo. A partir del 18 de julio de 1936, cuando se hizo imposible el culto en las iglesias, Antonio Moreno leía a diario las lecturas correspondientes rodeado de su mujer e hijos.

Gran y muy honrado profesional. Llegado a Bujalance en 1931, pronto se granjeó el respeto de sus habitantes. Se le llegó a conocer como “El notario católico”, pero también como “El notario rojo” por su oposición a los hacendados que pagaban jornales por debajo de lo establecido.

Paseo viejo y la parroquia de San Francisco de Bujalance en la época

A pesar de su defensa de los más desfavorecidos en todos los aspectos, también en el citado, tras el Alzamiento y al quedar Bujalance en manos frentepopulistas, varios grupos de éstos le buscaron desde el primer día intentaron detenerle en varias ocasiones, bien que sin conseguirlo.

Era totalmente consciente del peligro que corría. En una ocasión, uno de sus hijos le dijo: “Papá, te van a matar”, y él respondió: “No importa, porque lo que importa es que se salve España”.

Finalmente lograron detenerle en su propio domicilio. Un grupo de milicianos armados se presentó allí y le mostraron un papel en que se le ordenaba que ingresase en la Prisión del Pueblo. No se resistió y se fue tranquilo con sus captores los cuales le propinaron todo tipo de insultos y empellones.

La cárcel estaba cerca de su casa, unos metros más abajo, junto a la Parroquia de San Francisco, pudiendo su esposa visitarle con frecuencia: Su única preocupación durante sus días de cautiverio fue su familia, nunca él mismo. Rezaba y dirigía el rezo del Rosario entre los presos.

Dejó escondidas en su colchón de la prisión cuatro notas en las que dirigía sus pensamientos a su familia, rogándoles que perdonaran a sus captores sabiendo que en breve serían también sus asesinos. En una de ellas decía: “No tengo por mí ningún miedo a nada ni por nada”.

Fue fusilado en el Cementerio de Cañete de las Torres al amanecer del 23 de agosto. Tenía 46 años.

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, PCE, CNT, PNV y ERC.


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