Mártir Buenaventura Huertas Marín (160)

Buenaventura Huertas

Buenaventura Huertas Marín (Socuéllamos/Ciudad Real) 1873 – Villa de Don Fadrique/Toledo 1936). Huérfano de padre y madre, se crió junto a tres de sus hermanos en casa de su tío José María Huertas, párroco de La Villa de Don Fadrique (Toledo).

Contrajo matrimonio con María Josefa García-Molero Aguado con la que tuvo 14 hijos, de los cuales dos hijas ingresaron en las carmelitas.

Funcionario del Ayuntamiento de La Villa de Don Fadrique, Buenaventura Huertas compartía su trabajo con la sacristía de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Además, era director de la banda municipal, maestro de música y organista.

En su casa, Buenaventura Huertas recibía a los sacerdotes, seminaristas y cantores del coro de la parroquia para ensayar o mantener tertulias. Asistía a Misa diariamente junto con su esposa y participaba activamente en todos los actos religiosos. Era gran cumplidor de sus deberes, llegando al extremo de que el día siguiente a la muerte de su hijo José María, de 26 años, Buenaventura Huertas acudió a dirigir la banda municipal en la procesión del Cristo del Consuelo.

El 19 de Julio de 1936, Buenaventura Huertas fue a abrir la iglesia del pueblo (La Villa de Don Fadrique era conocida entonces como «La Rusia de La Mancha»), junto con su esposa como siempre, lo que le impidieron unos frentepopulistas quitándole las llaves, teniendo ambos que volver a su casa junto con el párroco al que acogieron en ella desde ese instante.

Buenaventura Huertas con parte de su familia

Unos días más tarde, un grupo de frentepopulistas se llevaron al párroco a la iglesia para registrarla. Mientras estaban en ello, el párroco sacó las Sagradas Formas del sagrario y, cuando le dejaron de momento libre, las llevó a casa de Buenavntura Huertas donde desde ese instante celebró Misa todos los días.

A los pocos días, detuvieron a Buenaventura Huertas junto con otros.

Llevado a la cárcel del pueblo, Buenaventura Huertas sufrió desde ese mismo instante vejaciones y malos tratos. Como sufría una enfermedad crónica, que necesitaba cuidados diarios, los frentepopulistas lo llevaban a su casa para que recibiera los cuidados precisos, siempre vigilado por uno de ellos. En la única ocasión en la que el guardian se ausentó unos momentos, Buenaventura Huertas comentó a su esposa: “Estamos nueve mártires allí. Más vale que nos fusilaran. Haced una novena al Niño Jesús de Praga”, del cual era muy devoto.

El 9 de Agosto de 1936, le llevaron a las afueras del puebo a un paraje denominado Media Luna, donde comenzaron a torturarlo cruelmente intentando que pisoteara el crucifijo que guardaba consigo, sin conseguirlo a pesar de las crueles y múltiples heridas que le infirieron por todo el cuerpo. Poco antes de morir por ellas, entre terribles dolores, se le oyó musitar: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Tenía 63 años.

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, UGT, PCE, CNT, PNV y ERC.


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