Mártir Carlos Díaz Gandía (86)

Carlos Díaz Gandía

Carlos Díaz Gandía (Onteniente 1907 – Agullent 1936). Fue criado en una familia de arraigada tradición católica. Se dedicaba se dedicaba a la fabricación y venta de mobiliario de mimbre. De hecho cuando murió hacía poco que había fundado el negocio.

A los 27 años contrajo matrimonio con Luisa Torró Perdeguer, enlace del que, ocho meses antes de ser asesinado, nacería una niña a la que bautizaron con el nombre de María Luisa. Carlos Díaz era de temperamento fuerte, enérgico, vehemente y serio, al tiempo que muy alegre y jovial.

Hombre de fe profunda, la llevaba a la práctica no sólo en su asiduidad en los actos religiosos, sino también con su presencia en actuaciones públicas. Miembro de la Adoración Nocturna, en una ocasión, llevando el Viatico a un enfermo junto con el coadjutor de su parroquia, éste fue apedreado, pues bien, a partir de entonces Carlos Díaz decidió acompañarle siempre para protegerle. Asociado al Apostolado de la Oración. Muy devoto de María organizaba en Onteniente el Rosario de la Aurora. Fundó los Centros catequísticos de las partidas de «Casa Eusebi», «San Vicente» y «Las Aguas» a los que acudía como catequista todos los domingos del año, teniendo que andar a pie o en bicicleta, hasta tres horas de camino con frío o calor, siendo insultado a menudo por este rasgo. Para erradicar el baile y moralizar las costumbres y santificar los días del Señor, organizaba funciones de teatro en el Centro Catequístico de Onteniente. Se distinguió en la formación de los obreros. Muy caritativo con los pobres, pertenecía a la Conferencia de San Vicente de Paúl. Visitaba a los enfermos y les ayudaba económicamente. Presidente de la Rama de Hombres de Acción Católica, se distinguió en su labor de ayuda hacia los jóvenes de condición más humilde.

Con la llegada de la II República, al peligrar la seguridad de los templos montó en su propio domicilio, que se hallaba entre la Arciprestal de Sta. María y el Convento de las Carmelitas, un puesto de guardia permanente en el que junto con otros jóvenes pasaba noche tras noche en vela, enfrentándose alguna que otra vez con frentepopulistas que intentaban profanar dichos templos.

En la Vigilia de la Adoración Nocturna del 24 de Julio de 1936 ofreció su vida por la salvación de la España católica.

El 28 de Julio 1936 comenzaron ya sistemáticamente los saqueos de los templos de la ciudad, ante lo cual Carlos Díaz corrió inmediatamente a la Arciprestal logrando poner a salvo el contenido del Sagrario evitando su profanación.

Iglesia de San Francisco de Onteniente

Por todo lo dicho, estuvo desde el primer instante tras estallar la guerra el primero en las listas que manejaban los frentepopulistas para eliminarlo. Su casa quedó permanentemente rodeada por los milicianos armados. A pesar de ello, Carlos Díaz desoyó cuantas advertencias le hicieron sus familiares para que huyera.

En la madrugada del 4 de Agosto de 1936 un nutrido grupo de frentepopulista golpeaba la puerta de su casa, entraban en tromba y lo detenían, quedando encerrado en la iglesia de San Francisco convertida en cárcel. Siempre llevó los rigores de su encierro con ejemplar entereza.

Carlos Díaz, mientras estuvo en la cárcel, convencido de que iban a asesinarlo, hizo vida normal y de oración intensísima, pasaba muchas horas rezando, abandonándose totalmente a la voluntad de Dios.

El 6 de Agosto, Carlos Díaz fue trasladado al vecino pueblo de Ayelo de Malferit donde lo sometieron a duras palizas y no menores torturas, tras de lo cual lo devolvieron a Onteniente, encerrándole ahora en la iglesia de San Carlos, convertida también en cárcel.

La noche del día 10 se reunió el Comité del Frente Popular de Onteniente en una parodia de juicio determinando la lista de los que iban a asesinar, teniendo Carlos Díaz el honor de figurar el primero.

En la madrugada del día 11 de Agosto le sacaron a patadas, le subieron a un vehículo y le llevaron por la carretera que conducía a la cercana localidad de Agullent. En la entrada de dicho pueblo, le hicieron descender y, sin más preámbulo y a bocajarro, le dispararon varios tiros de escopeta y pistola. Según manifestaron los propios asesinos al volver a la cárcel, Carlos Díaz sacó como pudo una estampa de la Virgen y se la puso en la frente. «El comentario de los rojos fue el que Carlos Díaz había muerto diciendo: ¡Viva Cristo Rey!». Tenía 29 años.

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, PCE, CNT, PNV y ERC.


3 respuestas a «Mártir Carlos Díaz Gandía (86)»

  1. Una vida de entrega a los demás y de hacer el bien, un joven trabajador y todo un ejemplo de Amor a Jesucristo. Nada que ver con una gran mayoría de jóvenes de 20 y 30 años de hoy, muchas veces engañados y vacíos.
    Gracias otra vez por dar a conocer desde El Español Digital la vida de Nuestros Mártires de la reciente Historia de España.

  2. Como familiar directo del beato, agradecido por el artículo. Simplemente puntualizar… se dedicaba a la fabricación y venta de mobiliario de mimbre. De hecho cuando murió hacía poco que había fundado el negocio.

    Un saludo

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