Mártir Herminia Sánchez Moraleda (167)

Herminia Sánchez Moraleda

Herminia Sánchez Moraleda (Turleque/Toledo 1901 – Espinosa del Rey/Toledo 1936). Era la única niña de los cuatro hijos del matrimonio. Su padre era veterinario en el pueblo, quedando Herminia huérfana de madre con tres años al morir ésta al dar a luz al cuarto de los hijos. Después de vivir Herminia algún tiempo con su abuela, tuvo que pasar aún muy joven a hacerse cargo de sus hermanos y padre.

En 1922 se casó con Nicolás Mora Palmero, carpintero de profesión, pero lamentablemente tras siete años de casados y nada más nacer el tercer hijo del matrimonio enviudó. Su vida volvió, por ello, a estar regida por el sufrimiento, el trabajo y la austeridad, todo lo cual lo soportaba y llevaba con gran ánimo gracias a su profunda educación religiosa y fe sólida y verdadera, asumiendo sus desventuras como voluntad de Dios para con ella.

Tenía una muy especial devoción por la Virgen del Rosario, y aún en sus penalidades, no perdía ocasión en ejercer cuanta caridad con los necesitados podía. Pertenecía a las Hijas de María. Por todo ello, mientras era muy apreciada por unos, conforme los vientos revolucionarios se expandían por España, la inquina de los sin Dios, de los militantes del Frente Popular, recaía sobre ella.

Finalmente, sobre el mediodía del 4 de Diciembre de 1936 –y tras venir llevando detenido al párroco del pueblo–, fueron a buscar a Herminia. Penetraron en su caso dos frentepopulistas armados con escopetas, siendo uno de ellos «capitán» de milicias, en realidad temporero de la Sección de Estadística del Ayuntamiento de Madrid, cuya madre era, precisamente, la maestra de Turleque, motivo por el cual venía visitando el pueblo de vez en cuando, el cual, henchido de una furía anticatólica especial, aquel día había decidio acabar con los dos.

Herminia, que se encontraba sola en casa con su hijo menor, Lucio, de 10 años, salió escoltada por los dos frentepopulistas con el chiquillo de la mano.

Llegados a la plaza del pueblo, el sacerdote y Herminia fueron colocados en su centro a modo de escarnio, y ante la pasividad de los vecinos. En un momento dado, el frentepopulista separó al chaval de la madre propinándole un fuerte golpe con la culata de su escopeta en la cabeza que dejó al niño tumbado en suelo llorando amarganente, en buena medida por no comprender lo que pasaba.

Montados el sacerdote y Herminia en un vehículos, llegados al kilómetro 38 de la carretera comarcal de Toledo a Madridejos, en dirección a Manzaneque (Toledo), el sacerdote fue cruelmente asesiando obligando a Herminia a contenplar la dantestca escena.

Tras ello, Herminia fue llevada a Mora de Toledo, siendo encerrada en una vieja prisión destartalada sin las mínimas condiciones de habitabilidad.

Allí la tuevieron los dos frentepopulistas, más otros que se els sumaron, encerrada hasta el día 8, sometiéndola a toda clase de vejaciones, palizas, violaciones y malos gtratos, de forma que los vecinos dieron posteriormente tesimono de que, aunque la tenían encarrada de tal forma que nunca pudieron verla, sí que oían sus gritos de dolor, así como los de sus captores cuando decidían someterla a tan bárbaro trato. De aquellos días se conserva una breve nota en la que exhortaba a sus hijos a ser bueno en la vida. Asimismo, durante los momentos en los que la dejaban sola y en paz, se oían sus rezos y jaculatorias, siempre de resignación y alabanza, nunca de queja ni abatimiento.

Su estado físico llegó a ser tal, que el día 8 de Diciembre los frentepopulistas decideiron terminar con aquello, lo que hicieron trasladándola a la cercana localidad de Espinoso del Rey (Toledo) donde terminaron por darle muerte. Tenía 35 años.

PD.- Para mayor escarnio, su nombre, junto con otros muchos con su mismo trágico destino, aparece en el boletín oficial La Gaceta de la República, de 30 de Enero de 1938, en una Orden firmada por el comunista ministro de Agricultura, Vicente Uribe, exporiándole todos sus bienes calificándola, junto con los demás, de «insurrecta», conforme al decreto de 7 de Octubre de 1936 por el que se acordaba «la expropiación sin indemnización y a favor del Estado de las fincas rústicas, cualesquiera que sea su extensión y aprovechamiento, pertenecientes en 18 de Julio de 1936 a las personas naturales o sus cónyuges y a las jurídicas que hayan intervenido de manera directa o indirecta en el movimiento insurreccional contra la república».

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, UGT, PCE, CNT, PNV y ERC.


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