Mártir Justo Ramón Piedrafita (105)

Justo Ramón Piedrafita

Justo Ramón Piedrafita (Huesca 1896 – Madrid 1936). Persona que siempre destacó por su profunda religiosidad, humildad, discreción y espíritu de servicio a los demás, especialmente en su trabajo como portero, profesión que desempeñó toda su vida.

En 1923 se casó con María Gutiérrez, teniendo el matrimonio seis hijos: Elvira de 12 años, Justo de 10, Carlos de 8, José de 5, Clemente de 3 y Agustín de 1.

Vivía en la finca donde ejercía como portero, calle Zurbano, 53 de Madrid; finca señorial en cuya puerta estaba siempre vestido de librea porque así lo exigían los propietarios. La devoción a María que había adquirido desde niño en su familia y en el colegio de los Padres Salesianos de Huesca, le llevó a ingresar en la Asociación Mariana de la Basílica, mostrándose siempre especialmente orgulloso de ser Caballero de la Milagrosa. Fue también directivo de un sindicato católico de porteros.

Pocos días después de iniciada la guerra, el 8 de Agosto de 1936, fue detenido por primera vez por denuncia de un portero de una finca cercana a la de Justo Ramón que era activo frentepopulista. En su casa se presentaron varios componentes de la cheka de los «Leones Rojos», cuyos miembros eran dependientes de comercio pertenecientes a la socialista UGT, que lo condujeron al comité popular ubicado en la calle Martínez Campos, 23 y 25, edificio de los duques de Torrearias, bien que tras un exhaustivo interrogatorio logró ser puesto en libertad tras pasar por la cheka de Bellas Artes (c/ Alcalá, 40) donde fu también interrogado.

El día 15 del mismo mes, de nuevo por denuncias de la misma persona que antes, fue detenido en esta ocasión por frentepopulistas comunistas que lo llevaron a una de las chekas que regentaban en Chamartín, consiguiendo de nuevo quedar en libertad.

Pero finalmente, el 22 de Agosto, y por una nueva denuncia de la misma persona, que hacía alarde público de ello, fue nuevamente detenido esta vez por socialistas de la cheka sita en la calle Martínez Campos, 8, convento de las Esclavas, hasta la cual fue su mujer a pie siguiendo al vehículo donde lo llevaban, corriendo como mejor podía para ver dónde acababa su marido. Al llegar a la puerta de la cheka, por la que logró ver cómo introducían a Justo Ramón a empellones e insultos, los frentepopulistas que hacían guardia en la entrada no sólo no la dejaron pasar, sino que la amenazaron y echaron de allí con insultos y groserías.

Su mujer, María Gutiérrez, no cejó por ello en su empeño, así que esa misma tarde volvió a la cheka llevando ropa y algún alimento para Justo Ramón rogando que la dejaran pasar para entregárselo y poder verle, a lo que los frentepopulistas se negaron con una frase que a la mujer le heló el corazón: «No le va a hacer falta», tras de lo cual volvieron a echarla de allí con las mismas malas formas que por la mañana.

Por un testigo que estuvo encerrado con Justo Ramón, pero que logró salvar la vida, se sabe que esa misma noche Justo Ramón fue trasladado al Cuartel de la Montaña junto con otros, teniendo la dicha de poder confesarse con un sacerdote allí detenido, hecho que hizo con gran recogimiento y a cuyo término se mostró reconfortadísimo, dibujándose en su rostro una expresión mezcla de paz y alegría especial. En la madrugada, ya del 23 de Agosto, y cuando estaba recogido en oración, vinieron a buscarle, lo sacaron al patio y lo fusilaron; los detenidos pudieron escuchar desde sus celdas un fuerte y viril ¡Viva Cristo Rey! ahogado por la descarga de los fusiles. Tenía 40 años.

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, PCE, CNT, PNV y ERC.


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