Mártir Raimunda Parra Belinchón (151)

Raimunda Parra Belinchón

Raimunda Parra Belinchón (Zarza de Tajo/Cuenca 1885 – Belinchón/Cuenda 1936). Educada por sus padres en una profunda y al tiempo práctica fe. Muy piadosa. De Misa, comunión y Rosario diario.

Contrajo matrimonio con Gregorio García-Cuenca Vellisca, del cual nacieron siete hijos de los que vivieron cinco: Paz, Eusebia, Juliana, Eusebio y Sabino.

Raimunda Parra tuvo siempre un muy ejemplar comportamiento con todos los que le rodeaban, siendo especialmente apreciada por vecinos y necesitados. Con todos trataba y con todos se llevaba muy bien. Mujer sencilla, humilde, servicial y trabajadora.

Asimismo era ejemplo de resignación católica y de moralidad, llevando con tales virtudes su matrimonio, el cual estuvo siempre sometido al mal carácter e incluso malos tratos de su marido que poco a poco fue demostrando ser el polo opuesto a ella. Sus sufrimientos en aspecto tan importante los ofrecía a Dios.

Debido a su pública práctica de la Fe y a que tanto ella como sus hijos Eusebio y Sabino fueron los instigadores de un grupo de vecinos que impidieron en su día la profanación de la iglesia parroquial, cuando estalló la contienda estaban de los primeros en las listas que los frentepopulistas tenían hechas para acabar con ellos.

A finales de Julio, se presentó en el domicilio familiar un numeroso grupo de frentepopulistas que se llevaron detenidas a Raimunda Parra  y a su hija Paz, por entonces de corta edad, a las cuales encarcelaron en la iglesia del pueblo que habían convertido en cárcel; la madre le decía a la hija que no podía haber mejor lugar para estar encerradas. Tras un par de días las soltaron.

Pero ocho días más tarde, volvieron a por la madre, llevándosela junto con su hijo Sabino; y ello, escoltados incluso por algunos de sus captores a caballo, paseándolos por las calles del pueblo siendo objeto de insultos, escarnio y malos tratos. Todo el afán de los frentepopulistas era que les dijera dónde estaba su otro hijpo, Eusebio, al que querían prender (para entonces, y después de escapar del pueblo y refugiarse en Guadalajara, ya había sido asesinado). En aquel trance, Raimunda Parra sólo pedía a voces que la mataran a ella, pero que dejaran libre a Sabino, mientras rezaba en voz alta el Rosario sin cesar, soportando los escarnios, lo que no fue óbice para ablandar a sus captores.

Finalmente, ambos fueron trasladados a la iglesia de Belinchón, convertida también en cárcel. En ella, Raimunda Parra consolaba a su hijo, entre otras cosas, diciéndole que allí se adoraba al Santo Cristo del que ella era muy devota y al que había visitado muchas veces, por lo que lo que fuera a suceder sería sólo Su voluntad, y no, en realidad, la de sus carceleros.

Durante varios días, sin comer ni beber, sacaron a madre e hijo al campo, supuestamente para buscar al otro hijo, Eusebio, pero en realidad para maltratar a ambos, obligándoles a largas caminatas en tan penosas circunstancias.

El 22 de Agosto, los frentepopulistas de Belichón, sacaron a madre e hijo a las afueras del pueblo, llevándolos al paraje conocido como las «Emes de Belinchón», y acabaron con ellos de varios tiros mientras les hacían caminar en dirección a la ermita allí ubicada. Cuando se acercaron a comprobar si estaban muertos, aún Raimunda Parra, ya agonizante, tuvo la fuerza para musitar «¡Dios mío, perdónalos, que no saben lo que hacen! ¡Viva Cristo Rey!”, tras de lo cual expiró. Tenía 51 años.

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, PCE, CNT, PNV y ERC.


Una respuesta a «Mártir Raimunda Parra Belinchón (151)»

  1. Tres de tantos crímenes totalmente impunes, los mataron entonces, los volvieron a matar cuando taparon a la opinión pública la noticia de estos crímenes con el falso pretexto de la reconciliación mientras los correligionarios de los asesinos preparaban su venganza disfrazada de «Transición» y reconciliación, los volvieron a matar cuando tras la Transición la Iglesia satánica de Tarancón en complicidad con las autoridades rojas hicieron quitar de las iglesias las lápidas con las listas de los mártires, y los han vuelto a matar cada vez que el Papa o los Obispos se posicionan una y otra vez con los asesinos, de estas y otras personas cristianas, y con los que fusilaron la imagen de Jesucristo en el Cerro de los Ángeles. Que eso es para que el Papa y los Obispos se los hicieran mirar antes de que empiecen a arder.

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