Mártir Társila Córdoba Belda

Társila Córdoba Belda

Társila Córdoba Belda (Sollana 1861 – Algemesí 1936) fue educada por su padres, profundamente religiosos, con un cariño especial, trasmitiéndole la fe que ella acogió con gran firmeza y sinceridad desde muy niña. En Julio de 1884 contrajo matrimonio con Vicente Girona Gozalbo, con el que tuvo tres hijos.

Su intensa fe fue lo que la mantuvo a flote en una vida durísima. Primero falleció su esposo en 1922 tras largos años de dura enfermedad en los que Társila Córdoba demostró su gran amor por él y por Cristo prodigándole constantes cuidados.

Después, y uno tras otro fueron fallecieron sus tres hijos; la última una hija que se había casado dejando al morir una niña pequeña. No podemos imaginar lo que tuvo que ser para ella ver desaparecer a toda su familia.

Sin embargo, ante tales avatares, era conocida por hacer gala de una inmensa resignación, paciencia y virtud. Nunca se le conoció un gesto de desasosiego o desesperanza, sino todo lo contrario, manifestando a todos que acataba sin rechistar la voluntad de Dios porque, decía, sólo Él sabe lo que nos conviene, aunque sea lo que nosotros consideramos males.

Llevaba una vida muy humilde, de gran piedad, comulgaba diariamente, pertenecía a varias asociaciones caritativas en las que se volcaba con gran entusiasmo (Acción Católica, Conferencias de San Vicente). Nunca se le conoció ningún enemigo, ni tampoco el más mínimo afán de protagonismo. Se diría que era persona «gris», de esas que apenas se sabe que están, de lo más corriente.

No obstante lo anterior, es decir, su simpleza, humildad y discreción, ser persona vulgar y corriente, así como viuda y ya anciana, fue detenida por un grupo de frentepopulistas el 10 de Octubre de 1936 siguiendo órdenes del Comité Popular de Algemesí, localidad en la que vivía, sólo por su reconocida cooperación con su parroquia y las citadas asociaciones de caridad.

Encerrada en el convento de mercedarios convertido en prisión, llevó las grandes penalidades de su encierro con la misma paciencia, fe, resignación y ánimo que tantos sufrimientos había sobrellevado en su vida. Nunca dejó de animar a sus compañeros de cárcel. Rezaba diariamente varias veces el Rosario.

El día 17 de ese mismos mes de Octubre, fue sacada de madrugada y fusilada en la tapia del cementerio de Algemesí. Tenía 75 años.


3 respuestas a «Mártir Társila Córdoba Belda»

  1. Que Dios nuestro Señor nos perdone a los que todavía nos consideramos españoles y a España misma, y que nos perdone por ser tan cobardes, por ser tan estúpidos, por ser tan imbéciles, que hasta por nuestro propio bien no mostramos más que desidia e indiferencia. Que nos perdone, porque ante los que, a las claras está, pretenden matar de nuevo a estos seres buenos e inocentes, que nos mostraron con su ejemplo el camino que nos negamos a seguir, volvemos la cabeza y permitimos que los malnacidos de la piara de puercas y marranos apestados presidida por Sánchez y Bolaños, mandilones asquerosos ambos, se salgan con la suya y consigan lo que quieren: volver a matar, volver a asesinar impunemente y a crucificar en el sufrimiento, a estos españoles inocentes que nos precedieron y a los que aquí y solo aquí se recuerda.
    Estamos dejando que la Patria se hunda, y colaborando para que de España no quede ni el recuerdo de la sombra de lo que una vez fue, y que de todos aquellos que la hicieron grande, tal y como nuestros padres nos la dejaron, no se vuelva a hablar, y eso, después de haber cubierto sus hechos y su recuerdo de gargajos. Estos perros rabiosos, que elegidos por los idiotas mandan, iniciaron su imperio con un acto de barbarie, profanando una sepultura en lugar sagrado y alardeando ante el mundo entero de lo que perpetraban, en una ceremonia demoníaca interpretada por una tríada de hijos de puta, a la que asistieron como Tancredos «bien pagaos» unos infectos sujetos de uniforme, que no soldados, a uno de los cuales, piloto, se premió su lacayuno servilismo con el generalato. Pues bien, pese a su prevalimiento entonces de todo el poder que tenían para llevar a cabo el infame acto satánico que ejecutaron, en Cuelgamuros se vio el miedo que a todos aquellos cobardes invadía cuando la marrana de la tríada se sobresaltó ante el estallido lejano de un simple cohete, que alguien con bastante más decoro y vergüenza que ellos lanzó como salva que correspondía a los restos del soldado, el único allí, que toda aquella gentuza protegida por tan siniestros como lorquianos guardías civiles con armas largas profanaban. ¿De qué tenían miedo, allí en la soledad de la sierra, de la Cruz que piensan derribar, de la dolorida Piedad que les contemplaba, del abad revestido para el oficio de difuntos que junto con los pocos familiares que aquellos bandidos permitieron estar presentes eran lo único decente que hubo allí aquél día? Ahora sabemos de qué tenían miedo, y que no era precisamente de aquello que les rodeaba, sino del fantasma que en sus negras almas se agitó por un instante, el fantasma de la desaparecida España que fue nuestra Patria, que les hizo presentir fugaz la cólera y las mil desgracias que se abatirían sobre aquellos que, en lugar de defender la sagrada tierra de sus padres, se burlan de lo que fue su virtud, mientras contemplan indiferentes los atropellos, las injusticias y las injurias que esos mismos malnacidos en el poder no han dejado de perpetrar desde entonces.

  2. PSOE PP y resto de morralla democrática …,
    ¿Qué os parece esto ?
    … El día 17 de ese mismos mes de Octubre, fue sacada de madrugada y fusilada en la tapia del cementerio de Algemesí.
    Tenía 75 años.

    ¡!

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